Ante los eventos de Abril del 2002
CIENCIA Y ARTE DEL PAYASO.
La perspectiva proletaria
0. Antes de la masacre
En abril de este mismo año, 2002, se reunirán en Oviedo los ministros de economía de la Unión Europea, en el marco de la presidencia de turno del Estado español de esta banda de ladrones y asesinos.
Como "lógica consecuencia", vista la escasa capacidad mental de los protagonistas y la moda antiglobal propagada desde los grandes medios de propaganda del capital, la izquierda y extrema izquierda (lo que genéricamente podemos llamar socialdemocracia, término creemos mucho más preciso) se entregarán frenéticamente a una serie calculada de ritos y ceremonias, con el fin de conjurar el fantasma que ellos mismos han creado. La finalidad real e histórica de esta farsa espectacular la veremos más adelante.
Lo que sigue, en forma esquemática, es un somero análisis de la realidad que se va a presentar en Asturias dentro de un mes, por su puesto extrapolable en su mayor parte a otras regiones del planeta y en concreto de Iberia; como todo análisis y como todo esquema, lo que aquí se presenta no es la realidad misma, sino una descripción subjetiva, desde el punto de vista del proletariado revolucionario, de esa misma realidad. Realidad sujeta a enormes variaciones, tensiones, fuerzas y contrafuerzas capaces de desviar la aparente inmovilidad hacia situaciones de enorme potencialidad histórica. Este papel, una bala más de la guerra de la teoría revolucionaria contra la ideología burguesa, de la guerra de clases en definitiva, quiere ser un factor más de ruptura definitiva con la paz social, las medias tintas, el victimismo y la llantina, para avanzar hacia la destrucción total del sistema capitalista.
I. El enemigo ficticio
Desde hace un tiempo, y en particular desde los disturbios de Seattle, los medios de "comunicación" capitalistas se esfuerzan en presentarnos un enemigo de acuerdo con sus necesidades: la globalización.
Entre las delirantes líneas de los antiglobalistas tratando de definir ese supuesto enemigo que la televisión tuvo a bien ofrecerles, no hay una sola palabra de realidad. Unos hablan de "la mundialización de los mercados", otros de "la globalización neoliberal" y así hasta no parar.
No hay espacio en estas páginas para volver a demostrar, cien años después, como la "mundialización de los mercados" (esto es, como el capitalismo tiene necesidad de constituirse en sistema mundial) tuvo lugar efectivamente a finales del siglo XIX, ni para explicar lo evidente: de "neoliberalismo", nada de nada. Tampoco tenemos espacio para explicar que "la tiranía de los mercados sobre los 'ciudadanos'" es una constante de la historia del capital, aunque si tenemos tiempo y ganas de denunciar esta sarta de sandeces.
Sencillamente: la globalización es un invento, inexistente pero en modo alguno inútil ni innecesario para la perpetuación del capitalismo como sistema.
Lo que encierra la lucha "antiglobalización" no es más que la eterna lucha de diferentes facciones del capital; en primer lugar, para asegurar un relevo capitalista a un modelo capitalista que en un momento dado puede dejar de funcionar: garantizar la explotación como sistema, aunque haya que sacrificar para ello a parte de los explotadores, es de lo que se trata. ¿qué otra cosa significa que "otro mundo es posible" sino que "otro capitalismo es posible"? Y en segundo lugar, para que aquellos que aparentan ponerse al frente de la "lucha" -cuando la lucha real se desarrolla al margen y contra ellos -puedan cumplir efectivamente su misión: frenar, desviar y dividir, canalizar las luchas, desarmar políticamente a los revoltosos, dirigirlos hacia objetivos ficticios, desposeerlos de historia, teoría, objetivos y métodos, facilitar su masacre ulterior, allanar el camino a la represión militar y, llegado el caso, ejercerla en primera persona.
Si por algo se caracteriza el "movimiento" antiglobal es por su carencia de fronteras y de límites, lo que algunos ideólogos llaman "diversidad". En ese eclecticismo sin mesura se juntan en esa movida cristianos, sindicalistas, ecologistas, troskistas, anarquistas, ideólogos, socialdemócratas, indigenistas, catedráticos, patriotas, pacifistas, saltimbanquis, payasos, periodistas, artistas, alcaldes, ministros, guerrilleristas, miembros de todas las oenegés que en el mundo han sido, políticos de todos los colores y un suma y sigue inabarcable. Los objetivos de la lucha son indiferentes, se pueden escoger en una estantería, con tal de que sea en nuestra estantería, que es, además, cada vez más grande. Si los objetivos no importan, los métodos todavía menos: quien quiera, puede acudir a una marcha pacífica en la que al final se simulará un bonito enfrentamiento con la policía; si lo prefiere, puede apuntarse a una intentona teatral de traspasar una barrera, con la inestimable colaboración de las fuerzas de orden público; o, mejor aún, acudir a una violenta manifestación en la que se romperán escaparates y habrá ondonaes de ostias. Cada cual, ataviado con el color que pinte, y, en pro de la diversidad, que se divierta donde más le guste, por los objetivos que mejor le parezcan. Lo mismo da ocho que ochenta.
Tras esta farsa se esconde una tragedia: las marionetas son de carne y hueso, las balas, las porras, los botes de humo, comisarías y cárceles, son bien reales. La farsa ha de desarrollarse hasta el final para tener credibilidad.
Luego, siempre habrá tiempo de denunciar a los violentos, a los provocadores, a los infiltrados. Siempre habrá tiempo de desmarcarse, de "aislar a los violentos".
Pero ahí donde todo es "diversidad" y falta de criterio, el movimiento antiglobal encuentra su piedra angular en la delegación: muerto el proletariado, en una sociedad "globalizada", somos los "ciudadanos" (y dentro de los "ciudadanos", los activistas) los que podemos hacer algo para cambiar las cosas. El tal movimiento es un movimiento de delegados y activistas, de representantes.
