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06 de Julio
de 2008
El
general al que se abrazó Ingrid
!Hay que tener mucho cuidado quien te abraza de
un lado y de otro!
En Colombia hay muchos Violadores de Derechos Humanos.
Por
corresponsales de IPS
MONTEVIDEO, 6 jul (IPS) - El general
Mario Montoya Uribe, el jefe del ejército de Colombia al que Ingrid
Betancourt agradeció el miércoles haberla rescatado de su cautiverio,
tiene una controvertida foja de servicios.
Montoya, a quien Betancourt abrazó
poco después de ser rescatada de un cautiverio de más de seis años en
manos de las guerrilleras Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
(FARC), nació el 29 de abril de 1949 en el occidental Valle del Cauca.
A lo largo de su carrera ha recibido
más de 20 condecoraciones, entre ellas la medalla del ejército de
Estados Unidos. Ha ejercido labores de comandancia en buena parte de su
país y tiene un posgrado en alta gerencia de la Universidad de los
Andes, afirma su currículum en el sitio en Internet del ejército.
Siguió estudios en la Escuela Superior
de Guerra, un curso avanzado de vehículos blindados en Fort Knox,
Estados Unidos, y se desempeñó como agregado militar en Gran Bretaña.
Un cable despachado en 1979 por la
embajada de Washington en Bogotá, desclasificado a pedido del no
gubernamental National Security Archive (NSA) de Estados Unidos, "revela
que un batallón de inteligencia del ejército colombiano ligado a Montoya
creó en secreto una unidad clandestina terrorista entre 1978 y 1979",
señaló el investigador Michael Evans en un artículo publicado en junio
de 2007 en la revista Semana.
"Bajo la fachada de la Alianza
Anticomunista Americana (AAA), el grupo fue responsable de varios
ataques dinamiteros, secuestros y asesinatos contra grupos de izquierda
durante esos años", agregó.
Evans, investigador del NSA, también se
refirió al hallazgo en marzo de 2007 de una fosa común en el
departamento de Putumayo, con restos de más de 100 víctimas "asesinadas
durante el mismo período" en que Montoya lideró la Fuerza de Tarea
Conjunta del Sur, "financiada por Estados Unidos y encargada de
coordinar operaciones antinarcóticos y contrainsurgentes en esta región
entre 1999 y 2001".
"Los documentos desclasificados señalan
la preocupación del Departamento de Estado por los vínculos que tenía
una de las unidades de la Fuerza Conjunta, la Brigada 24, bajo el mando
de Montoya, con paramilitares localizados en La Hormiga, donde fue
descubierta la fosa común", agregó, en referencia a una ciudad de
Putumayo.
Montoya era jefe de la IV Brigada del
ejército, con jurisdicción en el municipio de Bojayá, en el occidental
departamento del Chocó, cuando se cometió la matanza de 119 civiles en
la aldea de Bellavista, el 2 de mayo de 2002.
A pesar de tres advertencias efectuadas
días antes sobre el inminente peligro que corría la población civil, la
fuerza de seguridad pública no se hizo presente en la zona, ni tomó
acciones para proteger a los habitantes.
El 21 de abril, al menos siete lanchas
con unos 250 paramilitares de las ultraderechistas Autodefensas Unidas
de Colombia (AUC) llegaron a Bellavista y al vecino Vigía del Fuerte,
tras pasar por un retén permanente de la marina de guerra, otro de la
policía y un tercero del ejército en Riosucio, 157 kilómetros al norte
de Bellavista.
Los paramilitares se establecieron en
ambos poblados, mientras la guerrilla de las FARC observaba desde el
área rural.
El 23 de abril, la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó al
gobierno su "preocupación" por la incursión paramilitar, y lo instó a
tomar medidas para proteger a los civiles. El 24 y el 26, la
Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo se unieron
a la advertencia.
El 1 de mayo comenzaron los combates
entre las FARC y las AUC. Más de 300 personas se refugiaron en la
iglesia de Bellavista, detrás de la cual se parapetaron los
paramilitares. Al día siguiente, los guerrilleros arrojaron una pipeta
de gas rellena de explosivos, que cayó en el templo, matando a 119
personas, entre ellos 44 niños, y dejando más de 100 heridos y
mutilados.
