CARTA AL MUNDO
A los integrantes del Frente Cívico pro Defensa del Casino de la Selva.
A los integrantes del Consejo Ciudadano Unihidalguense y Gubiña XXI A.C.
A los pescadores organizados en el Frente estatal de pescadores. Sinaloa. A sus dirigentes presos.
A los estudiantes de la Normales Rurales.
A los obreros del sindicato Euzkadi en resistencia y a los obreros de la general Tire en San Luis Potosí.
A los trabajadores de CARBONTEC, Puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán.
“Quiero hacer un llamado a la sensibilidad y con todo mi respeto, invitarlos a pensar en esto: una cosa era ser ciudadano romano con privilegios de acuerdo a una ciudadanía plena, discutir en el senado o en las calles de Roma sobre la libertad y la democracia; y otra cosa completamente diferente era pelear por esa democracia y libertad en los campos de batalla, en contra de todos los azares, bajo el sitio de las legiones de Pompeya, defendiendo su misma vida junto a Espartaco.”
Preso político cubano René González Sehwerent.
Recluido en la Institución Federal Correccional, Edgefield, South Carolina. E.U.
Una cosa es hablar sobre la democracia y la libertad desde las actuales instituciones de gobierno y otra muy distinta hablar de lo mismo desde la cárcel, rodeado por granaderos o cercado por el ejército.
Una cosa es hablar del “autoempleo” y la macroeconomía con el estómago lleno y otra luchar por el derecho a comer como lo hacen los pescadores de camarón en Sinaloa, como lo hacen los obreros que luchan por la reapertura de su fuente de trabajo o por su reinstalación.
Una cosa es hablar del “apoyo” a la educación y otra luchar contra el cierre de la normales rurales, ser golpeado y encarcelado como lo fueron padres de familia y alumnos de normal rural de Mactumatzá, Chiapas.
Una cosa es decir que no hay presos políticos y de conciencia y otra serlo, estar condenado a 26 años o 7 y medio y luchar por la libertad para todos los que sin ser reconocidos oficialmente, existimos.
Sí, así es, mi queridísimo y problemático Mundo, no es lo mismo estar al lado del que sojuzga, persigue, encarcela, tortura, asesina, desaparece a estar del lado del sojuzgado, perseguido, encarcelado, torturado, asesinado, desaparecido.
¿Y cómo ver las cosas desde la misma perspectiva si mientras unos analizan los fenómenos detrás de una mesa con mucha comida, tienen sueldos de más de $100 mil al mes, son dueños de fábricas, empresas, tierras, descansan en los mejores hoteles de E.U., Europa u otro país; otros mendigan la comida, medio se alimentan, ganan alrededor de 1000 o 1200 pesos al mes (si bien les va) y no tienen casa propia, son dueños apenas de su ropa, su cama, sus trastes, su estufa o t.v. (si tienen), y además, nunca van de vacaciones?
O tú, ¿qué piensas, Mundo?
Sí, ya es septiembre, otra vez en México daremos el grito y recordaremos así a los héroes que forjaron una patria e iniciaron la guerra de independencia contra el yugo español.
Pero la lucha por la independencia nacional es cosa del pasado… bueno, la lucha por la independencia del reino español, ahora el yugo colonial es más cruel y además multinacional, aunque principalmente yanqui.
Sí, Mundo, la independencia nacional es cosa del pasado… qué cosas, tanto luchar para acabar peor… ¿Será?, ¿Será que la lucha de tantos y tantos mexicanos no sirvió de nada?...
Cuidado, Mundo, cuidadito, la desesperanza es mala consejera, la desesperación, peor. Ya vez al Señor coreano Lee Kyung Hae, sí, el que se enterró una navaja en el pecho cuando la pasada cumbre de la OMC en Cancún, así como él seguro ha habido más casos de suicidio por motivos parecidos, por ejemplo, ¿te acuerdas de los suicidios en México cuando el error de diciembre de 1994?
De pronto las deudas de miles de mexicanos que compraban a crédito o tenían hipotecas se duplicaron, triplicaron, cuatriplicaron, El Barzón denunció el hecho de que varias personas agobiadas por las deudas se quitaron la vida. Otros igual de agobiados optaron por el famoso, si mal no recuerdo: “Debo no niego, pago lo justo”.
Sí, no sólo la OMC mata campesinos, también lo hacen los bancos y, por ende, los banqueros. La diferencia es que esos suicidios y otros más no han sido tan públicos y tan televisados.
