Mi nombre
es
Miguel Ángel Díaz Martínez,
tengo 33 años. Desde los 20 años me hice militante del
Partido Comunista Colombiano del que hoy soy miembro de la
Dirección Regional. Soy sindicalista, dirigente de la
Federación Nacional de Trabajadores al Servicio del Estado (FENALTRASE).
De profesión químico restaurador, pero sobre todo, de
profesión revolucionario.
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He militado en la
izquierda colombiana porque creo que es necesario luchar
contra las causas que generan desigualdades, la muerte y
exclusión; porque creo que es necesario luchar para evitar
las violaciones a los Derechos Humanos; porque no debemos
dejarnos silenciar por la opresión y estigmatización que el
Estado ha ejercido sobre los que creemos en un alternativa
política democrática, legítima, justa. Inicie mi vida
laboral muy joven, en el sector estatal, COLCULTURA, allí
fui fundador del sindicato, despedido junto con Gloria , mi
compañera, por la labor sindical, reintegrado en 1984 y
nuevamente destituido en 1987 !!!! ”porque no me presente a
trabajar”!!!
Con mi compañera
Gloria, militante comunista y luchadora incansable por la
búsqueda de la verdad, de la justicia y la reparación
integral, tuve tres hijas. Ángela, la mayor, quien hoy tiene
mi edad, 33, la que tenía el ultimo día que me vieron en
casa. Luisa Fernanda y Juliana, la menor, tiene casi tantos
años como los que me llevan buscando, 24.
El 5 de septiembre de
1984 fui desaparecido por el Estado Colombiano. Me
encontraba en la puerta de la oficina de Instrumentos
Públicos de Puerto Boyacá (Boyacá) una acción conjunta entre
la Policía, agentes del Departamento Administrativo de
Seguridad del Estado (DAS) y paramilitares del MAS, fui
introducido en un carro Renault 12 blanco al que seguía una
motocicleta roja que conducía el detective del DAS rural
Jorge Luís Barrero. Este último fue procesado y
sentenciado por el Juzgado Primero Penal del Circuito de
Tunja a 5 años de prisión, por "secuestro simple". Fue
capturado el 17 de julio de 1987 y recluido en la
penitenciaría El Barne. El 27 de febrero de 1990, fue puesto
en libertad "por pena cumplida y buena conducta".
Dos días después de que
me desaparecieran, mi familia fue a buscarme sin obtener
respuesta. A los diez días regresaron junto con mis
compañeros de lucha y mis amigos para presionar al Estado
que me entregaran con vida. Casi se los llevan a ellos
también. Tres autobuses con 150 personas fueron rodeados por
grupos paramilitares del estado liderados por Pablo
Emilio Guanín Vera, diputado liberal (asesinado en
1987), cuyo jefe político era Jaime Castro Castro,
Ministro de Gobierno del presidente Belisario Betancourt. El
Diputado Pablo Emilio Guarín y el Ministro de Gobierno,
Jaime Castro, nunca fueron llamados a declarar.
Otro agente del Estado
que estuvo relacionado con la desaparición, fue el Teniente
Álvaro Becerra Álvarez, Comandante de Policía de
Puerto Boyacá, quien fue llamado a declarar en reiteradas
ocasiones y no se presentó. El oficial fue ascendido hasta
llegar a Brigadier
General.
Las investigaciones
siguieron bajo una amenaza constante. Sin embargo, a pesar
de que algunos pobladores señalan que fui torturado,
asesinado y mi cuerpo tirado al río Magdalena, mi familia
sigue la lucha por la búsqueda de la verdad, la justicia
y contra la impunidad.
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