II. El famoso movimiento
A un enemigo que no existe o que en el mejor de los casos existe desde hace décadas sin que ningún gurú antiglobal se dignara entonces a oponerle resistencia, sólo puede oponérsele un movimiento irreal, desfigurado y virtual. Ya hemos expuesto el maravilloso y diverso cajón de sastre en el que se amalgaman sin criterio todos los subproductos de la izquierda. Esta chistosa parada es la que quiere oponerse a tan temible enemigo. El miedo a llamar a las cosas por su nombre -es decir, el miedo a hablar claro de capital, de Estado, de trabajo asalariado, mercancía, alineación...-conduce irremediablemente a la incapacidad para combatir; la supuesta lucha se convierte, pese a la mejor de las intenciones, en banderín de enganche de la contrarrevolución.
La revolución impotente nutre la contrarrevolución. Un movimiento que de vez en vez se dice anticapitalista, pero tiene pavor a hablar claro de quién y cómo puede oponerse al capitalismo, no puede ser sino un movimiento de desarme de los que están objetiva e históricamente interesados en destruir efectivamente el capitalismo: los proletarios. En esta guerra sorda que se libra entre la ideología y la consciencia, tal movimiento sólo puede ser un batallón más del ejército de la ideología: es decir, del capital, de la alienación.
Eso, si hablamos tan sólo de los bienintencionados. A su derecha, se sitúa toda un conglomerado de grupos y organizaciones abiertamente reaccionarios, que logran pasar sus proclamas por el capitalismo bajo el manto multicolor del antiglobalismo. Hablamos de sectas como attac, tutte bienche, etc. Con propuestas abiertamente reaccionarias, camufladas en la amalgama de la antiglobalización, tratan de enrolar a los descontentos en el partido del Estado. Tratan de difundir entre los proletarios del norte un sentimiento de culpa, por vivir en la opulencia y el despilfarro, y los llaman a luchar por la "justicia norte-sur" (como si en el sur no hubiera burgueses viviendo realmente en la más obscena opulencia; como si los explotados del sur fueran idiotas incapaces de luchar por sí mismos), contra el desmantelamiento del "Estado social", contra el poder de las transnacionales frente a los ciudadanos, etc. etc. Estos imbéciles, que se están ganando a pulso su puesto en el aparato represivo del Estado "social", sueñan con un capitalismo sin excesos, regulado y armonioso, en que las contradicciones sociales se hayan reducido al máximo, en que no se pueda expresar ya el proyecto y la lucha revolucionaria. Estos imbéciles son un batallón intacto de la represión capitalista, al que los proletarios hemos de atacar si queremos avanzar efectivamente en la destrucción del sistema entero.
En Asturias, a las características generales del "movimiento" se suman ciertas particularidades locales: el enorme poder de los sindicatos (UGT, CCOO, y los izquierdistas de la CSI), las sectas de extrema izquierda que no salieron tan maltrechas de la caída de su bloque imperialista en 1989 como en otras partes (baste decir que el PCPE, Liberación, e incluso el Sindicato de Estudiantes, ¡Existen!!), la reducida presencia del anarquismo. Esto da una fisonomía particular al llamado "movimiento", que aquí toma el nombre pedante de MAGA (movimiento antiglobalización d'Asturies), que en definitiva no hace sino aclarar más las cosas. Donde en otros lugares todo es confusión y barullo, con organizaciones que nadie sabe qué son ni qué pretenden, en Asturias son los mismos perros de siempre, las mismas mafias sindicales, los mismos partidos y partidillos, que sin cortarse un cacho corren a fabricar un movimiento que no existe para aprovechar un ambiente "que no recordaban desde lo de la OTAN" (es decir, desde el último tinglado gordo que lograron crear para llevarse a la gente de calle). Esta configuración de la movida asturiana no puede sino facilitar las cosas a los revolucionarios, acelerar el rechazo de los explotados hacia este tinglado y en definitiva lanzar a este "movimiento" a la búsqueda de otra excusa para seguir existiendo.
No faltan quienes, apreciando las debilidades y contradicciones del "movimiento" en el que se insertan, brindan a las "movilizaciones" un apoyo crítico: en definitiva se trata de la extrema izquierda de la izquierdita, con escasa inclinación hacia el pensamiento, la clarificación y la asunción de consecuencias prácticas de los análisis que son incapaces de desarrollar y con una enorme predisposición a convertirse en un mero apéndice combativo, totalmente acrítico, de la izquierda del capital.
Asuntos como las "amenazas" de la mafia sindical SOMA, artífice directo del desmantelamiento de la minería asturiana, de "boicotear" la reunión del ecofin, no hacen sino añadir patetismo, ridículo y vergüenza al antiglobalismo astur, que sin duda verá con buenos ojos tales "ayudas" del fuera brazo armado del Estado en las minas.
III. Estrategias de mierda, tácticas de mierda
Un "movimiento" que no sabe lo que quiere ni como conseguirlo, es pronto dirigido por su derecha, que siempre tiene claro como contribuir a mejorar el capital y así perpetuarlo.
El primer paso de la estrategia, sembrar confusión y alimentar la idiocia generalizada, ya está conseguido con la mera existencia de tal movimiento.
El segundo escalón, conseguir resonancia pública y hacer efectiva la confusión y el desarme, se consiguió en buena medida tras los primeros grandes disturbios: tras seattle, Praga, Davos, Génova, etc. Si bien a base de insistencia las manifestaciones pacíficas tal vez hubieran tenido resonancia mediática, ha sido a través de más o menos masivos destrozos y enfrentamientos que el antiglobalismo militante ha encontrado auditorio.
La violencia ha sido promovida, como tantas veces, por los proletarios salvajes de las ciudades. A ellos se han sumado, claro, ciertos sectores de la extrema izquierda del capital, de modo que es difícil decir hasta qué punto la violencia ha sido desarrollada por proletarios salvajes que han logrado romper, siquiera momentáneamente, el encuadramiento de partidos y sindicatos o como complemento de la estrategia ultraizquierdista de rogatorias y pacifismo.
