Con más de 500 años desde su llegada a la Península Ibérica, l@s gitan@s siguen siendo considerad@s por much@s como extrañ@s o extranjer@s, y para una mayoría como marginad@s, inadaptad@s, vag@s y flamenc@s. Hay un tabú por el cual se niega el racismo existente y el análisis de las causas de la marginación, como resultado de la exclusión social que han sufrido durante siglos y que les ha condenado a la inadaptación y a trabajos non gratos para la mayoría paya (venta ambulante, chatarra, feriantes...).
En esta España del "todo va bien" no hay sitio para la visión de la marginación, sí para la trastienda pero no para las chabolas que afean el entorno urbano. Esto y un cierto progresismo han impulsado la lucha contra el chabolismo. Se trata de acabar con asentamientos infrahumanos (lógico), pero también (y ahí está lo ilógico) se trata de su integración forzosa a la cultura mayoritaria.
No existe un esfuerzo real por analizar su tradición, para eliminar de su realidad la parte de marginación, sexismo, violencia... para sacar a la luz la cultura gitana; para que pase a formar parte de planes de estudio, libros de historia, lingüística... Se intenta arreglar todo pasando del ghetto chabolista al ghetto prefabricado o de ladrillo, pero ghetto a fin de cuentas; que tranquiliza conciencias, pero que no soluciona ni la exclusión social ni el racismo.
Siero y Noreña son un ejemplo de estas contradicciones que son norma en todo el Estado. Políticas de asimilación forzosa, aculturación e incluso dispersión física, siguen siendo prácticas y propuestas habituales; cuando la realidad requiere: realojos urgentes (prefabricados) para las condiciones de vida más duras e infrahumanas (a corto plazo), y el desarrollo de viviendas estables (a medio plazo) dentro del entorno social y urbano del realojado; atendiendo a las necesidades de tod@s, tanto de l@s chabolistas como de l@s vecin@s y asociaciones del entorno. Pero la recuperación de viviendas abandonadas y los pisos sociales no son la solución al problema global: el racismo.
Se necesitan planes de integración total: de l@s gitan@s hacia l@s pay@s y de l@s pay@s a l@s gitan@s. Vivienda más educación, mediante la incorporación de su historia y cultura a los estudios básicos de tod@s, mediante el desarrollo de actividades públicas que comuniquen al conjunto de la sociedad la realidad gitana, frente a los miedos y odios racistas. Hoy el futuro pasa por políticas de integración real, mediante el respeto mutuo, el diálogo y la voluntad de resolución de los problemas.