A mis padres, al mundo.
Otra vez desde aquí, estoy tratando de escribirles un poco. Estaba leyendo en el periódico “La Jornada” un suplemento donde algunos articulistas explicaban los antecedentes de la lucha de las mujeres argentinas en contra de la discriminación de género, de las injusticias gubernamentales y narraban el reciente desalojo de la fábrica Brukman que habían tomado las mujeres obreras. Entonces me acordé de ti madrecita querida, y me pregunté: qué estarás haciendo en estos momentos (hace un año y nueve meses que no te veo). Te imaginé dando clases a las mujeres de por que sólo con la liberación proletaria de la mujer es posible alcanzar la igualdad; de cómo prohibir el alcohol en alguna comunidad; de métodos anticonceptivos, qué es una relación de pareja y cómo deben darse a respetar antes los hombres; de cómo organizarse contra la opresión del gobierno, de cómo crear y coadyuvar con los hombres a desarrollar la resistencia del pueblo. Cuántas cosas no imagino estás haciendo porque este mundo cambie y puedan vivir las generaciones que aún no han nacido en un país más justo y humano.
Sabes, como nunca los vi haciendo lo que uno se imagina que hace un revolucionario, es decir, a veces nos imaginamos que el revolucionario es únicamente aquel que toma las armas y se va a un cerro y si hemos leído un poco de historia asociamos que sólo Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, el Ché son revolucionarios, sólo puedo asociar tu actividad a lo que he leído y visto en películas o documentales. Quizá andes caminando por los cerros o en alguna ciudad, escribiendo y enseñando.
Es interesante como tú y mi padre nos educaron, hoy que puedo analizar todo ese proceso ¿Cómo se imaginará la gente el mundo que una pareja que desde su juventud ha decidido transformar esta parte de la sociedad, México, que nos educaron? Quizá se imaginen que como soldados marchando nos tenían todo el día, o quizá, crean que como se dedicaban a hacer otras cosas relacionadas con la lucha nos descuidaban.
En nuestra educación había dos aspectos fundamentales: el ejemplo de nuestros padres y las palabras con las que nos explicaban algunas cosas.
Nosotros no crecimos odiando a los políticos o escupiéndole a los soldados. Crecimos entendiendo que los políticos y los soldados son en su mayoría gente que está en las corporaciones ante la falta de la posibilidad de tener otro empleo y se ve forzada a estar ahí para poder comer. Cuando éramos niños nunca temimos al policía porque nos fuera a torturar o asesinar a nuestros padres. Al contrario, nos aprendíamos bien nuestros nombres, donde vivíamos y quiénes eran nuestros padres para que si nos perdíamos en la calle, al policía le dijéramos que estábamos perdidos. Siempre vimos que nuestros padres respetaban a toda la gente y que la ayudaban.
Cuando fuimos creciendo encontramos respuestas en los libros y fuimos entendiendo que algunos policías se dedican a torturar personas; que algunos soldados matan y violan en los pueblos; que los soldados y policías que alguna vez entraron a las corporaciones con la idea de servir a la nación ya no sirven a la nación, al pueblo, sino a los intereses de unos cuantos y que desaparecer gente con tal de no perder su poder y proteger a los explotadores del pueblo.
Aún aquí se puede distinguir que custodio sólo hace su trabajo y cual hace todo lo posible por acosarte, hostigarte y no le importa que eres humano.
Lo que quiero decir mundo y madre es que hoy sé que el hombre que aspira cambiar el mundo no es un hombre extraordinario, sino que también tiene problemas, incapacidades y errores, y que puede estar en cualquier lugar y no necesariamente en un cerro con un fusil en la mano. Los que creímos o creemos que el Ché es un hombre inalcanzable es porque no lo consideramos humano, lo hemos hecho dios y como tal le dejamos que él haga todo mientras nosotros no hacemos nada.
Bueno, madre y padre cuídense mucho y adelante.
¡Ni capitalismo, ni patriarcado![1]
Alejandro Cerezo Contreras
Preso de conciencia
A 2 años de injusto encarcelamiento
CEFERESO #1 “La Palma”, Almoloya de Juárez
Junio de 2003