A un año vista de las próximas elecciones municipales, nuestro alcalde Juan José Corrales se ha dado cuenta de que su "tirón" entre la juventud es más bien poco, y así, con descaro y con la demagogia más barata por bandera, se lanzó a las calles de Lugones (y a la pantalla de televisión) a defender, cual Don Quijote botella en ristre, el botellón, acompañado de Marina (¿su fiel escudero?).
El mismo que llenó las calles de Pola de policías para controlar la "movida", que ofrecía premios a quienes bebiesen refrescos y dinero de su bolsillo a quien denunciase a un graffitero, o que ordenó detener a quien pirase en el instituto, busca ahora hacerse "coleguilla" de los jóvenes intentando ir de "guay" para ganar el voto joven.
No hablaba el alcalde de propuestas políticas serias, no planteaba alternativas vitales (ocio, vivienda, empleo...). No, su razonamiento era mucho más simple y se limitaba a "¿qué ye, oh, que no va a poder uno tomase una botella sidra en una terraza?" ¡Claro que sí, machote!, tú puedes tomarte una y hasta un ciento...
Nuestro alcalde no dejará nunca de sorprendernos. ¿Cuánto tardaremos en verle fumando porros, patinando o pintando paredes? Nos atrevemos a proponerle algo que puede ser la bomba: el primer campeonato internacional de peseta "Juan José Corrales Montequín" (y si cuela, cuela).