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TEXTOS y LIBROS

TEXTOS

¿Qué es el anarquismo?

ORGANIZAR LA ANARQUÍA

Anarquía es democracia y libertad

MEMORIA HISTORICA
Ley de memoria histórica:una ley-trampa cobarde e infame

L’Ajuntament de València segueix profanant i violant les fosses del cementiri on foren llançats represaliats/des del franquisme

Jornades "Els Maquis: una perspectiva des de la Memoria Històrica".

Nota informativa sobre petició d'exhumacions de fosses comunes al Cementiri General de València

Se inicia en Cádiz el primer proceso para declarar el fallecimiento de personas desaparecidas en la guerra
XI Marxa Homenatge als Maquis - MARXA 2008

La Cmisión por la Recuperación de Memoria Histórica de Coruña denunciará al alcalde y tres ministros por incumplir la le. (31/06/08)

LA HISTORIA ORAL DE LA GUERRA CIVIL LLEGA A JUICIO
SE BUSCAN VOLUNTARIOS PARA EL HOMENAJE A LOS EX PRESOS Y EX PRESAS
La Federación Estatal de Foros por la Memoria reanuda los trabajos de exhumación de los cinco republicanos asesinados por pistoleros falangistas
Día internacional de los trabajadores
Los Sucesos de Casas Viejas (Cádiz 1933)
La Patagonia Rebelde
Mayo del 68, la memoria y el olvido
TEXTOS INTERESANTES

El Muro cayó y dejó su herencia maldita

Article de Bruno Lima Rocha sobre la repressió a la FAG de Rio Grande do Sul (Brasil)

EL CASO GüRTEL, LA CAJA NEGRA Y LA COSA NOSTRA

Esperanto:

una manera de entender el mundo

¿Qué es un trabajo decente?

Resistencia debida

ZP condecora al Gal marroquí y limita el principio de Justicia Universal para bl

RIESGO MORAL, CALAÑA TRIBAL

No luchamos y perdimos

Ideas para que Zapatero reduzca el déficit

La quimera del coche eléctrico

El día que Stalin brindó por el “amado” Fürher

El discurso peronista de Zapatero

Fuego amigo
Las pensiones no se tocan
El “estado” sin estado de Palestina

ERES DE PUFO

OTRA VEZ RESUCITA FRANCO

EL DERECHO A LA INSUMISIÓN EN EL SIGLO XXI

Abstencionismo y movimiento social

NI VOZ NI VOTO

De la crisis a la pandemia

MUERTE A CRÉDITO
LES DONES INVISIBLES DEL 8 DE MARÇ
Educación para la feligresía
Mentiras verdaderas sobre la crisis
La democracia, política de base libertaria
Una crisis cargada de futuro

¿Y la Comunidad Internacional, para donde mira?

Las verdades sobre el Congo

ESOS BANQUEROS QUE NOS GOBIERNAN 

Socialismo para ricos o filosofía de la miseria
La división del trabajo, la unidad de los trabajadores
LA AVIACIÓN DE HAMAS

GERNIKA EN GAZA: EL DERECHO DEL REVÉS

Muerte accidental de otro anarquista

CARTA LEÍDA POR LOS COMPAÑEROS DE ALEXANDRO EN EL FUNERAL

La Europa del Capital es una ganga

¡Consume hasta morir!

¿LA ÚLTIMA CALUMNIA?

Refundar el sentido común

EL ESTADO ES UN ROBO

GARZÓN, AUTO-DE-TERMINACIÓN

Cumbre del G-20: ellos son los líderes, nosotros el pueblo

Los Amos del Mundo / Arturo Pérez-Reverte

OBAMA: UNAS ELECCIONES DE DISEÑO

TODO EL AÑO ES HALLOWEEN
El gobierno del Estado, por el Estado y para el Estado
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros
El "Eco de los pasos" reeditado
DE LA GUERRA FRIA AL DERECHO DE PRESA
Fahrenheit 490-491
ZAPATERO ES EL LIDER GLOBAL DE LA DERECHA CIVILIZADA
La Europa que Hitler pudo soñar

Mis cenetistas preferidos (Por Pepe Gutiérrez-Álvarez)

El fascismo llama a la puerta

…EL TONTO MIRA EL DEDO

Hambruna Global por Carlos Taibo

Chavismo, reforma y revoluciòn

Primero de Mayo: ni lo uno, ni lo otro

1808-2008: Dos siglos de crápulas, tiranos y desmemoria histórica

Periferico

3MAYO: CONCENTRACIÓN ANTITAURINA en DOS HERMANAS (Sevilla)
Rafael Cid. Ante la crisis
 
 
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Lo que siempre quiso saber del anarquismo

Todo lo que siempre quiso saber sobre el anarquismo

PEDAGOGÍA RAFICAL
DIOS Y EL ESTADO
Anarquismo para el siglo xxi
Las aventuras de Nono
Apoyo Mútuo
PRESENTACIÓN DE LIBROS

 Piratería libertaria en el Caribe.

Los hermanos de la costa.

Incendiarios de ídolos

Un viage por la revolución de asturias

Presentación del periódico: Tierra y libertad. Monográfico sobre Pedagogía Libertaria. - Viernes 25 de septiembre, 19:30h.

Presentación del libro: Exilio 1939. A cargo de Diana Zaragoza Ocaña y la Fundación Anselmo Lorenzo. - Viernes  2 de octubre, 19:30h.

Presentación del libro "El ángel rojo", la historia de Melchor Rodríguez

Acte i presentació de dos llibres sobre municipalisme a l'Espai Social Magdalenes

Presentacion de El Eco de los Pasos de Juan García Oliver
Presentación de la reedición del « Durruti en el laberinto

LaMalatesta viernes 17 abril. Presentación del libro de Anselmo Lorenzo, “El proletario militante” (Memorias de un internacional)

Presentació dels llibres:

La palabra en silencio

La memoria cinematográfi ca de la Guerra Civil

Identifi cación y alienación

Presentació del llibre: ""La Semana Trágica: Barcelona en llamas , la revuelta popular y la Escuela Moderna"
Presentacions a Barcelona i Granollers de la Enciclopedia Histórica del Anarquismo Español

Presentación del libro: Crónicas del 6 y otros trapos sucios de la cloaca policial.

