Una vez más y como todos los años se acercan las fiestas navideñas y con ellas toda la paz y el amor que tradicionalmente van unidos a esta época del año. Sobre todo paz en las conciencias de quienes creen que dándole cinco céntimos al pobre de la esquina se han convertido por ello en la madre Teresa de Calcuta y sobre todo amor, mucho amor por el dinero, que es el único y verdadero rey mago de toda esa farsa.
Sin profundizar en los orígenes religiosos de estas fiestas que, aunque no compartimos, podemos llegar a respetar, lo que nos vamos a parar a analizar es lo que todo este montaje significa en algunas partes de nuestro hemisferio norte y en nuestro recién comenzado siglo veintiuno. Para empezar creemos que estas fiestas deberían felicitarse con un gran ¡FELIZ CAPITAL Y PRÓSPERA CUESTA DE ENERO! Eso para el afortunado españolito de clase media que no tendrá que explicarle a sus hijos que la bondad de los Reyes Magos se hace notar más en las casas de los que más tienen mientras que otros muchos niños preguntan en clase de física ¿es mi bondad directamente proporcional al estado de la cuenta corriente de mis padres? Y es que se está formando a la juventud del futuro con la idea de que la mentira es algo bueno puesto que incluso tus padres la usan cuando eres muy pequeño y está socialmente muy bien visto.
Y todo esto con el beneplácito, cómo no, de las grandes
multinacionales que hacen su "agosto" (¡qué ironía!) gracias a las
emotivas fiestas navideñas. No se preocupen que seguiremos pagando el
doble por las uvas y por los langostinos sin importarnos nada, además
con el redondeo del euro, a lo mejor hasta tenemos que hipotecar la
casa pero... ¡para qué vamos a protestar! Mientras nuestro equipo gane
el domingo... ¡todos felices! Y esos maravillosos anuncios que veremos
en la tele en los que comprobaremos que hay que trabajar dos semanitas
para pagar el puñetero barco pirata y otras dos pal carricoche y el
muñeco que se hace pis... pues por lo que cuesta, ¡ya podía irse al
baño solito!
Desde luego con todo esto no queremos decir que sea fácil salirse de este rodillo de plusvalía y derroche que nos envuelve a todos. Lo que creemos es que no debemos dejarnos cegar por completo, que no se rían de nosotros y que desenmascaremos esa falsa caridad cristiana que sólo vive al servicio de El Corte Inglé$.