HUELGA GENERAL

Para algunos, el 20-J no es más que una fecha pasada de una Huelga General, pero es mucho más, el 20-J marca un antes y un después en la ruptura del diálogo social sindicatos/patronal/gobierno; y es inicio de la reconstrucción de la clase obrera a partir de la reivindicación y movilización unitaria de la izquierda, por encima de siglas y cuentas pendientes. Fue una huelga sindical porque CCOO y UGT la convocaron, pero lógicamente política pues iba contra las políticas económico-laborales del PP, en su última manifestación: "El Decretazo". A Aznar se le ha subido a la cabeza el "España va bien" y ha usado su mayoría absoluta para imponer medidas favorables a los empresarios. Como buen gobernante capitalista, cada 4 años pide el voto a los trabajadores con buenos modos y propuestas electoralistas, para ya con la mayoría ganada aplicar las recetas del capitalismo salvaje, tan en boga en esta Europa del capital de Blair, Berlusconi, Aznar y compañía.


Hoy por hoy, el PP ya ha aprobado: que el despido sea más fácil y barato, recortar las prestaciones por desempleo (contratos de inserción, fijos discontinuos, trabajadores a tiempo parcial,...), restringir los derechos, reducir el tiempo de percepción de prestaciones, aumentar la precariedad, eliminar el actual subsidio para las futuras generaciones de jornaleros de Andalucía y Extremadura,...

Pero no te quedes con la propaganda de unos y otros, lee por ti mismo el decretazo: BOE 25 Mayo 2002, R.D. 5/2002 24 Mayo. Porque por mucho diálogo que digan abrir, el PP ya puede desarrollar el 100% de estas medidas, y si no lo hace es para no dar más razones a la movilización social, comenzando a aplicarlas poco a poco para que vayamos acostumbrándonos a las cadenas laborales sin sobresaltarnos. Lo que se le olvidó explicarnos a todos, al PP, es que sólo un 43% de los parados tiene subsidio, y la mitad que lo cobra recibe 330 euros, y que el INEM tiene un superávit de 600.000 millones de pesetas. El PP criminaliza a los desempleados y persigue el fraude de los parados que trabajan (con lo que no se enriquecen, sino que consiguen un salario total digno); y deja sin perseguir los fraudes empresariales en los contratos (estos llegan hasta un 48%, y sí que les produce beneficios millonarios). Lo más triste es que mientras muchos empresarios callan y amasan fortunas fraudulentas con la complacencia del gobierno, muchos trabajadores, como hipnotizados por el telediario, repiten las consignas propagandísticas del PP echando piedras contra su propio tejado laboral. ¿Quién para mantener a su familia, estando en paro no trabajaría?.

La convocatoria del 20-J no fue una chulería sindical, fue una respuesta inevitable y apoyada por miles de asociaciones juveniles, culturales, profesionales, políticas y sindicales (CSI, CGT, USO...); y por acciones previas como el encierro durante 6 horas de 30 de la Juve y de la Secretaría de la Juventud de CCOO en la ermita de Covadonga, encadenándonos y desplegando pancartas contra la precariedad, y que fue contestado por la indialogante cúpula eclesiástica con el desalojo policial y la denuncia judicial. También fue actividad diaria la extensión de la propaganda y las continuas arrancadas por parte de empresas contratadas por el PP a traves de la administración y que da muestra de su talante "plural".

En la crónica de la jornada, miles de piquetes informativos se organizaron en la madrugada, no existiendo constancia real a lo largo de la jornada de la existencia de un solo herido por acción de los piquetes entre policías, empresarios y esquiroles; abundando los heridos entre los piquetes como resultado de las cargas policiales. El calendario ponía jueves pero el porcentaje de gasto eléctrico fue el de un domingo; lamentablemente muchas calles estaban vacías como resultado de la campaña del miedo del gobierno, pero la normalidad del control sindical acabó por llenar parques de familias en día de fiesta. Frente al derecho constitucional a la huelga, el PP contestó con campañas de degradación de la paz social y con un gigantesco despliegue policial. Pero la policía no estaba para proteger a los ciudadanos de a pie (incluidos sindicalistas), sino para proteger los grandes almacenes.