El caso es que, una vez abierta la puerta a la crítica radical, teórica y práctica, de la sociedad existente, va a ser difícil para la izquierda del sistema volver a encerrar a los salvajes en los estrechos cauces de sus pretensiones humildes y sus democráticos modos de conseguirlos. Pero no es suficiente con romper, en el sentido literal; se hace necesario reformular el proyecto revolucionario, su estrategia, sus enemigos: conocer el campo de batalla, nuestras fuerzas y las fuerzas de defensa de la sociedad de clases. En ese contexto, romper puede volver a cobrar todo su significado, como parte de una guerra social que nada tiene que ver con la "antiglobalización", con la izquierda, con la democracia.
Es preciso entender de qué modo el antiglobalismo constituye una última defensa del Estado democrático (los "derechos de ciudadanía", la falsa dicotomía "mercado vs democracia", etc.), para romper con toda ideología que una a los explotados con la sociedad que se ven obligados a combatir; y de este modo romper, también con la violencia de clase, con los representantes de carne y hueso de la ideología. El enfrentamiento con el Capital es inseparable del enfrentamiento con sus defensores, se vistan del color que se vistan.
Generalmente, el que ocupa el terreno el primero y espera al enemigo tiene la posición más fuerte; el que llega más tarde y se precipita al combate está ya debilitado. (Sun Tzu, "El Arte de la Guerra")
Pero la democracia antoglobal no sólo defiende al Estado con las palabras, con las "teorías" peregrinas que difunde, sino también con las estrategias de "protesta" a las que trata de arrastrar a los explotados. La más utilizada es la de el cóctel de protesta pacífica y manifestación violenta, con la finalidad de impedir la celebración de tal o cual cumbre. Es decir: se convoca a todos los convocables a acudir a x ciudad, en x fechas, para hacer cualquier cosa; esto significa acudir a ciudades absolutamente tomadas militarmente por el enemigo, ya sea con el fin de pasearse en vía crucis, ya con el de representar teatralmente la invasión del territorio enemigo situado tras una barrera, ya con el de pasearse en masa por la ciudad rompiendo los símbolos odiados del capital y el Estado. Si bien la tercera de las posibilidades pudiera entrar dentro de la lógica revolucionaria en otro contexto, las tres conducen al sometimiento o enfrentamiento a un poder militar mucho más fuerte, cohesionado, que sabe lo que defiende y cómo conseguirlo: conducen a la derrota (aunque se voceen ilusorias victorias como impedir la continuidad de tal o cual evento) y a la difusión del mito de la invencibilidad del Estado.
Situándose en un escenario donde todos los parámetros han sido definidos previamente por el enemigo, todo lo más que se puede hacer es aguantar el chaparrón y representar lo más dignamente posible el propio papel. En definitiva, las energía revolucionarias se debilitan, se pliegan a su papel de protesta impotente, la lucha revolucionaria se torna inútil ante lo inevitable de la derrota.
En Abril, no se sabe con qué excusa táctica, los antiglobales organizados convocan a su potencial público a: no sé cuantas marchas desde diferentes concejos hacia Oviedo, con el fin de:
a) desmoralizar a los cuatro gatos que acudan, cuando comprueben lo pardillos que son andando sin ton ni son mientras otros van en tren o en coche.
b) facilitar los filtros policiales a la ciudad, con el simple procedimiento de controlar a los asistentes a las marchas.
c) agotar a quienes tengan la poca astucia de andar a lo bobo para, en caso de refriega con las fuerzas del orden, facilitar su captura y apalizamiento.
Como complemento de tan original protesta, heredera legítima de las ridículas "marchas contra el paro y la pobreza" que en los 90 consiguieron liar a unos cuantos cientos de ultraizquierdistas, la antiglobalización asturiana convoca a: foro alternativo, en la alternativa sede de la universidad; circo y maratón creativa (con malabares, payasos, cuélebres de papel, etc.) que viene a demostrar las pretensiones transformadoras de esta peña.
IV. El contexto de la guerra de clases
Pudiera parecer que las protestas que acompañan últimamente a los fastos propagandísticos de los poderosos son la versión actual de la lucha de clases, en un tiempo en que, muerto el proletariado, el militante y el activista son los sujetos del cambio.
Sin embargo, el proletariado no ha muerto, la lucha de clases vuelve a cobrar fuerza tras un periodo de calma, y el espectáculo de las cumbres y anticumbres sólo forma parte de la lucha de clases en la medida en que los proletarios se enfrentan simultáneamente al Capital-Estado, a sus defensores de izquierda y al espectáculo mismo.
Que el proletariado sigue existiendo es algo que sólo se puede negar ideológicamente, como parte de la estrategia de afirmación de la sociedad de clases. Quien no ve proletarios sino inmigrantes, jóvenes, trabajadores precarios, presos, asturianos, etc. muestra claramente su concepción del mundo y su nula capacidad para transformarlo en sentido revolucionario.
La lucha de clases vuelve. En realidad, nunca se fue. La guerra social no es un continuo ascendente, sino que entre periodos álgidos de enfrentamiento entre clases se intercalan periodos más o menos largos de paz social. Cuando la paz social se rompe, parece que existió siempre; si el enfrentamiento se extiende y se profundiza, vuelven a la mente de todos los recuerdos de esta guerra inacabada.
Tan sólo en el último año la lucha de clases (reconocible como tal pese a los esfuerzos de la propaganda burguesa) se ha desarrollado con más o menos fuerza en Argelia, Argentina, Ecuador, Bolivia, Jordania. Pequeñas revueltas han sacudido también al "primer mundo", como en Inglaterra las luchas antipoliciales vendidas con la etiqueta de "disturbios raciales". Pese a que la conciencia de clase, la conciencia de combatir a un mismo enemigo y por los mismos intereses, falta en la mayor parte de los casos, esto no muestra más que el reinicio confuso, dubitativo, cargado de debilidades, del movimiento mundial por la destrucción de la sociedad de clases. Muestra, además, la necesidad que el proletariado tiene de luchar, más allá de las ilusiones burguesas y los métodos alienantes de la "lucha" espectacular: la acción directa se extiende y se afirma.
El rebrote de la lucha de clases viene de la necesidad. A la par que el capitalismo se hunde en su crisis histórica, a la par que la miseria y la barbarie se extienden, los condenados por la comunidad del dinero han de rebelarse, para cambiar el curso histórico, para cambiar su vida.
