DOCUMENTO 4

 

¿POR QUÉ SOMOS ANTIMILITARISTAS?

por  Santi Alvarez y grupo de CPS de Valladolid

 

                                                                                                                              

 

En otro documento hemos tenido la ocasión de argumentar sobre lo falaz de la expresión "guerras humanitarias". La aún no declarada guerra contra la Federación Yugoslava ha traído de la mano numerosas enseñazas, todas ellas distintas de las manufacturadas bajo el celofán ideológico de los "victoriosos". Si ya sabíamos cómo proceden los poderes imperiales cuando ocurren cosas "malas" para sus intereses en sitios con importancia, la versión bélica del "nuevo internacionalismo" nos ha enseñado ahora cómo reacciona el imperio cuando ocurren cosas malas en sitios sin importancia. Otra lección, ya enseñada desde antiguo, es que la historia la hacen y cuentan los vencedores. Uno de los pasajes más patéticos del cuento oficial y oficioso ha consistido en presentarnos a un Solana atribulado, algo así como un humanista que tenía que elegir el mal menor. La construcción del relato no es nueva y recuerda los elogios a Truman "por su formidable coraje" al haber tomado "tan difícil decisión". En aquel entonces la bomba atómica fue presentada como la solución final de la segunda gran guerra. Para los libros de historia quedaban los campos de concentración de los nazis como los más execrables instrumentos de exterminio colectivo. Sin embargo, esos gigantescos hornos crematorios en que se convirtieron Hiroshima y Nagashaki han pasado a los anales como los hitos del final de la guerra. Argucias similares se están empleando para revestir con oropeles las funciones de los ejércitos. Por eso nos ha parecido interesante rescatar la reflexión que hizo el grupo de CPS de Valladolid con motivo de la campaña de objeción fiscal a los gastos militares del año 1998. Se intentó exponer, medio dogmáticamente (al no poder desarrollar los razonamientos necesarios y las motivaciones y dudas permanentes en tan limitado espacio), la crítica a la función política y económica que desempeña el aparato militar.

 

* LA FUNCIÓN DEL EJERCITO A NIVEL DEL ESTADO-NACION

 

El movimiento antimilitarista intenta llevar a la práctica, de forma coherente, la actitud política de querer desmontar el discurso hegemónico de legitimación del orden socio-económico imperante, consistente en:

1. presentar a la sociedad lo que son intereses de unos pocos como intereses generales, cuando, en realidad, vivimos instalados en pleno conflicto social.

2. presentar al Estado como "árbitro general", cuando la funcionalidad última del mismo es la de ser simple reproductor subsidiario de la racionalidad capitalista al servicio de los intereses de una clase dominante.

El movimiento antimilitarista, desde la crítica al orden socio-económico y a la naturaleza del Estado, propone una praxis de rechazo:

1. al ejército (y resto de Fuerzas de Seguridad del Estado), por cuanto representa:

- el recurso al uso de la fuerza que garantiza el status quo.

- el instrumento de un "proceso de militarización silenciosa de la sociedad civil", que recorta el ejercicio de las libertades formalmente reconocidas.

2. a los gastos militares, porque:

- supone el desvío de recursos de otros usos alternativos, más productivos socialmente y más humanos.

- esos recursos son encauzados a la producción de anti-necesidades, mediante la generación de una demanda de artículos cuyo valor de uso es la destrucción de todos los demás valores de uso.

- representa la manera más perversa de regular la demanda agregada en una economía amenazada con recurrentes crisis de sobreproducción (el ejemplo más claro: la funcionalidad del proyecto "guerra de las galaxias" durante la aplicación del keynesianismo sin fordismo de la era Reagan; el más reciente: la agresión a la Federación Yugoslava, reactivador del complejo militar-industrial occidental).

Conviene no olvidar, como necesario punto de partida del análisis del papel de los ejércitos, los fundamentos económicos del conflicto social. Un conflicto social que tiene un carácter multidimensional, y en el que el aspecto económico es hoy uno más. Sin embargo, vale la pena recordar algunas cosas.

En el sistema económico en el vivimos, el proceso de acumulación es la manera en que la clase dominante expresa y renueva su control social; así, la apropiación del excedente representa el ejercicio exitoso de una relación fundamentalmente política. En el centro de este proceso hay una relación social entre los que controlan y dominan los medios de producción y el resto de la población basada en el derecho de exclusión, o propiedad privada, que permite a la clase dominante ejercer su autoridad sobre la producción, el intercambio y el consumo.

