LAS VACACIONES DE AURELIO

Hace un tiempo Aurelio desapareció unos días de la vida pública, con paradero deconocido. Por fin hemos descubierto donde se había metido: aceptó una invitación de MariFlor la del Pepé, la concejala satélite, para pasar unos días de descanso en Oropesa y aprender de JoseMari Aznar unas cuantas técnicas de demagogia y populismo. El cursillo se llamaba "Cómo gestionar tu mayoría absoluta sin hacer nada pero aparentando hacer muchas cosas".

Lo único que sacó Aurelio en claro del cursillo fue que tenía que repetir hasta la saciedad una frase vacía de contenido, pero a la vez triunfalista. Como no era cuestión repetir aquí el "España va bien", decidió adaptarla y comenzar a recitar "Noreña está en su mejor momento". La frase vale para todo, lo mismo da que esté hablando de los presupuestos municipales que de una partida de tute.

Vamos a ver, Aurelio, Noreña está en su mejor momento, ¿por qué? "Porque se está construyendo mucho". Claro. Entendemos que Aurelio tenga un orgasmo cada vez que pasa por delante de un edificio en construcción, pero hay que saber diferenciar la obra y la gestión privada de la pública. Se está construyendo mucho en el terreno privado, de acuerdo, pero ¿qué pinta el equipo de gobierno en todo esto? Llegan los constructores, que son unos señores de corbata y maletín con un montón de dinero, compran un solar y deciden levantar un edificio. El Ayuntamiento solo tiene que tramitar la licencia, poner un cuño en un papel y cobrar un dinero. Casi todo este trabajo lo realiza el arquitecto municipal y el interventor. La labor de Aurelio y Cía. se limita a quedar a comer con los constructores.

Ni siquiera es motivo para presumir que en Noreña se esté construyendo mucho. Hay un boom de la construcción a nivel nacional, y se están levantando pisos a cientos en La Pola, El Berrón, La Fresneda, Oviedo, Gijón..., favorecido por una tendencia al alza en el mercado inmobiliario, y la inminente llegada del euro, que obliga a las empresas a transformar su dinero negro en propiedades o bienes legales a toda velocidad, porque la peseta va a desaparecer en cuestión de meses.

¿Y qué pasa con la obra pública, con la construcción municipal? Sobre esto Aurelio no hace más que tirar voladores y salir a la prensa, sin ninguna realidad sobre la mesa. Lo único que se ha hecho en los últimos meses ha sido medio kilómetro de aceras para llegar caminando a Argüelles, en una zona en la que no hay ninguna casa ni vecino. Seguro que a quien el Ayuntamiento le ha cerrado la finca gratis estará muy contento, no tanto como los vecinos de las viviendas sociales de Fuentespino, de Ferrera o del Miraflores, que deben ser vecinos de segunda porque para llegar a su casa no hay acera, ni arcén ni cuneta.

Y en el resto de las obras, la del Ayuntamiento va a costar más del doble de lo que nos han dado (70 millones y tenemos 29), el polideportivo es una ilusión: nosotros ponemos 20, y a lo mejor en Oviedo nos dan otros 20 (no hay nada firmado), cuando la obra de las gradas cuesta 90. Y no hay un duro para el depósito de aguas, el famoso campo de golf... y todas aquellas geniales ideas que no se harán, pero que sirvieron para salir en el periódico a página completa.

Caso aparte es la Escuela de la Carne, que no sólo no avanza sino que va hacia atrás: ya han robado hasta las tuberías, y si sigue abandonada se va a acabar cayendo. Aún así, en "El Nora", órgano de expresión de los Alcaldes de la Comarca, la noticia estrella del 22 de marzo era "La escuela de la carne inaugura un aula virtual". Esta sí que es buena, ¿van a inaugurar una sala de ordenadores en un edificio que todavía no tiene puertas ni ventanas?, o ¿se trata de una salida de prensa más, pero sin realidades, sólo porque hay que salir de vez en cuando aunque sea con invenciones?

Con tal de salir en los papeles, Aurelio está perdiendo los papeles. No se puede salir día sí día no diciendo que vas a hacer algo que no puedes hacer. En lugar de tanta rueda de prensa y reunión de despacho vale más buscar el modo de hacer las cosas, con planificación y buscando financiación. Y si no puedes hacerlo todo, haz sólo la mitad, pero no engañes a la gente.