La perspectiva es la extensión y profundización de la guerra social, que en breve tocará de lleno el corazón de la bestia: EEUU, Europa, Japón...La consciencia revolucionaria se extenderá y profundizará conforme la guerra de clases se haga más y más innegable, alimentando a su vez el movimiento práctico. La única respuesta del Capital-Estado es: más miseria, más guerra, más represión. Las necesidades capitalistas no pueden sino alimentar la necesidad proletaria de destruir el capitalismo.
En este contexto, la lucha proletaria contra el circo de cumbres y anticumbres no es más que un prólogo de lo que se avecina, a la vez que las tentativas izquierdistas de canalización de esta lucha hacia objetivos plenamente integrados en el proyecto capitalista y con métodos impotentes son intentos por evitar lo inevitable, por aplazarlo al menos.
Que en abril los proletarios salvajes puedan disponer de fuerza, organización, decisión, para romper con el espectáculo y afirmar su programa de destrucción radical de lo existente o que por el contrario se mantengan a la expectativa no cambia sustancialmente la cosa. Se tratará de otra ocasión perdida para sacar a la calle la rabia y la perspectiva proletaria de ruptura total con el orden social basado en la explotación; y sin embargo, esa rabia y esa perspectiva avanzan, se dibujan cada vez más nítidamente en el horizonte histórico. La cuestión es sencilla: contribuir con nuestra acción al avance mundial de la rabia proletaria o seguir esperando.
V. Propuestas para la acción
La única perspectiva que puede guiar la acción del proletariado revolucionario, de los anticapitalistas consecuentes, es la ruptura. La ruptura con la ideología capitalista se presente como se presente; en consecuencia, la ruptura con la socialdemocracia, el reformismo, los apéndices de izquierda y extrema izquierda del Estado burgués, la ruptura con el espectáculo de cumbres burguesas, anticumbres "alternativas", desfiles carnavalescos y refriegas callejeras sin horizonte.
Esta ruptura puede tener lugar con las palabras, y afortunadamente son cada vez más los papeles que expresan esta ruptura; pero puede tener lugar, sobre todo, con la acción.
Cómo tenga lugar esta depende en buena medida de las fuerzas que puedan reunir quienes se decantan por romper: depende en buena medida de la organización.
Con fuerzas debilitadas y dispersas, la acción difusa de pequeños grupos que actúan en cualquier parte no es sólo una posibilidad, sino una realidad efectiva que se realiza no sólo frente a estos tinglados, sino frente a cada uno de los aspectos de la sociedad. No desdeñemos, por tanto, una práctica existente de negación de la sociedad capitalista, sino que, por el contrario, debe ser impulsada: desde el momento que, en cualquier parte, esta acción es reproducible y practicable por cualquier proletario, desde el momento en que esta acción es directa, no necesita del envío frenético de delgados a las ciudades en que se les antoje a los poderosos, y dice bien a las claras :el capitalismo está en todas partes, algo que parecen querer olvidar y hacer olvidar los antiglobales que, en su delirio, piensan que en las cumbres se decide algo, más allá de las leyes ciegas de la economía mercantil y de las necesidades de los Estados.
Esta acción es un campo de batalla de los explotados, pero tiene sus límites, y en ningún caso es el único campo de batalla. Por sus propias características, es minoritaria, se esconde fácilmente, se presenta sin programa, sin perspectiva, sin objetivos y es fácilmente asimilable -aunque las diferencias sean notorias y claras -con lo que la burguesía llama "terrorismo"; fácilmente aislable, encuentra su continuidad natural en la acción de masas, en la violencia de masas.
Allí donde no quede otra opción, donde los proletarios revolucionarios sean pocos o estén dispersos, donde sea imposible llegar a acuerdos de mínimos (el acuerdo mínimo: lucha por la revolución social, ruptura con la socialdemocracia), acción minoritaria, clara, consciente, difusa, reproducible.
Y en los centros provisionales, donde los poderosos se reúnen y provocan el asco y la indignación de miles de explotados? Donde los izquierdistas y demás apéndices espectaculares del Estado convocan sus procesiones, sus circos, sus foros de propaganda de otro capitalismo posible?? ¿Qué hacer entonces? En estos lugares y en esas fechas es posible reunir en torno a consignas claras, si no grandísimas masas, sí un número suficiente de compañeros para denunciar, también con la acción, con la ilegalidad más flagrante, al capitalismo en su conjunto. ¿consignas claras? ¡El capitalismo no se reforma: se destruye! ¡El reformismo no se elude, se combate!
Claro que para eso es preciso organizarse. Y sin embargo, no se trata de construir la enésima organización permanente, que tras formarse y cumplir su función inmediata pasaría en el acto a formar parte de las organizaciones políticas del capital, de su extrema izquierda, incluso de su ala "violenta" y "radical". No: organización es organización de las tareas, de las tareas que la lucha revolucionaria y el momento impongan.
Y el momento va a imponer, está imponiendo ya, la necesidad de denunciar, abiertamente, en la calle, el papel de la izquierda del capital, de todos los ATTACC, MAGA, MRGs, de todos los partidos, sindicatos, oenegés, de todas las organizaciones grandes y pequeñas que forman eso que llaman "movimiento antiglobalización".
La necesidad de ruptura impone la necesidad de organizarse para concretar en la práctica, en la calle, esa ruptura.
Las formas que tome dependerán de los niveles de comprensión alcanzados, de los niveles de organización que seamos capaces de conquistar, de la fuerza destructiva que seamos capaces de reunir y catalizar, del desarrollo mismo de la lucha de clases. Lucha de clases que no es ni puede ser algo que se desarrolle sin nosotros y a pesar de lo que hagamos y dejemos de hacer, sino que, muy al contrario, somos nosotros, lo que hagamos y también, lo que dejemos de hacer. Por eso nosotros, proletarios de carne y hueso, podemos y debemos hacernos conscientes del reto que tenemos delante y afrontarlo, organizarnos allá donde estemos para llevar a cabo la tarea destructiva que la historia necesita, que nosotros necesitamos.