El ejército se hizo presente cinco días
después. Sobrevivientes de aquella tragedia relataron el año pasado a
IPS la llegada del general Montoya al lugar y cómo, frente a las cámaras
de televisión, lloró por los pequeños muertos, exhibiendo un zapatito
infantil de una costosa marca desconocida para los niños de la zona.
En mayo de este año, un tribunal
administrativo determinó en dos sentencias que el Estado es responsable
por no haber protegido a la población, y ordenó el pago de una
indemnización de 1.552 millones de pesos (poco más de 870.000 dólares) a
las familias de las víctimas. Todavía hay pendientes otras 14 demandas
civiles.
La justicia militar y la Procuraduría
investigaron por omisión a los militares implicados en estos hechos.
Pero Montoya continuó su carrera y fue ascendido, aunque poco después,
en octubre de 2002, se vería envuelto en otro hecho polémico.
Un informe en poder de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, filtrado al diario de
ese país Los Ángeles Times que lo publicó en marzo de 2007, indica que
Montoya y un grupo paramilitar, el Bloque Cacique Nutibara,
"planificaron y condujeron una operación militar para eliminar
guerrillas marxistas de los suburbios pobres de Medellín, una ciudad del
noroeste de Colombia que ha sido centro del narcotráfico".
La llamada Operación Orión comenzó a
las dos de la madrugada del 15 de octubre de 2002 en la Comuna 13 de
Medellín. Al menos 14 personas fueron muertas, y testimonios de
habitantes y de organizaciones de derechos humanos aseguran que unas 50
más desaparecieron en las semanas subsiguientes.
"Vamos a continuar, y lo que estamos
haciendo en la Comuna 13 es un mensaje contundente a los violentos, que
es: desistan, vamos a llegar a todo el país porque la guerra de
guerrillas urbanas no tiene cabida en Colombia", afirmaba Montoya en un
texto fechado el 21 de octubre en el sitio web de la presidencia del
país.
Las acciones del Bloque Cacique
Nutibara duraron dos meses en la Comuna 13 y, según testimonios de
desmovilizados, se coordinaban con las autoridades.
El reporte de inteligencia de la CIA
incluye información de otros servicios de espionaje occidentales e
indica que funcionarios estadounidenses han recibido informes similares
de otras fuentes confiables, según los periodistas Greg Miller y Paul
Richter, que escribieron el artículo del LA Times.
El informe fue filtrado al diario por una fuente que sólo aceptó ser
identificada como empleado del gobierno de Estados Unidos. La CIA no
confirmó ni desmintió la información, pero solicitó al periódico que no
publicara ciertos detalles.
Además de su estrecha colaboración con
oficiales estadounidenses en el Plan Colombia, financiado por Washington
para combatir el narcotráfico y la insurgencia, Montoya fue instructor
de la ex Escuela de las Américas, llamada desde 2001 Instituto de
Cooperación para la Seguridad Hemisférica.
El miércoles por la noche, cuando el
gobierno presentó por televisión cómo se planeó y ejecutó la operación
de rescate de Betancourt y los otros 14 rehenes, el presidente Álvaro
Uribe reveló que Montoya fue el comandante operativo de la exitosa
misión, y recordó elogiosamente, aunque sin comentarios, la operación en
la Comuna 13 de Medellín.
Uribe mencionó que ese día le habían
llegado mensajes de miembros de la fuerza pública que le manifestaban
que estaban presos "injustamente", y le pedían que "abogue por
nosotros".
"Este es un estado de opinión", dijo
Uribe y pidió a las organizaciones humanitarias: "Crean en Colombia, en
este gobierno; este respeto a los derechos humanos en este operativo no
es episódico".
A los jueces, el presidente les pidió
"respetuosamente" que revisaran los casos de los militares presos y
"donde de pronto haya un error, se corrija". (FIN/2008)
Tomado de:
http://cinproindh.es.tl/ |