Llegados al siglo XXI y embutid@s más que bien en un sistema
económico desigual e injusto, aún nos es desconocida la vida de muchas
personas que sufren las diferencias de renta existente en el mundo.
Son l@s inmigrantes. Cegad@s por promesas y paraísos prohibidos,
adquieren billetes o alquilan pateras que no ofrecen seguridad, a las
grandes mafias con quienes trafican a precio de toda una vida de trabajo.
Una vez arriban en las costas, en el mejor de los casos su llegada es
anónima. Sin embargo su trabajo para encontrar una vivienda es arduo y no
hablemos para encontrar un trabajo de aceptables características, ya que
para explotar siempre hay gente dispuesta a sufrir. En otras ocasiones su
llegada se realiza en olor de multitudes. Entonces el viaje no pasa de ser
una visita turística "non grata", por lo que rápidamente y con solo un plazo
para alegaciones de sólo 48 horas será devuelto a su país, del que huyen
debido a la pobreza.
Con todo esto, otras personas pierden hasta su dignidad de personas. Se
potencia la idea de que el inmigrante es una amenaza que pone en peligro la
salud económica de un país. La rápida expulsión es la mejor solución para la
gran mayoría. Además se les niegan las medidas sociales básicas que protegen
a cualquier ciudadan@ dentro de un país denominado civilizado. Sólo derecho
a la educación obligatoria, a la sanidad, etc. Y les prohiben otros derechos
necesarios como el de asociación o ayudas para la vivienda.
¿SABÍAS QUE...
La Ley de Extranjería recorta de manera drástica los derechos de las
personas inmigrantes, sobre todo de l@s irregulares, y les deja indefensos
frente a las redes de tráfico clandestino, las discriminaciones y la
explotación laboral.
Durante años los gobiernos de P$OE y PP hicieron la vista gorda a la
inmigración clandestina para favorecer la acumulación de mano de obra barata
para aumentar los beneficios empresariales gracias a una explotación
inhumana.
Las migraciones son un hecho normal a lo largo de la historia, y que la
población actual de España es el resultado de sucesivas llegadas y
mestizajes de pueblos.
La actual Ley se aplica con diferente rasero según la procedencia del
inmigrante, persiguiendo más a l@s magrebíes por su nivel de asociacionismo
y tendencia a reivindicar sus derechos, y menos a polac@s y ecuatorian@s,
por ser más mans@s a la explotación y controlables ideológicamente.
L@s inmigrantes pagan los mismos impuestos indirectos y seguridad social
que l@s españoles/as, pero sin beneficiarse de los mismos derechos
(educación, sanidad...), sin olvidarse del beneficio económico producto de
su trabajo.
No existe invasión migratoria, la población inmigrante en España no supera
el 1¹2% de la población total.
L@s inmigrantes irregulares no tienen derechos básicos como el de
asociación, manifestación, sindicación o huelga. ¿Cómo van a defenderse de
las injusticias que sufren?
Un/a hij@ cuyo padre no tenga los papeles en regla no podrá acceder a la
F.P. ni a la Universidad aunque sea el/la primer@ de su clase.
La mayoría de l@s inmigrantes son jóvenes, que como nosotr@s buscan medios
para ganarse la vida con dignidad, huyendo de la miseria o la guerra de sus
países.
El tráfico de mujeres por las mafias hacia la esclavitud sexual de la
prostitución se ve reforzado por la persecución policial a los inmigrantes,
por su ilegalidad frente al negocio público de la prostitución.
El origen y aspecto físico dificulta el acceso a una vivienda, creándose
guettos y obligándoles a la masificación.
Negar libertades básicas de las personas por su origen o estatus legal
atenta contra los derechos humanos. La Ley de Extranjería sólo tiene como
objetivo limitar estos derechos y crear un apartheid jurídico, con
ciudadan@s de segunda clase.