4 de febrer a les 19 hores, presentació de "Les avantguardes. Surrealisme i revolució", de Ferran Aisa, al Brossa Espai Escènic. 

Presentació del llibre “Terra de pas”, de Ferran Aisa

El pasado viernes 16 de enero,  a las 19:30h y en la librería libertaria  LaMalatesta. c/Jesús y María, 24. Madrid se presento el libro “Anselmo Lorenzo, un militante proletario en el ojo del huracán”.
Presentació llibres "Mestre, renovació i avantguarda pedagògica a Catalunya"

VI Encuentro del libro Anarquista Madrid'08

PRESENTACIÓN LIBRO SARA BERENGUER

“MUJERES DE TEMPLE”

Presentación del libro Frontera Sur. Nuevas políticas de gestión y externalización del control de la inmigración en Europa

El día 10 de diciembre a las 12:00h termina la entrega de relatos para el certamen de relato breve. Animaos y participar, salud.

Os invitamos a disfrutar de los libros y publicaciones que desde Solidaridad Obrera damos difusión, apostamos por la difusión de la cultura de carácter anarcosindicalista y de temática libertaria,

Presentación en Madrid del libro:

"La rebelión de los límites. Quimeras y porvenir de derechos y resistencias ante la opresión"

Presentació del llibre "Ni Nadal ni Setmana Santa" d'en Jordi Martí Font a Sants
Presentació del nou llibre de FERRAN AISA, “Mestres, renovació i avantguarda pedagògifa a Catalunya

Presentación en La Malatesta, (librería libertaria), del libro de Eduardo de Gúzman "Nosotros los asesinos" (Solidaridad Obrera)

PRESENTACIÓ DE L’ESPERADA REEDICIÓ DEL LLIBRE  EL ECO DE LOS PASOS DEJUAN GARCIA OLIVER 

ENTREPOBLES, LA COMISSIÓ DE LA DIGNITAT, EL FÒRUM PER LA MEMÒRIA DEL PAÍS VALENCIÀ, 

IAC I ICARIA EDITORIAL

us conviden a la presentació del llibre:

 

“El genocidi franquista a València. Les fosses silenciades del cementiri”

Presentació del llibre -Miedo a la memoria

Dijous 26 Juny 19:30 h.

Ateneu Barcelonés -Sala Verdaguer

C/ Canuda 6, Barcelona,

El dimarts 20 de maig a les vuit del vespre, presentació del libre: Les Avantguardes, Surrealismo i Revoluvió (de Ferran Aisa)

Emboscada en Pasaia: un crimen de estado

(Textos y Libros)(Menu 2008) (Menú 2009)
AGENDA LIBERTARIA

 

 

 

¿Qué es el anarquismo?

