Hace más de un año que los trabajadores de Cultura del Ayuntamiento de Siero vienen sufriendo una discriminación con respecto al resto de trabajadores públicos del concejo. Las reiteradas promesas incumplidas del ¿señor? alcalde no son ajenas tampoco para este colectivo. Sus peticiones se reducen a algo tan sencillo y lógico como equiparar sus condiciones laborales (horarios, jornadas, salarios...), de acuerdo con su titulación, a las del resto de trabajadores.
Para conseguirlo todo han sido problemas puesto que el Convenio que se firmó hace un año obtuvo el informe técnico desfavorables correspondiente (ya sabemos que la dictadura del técnico es una pesada losa para este Ayuntamiento) y, posteriormente, se les prometió una valoración de puestos de trabajo que no llega. En lugar de acelerar el proceso que lleve a remediar los viejos errores, Corrales, en su línea, ha preferido echar mano de sus gorilas a sueldo (léase policía municipal) para subsanar su complejo de inutilidad con represión injustificada. Esto llega a tal punto que mandata a la policía municipal para que interrogue al representante sindical de los trabajadores acerca de una pancarta colocada en la fachada de la Casa de Cultura de Pola. Además, herido en su orgullo narcisista ordena la retirada de la pancarta y de todo el material de protesta de los trabajadores (dípticos, carteles...).

Nos sorprende como a una persona que se le llena la boca con la palabra "democracia" puede ser hasta tal punto reaccionario. Esto se entiende porque siempre aprovecha la ocasióin sin venir a cuento para decir lo mucho que su familia luchó por la libertad. ¿Sólo su familia? ¿Él no? ¡Pues ya tiene unos añitos como para poder haber participado en la lucha por la democracia que tanto le gusta nombrar pero no desarrollar! Claro que él actúa como un patrón que gestiona su empresa (ayuntamiento) y al que no le gusta invertir en lo que no parece rentable a corto plazo. ¿Cultura? ¡Qué sabe él lo que es eso! Para la gente de izquierdas siempre ha sido algo prioritario, un bien de valor incalculable, que de estar al alcance de todos (los polesos y los que no lo son), porque mientras se planea la macrocasa de cultura para la Pola, la gente de El Berrón estudia con ruido de cañerías, a Carbayín no llega internet, y en Lugones se aprietan en la "caja" de cultura. En fin, señor Corrales, ya es hora de culturizarse y hay que empezar por uno mismo, así que emborráchese de conocimientos y deje otras sustancias para cuando nadie le vea. ¡Tenga el detalle!