El poder del capital no usa la fuerza directamente. Se practica a través de la relación desigual en el mercado y mediante el orden y la disciplina en la producción. Su dominio se cierra con la integración al sistema de las capas populares a partir de la generación de unas expectativas consumistas y la atracción hacia el ideario burgués de una mayoría satisfecha.

Esta relación de dominación exige prácticas cotidianas que garanticen la estabilidad del orden social y no se muestra tan evidente. Se oculta tras el alargamiento como clase de una burguesía que impone su hegemonía ideológica-cultural en la sociedad, logrando un consenso pasivo de una aristocracia obrera, identificada prácticamente con los valores económicos del capitalismo. Por otra parte, la apariencia de pluralidad engloba cualquier discrepancia débil y actúa como rasgo del sistema que H. Marcuse llamó "tolerancia represiva".

Sin embargo, siempre queda el recurso al uso directo del poder militar para estimular o proteger la actividad económica y garantizar el orden político. Son numerosos los ejemplos históricos que muestran la funcionalidad del poder militar a la red de intereses dominantes. En consecuencia, la fuerza bruta aparece como un medio, junto con otros, para garantizar el funcionamiento normal del sistema de mercado.

Así pues, el movimiento antimilitarista responde insumisamente a un orden social injusto con la misma legitimidad con la que se autodefiende de las agresiones el movimiento obrero, ecologista o feminista.

 

* LA FUNCION DEL EJERCITO A NIVEL INTERNACIONAL

 

Tal vez sea a nivel internacional donde más claramente se percibe la función de garantía del orden injusto que llevan a cabo los ejércitos.

Pero además, el complejo militar-industrial, que absorbe la mitad de la investigación científica que en un 97% se realiza en los países del Norte, contribuye a desviar la ciencia y la tecnología de la solución de los problemas sociales y de la satisfacción de la necesidades de los pueblos, al tiempo que refuerza la división internacional del conocimiento.

El mercado de armas en régimen de monopolio es el marco de expresión de una racionalidad económica objetivamente pura, que hace que los ejércitos (con los complejos militar- industrial) cumplan la función económica de reproducción del sistema en su conjunto (complejo militar-industrial como ámbito de valorización del capital).

Las alianzas armadas son los clubs de defensa de los grandes intereses económicos estatales y transnacionales. En ellos se diseña la paz del mundo, quién fabricará las armas, quién las comprará. La existencia de arsenales con un poder destructivo impredecible es hoy la espada de Damocles que justifica las políticas de tregua prolongada, que no de paz sólida.

Frente a todo lo anterior, la estrategia de desobediencia utiliza el testimonio para ilustrar su denuncia de "sociedad represiva" y (des)orden internacional, al tiempo que lanza una propuesta pacifista fundamentada en:

1. el rechazo del mal de la violencia (institucionalizada o no)

2. la constancia histórica de que el cambio social de corte violento queda ahogado por la lógica militar

3. la apuesta por la elevación de la estatura moral como manera de resolver los conflictos

4. una "nueva manera de pensar" para superar la actual crisis de civilización.

Una nueva manera de pensar que, además, invalide uno de los componentes del modelo cultural imperante: el patriarcalismo. Éste se sustenta sobre dos pilares, a modo de de axiomas, aunque en realidad sean dos supersticiones:

1. La superioridad del macho sobre la mujer.

2. La idealización e institucionalización de la violencia de manos del padre como originaria del instinto de supervivencia animal.

El patriarcalismo ha generado arquetipos sobre los que se justifica. Tomado en sentido restringido, se impone la superioridad de los varones sobre las mujeres. Esta jerarquización provoca que las perspectivas existenciales y sociales sean completamente diferentes para cada sexo. El movimiento feminista plantea específicamente el conflicto.

El mundo patriarcal considera al hombre como la medida de todo valor, no admitiendo la diversidad, sino sólo la jerarquía. Lo diferente se trata como desigual e inferior. En sentido amplio, el primer axioma define al macho superior al ser humano en general. Todos los arquetipos asociados a esta forma de pensar se cuelan entre nuestros modos de hacer y de sentir mediante la admiración al líder. En general justifica la jerarquización social.

La apología de la violencia consolida la pirámide patriarcal y la institucionaliza. Se recurre a la violencia no cuando al individuo se le presenta un peligro, sino cuando la pirámide patriarcal, en cualquiera de sus formas, se siente amenazada. El arquetipo referencial por excelencia es el militar, donde se pone de manifiesto la jerarquización y el uso de la violencia.

Si el pensamiento pacifista es una contestación desde la positividad, hay que reconocer al discurso antimilitarista, y es lo que hemos pretendido traslucir en estas letras, la rehabilitación que hace al pensamiento sobre las desigualdades y el no ignorar la cuestión del poder, principalmente a través de la crítica al "poder material", ya sea el económico o su réplica político-militar.

