Desde hace unos meses, la política municipal de Noreña brilla por su ausencia. Desde agosto sólo ha habido un Pleno, lo mínimo para cumplir con la ley, y un par de reuniones para temas burocráticos. El motivo es simple: en un ayuntamiento de políticas tan personalistas como es el de Noreña, si desaparece la persona, desaparece la actividad. Y es que Aurelio Quirós, el Alcaldísimo, lleva desaparecido de la política municipal desde antes del Ecce-Homo, sin dar pistas sobre su paradero.
Nuestro afán investigador nos hizo enviar corresponsales por todo el mundo hasta averiguar su paradero. Tras una ardua investigación, nuestras pesquisas han dado su fruto y podemos asegurar dónde se encuentra Aurelio en estos momentos, en rigurosa exclusiva: el Acaldísimo se encuentra en el Vaticano.
Tras meses buscando sucesor infructuosamente, y apareciendo en prensa semana tras semana con la misma noticia: "Quirós no se retira porque no tiene sustituto", l@s periodistas le dijeron que eso no era noticia, que si quería salir en el periódico que hiciera algo. Para poner en titulares "Quirós sigue sin hacer tal cosa", ¿por qué no ir más lejos, y dar noticias impactantes del tipo "Quirós no es una drag-queen", "Aurelio no se irá a África a las misiones", "Aurelio Quirós no piensa practicar puenting estas navidades"?
Los rápidos reflejos para la política de nuestro entrañable alcalde le hicieron reflexionar, y en sólo ocho meses tuvo una idea: "Debo buscar sustituto". La idea se la dio la magistral y consensuada solución que tuvo la polémica en torno al Ecce-Homo. Tras innumerables peleas entre reformistas, contrarreformistas, la autoridad eclesiástica, etc., Quirós se dio cuenta de que si hay alguien infalible es la Iglesia, y además son expertos en buscar sustitutos para gente a la que va tocando el retiro.
Con lo que ya tenemos a nuestro entrañable Aurelio en el Vaticano, lugar que guarda numerosas similitudes con Noreña: es una isla dentro de otro territorio, de tamaño parecido, con un número de habitantes que no crece hace décadas porque no interesa, donde las obras importantes se hicieron hace muchos años y para qué hacer ninguna más. Además, sus gobernantes se mantienen en el poder durante muchos años, son amigos de la buena comida, y tienen coches de lujo todoterreno con lunas tintadas. Por fin, ahora también se paga en euros, con lo que se ahorra la comisión (mira, el euro vale para algo).
Que Aurelio se encuentre haciendo ejercicios espirituales no tendría que tener más comentario si no fuese por las consecuencias, que estamos pagando todos. La política municipal se resiente, debido a que ha dejado el ayuntamiento en manos de sus concejales, grandes estadistas con enormes dotes de iniciativa y capacidad de diálogo. A nivel de obras, que es lo que le gusta, todo lo que puede ser importante está aparcado en vía muerta, como puede ser el polideportivo. Como Aurelio funciona con compromisos personales, al no estar la persona, no hay compromiso. Habrá que esperar otro añito más (por lo menos). Eso sí, gastemos recursos en hacer del depósito del agua otra sala de exposiciones, que sólo tenemos dos. Del campo de golf, esa obra tan necesaria, mejor no hablemos para dedicarle un monográfico en próximos boletines. Y qué decir de la metedura de pata con los presupuestos regionales: por no pedir a tiempo, perdemos millones, y la solución fácil: subir los impuestos al máximo (hasta casi el 40% subirá el agua), menos los que afectan a los constructores, que a Aurelio le gusta ver muchas grúas desde la ventana de su despacho.
Y en lo que es la vida social y política, antes no se hacía gran cosa, pero es que ahora cero patatero. Situación que se agrava porque sus concejales se dedican a pelearse entre ellos y con la sociedad. Se llegó al patetismo en el último pleno (y único en seis meses), cuando Chachi Toledo insulta a Belén por culpa de un taller sobre el euro y se marcha del salón. O qué decir de la gran labor de Jamín Iglesias, concejal de festejos, reventando la Asamblea de SONOFE y precipitando la disolución de la sociedad, llegando a amenazar a algún socio.
Aurelio, si es verdad tu eslogan de buscar "el bien de Noreña", deberías plantearte la situación en que se encuentra el Ayuntamiento. Estamos perdiendo millones en inversiones, estás sangrando a la gente con las tasas, tus concejales se pelean por motivos propios de un niño de ocho años, no hay reuniones ni debate ni diálogo con la sociedad… y ya ni siquiera nos quedan las fiestas para beber y olvidar porque apostamos a que el próximo Ecce-Homo será lamentable si no buscas solución (si la buscas, por favor, no se la encargues a Jamín). La cosa está tan mal, que ya no te preocupas ni tan siquiera de lo que es tu pasión: el hormigón armado. Acepta nuestro consejo: busca sustituto y sal por la puerta grande antes de que sea demasiado tarde. Una retirada a tiempo es una victoria.