Boda (i)real

Boda irreal, sí, irreal porque nos quieren vender la moto de que el principito y la Letizia (o Leticia, ya no sabemos ni como escribirlo) va a ser una boda normal y corriente, sin muchos fastos ni muchos lujos.

A una boda normal y corriente no van 3000 invitados, entre los que nos gustaría saber si va a estar Urdaci, porque que nadie se olvide que Urdaci y Letizia fueron compañeros de trabajo manipulando noticias. Bueno, a lo que íbamos: a una boda normal no van 3000 personas, ni se organizan banquetes en lo que lo más barato que hay para comer es caviar, ni se retransmite por la tele las 24 horas del día, sí, las 24 horas, haciendo una constante labor de ideologización a la gente sobre la institución monárquica: que si vaya rey tan bueno que tenemos, que si que campechano es, que si la futura reina es muy guapa, que si va a conectar enseguida con el pueblo, etc.

Pero eso es lo que te dicen en la tele, prensa, radio… y otra cosa muy distinta es el sentir de la gente. Nosotros no conocemos absolutamente a nadie que se sienta tan entusiasmado como se dice por la futura boda, ni tampoco conocemos a nadie que se manifieste abiertamente monárquico, por lo que creemos que muy pronto los bribones dejarán de sentar su culo en el trono.

Por otra parte, esos medios de comunicación no te dicen nada acerca de lo que la boda costará, como tampoco dicen que esa boda se costeará con el dinero de los impuestos de todos los ciudadanos del país, una auténtica millonada, y menos mal que nos dicen que no va a ser muy fastuosa por respeto a las víctimas del 11-M. El mayor respeto que podían tener era casarse por lo civil y en privado, respeto no sólo por las víctimas, sino también por todo el mundo.

Por eso cada día somos más los que salimos a la calle gritando:

¡VIVA LA REPÚBLICA!
¡ESPAÑA MAÑANA SERÁ REPUBLICANA!