CEFERESO No. 1
Prisión de Alta Seguridad La Palma,
Almoloya de Juárez, Edo. De México.
Entrañables hijos: Antonio, Héctor, Alejandro y Emiliana y Francisco que los visitan.
Hace muy poco tiempo, que leímos la carta que nos
escribió Toño el 10 de mayo del presente año, por lo
que contestamos hasta ahora que van a cumplir un año de haber sido
secuestrados por el Cte. Garduño al frente de un grupo de policías,
quienes los torturaron, les dieron trato de delincuentes e intentaron humillarlos
y vejarlos, acusándolos de delitos inexistentes, haciendo gala de
su fuerza porque sabían que ustedes no habían cometido delito
alguno más que ser solidarios con las luchas sociales; sin embargo,
los acusaron y sembraron pruebas falsas aunque el citado Cte. está
consciente de que es así, y en base a esto, los trasladaron a una
cárcel de máxima seguridad, por ser "peligrosísimos"
poniéndolos en manos de profesionistas que integran el grupo interdisciplinario,
quienes examinando su conducta, confirmaron presionados y bajo consigna
del Estado, aberrantemente, que sí son "altamente peligrosos",
quedando a disposición de un juez de consigna que también
le está dando validez a las mentiras y supuestas pruebas de los policías
que actúan sin ningún recato para conseguir de esta manera
vergonzosa el pan de cada día; proceso realizado bajo la presión
del gobierno en turno representado por Vicente Fox Quezada, Santiago Creel
Miranda y Rafael Macedo de la Concha; y cuando la Lic. Digna Ochoa y Plácido
tomó su defensa, fue asesinada, por lo que nos preguntamos ¿acaso,
será un mensaje de estos?
Toño, nos dices que no debemos sentirnos culpables por su secuestro,
porque no lo somos y tienes razón hijo, sin embargo, somos responsables
moralmente porque el Estado, al mantenerlos como rehenes los está
juzgando porque nosotros, mamá y papá, llevamos más
de la mitad de nuestras vidas en solidaridad con muchas de las causas legítimas
y nobles de nuestro pueblo, y por lo tanto perseguidos, al lado de los más
desprotegidos, indígenas, obreros, campesinos, colonos, hombro a
hombro, compartiendo sus demandas; los están juzgando porque papá
desde que tenía 19 años, ha defendido los derechos que les
asisten constitucionalmente, asesorando jurídicamente a los campesinos
en sus litigios agrarios, defendiendo a algunos luchadores sociales, ojalá
hubiera podido abarcar a todos, (pero vienen a la memoria: Luis González
de Alba, quien fue golpeado por porros universitarios cuando solicitaba
solidaridad para el movimiento del 68, y Gabriel Vargas Lozano, cuando fue
secuestrado por dar solidaridad al movimiento del 68); por haber dado clases
en secundaria y preparatoria, por haber sido instructor de lucha olímpica
y libre en prestigiados gimnasios, por defender a presos políticos
y exigir su libertad, por dar pláticas en algunas universidades y
escuelas normales rurales sobre la vida de Emiliano Zapata y en defensa
de la Revolución Cubana; por trabajar en el Instituto de Intercambio
Cultural mexicano-norteamericano de velador y ganarse una beca para estudiar
inglés, por participar en la marcha de la libertad que fue detenida
en Valle de Santiago, en Guanajuato, por llenar con campesinos la Casa de
Cultura en donde la familia Bichir presentó la obra "La Madre"
de Máximo Gorki, y tantas cosas más.
Pero... ustedes todavía no nacían queridos viejitos y viejita
(cómo se hacen viejos los niños, ¿se acuerdan?).
Los están juzgando por tener una madre que a los 17 años,
siendo representante estudiantil se solidarizó y organizó
con estudiantes normalistas, técnicos, universitarios, con campesinos,
obreros y colonos por sus justas demandas, empeñada en siempre aprender
y que daba clases en una escuela enseñando otro idioma.
Los están juzgando, porque ya casados y con una pequeña hija,
tú Emiliana, continuamos solidarizándonos con nuestro pueblo
al ayudar a crear un kinder popular, primarias populares, tratando de aportar
métodos para la educación de los niños. Tiempo después,
nos empeñamos en planificar una pequeña colonia a la que llegamos
a vivir y en donde el trabajo colectivo fue fundamental para empezar a construir
la iglesia, las calles, el deportivo, la escuela, colonia en donde creo
yo, los vecinos tienen una buena opinión, mas, podrían preguntarles,
así como en todo lugar en donde vivimos.
Mientras tanto, poco a poco nuestras vidas se vieron enriquecidas con su
llegada, y nos empeñamos en inculcarles desde pequeños, el
respeto a toda idea y práctica de ésta, siempre y cuando no
afectara a terceros, en inculcarles la solidaridad con el ejemplo y en que
ustedes pudieran estudiar y trabajar.
Sabemos que están sorprendidos, pero conscientes de lo que es un
sistema como éste y su actual gobierno, por lo que tendrán
que continuar trabajando, estudiando, y esforzándose en entender
y comprender a quienes se ganan la vida reprimiendo a gente como nosotros.
Confíen en que algún día quienes hoy los juzgan serán
juzgados (México 68-71, guerra sucia). Nuestro pueblo es sabio, y
ustedes han comprobado ya, que la amistad (divino tesoro, de los seres humanos)
trasciende las ideologías y que el pueblo se solidariza con ustedes
y con nosotros.
Hoy y siempre nos une a ustedes nuestro amor de padres y queremos que sepan
que estamos profundamente orgullosos de ustedes pase lo que pase, y agradecidos
con cada una de las personas que exigen su libertad, con sus amigos que
sabemos existen, a quienes no conocemos, pero que vivirán en nuestro
corazón. En especial envío un saludo al General Francisco
Gallardo, con quien tal vez, no estoy seguro, nos conocimos en el Heroico
Colegio Militar, cuando estaba ubicado en Popotla, quien sí contribuye
gallardamente para que continúe siendo Heroico el Colegio Militar.
Ojalá, que algunos medios de comunicación nos publiquen esta
carta para que ustedes puedan leerla, y sepan que no dejaremos de exigir
su libertad incondicional, que estaremos atentos al desarrollo de los acontecimientos
y prestos a responder como sabemos hacerlo.
Exigimos también el respeto a los derechos humanos e integridad física
de todas nuestras amistades, compadres y amigos.
Asimismo exigimos la libertad de todas y todos los presos políticos
y el alto a la persecución y la cancelación de las órdenes
de aprehensión a los luchadores sociales.
Chaparritos, los amamos y por sobre todas las cosas nos seguirá uniendo
nuestro amor al pueblo.
A un año de distancia, enviamos a los medios de comunicación
que han dado cobertura a la información de la detención-secuestro
de nuestros hijos Antonio, Héctor y Alejandro, y seguimiento a esta
injusticia abriendo sus espacios a mis hijos Emiliana y Francisco, quienes
se ocupan de sus hermanos, a las Organizaciones no Gubernamentales, nuestro
infinito agradecimiento de padres que enfrentan la represalia del Estado
al igual que tantos padres y madres en el país lo han venido haciendo,
ni más, ni menos.
Emilia Contreras Rodríguez y Francisco Cerezo Quiroz.
Desde algún lugar de la República mexicana, a 13 de agosto
del 2002.