GALERÍA DE LA MEMORIA

! NI OLVIDO ... NI IMPUNIDAD !

Omaira Montoya Henao

Bacterióloga, desaparecida en el aeropuerto de Barranquilla el 9 de septiembre de 1977. Es el primer caso de desaparición forzada en Colombia.

 

 

Siendo presidente de la República Alfonso López Michelsen y en pleno contexto del Paro Cívico de septiembre de 1977, unidades del F-2 detuvieron en la ciudad de Barranquilla a la bacterióloga de la Universidad de Antioquia y militante del ELN, Omaira Montoya Henao, junto con su compañero Mauricio Trujillo, el 9 de septiembre. Ya lejos de la ciudad, a Mauricio lo bajaron de la camioneta y entre los arbustos y el rastrojo lo torturaron pretendiendo que confesara su participación en un secuestro. Finalmente fue conducido a las oficinas del F-2, procesado en juicio y condenado a 7 años de cárcel.

De Omaira Montoya, en cambio, nunca se volvió a saber nada. Este fue el primer caso de desaparición forzada e inauguró una época macabra en la historia colombiana, que aún no concluye. En poco tiempo se convirtió en una de las prácticas más recurridas e intensivas con que el estado ha combatido la oposición política tanto de la insurgencia como de las organizaciones populares.

Al momento de su desaparición por parte de los servicios de inteligencia del Estado, Omaira padecía de una afección cardiaca y tenía varios meses de embarazo.

Apartes de la declaración de Mauricio Trujillo Uribe ante el Tribunal Militar el 23 de septiembre de 1997:

“Me encuentro actualmente detenido en este batallón. Fui detenido inicialmente el día 9 de septiembre del 77 en la ciudad de Barranquilla en la Carrera 72 con calle 44, a las 5:30 p.m., por miembros del F-2 de la Policía Nacional. En el momento de la captura yo iba en compañía de mi amiga Omaira Montoya; ambos fuimos sacados violentamente del carro que yo manejaba (Simca, color verde HU 3838) y nos subieron a una camioneta Ranger, color violeta, modelo 76. Allí fuimos esposados y luego nos llevaron por toda la ciudad, dando vueltas hasta que oscureció. Posteriormente por la autopista que conduce al aeropuerto de Barranquilla, a mano derecha tomamos una carretera destapada de arena que conduce a terrenos baldíos de arena y maleza. Anduvimos como 10 minutos y pararon. A ese mismo sitio llegaron varios carros del F-2, de donde se bajaron bastantes hombres con metralletas y nos insultaban y amenazaban. Me bajaron de la camioneta y me llevaron unos 100 metros de la misma , a un lugar con arbustos y maleza. A mi amiga Omaira la dejaron en la camioneta. “Empezaron a amenazarnos de muerte y pretendían que yo aceptara estar complicado con un secuestro de un tal Señor Chaín, lo cual es absolutamente falso. También estaban enfurecidos porque en el momento de nuestra captura yo procedí a gritar a la gente que transitaba por allí: mi nombre, mi calidad de activista político revolucionario y la necesidad de que se informara a los medios de comunicación con el fin de que mi posible muerte no pasara totalmente desapercibida, así como la de mi amiga, aunque ella era ajena a mis actividades.

Como a los del F-2 no les acepté mi vinculación, procedieron a apretarme las esposas produciéndome poco a poco la pérdida de la sensibilidad en las manos debido a la presión sobre la circulación sanguínea. Fui esposado con las manos atrás y con la correa de mi pantalón sujetaron las esposas y las halaron, colgándome y produciendo en las articulaciones del antebrazo con el hombro un agudo e intenso dolor. Con garrote de palo me golpearon por la espalda y el pecho.


Me dieron numerosos puntapiés, me golpeaban y apretaban los testículos, con cachas de revólver me golpearon la cabeza y me apretaban con las manos el cuello, luego paraban e insistían en que reconociera que yo era el poseedor de ellas. Yo siempre negaba y entonces volvían a comenzar las torturas. También me echaban tierra en la boca, me introdujeron un palo en el ano, me hicieron amagos de disparos para intimidarme. En algunos de los intervalos de las torturas me dejaban solo y llegaba un hombre “bueno” que me decía “amistosamente” que él era “mi salvador”, pero que debía confesar. También hacia el final se presentaron dos oficiales coroneles, me interrogaron y luego se retiraron sin impedir que continuaran torturándome. Por el contrario, cuando llegaron, el oficial de la Policía Nacional (el otro era del Ejército, ambos con uniforme) preguntó: ¿ya acariciaron a éste? Perdí el conocimiento varias veces. Finalmente, cuando desperté, estaba en un carro con 6 hombres y eran como las 4 a.m. En los dos días posteriores me torturaron de 3 en 3 hombres, cambiando de carro y me mantuvieron por playas y parajes solitarios.


En estos dos días continuaron amenazándome,  no me dejaban dormir,me mantenían esposado, me acercaban cangrejos de “pecho azul”, no me permitieron comer ni tomar agua. Continuaron interrogándome y exigiendo que yo aceptara los cargos y los llevara donde ese tal Chaín. Todo en vano, pues yo no tengo nada que ver con eso. Luego, el día 12, fui llevado a la estación de policía de Soledad (Atlántico) y posteriormente el día 14, “oficialmente” presentado ante el Juez 14 de Instrucción Penal Militar, o sea 5 días después de mi detención. Lo principal de estos hechos es la desaparición de mi amiga Omaira. Ella es una bacterióloga, paisa, de unos 30 años de edad aproximadamente. Ella sufre (o sufría) de un soplo al corazón, por lo cual debía, por recomendación médica, mantener reposo o tranquilidad so peligro de tener un infarto en caso contrario.


Durante los días que estos sujetos o elementos del F-2 me mantuvieron preso, yo les preguntaba por ella, pero el F-2 le informó al Juez que en el momento de producirse la captura, ella se había escapado y no sabían nada de ella. Esto es absolutamente falso, pues a Omaira la llevaron esposada conmigo hasta la playa. Yo no volví a saber nada de ella por lo anteriormente expuesto. Cuando nos capturaron a ambos, y nos subieron a ambos y nos esposaron a ambos, mucha gente observó esto y de los almacenes salieron empleados que presenciaron los hechos.


Hasta el momento presente Omaira no ha aparecido y el F-2 insiste en que no la tiene detenida. Estoy dispuesto a sostener lo presente frente a un juez, aunque sé que el solo hecho de presentar esta denuncia a la opinión pública puede implicarme riesgos o peligro de mi vida. Pero por sobre todo, tienen que aclarar qué hicieron los del F-2 de Barranquilla con mi amiga Omaira. El F-2 tiene que responder por la integridad física de Omaira".