Nuestro movimiento de destrucción, en las ciudades del norte, forma parte del movimiento mundial por la destrucción del capital. No estamos aquí para salvar a nadie, sino para luchar junto a los explotados del sur en revuelta. Su lucha y la nuestra son la misma: luchamos como explotados, no como militantes salvadores de nadie, contra un sistema mundial que sólo puede ser derribado mediante la violencia revolucionaria del proletariado, a nivel mundial.
POR LA ABOLICIÓN DEL TRABAJO Y LA MERCANCÍA
POR LA DESTRUCCIÓN DE LA COMUNIDAD DEL DINERO
POR LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO
EL CAPITALISMO NO SE REFORMA: SE DESTRUYE
EL REFORMISMO NO SE ELUDE: SE COMBATE.
Marzo de 2002.
Xixón.
Regla principal: no actuar en masa. Conducid vuestra acción entre tres o cuatro como máximo. El número de los pequeños grupos debe ser lo más grande posible y cada uno de ellos tiene que aprender a a tacar y a desaparecer velozmente. La policía intenta aplastar una masa de un millar de personas con un solo grupo de cosacos. Es más fácil vencer un centenar de hombres que a uno solo, especialmente si este ataca por sorpresa y desaparece misteriosamente. La policía y el ejército quedarán sin poder si Moscú está cubierta por estos pequeños destacamentos inaccesibles.
(aviso a los insurgentes, Moscú, 1905).
Todo el arte de la guerra está basado en el engaño; por esto, cuando seas capaz finge la incapacidad; activo, la pasividad. Próximo, haz creer que estás lejos; alejado, que estás cerca. Ofrece un señuelo al enemigo para hacerle caer en una trampa; simula el desorden y sorpréndelo. Ponle en aprietos y acósale, si está unido divídele; atácale donde no esté preparado, haz una salida por donde no se lo espere. La certeza de tomar lo que atacas significa atacar un punto que el enemigo no protege.
El enemigo debe ignorar dónde me propongo librar la batalla, porque, si lo ignora, deberá estar preparado en muchos puntos diferentes. Y si se mantiene preparado en muchos puntos, serán pocos numerosos los efectivos que yo pueda encontrar en cualquiera de ellos.
(Sun Tzu, El Arte de la Guerra).
La verdadera lucha revolucionaria insurreccional no se puede basar en ir a donde nos están esperando para darnos palo, no puede consistir en ir a enfrentarse a un enemigo mucho más preparado, potente y que además nos está esperando. La burguesía y los jefes represivos nos envían para enfrentarnos a la tropa mercenaria mejor preparada, y la utilizan de escudo mientras se quedan muy bien preservados detrás ¡¿qué más pueden desear que el hecho de que nuestra fuerza se reviente contra su escudo protector y que ellos queden intactos?!
Más aún, las leyes de la insurrección se basan en todo lo contrario; en la concentración de fuerzas proletarias contra un enemigo que no espera el ataque; elegir el lugar y el momento en función de nuestros objetivos y atacar donde y cuando menos nos esperan; eludir el combate militar cuando el enemigo es superior; hacer cereer una fecha y golpear antes, cuando todavía no esperan, o después, cuando están cansados de esperar; evitar la resistencia en puntos fijos, utilizar la dispersión de fuerzas frente a un enemigo que avanza y la concentración sólo para el ataque ahí donde nadie espera; atacar los centros de acuartelamiento y preparación de la represión antes que dicho acuartelamiento tenga lugar; golpear a los capitalistas, los gobernantes y los jefes de la represión en sus propias casas; impedirles dirigir las terroristas operaciones represivas sea arrestándolos, sea rodeándolos o cortándoles las vías de acceso para la dirección de las tropas. Más aún, el interés de la insurrección no es enfrentar y destruir policías en general (¡aunque por supuesto sea implacable con todo agente de orden consecuente!) sino destruir la coherencia de cuerpo de la represión; por el contrario, enfrentarse contra la fuerza que la burguesía pine de escudo, favorece ese espíritu de cuerpo .
Contra las cumbres y anticumbres. Comunismo nº 47, Grupo Comunista Internacionalista.
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APÉNDICES
I
Incluimos a continuación este "Balance anticapitalista de Barcelona", firmado por "Anticapitalistas revolucionarios", ya que tiene la virtud de llamar a las cosas por su nombre y colocar en su lugar a los apéndices izquierdistas del capitalismo, y de hacer balance, una de las tradiciones históricas del movimiento revolucionario y una de las fundamentales palancas que mueven la conciencia. El proletariado no puede vencer e imponer su proyecto tras una serie indefinida de "victorias" (es decir, de reformas), sino tras una serie de derrotas a través de las cuales clarifica su consciencia, su programa, su metodología. Estemos o no de acuerdo con todos y cada uno de los puntos que aquí se exponen, damos la bienvenida a este documento de reflexión para la acción revolucionaria.
Balance anticapitalista de Barcelona
Anticapitalistas revolucionarios
Lo más importante es aprender de la experiencia y actuar creativamente en la lucha. Hay que adquirir una estructura consciente y efectiva, saliendo de la estructura de pandilla, para constituir un fuerza con autocomunicación y bien organizada. ([Black Bloc, después de Génova 2001]: "Abandonemos la estructura de pandilla")
Compañeras y compañeros anticapitalistas:
¿Quién que, de verdad, forme parte de nuestro movimiento, puede negarlo...? El balance de las movilizaciones anticapitalistas contra la cumbre de la UE de marzo de 2002 en Barcelona puede y debe resumirse, en primer lugar, en una serie de magníficas oportunidades perdidas para asestar nuevos golpes al sistema y a las organizaciones reformistas de éste -políticas, sindicales y de beneficencia (ONG's)- que guardan el flanco izquierdo de los Estados capitalistas.
Pero no hay mal que por bien no venga. La amarga lección de marzo de 2002 en Barcelona -la derrota, en toda la regla, que acaba de sufrir el anticapitalismo al no ser capaz, en la práctica, pese a las decenas de detenciones sufridas, de apenas empañar el éxito ciudadano de los desfiles "antiglobalizadores" organizados por el reformismo bajo la engañosa bandera de tratar de mejorar, de "humanizar", el sistema-, sin duda alguna que no caerá en saco roto.