Muchos autónomos nos decían no compartir la huelga; los muy listillos olvidaban que quienes compran en sus tiendas y solicitan sus servicios son mayoritariamente las familias trabajadoras y son con estas con quien se tienen que solidarizar y no con un gobierno y gran empresa que mantienen un sistema fiscal y administrativo asfixiante para los autónomos. Algunos planteaban la libertad de apertura y trabajo, hecho innegable pero claramente insolidario con la mayoría de trabajadores y negocios parados; por suerte los esquiroles fueron clara y vergonzosamente minoritarios. Con qué cara podrán mirar a sus hijos o nietos a la cara cuando éstos les cuenten las condiciones abusivas de sus contratos a aquellos que no han apoyado esta huelga; con qué cara se mirarán a sí mismos si caen en el desempleo; entonces ¿a quién recurrirán?, a Aznar o a los sindicatos. (¿Quien les defendera más que los sindicatos?).

Otra constante en la jornada eran los que se quejaban de que los sindicatos hacían, que si no hacían..., incurriendo en el error de pensar que el 20-J era una jornada de reprobación de los sindicatos. Hoy por hoy, los sindicatos están avalados por las elecciones sindicales y su afiliación; sólo CCOO de Asturias tiene más de 30.000 afiliados al día en sus cuotas y más de 700.000 en todo el estado. Lo que debería hacer esta gente es criticar menos desde fuera y participar en los sindicatos, para criticar desde dentro y participar de debates y acciones. No se daban cuenta de que el 20-J era una batalla contra el gobierno por el futuro de todos, no habiendo punto medio en esta guerra; la neutralidad, por pasiva, acaba siendo útil al gobierno y por ello perjudicial para una sociedad que reclama trabajo estable y de calidad, frente a la legislada precariedad laboral del gobierno. Mientras algunos dudaban, el gobierno usaba a la policía como distribuidores del periódico El Mundo de su amigo Pedro J. y Pío Cabanillas sin apego de vergüenza declaraba a las 8 de la mañana que la huelga no existía. Pero existió y fue general en la mayoría de la sociedad y sectores económicos (construcción, industria, transporte, servicios...). Eso sí, maquillada por unos abusivos servicios mínimos que no servían a otro fin que la búsqueda de imágenes de normalidad, por parte de un gobierno que ante el fracaso social de su "Decretazo" prefirió la demagogia propagandística al diálogo con los sindicatos.

La realidad fue que, con o sin piquetes, el tejido productivo se paralizó y que el gobierno abandonó a su suerte a miles de miles de trabajadores precarios, coaccionados a trabajar en sus empresas si no querían perder sus trabajos. ¿Si Aznar es el presidente de todos, por qué sólo habló del derecho al trabajo y no tomó ninguna medida para preservar el derecho a la huelga de los precarios? La realidad fue que trabajadores (especialmente cajeras de supermercado y jóvenes albañiles) llamaban y buscaban a los piquetes para con su presencia poder justificar su huelga, sin riesgo de perder su trabajo. Mientras los medios afines al PP, que son la mayoría, públicos y privados, repetían el discurso de que no había huelga y enseñaban imágenes del centro de Madrid e incluso del pijo-facha barrio de Salamanca. ¿Por qué no enseñaron imágenes de Mieres o La Felguera? Triste engaño mediático, pero peor aún los que viéndolo todo cerrado desde su ventana, prefieren creer al telediario que a su propia vivencia. Más triste el papelón de los gregarios del PP que ante la imagen de cientos de miles de manifestantes, aplicaron su conversión a euros queriendo hacerlos pasar por decenas de miles. O ejemplos como en el desinformativo La Razón, donde ante la foto de una playa abarrotada en el 20-J (claro ejemplo del paro generalizado), le dan la vuelta a la tortilla planteando que el lleno es muestra de la falta de participación en las protestas.

En Asturias el paro fue de un 98%, el porcentaje más alto de todo el estado y ejemplo claro de que la Asturias roja y dinamitera está aún bien viva y combativa; desde el paro absoluto de las cuencas al casi total del centro, con parte de las grandes superficies incluido. Según Cherines, la del PP, sólo paró un 30%. ¿En qué Asturias viven ella y Ovidio Sánchez?

Tras el éxito de la huelga la pelota está en el lado del PP, o rectifica mentiras y decretazo y acepta negociar o continuarán las movilizaciones post-20-J; porque como se coreó por 100.000 voces en la calle Uría:

Hace falta ya otra huelga, otra huelga.
Hace falta ya otra huelga general