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A once años del asesinato de Isidro
Segundo Gil Gil
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Colombia,
Carepa, Uraba Antioqueño. Transcurrían las 10.15 de la mañana
del 5 de diciembre de 1996 cuando fue asesinado dentro de las
instalaciones de la planta de Coca Cola el compañero Isidro. Era
una muerte anunciada; Ariosto Milán Mosquera, gerente de la
planta, había expresado días antes en un bar del municipio
bananero, que recurriría a este medio si era necesario para
evitar que el sindicato continuara exigiendo derechos para los
trabajadores. Isidro era un negociador del pliego presentado por
el sindicato. |
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El mismo día:
11 a.m. Martín Emilio
Gil, hermano de Isidro, salió de Carepa al enterarse de que lo buscaban
para asesinarlo.
2 p.m., a 500 metros de
la planta fue secuestrado Luís Adolfo Cardona Usma. Logró huir y hoy se
encuentra desterrado de su tierra.
12 p.m. fue asaltada,
saqueada e incendiada la sede del sindicato.
6 de diciembre:
2 p.m. fueron
secuestrados Hernán Manco Monroy, Mateo Arboleda, Albeiro Gómez y Miguel
Muñoz. Los amenazaron con asesinarlos si no renunciaban al sindicato y a
la convención colectiva de trabajo. A raíz de esta amenaza fueron
desterrados 7 dirigentes sindicales de la región. Transcurridos pocos
días, Coca Cola los despidió por abandono del puesto de trabajo.
12 de diciembre:
8.30 a.m. hombres
armados ingresaron a la Planta, reunieron los trabajadores, los
amenazaron de muerte y los obligaron a renunciar al sindicato.
Así fueron los últimos
días de Sinaltrainal en esta planta de Coca Cola. Meses atrás, habían
sido asesinados otros 3 trabajadores, 13 habían sido desterrados y 11
despedidos.
El 18 de noviembre de
2000, fue asesinada en Apartado Alcira Del Carmen Herrera Pérez, esposa
de Isidro.
Todos estos crímenes
fueron cometidos por los paramilitares, con el apoyo de la Brigada XVII
al mando del General Rito Alejo del Río, el beneplácito del gobernador
de Antioquia Álvaro Uribe Vélez y el consentimiento del estado
colombiano. El UNICO beneficiario, la transnacional Coca Cola;
Sinaltrainal fue aniquilado, la convención colectiva destruida y los
trabajadores sumidos en el terror, la precarización y la miseria.
Once años después la
verdad no ha salido a la luz pública, ni hay detenidos; los responsables
continúan como si nada hubiera pasado. La impunidad se pasea a lo largo
y ancho del país. Los mismos paramilitares, hoy con el alias de “águilas
negras” siguen amenazando de muerte a los dirigentes de Sinaltrainal,
especialmente a los trabajadores de Coca Cola.
Con el asesinato de
Héctor Daniel Useche Beron, trabajador de Nestlé, ocurrida el 22 de
julio de 1986, se iniciaría una larga lista (22) de crímenes contra
Sinaltrainal. Todo este terror ha logrado de alguna manera su propósito,
debilitar la organización, precarizar los trabajadores e incrementar
excesivamente las utilidades de las transnacionales.
Este recorrido de muerte
ejecutado por el terrorismo de estado, nos recuerda otro hecho doloroso
ocurrido en Cienaga Magdalena, la masacre de las bananeras. 6 de
diciembre de 1928, miles de obreros agroalimentarios fueron asesinados
por el ejercito nacional al mando del general de la república Carlos
Cortes Vargas, el beneplácito del
presidente Miguel Abadía Méndez y
en beneficio de la
transnacional United Fruit Company; la misma que hoy con el nombre de
Chiquita Brands, financia paramilitares, contrabandea armas con destino
a los mismos terroristas y corrompe instituciones del estado; se
enriquece a costa de la explotación y muerte de los obreros y del saqueo
de nuestros recursos naturales.
Todos estos crímenes,
los de ayer y los de hoy se mantienen en la impunidad, ésta ha sido una
política de estado. En estos tiempos de seguridad democrática, de estado
comunitario y de ley de justicia y paz, los asesinos son indultados, sus
ideólogos condecorados y las transnacionales premiadas con el no pago de
impuestos y la entrega de más recursos naturales de los colombianos.
Ante tanta impunidad,
estos crímenes contra la humanidad vienen siendo juzgados por el
Tribunal Permanente de los Pueblos. No renunciamos a que se conozca la
verdad, a que haya justicia y reparación para las víctimas. Demandamos
que estos hechos no se vuelvan a cometer y exigimos de las empresas que
cambien su política de terror y de muerte.
Nos queda una gran
tarea. Reconstruir la organización, lograr la movilización y fortalecer
la lucha como única herramienta de exigibilidad para que los derechos
humanos sean respetados y podamos alcanzar el bienestar.
Por paz, democracia,
bienestar, soberanía nacional e integración latinoamericana.
Movilización y lucha popular.
Por que amo la vida… no
consumo coca cola
Por que financia la
muerte…no consumo coca cola
No consumo coca cola…no
financio la guerra
Para que Nestlé respete
la vida y la soberanía alimentaria.
Campaña mundial contra
la política de las transnacionales.
No al perdón y a la
concertación…si a la movilización y lucha popular.
Área Internacional
Sinaltrainal – Colombia
Diciembre 6 de 2007
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