Nuestra intención en este escrito se reduce a tratar de mostrar algunas de las características que a nuestro juicio se manifiestan en la izquierda de nuestros días. En esta primera entrega hablaremos de uno de ellos, la cual hemos denominado como: la izquierda regresiva.
A partir de los años 80s una gran parte de la izquierda abandonó la necesidad de luchar por un cambio revolucionario, mientras que otra parte, sin abandonar la lucha por el cambio, perdió la naturaleza de éste. La primera dejó de ser izquierda (aunque algunos se digan todavía como tal) y se incorporó de lleno a las políticas y prácticas neoliberales, la segunda se sumergió, principalmente, tras la caída de la mayor parte del campo socialista en un estado de orfandad e indefinición política. Ahora bien, es justo reconocer que otra pequeña parte de la izquierda mantiene hasta nuestros días los ideales y la praxis revolucionaria.
La izquierda que fue absorbida por el neoliberalismo también se despojó rápidamente del lenguaje clasista revolucionario, para adoptar el pensamiento y el discurso neoliberal, la justificación ante tal claudicación la encontraron en la supuesta caducidad del marxismo ante la “nueva” realidad capitalista y en lo inevitable de la globalización. Para esta izquierda es imposible históricamente construir una sociedad distinta a la proyectada por los grandes países capitalistas.
Una parte de la izquierda que aun lucha por un cambio, abandonó de una manera parcial el pensamiento marxista, su posición política e ideológica se convirtió en una mezcla de diferentes corrientes políticas; marxismo, liberalismo, anarquismo y troskismo son las corrientes principales que nutren y componen su discurso. En algunos casos, existe un predominio de una u otra corriente, pero en otro no predomina una en particular. De esta manera el eclecticismo pasó a ser parte sustancial de su referente teórico y de su práctica política, como así también el eclecticismo, éste último producto del descontento, la frustración y el pesimismo en que se sumergió gran parte de la izquierda al presenciar el derrumbe de la mayor parte del campo socialista, muchos de los militantes de esta izquierda han defendido tal postura bajo el argumento de que solamente es una cambio de forma y no de esencia, dentro de esta izquierda, se ubica la izquierda que ya hemos denominado como regresiva.
La izquierda regresiva es aquella que se limita a luchar contra el neoliberalismo y contra los “efectos negativos de la globalización capitalista”. Para esta izquierda no se trata de luchar por transformaciones revolucionarias, anticapitalistas, de no permitir la explotación de unos hombres sobre otros, mucho menos de terminar con la fuente, el origen de la desigualdad económica, política y social; de lo que se trata para esta izquierda es de luchar por democratizar el Estado capitalista y a la sociedad civil, democratizar y humanizar al capitalismo puliendo las aristas más filosas y dolorosas que lastiman a nuestros pueblos ¡Que existan menos pobres, pero que no desaparezca la fuente de la pobreza! ¡Que exista menos explotación, pero que siga permitiendo explotar! ¡Que exista igualdad política, social y cultural, pero que sólo se aminore la desigualdad económica! Pregonan a los cuatro vientos los portavoces de esta izquierda. Su lucha en esencia no es anticapitalista es solamente contra una manifestación actual de éste, es decir, luchan contra el llamado capitalismo salvaje, contra el neoliberalismo.
La izquierda regresiva es de corta visión política, no va más allá de luchar por un regreso al Estado benefactor, el cual económicamente no se aleja mucho del modelo Keynesiano. La ampliación de la democracia parlamentaria y la pluralidad partidista sin tocar las bases económicas en que se sustenta el capitalismo es su propuesta de país. Esta izquierda regresiva que gusta nombrarse como moderna y democrática, plural e incluyente no representa una alternativa real al capitalismo, y no lo es, porque en principio no se ha propuesto así misma como una alternativa no capitalista que por su concepción teórica y su práctica política proponga la construcción de una sociedad distinta a la actual. En este sentido esta izquierda es una izquierda conservadora de un determinado status quo capitalista, y por lo tanto, es políticamente regresiva, quieren regresar la rueda de la historia a un capitalismo de mediados del siglo XX.
Esta izquierda que solía llamarse socialista e inclusive comunista, que discutía si por medio de reformas o de revoluciones se podría cambiar al capitalismo, hoy carece de una identidad y de una propuesta, de país que los diferencie sustancialmente de los demás partidos burgueses. La mayoría de los elementos de esta izquierda que logran ocupar puestos públicos abandonan todo tipo de discurso de ruptura y se convierten en defensores a ultranza de las políticas que encabezan. De lo que se trata cuando esta izquierda regresiva es institucional, electoral es únicamente ganar votos, los hombres no son vistos como sujetos sociales con capacidad de transformarse así mismos, y por consiguiente transformar el medio que les rodea, sino son vistos como números, como papeletas que hay que contar, como entes pasivos a los cuales se les puede vender gracias a la mercadotecnia una propuesta política determinada. Comprar conciencias no construirlas o despertarlas es el lema de fondo oculto de las campañas electorales. Este fenómeno utilitarista también se repite en la izquierda que bajo el cobijo de algunas ONG’s mantienen pequeños pero redituables cotos de poder. Financiar proyectos productivos, dar capacitación técnica y asesoría legal como medio de neutralizar el descontento social y obtener con ello un reconocimiento social es uno de sus objetivos. Buscan humanizar al capitalismo sin trascender la lógica mercantilista, individualista que enajena las conciencias de los hombres.
La izquierda regresiva antepone a todo argumento a favor de cambios revolucionarios un supuesto realismo, apela a que en este momento histórico la izquierda tiene poco margen de maniobra y que no es posible e inclusive es un error político luchar contra el capitalismo. Otros más ingenuos creen que luchar contra el neoliberalismo significa luchar también contra el capitalismo y no contra una manifestación de él.
Para esta izquierda el proletariado ya no es un sujeto revolucionario, su lugar ha sido ocupado por la llamada sociedad civil, la cual independientemente de lo variado de su definición se ha convertido en la panacea del cambio. El mismo concepto de sociedad civil como el de pluralidad, diversidad y diferencia son utilizados con el afán de opacar u ocultar las diferencias y las contradicciones clasistas que sacuden al conjunto de la sociedad, luchan para que las diferencias étnicas, raciales, de género, culturales no sean motivo de opresión y discriminación, pero no luchan por el fin de las diferencias clasistas porque ello significaría el fin del capitalismo, se convierten en conciliadores de las clases, para esta izquierda la lucha se ubica entre el Estado autoritario, antidemocrático y la sociedad civil, y no entre los explotadores y los explotados.
El error de esta izquierda no es que luche por la democracia, lo derechos humanos, el medio ambiente, los indígenas, las mujeres, las preferencias sexuales, sino porque limitan esta lucha a una lucha que no se propone rebasar o transformar los marcos estrechos, coartantes del capitalismo. Por ello, no es extraño que la mayoría de estas reivindicaciones están fácilmente integradas en el discurso de la derecha, aunque sólo sean para aparentar un rostro democrático.
La actual izquierda contemporánea se encuentra en una lucha ideológica, política y programática entre los que limitan su lucha contra el neoliberalismo y contra los efectos más drásticos de la globalización capitalista; es decir, entre los que luchan por democratizar y humanizar el capitalismo y los que luchan por transformar revolucionariamente al capitalismo, lucha que comienza a manifestarse con más claridad dentro del movimiento “globalifóbico”.
En el siguiente escrito hablaremos de la izquierda revolucionaria.
Desde La Palma de Concreto
Héctor Cerezo Contreras
17-Nov-02.