Palomas mensajeras
enlutadas, atravesaron
raudas el Atlántico,
anunciándonos la trágica
desaparición de nuestro
compañero de lucha y
resistencia, Mateo Kramer,
en un absurdo accidente de
transito en Perú.
Hacía solo pocos minutos que
habíamos dado por terminada
en París, la cálida
conferencia de Carlos
Alberto Ruiz Socha "La
Rebelión de los
limites. Quimeras y
porvenir de derechos y
resistencia frente a la
Opresión" . Aquel calor
alegre del deber cumplido se
transformó en pesadilla al
enterarnos de que nuestro
querido Mateo, había zarpado
en el buque ebrio de la
muerte.
Tendríamos que vivir su
muerte por procuración y era
entonces necesario armarnos
de una gran fortaleza para
mirar a la adversidad de
frente, no caer en el
desánimo y la melancolía,
sino sacar de la patencia de
lo caduco la energía para
aprovechar el instante y
amar cada momento de la
vida.
Mateo fue un hombre con la
fuerza del mejor de los
poemas. Sus ganas de vivir y
de romper las injusticias se
agitaron en las coloreadas
cintas de su bastón de
mando. El huracán enérgico
de sus convicciones
sociales, de amor, igualdad
y paz nos acompañará para
siempre.
Estos momentos sombreados de
tristeza serán el timón de
la barcaza que nos conducirá
hasta el puerto de nuestros
anhelados sueños de respeto
universal. Con él viajaran
nuestros mejores poemas y
las semillas que dejó
sembradas germinaran en las
próximas primaveras.
Desde ahora comenzamos a
extrañarlo.
Hasta siempre amigo y
compañero