ANARQUÍA ES DEMOCRACIA Y LIBERTAD

(I): La polisemia libertaria 

Tradicionalmente, en el anarquismo militante ha habido exceso de discusión, bastante discurso y un déficit de conocimiento. En la forma en que esta corriente de pensamiento experimenta la realidad predominan a menudo las tendencias negativistas que la relegan al fotomatón de la disidencia antisocial. Esto ha conformado un modelo marginal, aislacionista, en donde la idea ácrata se ha instalado en una especie de dolce far niente político sin demasiada dificultad, posiblemente por el atractivo estético del malditismo que dicho carácter trasgresor conlleva. Ser anarquista era, para el denominador común de la percepción, motivar una alternativa desestabilizadora y subversiva de devastador coste social. Afincado en esa “caverna ideológica” por la patología de un argumentario autocomplaciente en su compromiso radical, el anarquismo renunció a dar la batalla de la ilustración que debía ser la clave de bóveda que soportara su dinámica revolucionaria. Clichés como su supuesto antipoliticismo y el culto a la violencia son algunas de las consecuencias de un ostracismo ensimismado, cuyos servicias aún perduran. Sin embargo, su verdadera potencialidad transformadora, humanista y civilizadora reside precisamente en esa comunidad de principios – logos, ethos y pathos – que perfila su estirpe. Hijo al fin de su tiempo, el anarquismo bien entendido supone una dinámica de construcción social superadora de las limitaciones del capitalismo y del liberalismo, sin pérdida de los referentes éticos indispensables para una existencia digna y emancipadora que asociados a los atajos de los distintos modelos totalitarios en liza. La miopía provocada por esa indigencia del conocimiento y el anestesiante hábito de la trifulca sin fin, auténtica dinamita cerebral, hizo necesario que hubiera de pasar un siglo para reconocer la energía implícita en aquellas virtudes avasalladas. Aunque recobrar plenamente la perspectiva anarquista suponga desmontar los eficaces mitos inoculados por adversarios e ignorantes. Uno de los espantapájaros que tan rotundamente han marcado la historia del anarquismo es el de lo “político” y todo lo que gira a su alrededor. La ideología dominante en la práctica social ha pretendido la existencia de un “antipoliticismo” o “apoliticismo” como base sustantiva y perenne de la idea libertaria, relegando su virtualidad al limbo de los oxímoros o de las contradicciones fácticas. Si el anarquismo rechaza de plano la política, que es el espacio obligado de transformación convivencial, se sitúa fuera de la realidad existencial y carece de sentido. Esa ha sido, en cierta manera, la proverbial cantinela esgrimida por tirios y troyanos. Y sin embargo, se trata de una superchería. Por el contrario, el anarquismo es el más político de los prontuarios sociales conocidos. Pero siempre que el término “político” se utilice con propiedad y no en su actual versión degradada y degenerada de mediación entre sujeto y objeto. Desde la aristotélica concepción del hombre como “zoom polítikom” (animal social) hasta la reciente de Karl Mannheim que entiende la política como “cualquier actividad que tiene como fin la transformación del mundo”, la acción directa anarquista puede significarse como la más acabada formulación de la político. Mientras, la política convencional es ejercida por profesionales a través de partidos políticos que en realidad sólo contribuyen a legitimar la actual neoservidumbre voluntaria. La política cotidiana nada tiene que ver con la política originaria. De una acepción política a otra hay un abismo. Lejos de ser el ciudadano el titular de la política, como en natural derecho le corresponde, se ha convertido en un trasunto de preceptores que, por delegación seleccionada entre partidos con listas cerradas y bloqueadas, hablan en su nombre, negocian y deciden por él. Es el triunfo de la versión lampedusiana de la política, consistente en cambiar algo para que todo siga prácticamente igual, y no una experiencia de autodeterminación que se presumía como actividad para “transformar el mundo” circundante. El político realmente existente es un impostor, un guardián del statu quo, un mal traficante de sueños, que altera lo que haya que alterar para adaptar la realidad a las necesidades de los avances tecnológicos y perpetuar así el sistema de dominación. No hay acción directa, sino vicaria. Ni tutela efectiva de la existencia de cada cual. Ni progreso verdadero y equidad. Lo legal vigente hoy en realidad es el reino de la antipolítico. En su genealogía libertaria como asiento de la verdadera democracia y en la aceptación de lo político como autogestión, tiene el anarquismo su expresión más autentica. La que sustenta un modelo de construcción social de la realidad por cooperación y acción directa decididamente anticompetitivo y antirepresentativo. Es un proyecto de interacción que se pretende superador del modelo delegativo que desde el advenimiento de la era industrial constituye una ideología basada en la transfusión de arriba abajo de un esquema de pensamiento, como tiene estudiado Serge Moscovici y su escuela, para una determinada versión vital. Prácticamente marginado de los anales del pensamiento político como si de un apestado se tratara, el anarquismo ha trepado hasta la actualidad sobreviviendo a ideologías fuertes que, como el marxismo, contaron con amplios apoyos institucionales, rotundos soportes sociales y fervientes referentes intelectuales. La mala salud de hierro de esa anarquía, tantas veces presentada como poseída por una secta de iluminados, parece exigir, pues, una explicación que permita visionar y racionalizar el potencial real de esa su pertinaz “anomalía”. A menudo considerado un agujero negro de la historia, anclado entre la resistencia numantina y el voluntario ostracismo, la anarquía sigue siendo un activo cierto para aportar materiales con que construir una convivencia libertaria, fraternal y equitativa por su condición de heredera de la más pura tradición democrática. De hecho, las relecturas participativas y deliberativas que ahora se postulan para intentar reflotar la desacreditada democracia en presencia recuperan recetas anárquicas, aunque la sempiterna cicatería oficial siga ocultando deshonestamente su origen de marca. Este trabajo no tiene más mérito ni pretensión que indagar, sin demasiadas complacencias, en las causas de esa insólita y postergada vitalidad a través de su rastro en la historia del pensamiento político-económico. Sólo busca mostrar cómo y por qué la an-anarquía puede considerarse el eslabón perdido de la demo-kratía a la altura de los tiempos modernos, incluso como enclave de la tradición republicana de la democracia deliberativa. También intenta hacerlo inteligible en el contexto de la política e identificar los valores básicos compartidos que cimentan dicho continuum rescatando un itinerario biográfico e ideológico poco frecuentado por los historiadores-zahories del pensamiento único. Porque, fruto de una reveladora polisemia, los dos nombres habituales del antiautoritarismo, anarquía (sin autoridad) y acracia (sin gobierno) tienen la misma raíz ideológica que democracia (gobierno del pueblo). ¿Por qué esa sinergia? ¿Qué hay detrás de esa identidad re-nombrada?