> La primera ocasión perdida, se produjo el jueves, 14-M, en la manifestación organizada por el Foro Social, que reúne a los partidos y sindicatos de la izquierda burguesa, y a las ONG's que, ya en julio de 2001, en Génova, condenaron a nuestro compañero asesinado, Carlo Giuliani y a los anticapitalistas del Black Bloc, y, ahora, en Porto Alegre, acaban de rechazar públicamente todo tipo de violencia contra un sistema, el capitalismo, cada vez más explotador y asesino; todo tipo de resistencia violenta contra un terror de Estado, el de las democracias capitalistas, cada vez más desatado... Hubiera bastado allí, en esa manifestación de la fracción de derechas del reformismo, con que un decidido grupo de compañeras y compañeros verdaderamente antisistema lo hubiera organizado para hacer realidad, al paso del desfile democrático burgués, un pasillo anticapitalista que hubiera desenmascarado el engaño que suponía, para los explotados, tal convocatoria; un pasillo anticapitalista que hubiera puesto al desnudo el carácter, en realidad, capitalista, de las organizaciones que convocaban.
¿Cuántos compañeros anticapitalistas de los que ya habían llegado, por entonces, a la ciudad, e incluso deambulaban, a la expectativa, por las aceras de la manifestación, no se hubieran unido a la convocatoria pública de ese pasillo anticapitalista...? ¿Y no hubiera tenido, acaso, una acción anticapitalista de ese tipo -la denuncia, abierta, en la calle, como enemigos de los explotados y oprimidos del mundo, de los partidos y sindicatos burgueses de izquierda, de las ONG's- una repercusión cien veces, mil veces mayor, en todo el movimiento anticapitalista del mundo, que la de romper, como más tarde se haría, en una acción aislada, de mero comando, los escaparates de CC OO...? Ésta fue la realidad del jueves, 14-M: faltó organización anticapitalista para organizar, por ejemplo, un pasillo a la manifestación reformista, faltó organización anticapitalista para afrontar al servicio de orden reformista.
> ¿Y qué decir del viernes 15-M...? La ocupación policial de la ciudad y del lugar en concreto, no arredró, desde luego, a los varios miles de anticapitalistas concentrados, a partir de las 13 h, en Canaletas. Bajo la consigna "¡Al capitalismo no se le reforma, se le destruye!" y confiando, de veras, en hacer llorar, siquiera por un día, a los ricos, las compañeras y compañeros anticapitalistas acudieron, acudimos, a la convocatoria realizada, para encontrarnos con que ni siquiera había una pancarta que la encabezara; para esperar y esperar, cada vez con mayor desconcierto, las instrucciones, que nunca llegaron, de los convocantes sobre qué hacer; para deambular, acto seguido, en completa y creciente desorganización, hacia abajo, hasta que la policía juzgó llegado el momento de actuar y pudo hacerlo con total facilidad e impunidad, deteniendo, a su antojo, a quienes no habían cometido otro error que confiar en que alguien habría organizado algo... Ésta fue la realidad del viernes, 15-M: faltó organización anticapitalista para encuadrar la manifestación; para defenderla, mediante un cordón anticapitalista preparado para el caso, de la segura represión policial; para dar adecuada respuesta a las ganas y rabia de lucha, contra el capitalismo y sus Estados, demostradas por las/los anticapitalistas asistentes. Faltó organización anticapitalista, para acto seguido, a la manifestación, dirigirse, por ejemplo, todas las fuerzas anticapitalistas unidas, a la Universidad, allí cercana, y ocuparla con vistas a llevar a cabo una auténtica denuncia y boicot de los mas destacados actos reformistas allí convocados.
> En cuanto a la oportunidad desperdiciada, por el anticapitalismo, el sábado 16-M, en la manifestación reformista crítica convocada por la Plataforma contra la Europa del Capital, ésta era sencillamente inmejorable... En medio de la marea humana de medio millón de manifestantes (un 90% largo de los cuales, más allá del cortejo particular en el que desfilaran, eran jóvenes que detestan el capitalismo), un BLOQUE ANTICAPITALISTA, encuadrado bajo su propia consigna ("¡Al capitalismo no se le reforma, se le destruye!"), hubiera reunido la simpatía del grueso de los asistentes y, con toda seguridad, hubiera encontrado amparo frente a cualquier tipo de represión policial (por otro lado, muy dificultada, por el peligro evidente que entrañaba de convertir, de inmediato, Barcelona en una nueva, e incluso más sangrienta, Génova). Por añadidura, ese mismo BLOQUE ANTICAPITALISTA -imponiendo su presencia, frente a los servicios de orden existentes, en medio de la manifestación-, no sólo hubiera constituido, con su sola presencia, una denuncia flagrante del reformismo de todo tipo, convocante y presente en el acto, sino que además hubiera dado cobijo, al paso de la marcha, como ya hizo el cortejo de la Resistencia Anticapitalista en junio de 2001 en Barcelona, a otras acciones anticapitalistas complementarias contra los símbolos del sistema. Ésta fue también, pues, la realidad del sábado, 16-M: faltó organización anticapitalista para hacer frente a los servicios de orden de los reformistas, en lugar de perderse en aisladas acciones a la desesperada que, renunciando a conquistar el apoyo de los jóvenes manifestantes, brindaron en bandeja de plata la represión a la policía.
