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El día 15 de diciembre se llevará a cabo en la ciudad de Santa Marta la entrega de los restos de Julio Henríquez Santamaría, defensor de Derechos Humanos, ex -consejero de Paz del Magdalena, biólogo, periodista y ex -rector de la Universidad CUN, cuyos restos fueron encontrados recientemente luego de las declaraciones del jefe paramilitar Hernán Giraldo. Julio fue desaparecido el 4 de febrero de 2001, mientras departía con campesinos y parceleros de la región en la Asamblea de Constitución de la Asociación Ambientalista Comunitaria de Calabazo "Madre Tierra", por paramilitares bajo el mando de Hernán Giraldo Serna y Francisco "Pacho" Muzo, ante la mirada impotente de más de 20 personas. Nació el 29 de marzo de 1952 en Cereté (Córdoba). Hijo de Julio, dedicado al comercio de calzado y Belarmina, modista y comerciante, única mujer en el pueblo que acompañaba el cuidado de su casa y su familia, con la administración de un pequeño almacén de su propiedad. Estudió Biología en la Universidad Libre de Bogotá en donde fue Presidente del Consejo Estudiantil. Hizo parte del Comité Editorial del periódico de la Unión Revolucionaria Socialista (URS) hasta que se radicó en Santa Marta junto a su hija Nadia y su esposa Zulma Chacín, quien estaba en embarazo de Julio. Allí acompañó la fundación del Jardín Infantil "Los Pioneritos", y se vinculó al M-19 a través del "Frente Democrático" con mucha actividad política local, junto a Ricardo Villa, su gran amigo y compañero. Hacia 1984, luego de un período de persecución, vigilancia y allanamientos y por la presión por la protección familiar ya que nace Bela, su tercera hija, decidió acogerse a la amnistía propuesta por Belisario Betancourt y radicarse en Guacamayal, corregimiento de Ciénaga en la Zona Bananera. A finales de los ochenta, cuando se empezó a hacer fuerte presencia paramilitar en ésta zona, la ocupación territorial basada en asesinatos selectivos e indiscriminados, amedrentamientos, amenazas, desplazamiento y abandono de tierras, hicieron que malvendiera las tierras y regresara a Santa Marta, ubicándose con su familia en Calabazo, zona de amortiguación del Parque Tayrona y en la misma Santa Marta. Para 1990, Julio se articuló a la Alianza Democrática M-19 con quienes se lanzó como candidato suplente al Consejo Municipal junto con Clementina Cayón de Bateman. Coincidencialmente, para esta fecha se dio el proceso de paz con el M-19. Luego participó de la campaña para la Asamblea Nacional Constituyente y apoyó la candidatura al Senado de la República de Ricardo Villa, quien fue asesinado. En medio del activismo en Derechos Humanos desde el Comité Permanente de Derechos Humanos en Santa Marta, fue nombrado como Consejero de Paz del Departamento del Magdalena en 1992. En este proceso acompañó la desmovilización del EPL y el proceso de conformación de Esperanza Paz y Libertad en el Magdalena, así como acercamientos para la posibilidad de diálogos para la Paz. En esta tarea, logró que un exgobernador del departamento del Magdalena, Ríascos Labarcés fuera liberado por parte de la FARC, en un acto unilateral y sin ninguna contraprestación, con la sola intención humanitaria en busca de la Paz. En este contexto se dieron las primeras amenazas en contra de su vida. Adicional a su trabajo en Derechos Humanos, Julio formuló Proyectos Ambientalistas logrando ejecutar, uno con CIPS-CORPAMAG, y otros con los Comités de Pescadores del Parque, fortaleciendo el de Buritaca, donde al término de su contrató fue amenazado para que se retirará de la zona. Dejando el cargo en la Gobernación, se dedicó de lleno al trabajo en derechos humanos, siendo presidente del Comité Permanente de Derechos Humanos en Santa Marta. Sin embargo, en 1993 amenazaron fuertemente a todos los miembros del Comité y asesinaron a uno de sus miembros, lo que produjo la completa desarticulación del espacio y la dispersión de todos sus integrantes. Es entonces que decidió volver a su finca de Calabazo, vereda cercana a Santa Marta y ubicada en la zona de amortiguación del Parque Tayrona, sobre la ruta ancestral a Pueblito, encontrándose con que allí las tierras no son productivas para cultivos ni para cría de ganado, sino más aptas para el turismo y la protección de bosques. Julio se dedicó a sembrar árboles frutales y a proteger el bosque nativo, sin embargo, entran los paramilitares también en esta zona. Posteriormente, emigra a Chile en donde se diploma en Economía Solidaria y trabaja en este medio hasta su regreso a Colombia, dedicándose a capacitar en este tema y a administrar e impulsar varias empresas de trabajo asociativo. Se desempeñó como docente, vicerrector de extensión y por un corto período como Rector de la Corporación Unificada Nacional (CUN) en Santa Marta hasta que se dieron las reformas administrativas en esta Corporación. Fundó para entonces, la Empresa Asociativa de Capacitación EMACAP, junto con pensionados del SENA -Servicio Nacional de Aprendizaje-. Allí formó, impulsó y apoyó la creación de pequeñas empresas en Santa Marta y en la región. También ejecutó y formuló Proyectos Ambientalistas con CORPAMAG en las veredas cercanas al Parque Tayrona, así como con Comités de Pescadores de la Troncal del Caribe. Julio realizó procesos de formación en cooperativismo y tecnificación de procesos productivos y comercialización con los pescadores de la zona norte del Magdalena y con la Federación de Pescadores del Norte del Magdalena FEPESNOMAG, de la cual era el Secretario Docente. Allí se formuló un proyecto de cría de langostas en Taganga, desarrollado actualmente con algunas modificaciones por ECOFONDO. Como parte de su fortalecida línea de trabajo, en el año 2000 decidió volver a Calabazo para impulsar junto con los pobladores de la región, un proyecto de ecoturismo y de reforestación, así como la creación de reservas naturales en la zona de amortiguación del Parque Tayrona. Es así que el domingo 4 de febrero de 2001 estando reunido con campesinos y parceleros de la región en la Asamblea de Constitución de la Asociación Ambientalista Comunitaria de Calabazo “Madre Tierra”, varios hombres armados, paramilitares, bajo el mando de Hernán Giraldo Serna y Francisco "Pacho" Muzo, se lo llevaron a la fuerza frente a la mirada impotente de más de 20 personas. Luego de seis años de búsqueda, en la que sus amigos y familiares, así como organizaciones de derechos humanos hemos aunado esfuerzos para encontrarlo y exigir que se castigue este crimen de desaparición forzada, se logra llevar hasta la etapa de juicio y que los victimarios reconozcan su crimen, den las coordenadas del lugar de la fosa individual con sus restos mortales. El 11 de octubre de 2007, luego de una diligencia de exhumación en la vereda la Estrella a cinco minutos de Calabazo, dirigida por la Unidad de Justicia y Paz, se recuperaron sus restos que ya han sido identificados.
Relato tomado de: http://www.colectivodeabogados.org/article.php3?id_article=1183 |