ANARQUÍA ES DEMOCRACIA Y LIBERTAD

 (II): Del gobierno de todos al sin gobierno 

Etimológicamente la palabra griega anarquía significa “sin gobierno”, “sin autoridad”, y expresa el espacio de realización autónoma del individuo indómito que cifra en la libre asociación el marco de la interacción colectiva, haciendo del trabazón público-privado el ámbito necesario de una existencia humana plena y digna. Por su parte, democracia quiere decir “gobierno del demos” (pueblo), y pretende un tipo de organización social en la que todos y cada uno de los ciudadanos gocen de la capacidad de gestión de lo público sin amputación del ascendente individual. Lo que Cornelius Castoriadis, uno de los más brillantes refutadores de la democracia placeba, llama “la autoinstitución de la colectividad por la colectividad”. Anarquía y democracia son procesos históricos, no piezas de museo. Están sometidas a las contingencias del devenir social, por lo que han sufrido distintas transformaciones, aunque su esencia, su núcleo duro, permanece estable, que no inmutable. Quizá por esa denunciada e interesada obsolescencia, que a veces sólo encubre su instrumentalización por el mercado como paradigma oferente, en la actualidad ambos términos son considerados como simples teorizaciones o ideales: el anarquismo se ve como una utopía (un tabú) y a la democracia se la tilda de ucronía (un tótem). La auténtica democracia es anárquica y la anarquía bien entendida es democrática. Por contener ese explosivo potencial transformador, la anarquía ha sido postergada y despreciada por los sistemas dominantes, los mismos que abusan –performativamente- del término democracia para justificar políticas claramente oligárquicas. Es más, se puede sugerir que el anarquismo supone la replantación de la democracia rasa, la de la antigua Grecia, a la sociedad industrial antes de la programada despolitización de las masas desde el poder. Y que lejos de ser equivalente a caos, como ha sido motejado por el nominalismo ventrílocuo, es “la más alta expresión de orden”, como sostenía el geógrafo Eliso Reclús. Una frase que pulía para la posteridad una idea expresada cincuenta años antes por Pedro José Proudhon, el creador del término anarquía: “La política es la ciencia de la libertad; el gobierno del hombre por el hombre, bajo no importa que nombre se disfrace, es la opresión; la más alta perfección de la sociedad se encuentra en la unión del orden y la anarquía”. Anarquía y democracia son conceptos sinónimos, reinterpretaciones de una misma causa, porque ambos identifican el gobierno del pueblo (si todos gobiernan nadie manda), una organización social que hace del hombre en libertad la medida de todas las cosas, parafraseando a aquel predemócrata de siglo VI antes de Cristo llamado Protágoras. La libertad es el fin inmediato, el bien supremo de la anarquía, y la democracia el medio. De ahí el persistente maximalismo liberal del anarquismo. Un afán nada superfluo que indujo a Joseph Déjacque a acuñar el neologismo “libertario” frente al común de “liberal” cuando, usurpado por los mercantilistas, quedó despojado de su dimensión política transformadora, institucionalizándose como algo pre-social. En la libertad sin condiciones ni obstáculos artificiales radica la garantía de la verdadera democracia, según dejó nítidamente escrito Aristóteles. “El principio básico de la condición democrática es la libertad, una constatación que la gente hace continuamente observando que sólo en esta constitución viven en libertad los hombres, porque toda democracia –dicen ellos- tiene la libertad como fin; gobernar y ser gobernados por turnos es una prueba de libertad. El otro elemento es vivir como se quiere, porque esto –dicen ellos- es una condición de la libertad, ya que el esclavo no puede vivir como desea. Esta es la segunda nota de la democracia, y de ella deriva el ideal de no ser gobernado por nadie siempre que sea posible, o al menos gobernar y ser gobernado por turnos” (Política VI, 1317). Retengamos la idea, “no ser gobernados por nadie”. Un equivalente a la noción de anarquía; que nadie mande sobre nadie. Aquí y ahora, igual que catalogan anarquía como desorden irremediable, se denomina democracia a lo que no es sino su perversión legitimada a través de la ficción de la representación, esa prótesis que Michael Foucault entendía como el nexo entre las palabras y las cosas. Lo establecido hoy, lo políticamente correcto, es la sociedad heterónoma, aquella en que el nomos, la norma, la ley, la institución, es dada por otros; que se impone desde fuera a nosotros. “En Francia –recordaba Castoriadis anticipando el debate de fondo que suele soslayarse-, el pueblo soberano está formado por 37 millones de electores. ¿Cómo ejerce éste su soberanía? Cada cinco o siete años es llamado a elegir, de entre 3.700 personas como máximo a quienes han de representarlo (…) La oligarquía dominante está formada por una milésima parte de la población, porcentaje que haría palidecer de celos a la oligarquía romana” (El ascenso de la insignificancia, 1998,122). En la Atenas democrática eran unos 40.000 los ciudadanos llamados a gobernar y ser gobernados, y unos 6.000 los que regularmente se reunían en asamblea (ecclesia) en el ágora o en el pnyx para debatir y decidir sobre los temas comunes de la polis como libres e guales. Aún no existía separación entre potestas y auctoritas. Nadie con un mínimo espíritu crítico puede discutir hoy que lo que denominamos democracia, con los calificativos que se la quieran poner (representativa, parlamentaria, de partidos, neoliberal, capitalista, popular, etc), ya no es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, propuesto por Abraham Lincoln. Tampoco es el modelo por el que los ciudadanos pueden gobernar y ser gobernados, mencionado por Aristóteles en su Política. Lo que existe en todos los países democráticos es el gobierno de una minoría sobre la mayoría, de una elite contra el resto de la población. Es el gobierno sobre el pueblo, aunque la manumisión se ejerza en su nombre. También la dictadura del proletario se pretendía en nombre del pueblo (el proletariado, la masa pobre) y no a su costa. Pero no se trata sólo de un cambio cuantitativo, la “ley