Compañeras y compañeros anticapitalistas:
Que la derrota de marzo de 2002 en Barcelona quede en la memoria. El desastre sufrido no tiene nada de casual. Es fruto directo de esas dinámicas de "descentralización"; de canto a la pura "espontaneidad"; de trabajo aislado y secretista (esto es, secreto incluso para el propio movimiento), de iniciativas de por libre, sin tener en cuenta los intereses generales del movimiento, en su propio rincón, en su barrio, de cada pequeño grupo o colectivo anticapitalista; en una palabra, es resultado, a todos los efectos, de esa confusionista línea de "prácticas difusas" que no conduce más que a fragmentar el movimiento, frente al Estado capitalista, y debilitar la fuerza de sus acciones... Mientras que el movimiento anticapitalista constituyó una novedad y una sorpresa para el sistema, todas esas debilidades quedaban más o menos tapadas, podían ser más o menos superadas gracias a la voluntad y al impulso anticapitalistas de sus participantes. Pero, ahora, tras Génova de 2001, una vez que, tras escupir sobre el cadáver del anticapitalista Carlo Giuliani y de nuestros compañeros del Black Bloc, todas las fuerzas capitalistas, de derechas y de izquierdas, se han puesto de acuerdo, se han conjurado para barrer de escena al anticapitalismo, esa forma de actuar de antes ya no vale, sólo conduce a la derrota. Es más, el auténtico contenido oportunista que se esconde tras la negativa a organizar el anticapitalismo, a centralizar su acción, se halla ya a la vista de todo aquel anticapitalista no cegado por los prejuicios: consiste en eludir el choque de masas contra el reformismo, consiste en mantener, pese a todo, tendidos los puentes de un cierto entendimiento en permanencia; de un cierto pacto, antinatural donde los haya, entre el anticapitalismo y el ala, más de izquierda, y, por lo mismo, más tramposa y liquidadora para el movimiento de los explotados, de ese reformismo. ¿No es quizás, preguntamos, precisamente por esto, para poder seguir manteniendo ciertas relaciones con la izquierda del MRG; para no romperlas, del todo, con el sindicato radical burgués que es la CGT y su engendro "antiglobalizador", la "humanizadora" Plataforma contra la Europa del Capital, que las compañeras y compañeros anticapitalistas más activos han sido desviados, durante estas jornadas de marzo, hacia acciones suicidas aisladas, en lugar de ponerse a obrar, junto con el resto de anticapitalistas, para hacer realidad, en la línea de junio de 2001 en Barcelona, su propio bloque o pasillo anticapitalistas contra las masivas manifestaciones reformistas?
¿Estamos dispuestos a luchar de verdad para llegar a destruir el capitalismo y sus Estados? Dejemos, pues, atrás, las divisiones entre los anticapitalistas y las acciones aisladas; obremos, en consecuencia (¿no lo hace, acaso, el enemigo, el capitalismo...?), para organizar y unir nuestras fuerzas, para centralizar nuestro combate. El MAR llama a todos los anticapitalistas a trabajar en común, con la lección bien aprendida, para dar un nuevo paso en el desarrollo de su movimiento, ese mismo paso que todavía no pudo darse en Barcelona
¡Al capitalismo no se le reforma, se le destruye! ¡Al reformismo no se le elude, se le afronta!
BALANCE ANTICAPITALISTA DE MARZO DE 2002 EN BARCELONA
Lunes, 8 de abril, 19,30 h L'ESPAI OBERT C/ Blasco de Garay, núm. 2 Metro: Poble Sec ( L3 )
maranticapital@hotmail.com
II
A modo de pequeños comentarios jocosos incluimos ahí abajo unos cuantos extractos de ciertos documentos movidos por interné por los convocantes del "foro social alternativo" de Asturias. El encabezamiento de algunos de ellos ya son para mearse y revelan a las claras las intenciones de estos elementos. En último lugar, figuran los convocantes, lo que ya no deja lugar a dudas.
"El Foro Social abordará las aternativas al capitalismo y la deuda externa
Asturies, 14 marzo (AC).-
El Foro Social Alternativo a la cumbre del Ecoín de abril debatirá propuestas económicas que tengan como referencia el servicio a las personas y solidaria con los pueblos. Se están preparando varias charlas que buscarán exponer los grandes rasgos de una economía alternativa a la neoliberal."
Pa descojonarse lo de "alternativas al capitalismo y la deuda externa". Sin capitalismo no hay Estados, no hay burgueses, no hay dinero: no hay deuda externa. La lucha contra la deuda externa es la lucha de unas burguesías débiles contra unas burguesías poderosas: a qué buscará alternativas este "Foro"? ¿al capitalismo o a la deuda externa? ¿A quién quieren engañar? Más adelante nos quieren liar con "el servicio a las personas" (el capitalismo ya está al servicio de las personas, de unas pocas, pero personas al fin y al cabo) y la solidaridad con los pueblos (¿Acaso Botín no es pueblo?) Y aclaran: no es al capitalismo al que se buscan alternativas, sino a la economía neoliberal.
Más adelante tienen a bien exponernos qué entienden por "alternativas":
"Se incluye también un debate sobre la tasa Tobín, que defienden especialmente los militantes de ATTAC y que propone el cobro de tasas que graven las transacciones financieras internacionales y sobre la deuda externa". Ahí está el detalle: la alternativa al capitalismo es...¡Un impuesto!!!
Qué importante y novedoso Foro. ¿cómo se les habrá ocurrido hacer semejante cosa, tan bonita y necesaria? Ellos mismos nos lo aclaran:
"La idea de organizar este Foro en paralelo a esa reunión "informal", tomando como base el importante impulso que iniciativas de este estilo han supuesto en los últimos tiempos, con especial mención al Foro Social Mundial de Porto Alegre, tiene una importante carga simbólica y servirá para acercar a l@s ciudadan@s los debates y las propuestas en las que trabajan nuestros diferentes movimientos sociales".
El Foro de Porto Alegre, en el que ministros, políticos, sindicalistas de todo el mundo y tontos sin cuento se juntaron para hacerse pajas sobre sus "otros mundos" (¿Esquizofrenia? ¿desdoblamiento? ¿viaje astral?) es su referencia. Nos aclaran su público objetivo: los ciudadanos; nos explicitan su separación respecto al público, dada la necesidad de "acercar" a los ciudadanos los "debates y propuestas" de sus movimientos sociales. "Ciudadano": pasa de ellos, los movimientos "sociales" pertenecen a los activistas.
