Padre y Madre.
Hoy nos han sentenciado, los años no importan, hoy estaremos aquí; pero algo nos sostiene o me sostiene y es la esperanza en ustedes, en los que están afuera luchando modestamente para transformar aunque este pedacito de mundo llamado México.
He leído algunos libros que me han dejado en la escuela, (subversivos diría la PGR) critican el mesianismo judeocristiano del cambio del hombre y, en consecuencia, el modo de producción capitalista: la posibilidad de construir una sociedad más justa e igualitaria: ¿el socialismo?; y me pregunto qué nos queda entonces y me contesto: tener fe en el hombre aunque este sea un poco abstracto y un poco concreto. Sólo puedo decirles que aunque son personas grandes, sí todos nos hacemos viejos, deben seguir transformándose e incrementando su capacidad de construir a otros hombres así como nos construyeron a nosotros.
La historia se está escribiendo y espero ser consecuente como ustedes lo han sido. Somos hombres capaces y podemos abstraer la historia de nuestro país y con ellos los errores y limitaciones individuales e históricas: no nos preocupa que mañana se caiga el mundo; pero oíganlo bien viejitos no los perdonaré si por una circunstancia estúpida los llego a ver en un lugar como este o cerca de mi en la misma cárcel. Sé, de ante mano, que las circunstancias variarán en el futuro y todos podemos morir; pero sé, hasta hoy, que lo haremos con la consecuencia que nuestros principios nos imponen.
Mi corazón como el suyo ama el mundo. Sí no soy tan tierno como tú madre o padre en sus cartas; pero ustedes saben que esto que les digo es por amor y por que a las personas que amamos es a quienes les exigimos más.
No están solos, hay otros hombres que también luchan por una sociedad nueva y sólo les puedo decir a todos que estudien, que rompan con el atraso que nos han impuesto a través de los años los explotadores, que la práctica no debe convertirse en practisismo y la teoría en especulación, que hagamos praxis y que sólo sabremos que la hacemos cuando se refleje en la organización de la sociedad para un cambio mejor.
Hagamos no lo que podemos hacer, sino esforcémonos por lo que debe ser, demos todo de nosotros y más. Cuídense mucho viejitos. Los ama su hijo Alejandro.