de número” descrita por el libertario asturiano Ricardo Mella, sino de que junto a esa lesiva extrapolación de los guarismos se da una mutación cualitativa para concluir en la “aritmética parlamentaria”. El demos original en Atenas incluía al pueblo llano –también en el anarquismo-, que por serlo es objetivamente mayoritario, por lo que la democracia se entendía como el gobierno de la hegemonía social. Nada que ver, por tanto, con la democracia de mínimos al uso en Occidente, donde mediante un mecanismo de adoctrinamiento que implica una des-educación cívica institucionalizada, que incluye como piezas de un gran dominó a partidos políticos, separación de poderes, sufragio a la carta y elecciones, el demos se abandona a manos de una clase política que asume, despótica pero legal e incluso legítimamente, su representación. Un tránsito que pone la oración por pasiva, como ha intuido acertadamente C.B.Macpherson: “la democracia, vista desde los estratos superiores de sociedades divididas en clases, significaba la dominación de una clase” (La democracia liberal y su época, 1977, 20). Esto no quita para que la ateniense fuera a su modo también una democracia limitada, alicorta, restringida. En la sociedad griega la condición de ciudadano era excluyente, dejaba fuera a mujeres y esclavos, sobre todo a los esclavos, el sector mayoritario de la población, nuestros sin papeles de hoy. Pero todos los ciudadanos sin excepción eran sujetos políticamente capaces, podían gobernar y ser gobernados sin otras condiciones. Porque la democracia griega tenía una grandeza inigualable que la distingue de todas las otras democracias que en la historia han sido. Era una democracia oral, aunque no ágrafa, frente al si se quiere rudimentario alfabetismo del posterior sufragio. Lo que le daba un carácter realmente ecuménico. Su ejercicio no requería saberes ni requisitos previos. La participación en la polis estaba al alcance cualquiera. Por lo demás, en la para tantos modélica democracia americana, tan ponderada por el aristócrata Alexis de Tocqueville, la prohibición del sufragio a los negros persistió en algunos Estados de la Unión hasta bien entrados los años sesenta. Y en la católica España este tráfico con seres humanos no se abolió hasta el tardío 1870, con lo que las fortunas de las primeras dinastías capitalistas a principios del siglo XIX procedían, según el historiador Sebastián Balfour, “en especial del lucrativo tráfico de esclavos” (El fin del imperio español (1898-1923),1997,174). La esclavitud y su negocio representan una de las formas más antiguas de propiedad, la del hombre sobre el hombre. Ciertamente no es lo mismo mantener la esclavitud que cercenar derechos políticos por cuestión de raza o etnia, pero ambas prescripciones participan de una misma ideología: el numerus clausus democrático. Lo padeció la democracia griega con el baldón de la esclavitud y, en otro sentido, hay que reprochárselo incluso al propio padre de la anarquía, el francés Pedro José Proudhon, que si bien fue un decidido partidario de la universalización de los derechos del hombre y del ciudadano, se resistió a la emancipación de la mujer, como quedó de manifiesto en las páginas de la Pornocracia, uno de sus trabajos póstumos. No hablamos, por tanto, de regímenes perfectos, ideales, utópicos, sino de sistemas racionales que, aunque sometidos a la contingencia de la coyuntura historia y a los avatares de sus protagonistas, estaban orientados a la mejora social. Con todos sus errores y lacras: Sócrates, uno de los pocos filósofos que defendía la democracia en Grecia, fue condenado a muerte por una asamblea de demócratas. Por su parte, la paradójica dualidad proudhoniana de, por un lado, encendido defensor de la libertad de todos, y su aberrante refutación de la plena condición femenina, por otro, bebe en las fuentes de Adam Smith (de donde le vendría su firme impulso liberal) y de la Biblia (raíz de su “machismo” pero al mismo tiempo de la universalidad de la dignidad de las personas), dos referentes intelectuales que, junto con Hegel, fueron reconocidos por Proudhon como “mis verdaderos maestros” (Correspondencia, tomo I, XXII). Hecho este exordio, queda a la perspicacia del lector cómo semaforizar las actuales políticas emigratorias de este llamado mundo libre cuyas economías capitalizan un efecto llamada de mano de obra semiesclava. En este punto convendría recordar que, así y todo, aquella democracia jónica, auténticamente participativa y realmente deliberativa, se basada en tres premisas: isonomía, isegoría y parresía. La isonomía garantizaba la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. La isegoría aseguraba la igualdad de palabra en la asamblea. Y la parresía exigía que la participación en ella se hiciera bajo el principio de “decir verdad”. Como vemos no había separación de funciones (vulgo poderes). El pueblo era soberano íntegramente. Precisamente una de las características de la democracia actual es la fragmentación (centrifugación) de esos atributos que identificaban a la democracia. Hoy rige, al menos formalmente, una isonomía-ficción. Todas las constituciones proclaman retóricamente la igualdad de los ciudadanos ante la ley, pero se trata de una liturgia democrática a rebufo de la desigualdad realmente existente. En cuanto a la isegoría, se confiere a un cuerpo específico de profesionales de la política que ostenta la representación en el parlamento, sede teórica de la soberanía popular, para conformar la voluntad general, que habrá dejado ya de ser la voluntad popular (aunque la prestidigitación de los mass media aún valide el simulacro).Y la parresía (veracidad), indispensable para formar la conciencia que permita al ciudadano interpretar el mundo y decidir con conocimiento de causa, se focaliza en la socorrida opinión pública, que como es bien sabido resulta opinión publicada, más encuestas y sondeos. Con ello no se cumple el mínimum de “entre libres e iguales” que Juan Jacobo Rousseau demandaba como quórum democrático, y se desnaturaliza el proceso en su raíz. El sufragio como forma de acceso a la ciudadanía pasa a ser una antigualla y la historia como experiencia-memoria de libertad (B.Croce dixit) un sarcasmo.

