Todos hemos visto en los periódicos y en la televisión las tremendas imágenes de torturas que el ejército de ocupación norteamericano y británico está aplicando a los prisioneros de guerra iraquíes y lo más triste es que (como bien dice Kate Allen, directora de AI en el Reino Unido) son imágenes que "impactan" pero no "sorprenden".
Ciertamente algunos gobernantes hipócritas sí se hacen los sorprendidos, pero más que por las escenas en sí, por el hecho de que la cadena CBS, que conocía anteriores denuncias realizadas por organizaciones iraquíes de derechos humanos, haya dado precisamente ahora el paso de sacar a la luz estas torturas. Como bien sabemos, por encima de los intereses informativos de esta cadena, existen otro tipo de intereses electorales que intentan apoyar a la derecha yanqui llamada "demócrata" frente a la ultraderecha más reaccionaria llamada "republicana" Y mientras tanto en Inglaterra Ann Clwyd, enviada especial británica para los Derechos Humanos en Iraq, abre su bocaza para decir que está "indignada" y "conmocionada" por la difusión fotográfica de los malos tratos sufridos por los prisioneros iraquíes, aunque aclaró que se trataba de "una pequeña cantidad" de casos. Pues eso, mientras sean pocos casos… ¡no pasa nada! Lo que sí pasa es que, por mucho que nos intenten hacer creer que son casos aislados y excepcionales, esto no es cierto. Y no nos referimos solo a Iraq, porque dondequiera que vayan los yanquis a defender la democracia siempre aparecen torturas, vejaciones, asesinatos y múltiples violaciones de los derechos humanos. Pues si ese es el precio que hay que pagar por su "democracia" ya se la pueden ir metiendo por donde todos sabemos. No hay más que ver la aprobación por parte del Pentágono en abril del año pasado de la aplicación de, como ellos lo llaman "técnicas duras de interrogatorio" a diversos presos de la base de Guantánamo. Los someten a días enteros en los que se le impide dormir o a despertarlos constantemente, los exponen a frío o calor extremos y les realizan los llamados "asaltos sensoriales" , que consisten en exponer a los presos a música muy alta o a potentes luces. A esto le podemos sumar otras muchas torturas a las que sometieron los soldados norteamericanos a prisioneros de cárceles como las de Bagram y Kandahar y no daríamos abasto con la exposición de barbaridades que solo una mente enferma es capaz de imaginar.
Por no hablar también de otro tipo de torturas que cuentan con la complicidad de países títeres como es el caso del bloqueo económico contra el pueblo cubano o la ocupación militar estadounidense a la que sometieron al pueblo viequense. Como vemos el problema no empieza ni acaba en Abu Ghraib, de hecho parece ser que el señor Bush piensa que todo se soluciona derribando la prisión de enrevesado nombre para un cociente intelectual tan limitado como el suyo. Y es que de casta le viene al galgo. No solo es hijo de un histórico genocida sino que también tiene el honor de haber presidido el Estado con mayor número de ejecuciones por pena capital de su país. Además EEUU tiene el espeluznante récord de haber condenado a pena de muerte a más menores que el resto de países donde ésta se practica. Actualmente hay 70 chicos esperando su hora. Sobra decir también que los condenados no suelen ser precisamente WASP (white-anglosaxon-protestant).
En fin, a lo que queremos llegar es que ya está bien de que esta panda de asesinos nos dé lecciones de democracia y que pretendan salvarnos de la temible amenaza terrorista internacional. ¿Susto o Muerte? Muerte, muerte…