Sabemos todos que la izquierda es enemiga de cualquier visión global y radical del mundo, no sólo porque es incapaz de alcanzar esta comprensión sino sobre todo porque una visión global de la sociedad burguesa desvelaría su papel particular en el sostenimiento del orden. Prefieren una "visión global" que es una suma aritmética de visiones parcializadas y fragmentarias, una visión miope con la que se es incapaz de cambiar nada. En coherencia con esto, ". El Foro se articula en principio a través de ejes o bloques temáticos". El mayor temor que pueden tener estos elementos es que alguien les desenmascare. Así, al menos desde dentro, se guardan las espaldas: "3. Todas las actividades habrán de ser respetuosas con la pluralidad existente en la base de organizaciones que están involucradas en este proyecto común. Para ello se buscará el consenso entre las distintas organizaciones implicadas en cada eje temático."
Los "principios" del tal foro social no tienen desperdicio. Semejante cúmulo de despropósitos merece ser reseñado siquiera parcialmente: 1. El Foro Social Alternativo es un espacio abierto de encuentro para la profundización de la reflexión, el debate democrático de ideas, la formulación de propuestas, y la articulación para acciones eficaces, de entidades y movimientos de la sociedad civil que se oponen al neoliberalismo y al dominio del mundo por el capital y por cualquier forma de imperialismo" Lástima que nuestra carencia de medios y de espacio nos impida tratar como se merece el "debate democrático" que querría sustituir la lucha entre intereses y proyectos antagónicos; a las entidades y movimientos de la "sociedad civil" y a la misma "sociedad civil", mito izquierdista donde los haya, resucitado en los últimos tiempos por los afer-maoístas del EZLN y todos sus adláteres lamenalgas, al igual que el "neoliberalismo", al cual ignoramos si pretenden oponer un liberalismo menos nuevo, un proteccionismo vieja usanza, alguna versión estalinista de economía de mercado o añejas fórmulas precolombinas. Lo de "cualquier forma de imperialismo" ya riza el rizo y no sé sabe a qué viene. Debieran tener al menos la gentileza de explicarnos cuantas formas de imperialismo manejan en sus cábalas.
2. A partir de la certeza proclamada en Porto Alegre de que "otro mundo es posible", el Foro se vuelve un proceso de búsqueda y construcción de alternativas. Por nuestra parte, y a partir de la certeza proclamada en París, Moscú, Berlín, La Felguera, Barcelona, Casas Viejas, Shangai, etc. de que "destruir el capitalismo es posible y necesario", constatamos que tal foro no es más que un intento de los ideólogos del capital por apartar la mirada de los problemas reales para dirigirla hacia las imágines prefabricadas por la ideología. La "búsqueda y construcción de alternativas" de que nos hablan no es más que un enredarse en fraseología barata y propuestas de embellecimiento de la sociedad de clases. Denunciamos, como rotundamente falso, que
3. Las alternativas propuestas en este Foro Social se contraponen a un proceso de globalización capitalista comandado por las grandes corporaciones multinacionales y por los gobiernos e instituciones internacionales al servicio de sus intereses.
Las supuestas alternativas propuestas por esta gentuza no se oponen, sino que complementan, las medidas capitalistas y estatales. Basta con analizar cualquiera de esas "alternaivas". El mero uso del lenguaje les delata: En este proceso de construcción de resistencias es necesario señalar y explicar los problemas más concretos, los que conocen l@s asturian@s de forma directa, como expresión y resultado de la globalización neoliberal. ¡Construcción de resistencias! ¿basadas en qué? ¡Señalar y explicar los problemas más concretos! ¿a quien? ¿a los "ciudadanos", que son idiotas, y necesitan que estos maestros de la crítica les señalen y expliquen sus problemas? ¡Aún van más lejos! ¡a los asturianos!!! A los asturianos Rato, Cascos, Areces, Felgueroso, Llamazares, etc. etc. les vendrá ciertamente muy bien que estos antiglobalizadores les echen un cable con "nuevas" ideas. Los proletarios y explotados asturianos ciertamente nada tenemos que ver con esta morralla y no necesitamos que vengan a señalarnos ni explicarnos nada. Que sigan, pues, criticando el espejismo de la "globalización neoliberal", nosotros seguiremos combatiendo el capitalismo, mal que les pese.
10. Como espacio de articulación, el Foro Social pretende contribuir, en el marco de la campaña estatal y asturiana, a fortalecer y crear nuevas articulaciones nacionales e internacionales entre entidades y movimientos de la sociedad civil, que aumenten, tanto en la esfera de la vida pública como de la vida privada, la capacidad de resistencia social al proceso de deshumanización que el mundo está viviendo, y refuercen las iniciativas humanizadoras en curso por la acción de esos movimientos y entidades.
Resumen: El foro social pretende contribuir a fortalecer y crear nuevas articulaciones que aumenten la capacidad de resistencia social al proceso de deshumanización y refuercen las iniciativas humanizadoras. ¡Más claro el agua! Crear nuevas articulaciones que refuercen las iniciativas humanizadoras; de puta madre. Eso sí, concretar que es eso de iniciativas humanizadoras, lo que se dice concretar, que concrete rita.
Pero, queridos amigos, tampoco es necesario devanarse mucho los sesos en vano. Tanta palabrería y tanta sandez, incluyendo la que hemos querido ahorrar al lector más sensible (remitimos a los morbosos a la lectura de los documentos completos, disponibles en varias páginas de interné) no viene firmada por cuatro chavalitos confusos, anonadados por la profusa propaganda antiglobal en circulación, sino por una ristra de organizaciones como la que sigue:
CAMPAÑA ASTURIANA UE 2002. foroasturies@yahoogroups.com
Organizaciones: Acsur Las Segovias, Amnistía Internacional, Asturies Contrainfos, Attac Asturies, Colectivo Ecologista de Avilés, Conceyu Ecoloxista de Xixón,Crítica Ecologista, IU Asturies, Justicia y Paz, JC Siero, JSA, Lliberación, Pronatura, PUA, RCADE Xixón,...
Es decir: partidos parlamentarios (PCE, PSOE) y extraparlamentarios (Lliberación), sectas izquierdistas (attacc, acsur), ecologistas, y elementos desconocidos agragados a la sopa de letras. Para llegar a esto, no hacía falta tanta retahíla. Pero bueno, pa que luego digan que sólo miramos la firma.