El reinado semestral europeo de Aznar ha llegado a su fin, y con él las cumbres de 1ª, 2ª y 3ª división de todo tipo de temáticas, que han salpicado las principales ciudades de toda España. Han sido seis meses de frenética actividad propagandística por la construcción de una Europa de capitalismo aún más salvaje bajo los designios del FMI; frente a la respuesta del heterogéneo movimiento antiglobalización de una Europa y un Mundo más social y solidario. Cumbre tras cumbre se han repetido las mismas pautas: desproporcionado y agresivo despliegue policial, recorte de derechos y libertades ciudadanas de forma arbitraria y prepotente, mínima cobertura mediática a las movilizaciones de protesta, a no ser que hubiese algo violento que exagerar cara a criminalizar al movimiento antiglobalización, despilfarro del gobierno en instalaciones, infraestructuras y actos lúdicos para sus amigos gobernantes... Una gran pantomima turístico-burocrática que ha costado miles de millones y que ha tenido dos conclusiones básicas: la negativa consistente en el reforzamiento de las políticas mercantilistas y excluyentes, y la positiva, la participación de cientos de miles de personas en las movilizaciones contra la Europa del capital y la guerra. Vivimos en una Europa de neodespotismo ilustrado, de gobernantes elegidos por el pueblo pero que gobiernan sin el pueblo y para las multinacionales bajo la supervisión del BCE; una Europa servil a los intereses imperialistas yankees.
Queda por contar el último capítulo, la Cumbre de Sevilla del pasado 20 al 26 de Junio. Previamente 500 inmigrantes se encerraron en la universidad en protesta por las políticas sobre inmigración, recibiendo la intolerancia y la falta de diálogo del PP que contestó a sus reivindicaciones con un asedio policial. A partir del 15 comenzó una marcha-caravana de las resistencias sociales por todo el litoral andaluz, con pasacalles, encuentros y actividades que finalizaron en Sevilla y fueron acompañadas de jornadas de lucha en Cádiz, Almería, Tánger, Rabat... La contra-cumbre (Foro Social de Sevilla) cobijó los debates con actividades en la calle; bajo la presión de 10.000 policías, cacheos, controles, secuestros de propaganda... Resaltando por su ilegalidad el cierre de fronteras que afectó a miles de activistas antiglobalización y que dio lugar a protestas ante la embajada en Lisboa. El viernes comenzó con un Zoo Global, parodia al hotel-fortín de los presidentes, mani de estudiantes, encuentro de pueblos indígenas, un acto frente al Banco de España, un puzzle antimilitarista en la calle... continuando el sábado las actividades hasta su culminación en la manifestacion de 125.000 personas (suponemos que según Pinocho Cabanillas ni siquiera existió). También resaltaron espacios como la Zona Roja junto al puente de Triana, espacio creado por el PCE y la JCA que fue culminado con conciertos: Canallas, Vantroi ...
La Lucha sigue aquí, en Calgary o donde haga falta. Porque otro mundo es posible, organicemos la resistencia.