Bueno, hay otra diferencia: el suicidio del Señor Lee fue un acto explícito de protesta, en este caso contra la OMC, sin embargo, al igual que los suicidios de los deudores agobiados tiene, a mi parecer, un origen común: la desesperación por no poder resolver una situación o varias y el sentimiento de fracaso. Basta con leer algunas líneas de un escrito que el Señor Lee repartió a medios de comunicación antes de morir para entenderlo: “…hemos intentado resolver nuestros problemas nosotros mismos, con una gran esperanza en las uniones campesinas. Sin embargo, por lo general he fracasado, como han fracasado la mayoría de dirigentes campesinos en otras partes.” La Jornada, p. 24, jueves 11 de septiembre de 2003.
Después, describe la destrucción de las comunidades campesinas en Corea del Sur.
La desesperación ante las difíciles condiciones económicas y sociales que viven millones de personas en el mundo siempre han tenido expresiones dramáticas.
La autodestrucción del hombre se ha planteado como la alternativa más conveniente para la clase dominante de expresar la inconformidad, la frustración, la desesperación y el sentimiento de fracaso de miles de seres humanos.
Sí, Mundo, sí, ante la omnipresente y machacoma idea de que no es posible transformar el modo de producción, las ideas sociales dominantes que imperan en las sociedades capitalistas y al hombre en su hacer y pensar creado en esta sociedad; ante el sin sentido y vaciedad con que se ve la vida y se vive incluso; ante la falta de expectativas y esperanzas; ante la incapacidad de comprender el devenir histórico del hombre y los fenómenos que se nos presentan; ante el azote del hambre, la pobreza, la miseria, las pandemias, la alternativa que nos propone la clase dominante: banqueros, dueños de empresas transnacionales, gobiernos que los defienden es la AUTODESTRUCCIÓN física: el suicidio lento que significa el exceso de trabajo, el consumo de drogas (legales e ilegales); el suicidio rápido con una bala, con una cuerda, una navaja, pastillas, una construcción alta, muy alta desde la cual arrojarse, el metro; pero también la autodestrucción espiritual, la degradación; degradamos el amor convirtiéndolo en objeto de intercambio comercial, la solidaridad se vende, se pone precio al honor, la dignidad; la franqueza y la sinceridad se utilizan para destruir a otros, nos embrutecemos por medio de la televisión, la internet, los videos, el cine, las revistas y los periódicos que, en su mayoría, construyen una realidad acorde a los intereses de lucro de sus dueños… ¡ah!, sí, y sobre todo, seamos indiferentes al sufrimiento ajeno o en todo caso utilicémoslo para vivir de él.
Esta alternativa: la autodestrucción física y espiritual del hombre es la de los dueños del capital, alternativa que fomentan y provocan, ya que para ellos es mejor que el inconforme se suicide a que se organice para quitarle lo que se ha apropiado y la riqueza que tiene a costa de la vida de miles de hombres, mujeres y niños.
Los suicidios, Mundo, estos suicidios tan comunes, el del Señor Lee, el de los deudores, el de los jóvenes que no encontraron lugar en la universidad, el de los que se avientan a las vías del metro, el de los adolescentes dejados por sus novios (as), el de los niños con bolsas de cemento en la boca, con estopas mojadas con thiner, el de los jóvenes y adultos alcohólicos o drogadictos, el de las prostitutas, el del obrero que sólo vive para la fábrica, embrutecido, son suicidios inducidos, provocados, es decir, son homicidios.
Y los homicidas, los responsables directos de esas muertes para evadir su responsabilidad nos inculcan la idea de que esos “suicidas” son los fracasados, los perdedores, los débiles, gente que siempre quiere todo más fácil, carente de iniciativa y empuje para ser su propio patrón y sin la capacidad de construir de la “nada” un emporio millonario como el que ellos hicieron.
“Selección natural”: el fuerte somete al débil; “el hombre es el lobo del hombre”, cuánta razón tenía Hobbes.
Bajo esta lógica el pueblo que se organiza y lucha por transformar las circunstancias económicas y sociales de miseria y exclusión que se le imponen somos también perdedores, no aptos para el mundo moderno y globalizado, flojos que no deseamos vender nuestra fuerza de trabajo por diez horas o más a cambio de miserables salarios, que no deseamos producir en nuestras tierras alimentos transgénicos comprados a transnacionales. Y los banqueros, los magnates, los gobiernos que cuidan sus intereses exclaman: “¡Cómo no se suicidan todos en vez de organizarse y estarnos chingando!, Suicídense y hasta les construimos un monumento…”.