ANARQUÍA ES DEMOCRACIA Y LIBERTAD

 (III): Sufragio y acción directa

 El fenómeno asimétrico de la persistencia de la esclavitud junto a la intensificación de las libertades revela el tipo de bandera de conveniencia con que las cúpulas sociales almenaron sus regimenes. Una tramoya que, salvo en cortos periodos históricos –la polis griega del siglo VII al V a.c., el experimento del primer Renacimiento en Europa Occidental durante el siglo XI y XII, los principios impulsores de la Revolución Americana de 1776 y las bases ideológicas de la Revolución Francesa de 1789-, se convertiría en hegemónica mediante el mecanismo de la representación a partir de la expansión industrial. Lo que dio lugar a la transformación de la vieja democracia, la democracia social de máximos, en un democracia indirecta, delegada, atomizada, de mínimos, y con ello al cambio de la concepción avalada por Montesquieu de la libertad como “poder hacer lo que se quiere” (el “vivir como se quiere” aristotélico) a la de las “libertades negativas” formulada por Isaac Berlín, axiología que pone el énfasis en la garantía de hacer lo que está permitido, autorizado, desde el poder, que por esa dejación se instituye en autor, en sujeto histórico. O sea, un tránsito de la libertad de los antiguos a la libertad de los modernos, en expresión de Benjamín Constant. El resultado es una especie de vagar por túnel del tiempo con merma de autonomía como peaje, porque como sostiene Rousseau “la soberanía no puede ser representada por la misma razón por la que no puede ser alienada (…) La voluntad no se representa: o es ella misma o es otra; no hay término medio. Los diputados del pueblo no son, pues, ni pueden ser sus representantes; no son más que sus comisarios; no pueden concluir nada definitivamente. Toda ley que el pueblo en persona no ha ratificado es nula; no es ley” (El contrato social, 1762, capítulo XV, III libro). El “pueblo en persona”, precisa agudamente el ginebrino, la acción directa ácrata, el ciudadano que puede gobernar y ser gobernado de la Grecia helénica. De esta forma, y siempre bajo el imperativo de la razón instrumental motivada por la sociedad fabril, urbana y de masas que despunta, surgen los mecanismos que habrán de caracterizar la nueva democracia representativa e indirecta. Cristaliza así respecto a la clásica polis una población escindida, con doble vínculo, una suerte de taxonomía política que distingue entre ciudadanos activos y pasivos, según la concepción introducida por Emmanuel-Joseph Sieyés en la Constitución de la Francia postrevolucionaria de 1791. Prescribe, pues, definitivamente la vieja acepción democrática que entendía la ciudadanía como la capacidad de gobernar y ser gobernado, aunque casi al mismo tiempo, como ave fénix, brota de nuevo bajo la consigna de organizar la an-arquía como la más alta expresión del orden. El viejo topo socialista-libertario, recibe el testigo de la antigua democracia deliberativa y participativa para trasegarla a la nueva era: “La política es la ciencia de la libertad: el gobierno del hombre por el hombre, bajo cualquier nombre que se disfrace, es opresión; la más alta perfección de la sociedad se encuentra en la unión del orden y la anarquía” (¿Qué es la propiedad?, capítulo V). La democracia ateniense era un régimen de poder popular donde el subconjunto de la mayoría ciudadana – libres e iguales - ostenta el gobierno de la polis, pero excluye al conjunto de la población que resulta de sumar los esclavos. Por el contrario, la democracia representativa vigente es un sistema en el que, al diferirse el gobierno a una elite, la mayoría ciudadana ve sus derechos políticos jibarizados. En realidad la misma doctrina que en un principio justificaba la exclusión de los esclavos serviría luego para legitimar la restricción del sufragio universal, visto por las clases privilegiadas como un peligro para sus estatus, por lo que seminalmente podía tener de acción directa. El propio John Stuart Mill, autor Del gobierno representativo, contemplaba en 1861 con sumo recelo la generalización del voto, llegando al extremo de admitir, como recuerda oportunamente Macpherson, que “había que hacer algo para impedir que la clase más numerosa pudiera dirigir el rumbo de la legislación y la administración conforme a su interés exclusivo de clase” (1977,72).De ahí el viejo dicho ácrata: delegar el poder es perderlo. En el lado opuesto, los marxistas-leninistas vieron en el sufragio universal la pértiga que necesitaba el proletariado para llegar al poder. “Un golpe de democracia”, esperaba Marx que fuera, y ya a finales del siglo XX el secretario general del poderoso Partido Comunista Italiano (PCI), Palmiro Togliatti, lo definiría como “la democracia que se organiza”. Sin embargo, la historia posterior se encargó de problematizar esos deseos. Falto de un auténtico proletariado con conciencia no cautiva que asumiera de manera estable su condición en el cuerpo a cuerpo electoral, serían el fascismo de Benito Mussolini y el nacionalsocialismo de Adolf Htler quienes mayor rentabilidad sacaran del derecho al sufragio. Los nazis subieron al gobierno al obtener el 5 de marzo de 1933 el 44 por 100 de los votos en las urnas y Mussolini obtendría un excelente puesto nueve años antes, mientras el partido bolchevique, motor de la Revolución de Octubre rusa, tuvo que aceptar el segundo puesto en las decisivas elecciones del 25 de noviembre de 1917. Un periplo que parecía certificar que la ruta del sufragio inducido era más apta para la reacción que para la revolución (posiblemente, escarmentado en esas experiencias el líder chino Mao-Tse Tung asumió que el “poder nace en la boca del fusil”). El prestigioso liberal británico Harold Laski resumía así la defección de la época: “La democracia capitalista no permitirá nunca que su cuerpo electoral vaya a caer en el socialismo por la casualidad de un veredicto de las urnas”. Sin embargo, esa no era la visión que durante casi un siglo habían tenido las castas dominantes. De hecho, la larga marcha en pos del sufragio universal resultó un camino incierto, repleto de barreras, trampas y rodeos para las capas populares. La clase alta avistaba las elecciones como quien menciona la soga en casa del ahorcado. Por eso programaron su sabotaje con flagrantes limitaciones a su ejercicio (sólo se reconocía el derecho de voto censitario: a los hombres, rentistas, terratenientes, etc), manipulación del régimen electoral (los “burgos podridos” de las circunscripciones uninominales), trabas para la formación de la opinión ciudadana (censura de prensa, adoctrinamiento desde los púlpitos religiosos aprovechando el alto grado de analfabetismo de los obreros) o simple y directo juego sucio (compra de voluntades, prohibición del voto secreto). Incluso hoy, cuando se ha consolidado el sufragio universal, los regímenes siguen conculcando a su conveniencia el Estado de Derecho para impedir “tocar poder” a los teóricos enemigos del sistema. Uno de los casos más sangrantes se ha producido recientemente en España, donde un gobierno socialista ha cercenado el camino electoral al partido abertzale Acción Nacionalista Vasca (ANV) con la excusa de que sus listas estaban “contaminadas” con personas que no repudiaron el terrorismo de la organización independentista vasca ETA. Lo chocante del caso es que el soporte jurídico utilizado, con el plácet del Tribunal Constitucional, partía de que dicha formación infringía la Ley de Partidos que condena la exaltación de la violencia, cuando la ilegalización parcial de las candidaturas de ANV fue fruto de un consenso de Estado con la oposición conservadora del Partido Popular (PP), formación que acababa de cometer la suprema ostentación de violencia de meter unilateralmente al país en la ilegal guerra de Irak. Eso a escala doméstica. A nivel macro ahí queda para una historia universal de la infamia política el atropello con que los frustrados dirigentes europeos han respondido al clamoroso “no” de los referendos sobre la Constitución, lo que pone de manifiesto el talante de la democracia karaoke vigente. Un sistema trucado de principio a fin, corrompido y corruptor, en el que la cacareada voluntad popular sólo existe como impúdica aclamación de lo políticamente correcto y tolerado. Los frenos y zancadillas a la generalización del sufragio trataban de evitar a toda costa que la mayoría social de los trabajadores se convirtiera en mayoría parlamentaria. Había que quebrar el principio seminal de entre libres e iguales residenciando el control gubernamental entre los poderosos, porque como afirma Moisés I. Finley “la política (…) es el arte de arribar a decisiones mediante la discusión pública” (Vieja y nueva política, 1980, 22). Precisamente, una de las señas de identidad del anarquismo, desde sus orígenes doctrinales, ha sido su firme rechazo de un parlamentarismo-embudo que socava el principio de acción directa al alejar el objeto-política del sujeto-ciudadano (la acepción acción directa se haría luego polivalente a violencia en el uso pervertido dado por George Sorel y Lenin). De ahí que la propuesta libertaria considere la política de partidos y la consiguiente lucha por el poder como sucedáneos de la auténtica democracia, esa forma de autogobierno que se aplicaba en la antigua Grecia bajo la divisa “parecía bien al Consejo y al Pueblo”. Para el anarquismo, partidos y clase política son enemigos del pueblo, entendiendo la expresión en su dimensión social.  

