PALESTINA LIBRE

Hace ya meses del comienzo de esta guerra, a pesar de los esfuerzos de los medios de comunicación por disimular como "crisis" o "enfrentamientos aislados", lo que ya ha superado la cifra de mil muert@s. Oriente Medio es un universo complejo, donde cualquier simplificación o reduccionismo puede conducir a error; los intereses económicos, militares y religiosos se entremezclan bajo un sol donde no es oro todo lo que reluce. Pero por encima de todo y tod@s hay algo que está claro: el derecho del pueblo palestino (de origen musulmán o cristiano) a decidir su propio destino y tener su propio estado.

La ocupación militar y colonización ilegal que el estado israelí ha desarrollado y desarrolla, tiene como objetivo controlar Palestina, el agua, las mejores tierras, usar a l@s palestin@s como mano de obra barata y consumidores dóciles. En definitiva, una nueva Sudáfrica, donde el origen no judío sea fuente de discriminación, incluso para l@s árabes de nacionalidad israelí. La política de Israel está dirigida por ex-oficiales más preocupados por dominar y controlar a l@s palestin@s que por cooperar y construir la paz.

La retirada de los colonos judíos y el reconocimiento de un estado palestino soberano, es el único camino hacia la paz. Sharon lo sabe y para evitarlo inició una política de provocaciones y fomento de la violencia. La intifada como lucha popular juvenil contra la ocupación venció en su día a la estrategia israelí, por lo que desde los gobiernos de Israel se ha fomentado el desarrollo de grupos integristas islámicos (Hamas, Yihad...), cara a debilitar a las organizaciones progresistas palestinas (FPLP, FDLP...) y a utilizar los atentados suicidas como justificación ante el pueblo israelí y la comunidad internacional de su lucha antiterrorista.

El terrorismo de estado israelí concentra sus ataques sobre Arafat o la policía palestina, más que sobre los integristas, en base a la idea de "cuanto peor, mejor". Destruidos o radicalizados los interlocutores, sólo quedará la guerra, y en ésta el ejército israelí tiene una fuerza aplastante: piedras y Kalashnikov contra tanques y aviones.

La sociedad israelí y la palestina viven dos guerras interiores: la de sus respectivos integrismos religiosos, que fomentados en la violencia, aumentan su fuerza e imponen su dogmatismo intransigente a cada sociedad. Pero aún existen en ambos pueblos organizaciones progresistas y de izquierdas, que saben de la necesidad de la paz y la justicia sin imposiciones; como ejemplo, el Partido Comunista de Israel, donde militan árabes y judí@s en igualdad, son cimientos de una paz verdadera.

Pero esto rompería los intereses de EEUU para la zona. Los USA no quieren pueblos soberanos e independientes a su política. Lo escandaloso es el papel de mediador de EEUU asumido por tod@s. ¿Cómo es posible que el mismo gobierno USA que financia y arma a los represores israelíes, vaya a juzgar sus acciones? EEUU busca el control sobre Arafat, y como mucho la creación de una Palestina sometida a las políticas imperialistas yanquis bajo gestión de la CIA.

Sharon conduce a su pueblo a la destrucción y la guerra. La masacre y ocupación al pueblo palestino son responsabilidad israelí y ninguna acción terrorista puede justificar las represalias colectivas a las ciudades palestinas. No se puede castigar a miles de palestin@s sólo por ser vecin@s de un activista. La política de represalias es el desprecio del militarismo israelí a los derechos fundamentales (vivienda, sanidad...).

Sharon, EEUU, los integristas islámicos... buscan el fomento de la guerra entre pueblos y religiones, frente a la guerra entre clases. L@s jóvenes israelíes y palestin@s crecen en el odio fratricida, nacionalista y religioso; y olvidan las causas de su explotación y sufrimiento: el imperialismo yanqui y los intereses capitalistas, de los que el estado israelí es aliado y el pueblo palestino víctima.

Si fuésemos jóvenes palestin@s estaríamos luchando con las armas por la libertad. Si fuésemos jóvenes israelíes estaríamos movilizándonos por la paz y contra el fascismo de Sharon. Y como somos jóvenes comunistas asturian@s, reivindicamos la paz, la justicia y la libertad para el pueblo palestino.