Si bien es cierto fue la mano del Señor Lee la que empuñó y empujó la navaja que le atravesó el corazón, fue la irracionalidad de los capitalistas, su insaciable afán de ganancia y plusvalía lo que orilló al Señor Lee a tomar esa fatal decisión.
El hombre no es un ente aislado sin relación con las circunstancias económicas, sociales, culturales, políticas , históricas que lo rodean y determinan.
El hombre es un ser determinado por un contexto; pero que, a su vez, puede transformarlo, porque es su actividad la creadora del mismo.
Por lo anterior, sería un error grave analizar el acto del Señor Lee como un hecho aislado, producto únicamente de su personal sentimiento de fracaso, como seguramente lo ven muchas personas.
¿Qué aprender, entonces, del acto del Señor Lee?
Que los luchadores sociales además de luchar contra la irracionalidad de los que detentan el poder económico y político, debemos luchar contra el sentimiento de fracaso y desesperanza originado por los tropiezos de la lucha contra el capitalismo y el neoliberalismo, contra el sentimiento de frustración provocado por ver que las alternativas o planes no fructifican como uno desearía o un grupo social desearía.
El sentimiento social y personal de frustración, de desesperanza únicamente sirve a los capitalistas para consolidar su dominación.
Los fracasos históricos de la lucha contra el capitalismo y el neoliberalismo dejan de serlo en tanto que se aprenden de ellos y se generan nuevas alternativas; la posible desesperanza y frustración surgidas por los fracasos s no lo son cuando se comprende el por qué de los mismos.
Los luchadores sociales no debemos temer a equivocarnos, al fracaso, pues el error es siempre una posibilidad, debemos preocuparnos por que los fracasos o errores se profundicen de tal forma que no nos lleven a caer a la frustración, la desesperanza, la desesperación origen es de actos desesperados.
Hay que ser pacientes, Mundo, para no querer ver a la de ya, victorias extraordinarias y grandiosas; hay que ser pacientes, y comprender que sólo la constancia y los pequeños triunfos cotidianos son los elementos que constituyen las grandes victorias.
Ahora, Mundo, quiero escribirte sobre otro asunto: el terrorismo.
Sucede que al leer un periódico me encontré con la noticia de que el poder ejecutivo metió una iniciativa de reformas al senado con la intención de que se tipifique el terrorismo como delito grave y castigarlos con penas de veinte a cuarenta años de prisión. Además pretenden penalizar el financiamiento, conspiración, amenaza, encubrimiento y reclutamiento.
Con respecto al financiamiento existe en esa iniciativa un párrafo que me llamó la atención: “El financiamiento se puede llevar a cabo por organizaciones o personas que se dediquen a actividades ilícitas (…) así como por organizaciones con fines lícitos, sociales y culturales, filantrópicas o cualquier otra.” (subrayado mío) La Jornada, p.9 12 de noviembre de 2003
Es decir, que si una organización legal es acusada de financiar a un grupo terrorista, serán sus integrantes sujetos a una investigación y sus penas podrán ser muy altas.
Claro, tu me dirás que en México no hay grupos terroristas o tipificados como tales, pero sabes, Mundo, que el mote de terrorista tiene un uso fundamentalmente político y que cuando el gobierno mexicano tipifique así a un grupo armado va a aplicar la legislación que esté vigente al respecto.
¿Qué va a suceder cuando cualquier organización política, social o cultural sea acusada de financiar a un grupo terrorista?
Al rato no lo dudes, Mundo, se atacará “el entorno” de los grupos terroristas o así llamados, como en España; se tipificará como delito la apología al terrorismo, se perseguirá “legalmente” a organizaciones sociales, políticas, de derechos humanos, abogados, amigos y familiares de los acusados de terrorismo y que tengan el valor de defenderlos. En otras palabras el Estado mexicano legalizará lo que de forma ilegal y cotidiana ya hace: aplicar el terrorismo de Estado contra el movimiento social organizado.
Ojalá me equivoque, pero a este paso que vamos, quién sabe.
Bueno, hasta el próximo mes.
A un año y once meses del asesinato de Digna Ochoa y Plácido.
A dos años, un mes de reclusión. Preso de conciencia Antonio Cerezo Contreras.
17 de septiembre de 2003