 

ALGUNOS DATOS Y COMENTARIOS PARA SEGUIR REFLEXIONANDO

 

 "Más madera para la máquina militar"

Las presiones en favor de un incremento de los gastos militares en España se basan en la proclamación de un mentira y de tres - falsas también- necesidades, que se usan como cuatro argumentos, complementarios o alternativos, según convenga al caso:

1. La mentira oficial es que el gasto militar sea el más bajo de Europa, dado que sólo se considera el porcentaje del presupuesto referido al ministerio de Defensa.

 

PRESUPUESTO MILITAR TOTAL (mill. ptas)

1997

1998

Ministerio de Defensa

% Ministerio de Defensa

Otras partidas presupuestarias:

Clases pasivasde carácter militar

Guardia civil (Minist. del interior)

Objetores de conciencia (Minist. deJusticia)

Créditos del Minist. de Industria

Cuota OTAN y UEO (Minist. de Asuntos Exteriores)

Organ. Autónomos Administrativos (Ministerio de Defensa)

Organ. Autónomos Comerciales (Ministerio de Defensa)

Organ. Autónomos Comerciales (Guardia Civil)

869.992

1,1%

809.877

357.509

279.593

3.097

35.000

1.221

 

92.783

 

34.481

 

3.833

897.729

1.1%

876.269

363.254

288.191

3.768

96.670

1.169

 

93.386

 

35.065

 

-

TOTAL

% TOTAL/PIB

1.679.869

2.1%

1.773.689

2.2%

 

El gobierno se sirve del engaño de considerar sólo como gastos militares la primera partida correspondiente al Ministerio de Defensa. Considerándolos muy bajos en relación a Europa, su meta consiste en alcanzar el 1.5% del PIB en la partida de Defensa, que significará de hecho rebasar el 3% en gasto militar real.

2. La primera necesidad que se proclama tiene que ver con la instauración del ejército profesional. Haciendo una interpretación falsa e interesada de la contestación social a los ejércitos (crecimiento de los objetores de conciencia y de las prácticas de desobediencia civil), el discurso oficial se apresta a responder a esta demanda social mediante la profesionalización del ejército y, en consecuencia, si lo ciudadanos no quieren contribuir físicamente a la defensa, habrán de hacerlo económicamente.

3. Otro motivo más alude a las exigencias que surgen de la nuevas responsabilidades que se arroga la OTAN como "custodio de la paz y la seguridad global"

4. Un último argumento pretende satisfacer a los europeístas devotos que se quejan de la dependencia europea de los EE.UU en materia de seguridad. La autonomía europea en el campo militar sólo se conseguirá con la asunción social de mayor gasto militar.

 

 

"Obsolescencia acelerada y renovación permanente de los armamentos: el pueblo paga"

 

Los principales contratos

Eurofighter

Fragatas F-100

Blindados Leopard

Blindados Pizarro

Cliente

Principales proveedores

 

Cantidad de productos

Fecha de entrega

Coste total            (millones de pesetas)

Ejército del aire

CASA, ITP, Indra, Gamesa, Bárbara, ICSA.                                  

87 aviones

2002 en adelante

1.300.000

Armada

E.N.Bazán, Indra, UEE.

 

4 fragatas

2002 al 2006

330.000

Ejército de tierra

Santa Bárbara, CAF, Gamesa, Placencia, Peugeot/Talbot.

242 tanques

2001 en adelante

318.000

Ejército de tierra

Santa Bárbara, Steyr Daimler Puch.

463 tanques

1998 al 2010

124.000

 

"Los gastos militares se ponen guapos y delgados: el maquillaje de los datos"

Como ya hemos dicho no son sólo gastos militares los imputados al Ministerio de defensa. Hay otros muchos, y quedan aún por descubrir algunas asignaciones maquilladas en las partidas de otros ministerios y organismos públicos:

1. Gastos municipales de reclutamiento, tanto para la realizar el servivio militar como para la la prestación sustitutoria.

2. Costes de obras y servicios de exclusivo uso militar, como los sufragados por el Ministerio de Fomento para el acceso militar a cuarteles e instalaciones militares.

3. Convenios con distintos organismos y ministerios para cubrir demandas originadas dentro del estamento militar, como por ejemplo, los suscritos con el Ministerio de Educación (para la mejora de la imagen del gremio y la coaptación de vocaciones) o con el Insalud (revisiones médicas de los mozos llamados a filas).

 

 

"Por si había pocos, llegaron lo primos"

 

Seguridad privada y policía pública, finales decenio de 1980.

