La ley del horror o ley sharia

Medio centenar de países tienen mayoría de población musulmana, pero no en todos se aplica la sharia, la ley islámica. Tampoco los castigos corporales como pena judicial son exclusiva de países musulmanes, sin embargo, los más crueles (amputaciones o lapidación) sólo se dan en algunos de esa confesión, los integristas islámicos.

Las últimas condenas de lapidación, castigo reservado a las mujeres, se han producido en Sudán (conmutada por azotes tras la presión internacional), en Irán (1997 y 2001), en Afganistán (1997) y en Emiratos Árabes Unidos (2000). Afortunadamente aún no debemos anotar Nigeria (2002), pero un nuevo caso se avecina después del relativo éxito que significó la absolución de Safiya.

Según la oposición, la elite islámica del Gobierno de Nigeria está utilizando la sharia como instrumento de represión. Otro caso menos conocido ha sido la orden por parte de las autoridades para que a Bello Jangedi se le amputara la mano derecha (sentencia que establece la sharia contra todo el que robe un bien cuyo valor supere los 11,40 euros, 1.830 pesetas) por robar un par de vacas para alimentar a su familia. Tras permitir que el condenado se tranquilizara bebiendo un vaso de leche malteada (el consumo de alcohol está prohibido), un cirujano le cortó la mano. Luego alzaron el miembro amputado para que lo viera Jangedi, y el espeluznante acto quedó grabado para escarmiento de otros ladrones. Pero cuando los juzgados son cargos políticos corruptos o empresarios acusados de fraude, la versión nigeriana de la sharia sólo prevé que sean apartados de su cargo y encarcelados. La amputación está reservada para los ladrones pobres. Tal y como se comprobó con Safiya, el código de la sharia es igualmente sesgado en lo que concierne al sexo pero también se tiene en cuenta la edad. Los adolescentes son detenidos y azotados por «mantener relaciones impropias», que pueden ser caminar juntos o hablarse al oído.

Esto ocurre en una cultura donde es normal que un hombre se case con niñas de 10 años. De hecho, algunos hospitales tienen unidades especiales llenas de esposas jovencísimas que sufren VVF, una dolencia terrible que se debe a dar a luz antes de que los órganos reproductores estén desarrollados plenamente.

Tipos de horror por países
Los paquistaníes acostumbran a rociar el cuerpo de la mujer adúltera antes de convertirla en una antorcha humana.De este modo pueden argumentar que la muerte se produjo a causa de una explosión de gas mientras ella cocinaba.
En Jordania, utilizan el cuchillo, el hacha o las balas para acabar con la vida de la pecadora en plena plaza pública y a la luz del día, puesto que los crímenes de honor están muy arraigados entre ellos.
En Irán, Afganistán, Nigeria y Sudán se aplica la Ley de Lapidación no por el pueblo, sino por el mismo Estado , un milenario castigo de tradición judaica. En la ceremonia, introducen a la adúltera en un saco y le lanzan piedras hasta convertirla en una masa sanguinolenta. En algunas ocasiones, se quema el cuerpo en la plaza pública tras la lapidación.
Aunque la ley turca despenalizó el adulterio en 1996 para los hombres y en 1999 para las mujeres, en las zonas árabes las mujeres que infringen el código de honor son arrojadas desde un puente. Los kurdos islamistas, por su parte, suelen cortar la nariz, lengua y labios de la adúltera.
Los egipcios suelen lavar su honor paseando la cabeza de la esposa decapitada por las calles.
En Yemen 400 mujeres fueron asesinadas a cuchillo el año pasado. La única protección legal de la mujer acusada en falso es abandonar su casa para vivir en prisión. Un tercio de la población penal femenina se encuentra en estas circunstancias. Pero el pago a carceleros para provocar su muerte es práctica habitual.