|
INFORME ESPECIAL
Los sobornos, la trasgresión de las
propias leyes gringas y la violación de derechos humanos en Colombia,
su especialidad. Quién es March Rich, su propietario, prófugo de la
justicia norteamericana por más de siete años, al cual Uribe le
entregó gran parte del patrimonio de los colombianos
Glencore es una
conglomerado industrial suizo cuyo propietario es March Rich.
March Rich obtuvo gran parte de su
inmensa fortuna violando el embargo que le impuso EE.UU. a Irán cuando
fue sancionado tras el episodio de los rehenes de la embajada
norteamericana, en Teherán, en noviembre de 1979
Por ello, este ciudano
norteamericano-suizo-israelì, pues tiene las tres nacionalidades, fue
condenado a 365 años de prisión, (fraude, comercio ilegal y tratar con
el enemigo), es decir cadena perpetua. Antes de eso, se marchó a Suiza y
se instaló en el superexclusivo cantón Zoug, asiento de los más grandes
magnates del mundo.
De 1983 a 2001, Marc Rich figuró en
la lista de los más destacados fugitivos de los EE.UU. (« Los más
buscados por el FBI »). Rich también aparece en algunos medios como
colaborador de la tenebrosa agencia de espionaje israelí, Mossad.
Clinton lo perdona
a cambio de un jugoso regalo:
El 20 de enero de 2001, unas horas
antes de dejar la presidencia, Bill Clinton decretó el indulto total
contra March Rich, es decir perdón y olvido por los crímenes, según la
legislación norteamericana. En ese entonces, como ahora, EE.UU.
consideraba a Irán como parte de un eje del mal. Pero es sabido que los
grandes capitalistas no tienen amigos sino intereses, y por eso Rich no
tenía en cuenta para nada la revolución de Khomeini en sus cálculos.
Esta amnistía se convirtió en
un escándalo en EE .UU. y se afirmó que el paso de Clinton tenía que ver
con la donación de un millón de dólares que hizo Rich al partido
demócrata y a la fundación Clinton.
Rich desde 2001 puede entrar y salir
a los EE.UU como culaquier hijo de vecino. Pero prefiere el paraíso
fiscal del cantón suizo de Zoug. Donde los grandes capitalistas del
orbe encuentran facilidades por excelencia para lavar inmensas fortunas
y realizar sus componendas financieras.
Un canal suizo
denuncia a Glencore por su actuación en la Guajira:
Glencore, la nueva dueña de la
refinería de Cartagena, desde este simpático cantón suizo, organizó su
prosperidad holgando sus alforjas. Y desde allí se desparramó en menos
de una década a 60 países con el negocio de los metales (zinc, cobre,
estaño, aluminio y todos los demás los que se le aparezcan por el
camino) y el petróleo.
¿Bajo qué condiciones? Haciendo
trampas y vulnerando los derechos humanos en muchas partes. Como en
Colombia. El canal de TV suizo, Temps Present, el pasado 29 dejunio(ver
http://www.tsr.ch/tsr/index.html?siteSect=370501&sid=6802947&cKey=1151066337000
) divulgó las acusaciones
contra Glencore, propietaria de las grandes minas de carbón de la costa
caribe colombiana, como El Cerrejó, como responsable indirecto de la
expulsión de centenares de pobladores de la zona y de violaciones de
derechos humanos.
Hoy Glencore es la empresa suiza más
importante, por encima de Nestlé y Novartis con ventas por encima de los
25 mil millones de dólares.
Para asegurar la mina de carbón a
cielo abierto más grande del mundo en la Guajira, Glencore no ha
escatimado esfuerzos por arrasar pueblos enteros expropiándolos por la
fuerza con la complicidad de las autoridades y grupos paramilitares,
señala el canal suizo.
En Bogotá, en declaraciones para el
canal Temps Present, el presidente del sindicato de mineros, Francisco
Ramírez, acusó a Glencore de corrupción y de violaciones graves a los
derechos humanos.
El otro caso no menos grave, es la
situación de los indígenas wayúu que han sido expulsados de sus tierras,
ocupadas desde la noche de los tiempos, por los paramilitares al
servicio de Glencore.
La denuncia habla de una masacre en
la cual una unidad militar ha sido implicada, unidad, dice el canal,
habitualmente "empleada" en labores de vigilancia y protección de las
instalaciones de la mina de Glencore.
Pero volvamos a Zoug. Debora Barros
Fince, la representante de los Wayúu, que no sabe con certeza cuántas
víctimas han caído en las masacres contra su pueblo,ha decidido venir en
persona a cuartel general de Glencore para que la compañía revise las
condiciones bajo las cuales explota la mina. Elle también ha recabado al
parlamento del cantón de Zoug para que escuche sus denuncias que
incriminan a Glencore.
Pero en Zoug la hora no es para la
autocrítica. El gobierno prepara una nueva base para tasar los impuestos
a los holdings. Y se cree que el Estado va a enfrentar las empresas
que como Glencore, prefieren cerrar los ojos sobre la precariedad y la
violencia en las regiones donde operan.
Glencore y los
sobornos a Sadam Hussein:
Un total de 2.400 empresas de todo el
mundo pagaron sobornos o comisiones ilegales al régimen de Sadam Husein
en el programa humanitario de la ONU para Irak Petróleo por Alimentos.
Algunas de las empresas europeas más importantes, son Siemens, Volvo
Daimler Chrysler, y Glencore, están en esta 'lista negra' difundida en
Nueva Nork en septiembre de 2005.
El informe final de la investigación
sobre el programa humanitario encargada por la ONU al ex presidente de
la Reserva Federal de EEUU, Paul Volcker, reveló el siniestro mundo de
los sobornos para obtener grandes ganancias por parte de las
multinacionales como Glencore.
En el documento, se detalla que 139
empresas implicadas pertenecen al sector petrolero, como Glencore, y las
restantes 2.253 son compañías que pagaron comisiones para que se las
eligiera a fin de enviar asistencia humanitaria a Irak.
Según el informe, la operación
permitió al régimen iraquí cobrar sobornos por un importe de 1.800
millones de dólares.
El programa Petróleo por Alimentos
daba vía libre a Irak para vender petróleo a cambio de la entrada de
alimentos y medicamentos para paliar los efectos del embargo contra el
país árabe por la invasión de Kuwait en agosto de 1990.
El programa permitió que saliera
petróleo de Irak por un valor de 64.200 millones de dólares y entraran
en ese país bienes por 34.500 millones de dólares, y ha supuesto la más
ambiciosa operación puesta en marcha en los sesenta años de existencia
de la ONU.
Varias empresas petrolíferas pagaron
decenas de millones de dólares para conseguir permisos con los que
importar petróleo iraquí. Compañías como Vitol, Glencore y Bayoil
abonaron sobornos y otras como la holandesa Trafigura o la francesa Ibex
Energy entregaron dinero a funcionarios de la ONU con el fin de comprar
más petróleo iraquí del autorizado.
|