SIERO
¿democracia participativa o más de lo mismo?

Hace varios años, en unas jornadas regionales sobre municipalismo de IU, un ponente explicó que el gobierno de izquierdas no es una cuestión de siglas o de programas progres (rojiverdesvioletas) de bonitas palabras, pero que, a la hora de la verdad no se desarrollan, no por ser irrealizables, sino por la falta de interés en el mismo de gestores municipales, más preocupados en cumplir con el sistema que en arriesgar y comenzar a construir lo posible: la utopía.

El gobierno de Corralocho es un buen ejemplo de todo lo anterior (siglas, promesas incumplidas, mucha foto, inauguraciones de vino español y whiskys escoceses...).

¿DEMOCRACIA o CORRALOCRACIA?
¿Es ésta la participación de l@s vecin@s
en la política de Siero?

A nosotr@s, nos gusta practicar la autocrítica, entendiendo esto como la aportación constructiva y sincera. En Siero, existe una oportunidad única, y si no se sabe desarrollar, el fracaso del Tripartito abrirá las puertas al regreso del Pepé. No es momento ni de lloros ni de piquillas, sino de poner las cartas sobre la mesa para superar la gestión política de la dictadura de los técnicos municipales y las prácticas personalistas al estilo Gabino.

¿Para qué sirve gobernar si casi no se nota la diferencia, si no se desarrolla la democracia mediante la participación de tod@s l@s posibles en la aportación de ideas, debates y toma de decisiones, por encima del elitismo, el centralismo y las falsas participaciones ciudadanas verticalistas?. No se trata de gestionar mejor, se trata de hacer lo necesario, aunque no sea políticamente correcto, manteniendo la ideología y basándose en el apoyo popular cada día, y no sólo cada 4 años. Si el Ayuntamiento está para solucionar y mejorar las necesidades de tod@s, ¿no debería funcionar mediante participación de tod@s y no sólo de una elite de concejales y técnicos?.

A estas alturas del texto, algun@ dirá: "est@s niñat@s, ¿qué sabrán de gestionar un Ayuntamiento con más de 45.000 habitantes?", incluso pensará que somos tan simples que queremos comparar Siero con Marinaleda (ayuntamiento andaluz donde las decisiones del Pleno Municipal son tomadas por la Asamblea de tod@s los vecin@s), ya que en Marinaleda son 5.000 habitantes y tiene mayoría absoluta IU, frente a los 45.000 de Siero y la sóla presencia de dos concejales de IU en el Tripartito sierense. Est@s listill@s dirán que nuestros planteamientos municipales son irrealizables para un Ayuntamiento como Siero, pero se equivocan por culpa de su ignorancia.

La utopía se ha hecho posible en municipalidades como Porto Alegre, de más de un millón de habitantes, bajo el gobierno del Partido de los Trabajadores de Brasil, l@s cuales llevan desarrollando en este y otros Ayuntamientos, durante más de una década, un modelo de desarrollo democrático mediante asambleas y consejos a imitación de los Soviets comunistas, donde l@s ciudadan@s participan y deciden directamente las políticas municipales, a partir de propuestas municipales y mediante el debate colectivo. De esta forma, cientos de miles de personas han decidido por sí mism@s sus presupuestos municipales, inversiones, obras y prioridades. Han roto la pasividad fomentada por sistemas electorales capitalistas de "voto cada cuatro años para que unos señores muy listos decidan por mí" por el "únete y participa en la construcción de tu propio futuro". L@s camaradas brasileñ@s han conseguido, a pesar de las presiones de su gobierno central, construir un sistema democrático participativo, una vía revolucionaria que es ejemplo para todo el mundo. Fueron fieles a su ideología y desarrollaron sus dinámicas políticas según los principios de la izquierda, sin frenarse ante derrotas o retrocesos parciales, sólo para coger más impulso y determinación.

Mientras la denominación "de izquierda" no vaya acompañada de hechos no conformistas, sino revolucionarios en la solución del día a día municipal, mientras esto no suceda, el ganador será la mediocridad municipal, será un sistema capitalista que genera y mantiene modelos de control y adormecimiento político de la mayoría de la población, y que encima lo hace pasar por democrático.