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 (IV): La representación como expropiación 

En la democracia ateniense las elecciones como tal no existían. Se accedía a los cargos por rotación o sorteo entre los ciudadanos que componían el pueblo llano. Sólo excepcionalmente, en situaciones de agresión exterior o ante decisiones que requirieran un profundo conocimiento de una materia, se llamaba a “expertos”, y siempre esas magistraturas eran coyunturales. Por su parte, en la tradición anarquista el abstencionismo electoral es una táctica de resistencia cargada de potencial subversivo (o sea, transformador), que busca despertar al ciudadano que todos llevamos dentro, y en ese sentido el partido político está considerado como una herramienta de autorrenuncia democrática. Helenistas como C. M. Bowra estiman que fue precisamente ese ejercicio de autoorganización lo que liberó las energías creadoras del pueblo ateniense que sigue asombrando al mundo. Un elán vital que aflora cíclicamente en la fase de democracia directa de muchas experiencias revolucionarias posteriores, de Espartaco a Chiapas. Gota a gota, el sufragio, aunque parcial, se fue implantando en Europa dando lugar a una participación popular controlada donde hasta entonces había existido sólo un simulacro de parlamentarismo. En Francia, en 1848, de una población de unos 30 millones de personas, el número de electores se reducía a unos 200.000. En 1867 el censo electoral en Inglaterra sólo alcanzaba al 30% de la población hábil. Pero ya ése mismo año, la Confederación del Norte de Alemania rompió la tendencia introduciendo el sufragio para varones. Suiza, España, Bélgica, Holanda y Noruega, lo adoptarían en 1874, 1890, 1893, 1896 y 1898, respectivamente. Más tardías fueron Italia y Gran Bretaña, que, con idénticas reservas, lo aprobaron en 1912 y 1918. En este panorama de paulatino desbordamiento popular surgen las formaciones políticas como medio de encauzar la rebelión de las masas. De hecho, los partidos tal como los conocemos hoy, un punto y seguido desde la teoría clásica de la democracia representativa hacía la robotización política tarifada en audiencias, tienen poco más de un siglo de existencia. El partido, en la experiencia libertaria, significa la introducción de facciones en el universo compacto y plural (público y privado) del demos y la cooptación de una casta que asume para sí la condición de autorreferente democrático (los representantes). Castoriadis recuerda que “en la Grecia antigua, en el derecho público al menos, se desconoce la idea de representación” (1998, 162) y Macpherson opina que “el sistema de partidos ha sido el medio de reconciliar el sufragio universal con el mantenimiento de una sociedad desigual” (1977, 83).El secuestro de la democracia por el “Estado de partidos”, a decir del eminente constitucionalista español Manuel García Pelayo, es ya un lugar común de la ciencia política, con citas tan clásicas como los estudios de Robert Michels, M.I..Ostrogorskij y W. Pareto. De la primitiva aritmética política se ha pasado a la engrasada maquinaria electoral, pues como afirma Maurice Duverger “los miembros del Parlamento están sometidos a una disciplina que los convierte en máquinas de votar manipuladas por los directivos de los partidos” (Les partis politiques, 1961,463). La pregunta obvia ahora sería: ¿una vez superado el sufragio censitario y ampliado el derecho al voto, por qué negar validez democrática al sistema? Y la respuesta es: porque el pathos de las sociedades postindustriales desactiva la capacidad de pronunciamiento democrático del voto, lo hace estéril. Hoy el sufragio ha sido desprovisto de su potencial transformador al aprobarse distorsionadores sistemas electorales mayoritarios, no proporcionales, y barreras de entrada que impiden la representación a las formaciones que no obtienen un porcentaje mínimo de votos. Ya no se habla de partidos políticos en general, los que cuentan son los autodenominados “partidos representativos”, aunque sea evidente que entre todos ellos sólo representan a una parte de la población. En casi todos los países capitalistas, y en Estados Unidos en primer lugar, un hombre ya no es un voto. El sistema proporcional, el modelo que John Stuart Mill consideraba como “el primer principio de la democracia”, ha sido sustituido por otro –mayoritario o mixto- para fomentar la gobernabilidad, que es la cara amable con que se encubre la ingeniería política cocinada para que las minorías antisistema no lleguen al parlamento. Aunque todos hablan de democracia plural, lo cierto y verdad es que los modelos electorales vigentes en las democracias parlamentarias están pensados para concentrar el poder (en el doble sentido de giro al centro y de unidad de mando) y dejar fuera a los sectores que, por opositores y radicales, parten con la desventaja de ser minoritarios. Así se conforman duopolios políticos (el famoso y acreditado bipartidismo), que en realidad, vía consenso sobre asuntos considerados estratégicos (razón de Estado), actúan como monopolios encubiertos. La democracia existe en las formas, incorpora ya todos sus atributos e ingredientes, pero se ha convertido en un parque temático y la forma de vida que habilita en una franquicia del poder. Hay innumerables ejemplos de esta deriva autocrática. Sin ir más lejos, en España, al cumplirse el 30 aniversario de las primeras elecciones tras la dictadura, uno de los artífices de la Constitución de 1978 por parte del partido postfranquista UCD, Miguel Herrero de Miñón, reveló en una intervención radiofónica que el sistema electoral vigente fue pensado para