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COLREFE |
Empresarios, padrinos y verdugosPor: Héctor Mondragón |
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En
menos de un mes, una ley y un par de decretos del presidente Uribe han
institucionalizado lo que muchos años de violencia y desplazamientos
forzados habían dictaminado sobre los campesinos colombianos. La
Ley del Plan de Desarrollo determinó que los subsidios que antes daba
el Instituto para la Reforma Agraria Incora a campesinos, se darán
ahora sólo a " proyectos productivos en sistemas de
producción de carácter empresarial ", " que
garanticen su competitividad". Las tierras "
abandonadas" por campesinos podrán ser entregadas a
cualquier " productor". Dos decretos han liquidado el
Incora y tres entidades más y han creado un instituto de "
desarrollo rural", con presupuesto ridículo. El ministro de
Agricultura, empresario, dijo con aire de triunfo: " no más
reformadera agraria". La
financiación de la nueva política correrá por cuenta del Banco
Mundial, que aprobó el 22 de enero de 2002 un crédito de 32 millones
de dólares para el proyecto de " Asociaciones Productivas",
con el cual se subordinará a los campesinos, mediante contratos con
grandes propietarios y empresarios. Seis de ocho zonas del programa
son de influencia paramilitar. El
Banco reaccionó así al fracaso de su proyecto de cuadratura del círculo,
que esperaba hacer " reforma agraria mediante el mercado"
o en realidad, subsidiar el mercado de tierras, para evitar una
reforma agraria que redistribuyera la tierra y entregara a los
campesinos 4,7 millones de hectáreas aptas para la agricultura, que
los latifundista colombianos desperdician. A
pesar del desperdicio de tierra en las grandes haciendas, la
mentalidad dominante ve en los campesinos independientes una
competencia inaceptable para la modernización. Se ha divulgado la
idea según la cual, solamente en torno a la gran propiedad Colombia
puede desarrollarse, y a los campesinos no les queda otra alternativa
que subordinarse a los grandes terratenientes y empresarios o
desaparecer. Pero la realidad ha mostrado que la economía campesina
resiste y se ha mantenido, no sólo en la autosubsistencia, sino también
en el mercado de alimentos interno y en el mercado externo. En
contraste, los campesinos han recibido el duro golpe de la violencia,
las masacres y el desplazamiento forzado de cientos de miles de ellos,
y el actual gobierno cree que les ha llegado la hora de atarse a los
grandes. El
presidente prometió cuando era candidato, en un discurso el 8 de
noviembre de 2001, al congreso de los empresarios agrarios: "Si
vamos a instalar en Barrancabermeja una empresa campesina asociativa, exijámosles
a esos adjudicatarios que tengan que integrase con un empresario
eficiente de San Alberto, para que así, campesinos asociados y
empresarios con tradición de eficiencia, respondan por el buen suceso
de esos proyectos". San
Alberto es una zona de gran propiedad empresarial. Está en un área
de influencia del proyecto del Banco Mundial. La
"eficiencia" de sus empresarios depende desde luego de una
protección aduanera del 140 % al aceite de palma. Los neoliberales
colombianos únicamente liberaron las importaciones de los productos
de los medianos y pequeños productores, quienes fueron así
arruinados por las importaciones, pero dejaron protegidos a los más
grandes productores, de azúcar o palma de aceite. El gobierno actual
anuncia además que exonerará de impuestos a los propietarios de
plantaciones a largo plazo. La
plantación estrella de los grandes propietarios será ahora el cacao.
El mercado del aceite de palma estrecha sus perspectivas debido al
incremento de la producción mundial y la amenaza de los acuerdos de
"libre" comercio". En cambio el conflicto en Costa de
Marfil y en otros lugares de Africa promete algunas perspectivas al
mercado de cacao. Los
"procesos de paz" que el gobierno de Uribe adelanta con
grupos paramilitares son otro elemento alentador para las
plantaciones. Otro proceso de paz al cual la prensa le hace eco se
lleva a cabo en el noroccidente de Boyacá en la zona de producción
de esmeralda. La producción de esta piedra preciosa es un buen modelo
para lo que el gobierno propone en el agro: décadas de violencia
obligaron a miles de pequeños mineros a ponerse bajo el dominio de
trece patronos (padrinos sería mejor decir). Los trece se han reunido
para firmar la paz eterna. Los
trece esmeralderos mayores han recibido la patente de corso del estado
como empresarios legales, garantizan el orden, la paz y la seguridad y
han delimitado sus zonas de influencia. Los pequeños trabajan para
ellos. Se comprometieron además a sustituir los cultivos de coca de
sus zonas de influencia, por cacao. Los pequeños en las plantaciones
serán sus "socios", es decir que no tendrán calidad de
trabajadores ni contratos laborales, siguiendo el modelo de las
asociaciones productivas de palma de aceite. El
principal patrono de las esmeraldas (que también es propietario de
grandes extensiones de tierra al lado del río Meta, sobre el cual
pende un megaproyecto de privatización), acaba de ser declarado
inocente del cargo de promover el paramilitarismo. El obispo de
Chiquinquirá acompañó la reunión de paz de los patronos
esmeralderos, al tiempo que la Fiscalía iniciaba la persecución, por
supuesta colaboración con las guerrillas, de otro obispo, monseñor
José Luis Sena, quien apoyó activamente las marchas de los
campesinos cafeteros por la condonación de las deudas y fue mediador
en las negociaciones de paz con las guerrillas. Varios de los
dirigentes campesinos de las pocas reservas campesinas, que había
creado el mismo estado, son también procesados por la Fiscalía, por
rebelión. Uribe
mantiene la economía con deuda impagable e impuestos de emergencia, y
espera ganar la guerra a los rebeldes con el apoyo de Estados Unidos,
que interviene en Colombia para imponer el ALCA a Suramérica. Así
Uribe sirve a dos señores y en realidad a Estados Unidos, que le
exige levantar los impuestos de aduana que protegen las plantaciones.
El ALCA que amenaza a los pobres, hace temblar también a los
empresarios del agro, que tendrán su verdugo en su salvador. Solo
aquellos latifundistas que especulan con el precio de las tierras
estratégicas que han acumulado, se salvarían. |