21 de enero de 2003

 

Compañeros estudiantes, académicos y autoridades presentes en este evento.

 

Agradezco de todo corazón a mis compañeros estudiantes de la facultad de filosofía de nuestra máxima casa de estudios su interés por permitirme aún desde estas frías paredes que me aprisionan, participar en la vida académica de mi universidad.

He perdido la libertad injustamente junto con mis dos hermanos y también compañeros universitarios Alejandro y Antonio Cerezo Contreras, pero puedo gracias a los materiales de estudio que me han mandado algunos de mis profesores y amigos fugarme de la realidad sombría que me aqueja y estar con ustedes en los pasillos y salones de nuestra Universidad.

La ilegal detención, la tortura y posterior sentencia con todas sus irregularidades y violaciones que hemos padecido, no han logrado impedir, que con miles de dificultades siga estudiando, el alejarme de la academia y de su solidaridad, es lo que haría que perdiera también mi libertad de pensamiento.

Agradezco de manera especial al compañero universitario Miguel Ángel Aguilar González por mantenerme al tanto de lo qué sucede y permitirme estar hoy aquí, si bien pueden pensar que la lejanía no me permitirá llevar a cabo lo que de mi se espera, es a través de Miguel que también estaré presente, aunque sólo nos cueste más trabajo estar en contacto.

Ligar la academia con los problemas que aquejan a la sociedad, debe ser el fin de la educación, de nada sirve la teoría que no se lleva a la práctica en beneficio de todos, haré todo lo que esté a mi alcance, a pesar de las limitaciones que me circunscriben por hacer este fin de la educación una realidad.

 

¡Por mi raza, hablará el espíritu!

 

Héctor Cerezo Contreras, Consejero Académico Estudiante del Colegio de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Preso de conciencia.

Penal de Alta Seguridad de “La Palma”, Almoloya de Juárez, México.