|
17 de marzo del 2003
TEXTO
ÍNTEGRO leído por el Premio Nobel de Literatura JOSE SARAMAGO en la
manifestación contra la guerra en Madrid el pasado 15 de marzo/03:
A PARTIR DE HOY YA NO SE TRATARÁ
SIMPLEMENTE DE DECIR "NO A LA GUERRA", SE TRATARÁ DE LUCHAR
TODOS LOS DÍAS Y EN TODAS LAS INSTANCIAS PARA QUE LA PAZ SEA UNA
REALIDAD, PARA QUE LA PAZ DEJE DE SER MANIPULADA COMO UN ELEMENTO DE
CHANTAJE EMOCIONAL Y SENTIMENTAL CON QUE SE PRETENDE JUSTIFICAR GUERRAS.
JOSE
SARAMAGO
PREMIO NOBEL DE LITERATURA
Ellos
creían que nos habíamos cansado de protestas y que les habíamos
dejado libres para seguir en su alucinada carrera hacia la guerra. Se
equivocaron. Nosotros, los que hoy nos estamos manifestando, aquí y en
todo el mundo, somos como aquella pequeña mosca que obstinadamente
vuelve una y otra vez a clavar su aguijón en las partes sensibles de la
bestia. Somos, en palabras populares, claras y rotundas para que mejor
se entiendan, la mosca cojonera del poder.
Ellos quieren la guerra, pero nosotros no les vamos a dejar en paz. A
nuestro compromiso, ponderado en las conciencias y proclamado en las
calles, no le harán perder vigencia y autoridad (también nosotros
tenemos autoridad) ni la primera bomba ni la última que vengan a caer
sobre Irak.
No sigan los señores y las señoras del poder que nos manifestamos para
salvar la vida y el régimen de Sadam Hussein. Mienten con todos los
dientes que tienen en la boca. Nos manifestamos, eso sí, por el derecho
y por la justicia. Nos manifestamos contra la ley de la selva que
Estados Unidos y sus acólitos antiguos y modernos quieren imponer al
mundo. Nos manifestamos por la voluntad de paz de la gente honesta y
contra los caprichos belicistas de políticos a quienes les sobra en
ambición lo que les va faltando en inteligencia y sensibilidad.
Nos manifestamos en contra del concubinato de los Estados con los super-poderes
económicos de todo tipo que gobiernan el mundo. La tierra pertenece a
los pueblos que la habitan, no a aquellos que, con el pretexto de una
representación democrática descaradamente pervertida, al final les
explotan, manipulan y engañan. Nos manifestamos para salvar la
democracia en peligro.
Hasta ahora la humanidad ha sido siempre educada para la guerra, nunca
para la paz.
Constantemente nos aturden las orejas con la afirmación de que si
queremos la paz mañana no tendremos más remedio que hacer la guerra
hoy. No somos tan ingenuos para creer en una paz eterna y universal,
pero si los seres humanos hemos sido capaces de crear, a lo largo de la
historia, bellezas y maravillas que a todos nos dignifican y
engrandecen, entonces es tiempo de meter mano a la más maravillosa y
hermosa de todas las tareas: la incesante contrucción de la paz. Pero
que esa paz sea la paz de la dignidad y del respeto humano, no la paz de
una sumisión y de una humillación que demasiadas veces vienen
disfrazadas bajo la mascarilla de una falsa amistad protectora.
Ya es hora de que las razones de la fuerza dejen de prevalecer sobre la
fuerza de la razón. Ya es hora de que el espíritu positivo de la
humanidad que somos se dedique, de una vez, a sanar las innúmeras
miserias del mundo. Esa es su vocación y su promesa, no la de pactar
con supuestos o auténticos "ejes del mal".
Amenamente estaban Bush, Blair y Aznar charlando sobre lo divino y sobre
lo deshumano, seguros y tranquilos en su papel de poderosos hechiceros,
expertos en trucos de trilero y conocedores de eméritos de todas las
trampas de la propaganda engañosa y de la falsedad sistemática, cuando
en el despacho oval donde se encontraban reunidos irrumpió la terrible
noticia de que los Estados Unidos de América del Norte habían dejado
de ser la única gran potencia mundial. Antes de que Bush pudiera
asestar el primer puñetazo en la mesa, vuestro presidente José María
Aznar se dio prisa en declarar que esa nueva gran potencia no era España.
"Te lo juro, George", dijo. "Mi Reino Unido
tampoco", añadió rápidamente Blair para cortar la naciente
suspicacia de Bush. "Si no eres tú y tú no eres, ¿quién es
entonces?", preguntó Bush. Fue Colin Powell, mal creyendo él
mismo en lo que estaba pronunciando su propia boca, quien dijo "La
opinión pública, señor presidente".
Ya habéis comprendido que esta historieta es un simple invento mío. Os
pido por tanto que no le deis importancia. Pero sí la tiene que lo que
ya es una evidencia para todos, la más exaltadora y feliz evidencia de
estos conturbados tiempos: los hechizeros de Bush, Blair y Aznar, sin
quererlo, sin proponérselo, nada más que por sus malas artes y peores
intenciones, han hecho surgir, espontáneo e incontenible, un
gigantesco, un inmenso movimiento de opinión pública. Un nuevo grito
de "No pasarán", con las palabras "No a la guerra",
recorre el mundo.
No hay ninguna exageración en decir que la opinión pública mundial
contra la guerra se ha convertido en una potencia con la cual el poder
tiene que contar. Nos enfrentamos deliberadamente a los que quieren la
guerra, les decimos "NO", y si aún así siguen empecinados en
su demencial afán y desencadenan una vez más los caballos del
apocalipsis, entonces les avisamos desde aquí que esta manifestación
no es la última, que continuaremos las protestas durante todo el tiempo
que dure la guerra, e incluso más allá, porque a partir de hoy ya no
se tratará simplemente de decir "No a la guerra", se tratará
de luchar todos los días y en todas las instancias para que la paz sea
una realidad, para que la paz deje de ser manipulada como un elemento de
chantaje emocional y sentimental con que se pretende justificar guerras.
Sin paz, sin una paz auténtica, justa y respetuosa, no habrá derechos
humanos. Y sin derechos humanos -todos ellos, uno por uno- la democracia
nunca será más que un sarcasmo, una ofensa a la razón, una tomadura
de pelo. Los que estamos aquí somos una parte de la nueva potencia
mundial. Asumimos nuestras responsabilidades. Vamos a luchar con el
corazón y el cerebro, con la voluntad y la ilusión. Sabemos que los
seres humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor. Ellos (no necesito
ahora decir sus nombres) han elegido lo peor. Nosotros hemos elegido lo
mejor.
___NO
A LA GUERRA___
ALTERCOM |