
Este hecho no debe de extrañar a nadie, pues ésta fue la auténtica razón de la guerra imperialista llevada a cabo por el pistolero Bush, el control del petróleo iraquí, y no las patéticas excusas de que el régimen de Bagdad poseía armas de destrucción masiva, (por cierto, ¿dónde están?, ¿se habrán esfumado con el aire?, ¿cuando tardará en llevarlas la CIA?), o la relación de Saddam Hussein con Al-Qaeda, relación ésta que nunca pudo llegar a ser probada. Ésta fue una auténtica guerra colonial, y nunca se han preocupado en disimularlo, como muestra la bandera yanky que un soldado puso encima de la estatua de Saddam, así, sin cortarse un pelo.
Pero el pueblo Irakí no es tonto, y se está dando cuenta de las razones de esta guerra, y las protestas no se están haciendo esperar, a lo largo y ancho de todo el país, las gentes se echan a la calle para pedir a los americanos que se vayan, que ellos no quieren que Irak sea una colonia, quieren un país soberano y libre.
Pero sin duda, lo más dramático de esta guerra, ha sido la cantidad de víctimas civiles que se han perdido, unas 2.000 según cifras oficiales; a todo ello habría que sumar todos los heridos, mutilados o desaparecidos que ha dejado el conflicto. Buen reflejo de esta guerra es Alí, un niño de Bagdad, que ha perdido a toda su familia y los dos brazos y la piel como resultado de las quemaduras. Ha condensado en una frase el terrible sinsentido de la guerra: ¿así es cómo pensáis liberarnos?
También hay que destacar los asesinatos de periodistas de todo el mundo, un intento por parte de Bush de impedir que el mundo entero viera la carnicería que se estaba produciendo en Irak. En estos momentos Bush lanza acusaciones sobre Siria, curiosamente las mismas estupideces que dijo en relación a Irak. ¿Tendremos otra nueva guerra? ¿la apoyará también Aznar? Desde luego no con nuestro silencio ni en nuestro nombre.