Fuerzas armadas militares, 1995. Países seleccionados

País

Fuerzas de seguridad privadas (miles)

Fuerzas de policía públicas (miles)

Fuerzas armadas militares (miles)

Total/1000 hab.

Estados Unidos

Reino Unido

Sudáfrica

Colombia

Francia

Australia

Israel

España

Países Bajos

Bélgica

Nueva Zelanda

Finlandia

1.500

250

180

100

96

90

40

25

13

7

5

3

600

190

146

n.d.

110

47

15

119

38

15

n.d.

12

1.620

233

100

146

504

58

185

210

67

47

10

32

14

11

10

7

12

11

41

9

8

7

4

9

Fuente: Michael Renner: *El control de la proliferación de armas ligeras+, en La situación del mundo 1998, Worldwatch Institute.

 

 

 

"Dado que las guerras y los ejércitos se han convertido en campañas y agentes humanitarios, la exportación de armas constituye la aportación de nuestra gloriosa democracia a la humanización de "bárbaros", tales como Tailandia y Turquía"

 

Exportación de armas españolas. Principales países de destino (1991-1998) (En mill. ptas)

Tailandia

Turquía

EEUU

Francia

Arabia Saudí

Singapur

Reino Unido

Suráfrica

Angola

Alemania

Colombia

Uruguay

Italia

Portugal

Chipre

México

Brasil

Marruecos

52.488

32.802

32.158

19.402

19.270

17.383

9.212

8.358

7.551

7.523

4.473

4.317

3.020

2.920

2.853

2.734

2.262

2.235

Corea  del Sur

Holanda

Bélgica

Malasia

Israel

Indonesia

Argentina

Suiza

EAU

Noruega

Austria

Chile

Japón

Irán

Egipto

Islandia

Grecia

Venezuela

1.874

1.723

1.627

1.619

1.391

1.319

1.288

1.203

1.193

982

881

865

710

657

573

539

508

498

India

Suecia

Canadá

Guatemala

Botsuana

Omán

Perú

Birmania

Taiwan

Argelia

Filipinas

Australia

Pakistán

Kuwait

China

Eslovaquia

Paraguay

Rumania

462

425

391

385

362

338

308

284

240

231

229

227

197

188

156

126

121

121

Fuente: Subdirección General de Comercio Exterior de material militar y de doble uso.

 

El incremento de las exportaciones de armamento español se ha disparado en los dos últimos años: en 1991 ascendía al valor de 16.734 millones de ptas; en los años posteriores se mantuvo o creció ligeramente; en 1996 el importe fue de 19.472 millones; en 1997 las cifras se dispararon a 95.128 millones para las exportaciones de material de defensa y a 33.121 millones para las exportaciones de material de doble uso. Sólo en los primeros seis meses del último año para el que se disponen cifras, el año 1998, España ha duplicado las ventas de armamento de 1994.

 

España exporta cada año armas ligeras (transportables por una sola persona o un vehículo ligero) y munición por valor de 11.000 millones de ptas. Estas armas, según las Naciones Unidas, son las causantes de la mayoría de las víctimas de las guerras.

 

"La venta de armas es un negocio, sobre todo, de los países ricos"

 

Principales exportadores de armamento pesado convencional.

( millones de dólares USA y precios constantes 1990)

Exportador

Ranking 1992-96

Ranging 1993-97

1993-97

Estados Unidos

Rusia

Gran Bretaña

Francia

Alemania

China

Holanda

Italia

Canadá

España

1

2

3

4

5

6

7

8

9

14

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

53.129

15.246

9.423

7.760

7.177

3.531

2.178

1.781

1.339

1.230

Fuente: Yearbook 1998. Armaments, disarmaments and international security.

SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute).

 

"Si no quieres ser una víctima en la guerra, hazte militar!"

 

N1 de muertos en los mayores conflictos armados desde 1945.

Conflicto

Periodo

Muertos

Víctimas civiles

Guerra civil en China

Corea

Vietnam (intervención EEUU)

Biafra (guerra civil de Nigeria)

Guerra civil de Camboya

Secesión de Bangladesh

Afganistán (interv. soviética)

Guerra civil de Mozambique

Guerra civil de Sudán

1946-1950

1950-1953

1960-1975

1967-1970

1970-1989

1971

1978-1992

1981-1994

desde 1984

1.000.000

3.000.000

2.358.000

2.000.000

1.221.000

1.000.000

1.500.000

1.050.000

1.500.000

50

50

58

50

69

50

67

95

97

Fuente: Ruth Leger Sivard, World Military and Social Expenditures 1996, World Priorities, Washington, DC, 1996.

 

                                                                                               CPS, Junio de 1999.

 

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