Carlo Giuliani fue asesinado por la acción represora del gobierno de Berlusconi. Cuando su cadáver aún seguía en el suelo, sus asesinos mentían sin ninguna vergüenza con el fin de minimizar e incluso traspasar al mismo Giuliani la culpa de su propia muerte.
Tras la batalla de Génova, resultado del violento planteamiento policial contra la movilización social anticapitalista, se desarrolló una nueva batalla. La de la desinformación mediática (tertulias, artículos, televisión...), que al servicio de sus dueños capitalistas se pusieron a organizar su contraataque. El objetivo: convencer a la opinión pública de la diabólica conspiración comunista que entraña el movimiento antiglobalización. Intentan poner etiquetas a un movimiento plural y participativo; tratan de justificar la globalización capitalista que explota y discrimina a unos sobre otros. Se intenta transformar a la mayoría de manifestantes pacíficos y a nuestras propuestas solidarias, en una imagen violenta, de propuestas ridículas e irrealizables. Quieren evitar que el conjunto de la sociedad conozca nuestras propuestas económico-sociales, que quieren acabar con la explotación y el colonialismo político-económico.
Los mismos gobernantes europeos que se llenan la boca con la palabra "democracia" y que se dicen representantes del pueblo, se han saltado las leyes que deberían permitir la libre circulación y reivindicación de los ciudadanos, cara a destruir la capacidad movilizadora y organizativa del Movimiento de Resistencia Global (MRG).
Tras estas batallas mediáticas y físicas, se esconde la vieja historia de la lucha entre y contra el sistema capitalista, eufemísticamente denominado neoliberalismo, y actualmente globalización. Sistema salvaje de desigualdades, que condena a la mayoría de la población mundial al hambre, la enfermedad y la muerte; y que justifica la desigualdad mediante la falsa moral pseudocaritativa del que primero mata y después se preocupa por el muerto.
Tras Génova, vino Washington, y el próximo diciembre Bélgica; el MRG se consolida en el mundo y como no en Asturias, ante las próximas cumbres europeas en España. Se hace necesaria la participación colectiva de todos aquellos que aún creemos en cambiar este mundo injusto. Participa de las actividades y debates del MRG.