abortar la fuerza electoral del entonces influyente Partido Comunista Español (PCE). Al no existir equidad entre los votos emitidos y los escaños obtenidos, se roba representación por agregación a una parte de la ciudadanía, logrando de esta manera evitar las consecuencias no queridas de la universalización del sufragio: un “exceso de democracia” (Samuel Huntington, el célebre autor de El Choque de civilizaciones, miembro de la Trilateral, lo consideraba un enemigo a batir). Se trata de un golpe de mano en toda regla a la democracia que ha terminado siendo metabolizado por la sociedad de consumo, demostrando que el cuerpo electoral ha sustituido el valor “compartir” por el vector “competir”. Hasta el extremo de contemplar con toda naturalidad la irracionalidad de un sistema electoral donde un hombre ya es un voto, aunque a menudo sólo es una boina. Todos recordamos la disputa mediático política producida tras las elecciones municipales del 2007 en España, cuando se repetía la monserga habitual de “todos hemos ganado” por parte de los líderes políticos, porque unos partidos habían subido en recuento de votos y otros en escaños. En política ya dos más dos son cinco El valor político de la abstención preconizada por el anarquismo no es un axioma sino una táctica que se pragmatiza cuando la decisión electoral adquiere características de acción directa – “el pueblo en persona”, de Rousseau - al permitir un salto cualitativo civilizatorio, como ocurrió en España en el periodo 1931-1936. Pero en periodos de normalidad, la abstención recobra su real dimensión de alternativa en potencia, sobre todo si se considera el efecto bumerang que a medio plazo tiene para la izquierda la aceptación del corretaje electoral establecido. Con su imposible entrismo, la izquierda impulsa hacia el espejismo del voto útil precisamente al electorado más proclive a la ruptura o la reforma en profundidad del sistema. La consigna utilitaria le confunde al sugerirle de antemano que debe votar, aun tapándose las narices, si no quiere “tirar su papeleta”. Y lo más importante, la izquierda que supera la competición electoral inicia nada más cerrarse las urnas un camino de servidumbre en la estructura que pretende cambiar, ya que para sufragar las cada vez más costosas campañas se ve obligada a solicitar créditos continuos a las entidades financieras, sostén del régimen. Los informes anuales del Tribunal de Cuentas español revelan la discrecional con que los bancos prestamistas condonan las deudas de los partidos políticos y el mensaje oculto que la transacción supone: doy para recibir (do ut des). En este sentido, resulta clarificadora la opinión de Macpherson sobre que “la democracia es sencillamente un mecanismo de mercado: los votantes son los consumidores; los políticos las empresas (…), el sistema democrático de partidos es esencialmente una competencia entre elites” (1977, 97, 109). Aunque vista la persistencia de barreras de entrada, monopolios ocultos y falta de equilibrio general entre oferta y demanda, más que de libre mercado hay que hablar de un mercado que toma como rehenes a los ciudadanos. La realidad más tozuda cumple a su modo con la Ley de Say, y es la oferta política la que crea su propia demanda, evitando así que haya un “excedente” que capitalice el malestar de los insatisfechos. La crítica al Estado y a la Iglesia, por ser la crítica del Poder, es una derivada de la refutación del principio de autoridad concebido como dominación. Y es también, en su doble compulsión, un aspecto irrenunciable del anarquismo doctrinal e histórico que no admite abdicación. El Estado y la Iglesia, como poder terrenal el primero y espiritual (eterno) el segundo, son las expresiones más certeras de la representación política y social. De suyo, el concepto “representación” tiene un origen tándem, eclesiástico y civil. La politóloga Hanna Pitkin asegura que fueron los Papas y lo cardenales los primeros que a partir del siglo XIII lo emplearon al autonombrarse representantes de Cristo y los Apóstoles en la tierra, marcando así la impronta que tanto juego daría en la transformación-fetiche de la democracia directa en democracia indirecta. Por cierto, se debe a David Held, en su obra Modelos de democracia, la interesante observación de que fue precisamente a mediados de ese siglo cuando se descubre la Política de Aristóteles y el término democracia comienza a formar parte del lenguaje político. Pero sería el pensador inglés Thomas Hobbes quien “inventara” el logos representativo, al convertido en el deus ex machina de su Leviatán (1651), vinculando poder político y poder divino en un silogismo propicio para sus pretensiones: “El hombre es consciente de un dictado de la razón que lo dispone a la paz y a la obediencia bajo una orden civil (…) Sólo en la medida en que el dictado de la razón se entienda como una orden divina es una ley de la naturaleza (…) Esta ley de naturaleza, por último no es una ley que rija la existencia humana, en la que vive como una disposición hacia la paz, antes de que los hombres hayan acatado su mandato uniéndose en una sociedad civil bajo un representante público, el soberano. Sólo cuando éstos acuerdan someterse a un soberano común se convierte en ley de una sociedad en existencia histórica” (Cap.14, 106-107; cap. 15, 132 y 118-119). La obra que Hobbes consagró al monstruo bíblico, del que el libro de Job dice “que no hay potencia en la tierra que pueda serle comparada”, fue el punto de partida de la moderna teoría del Estado, y no accidentalmente llevaba por título Leviatán: o la materia, la forma y la potencia de un Estado eclesiástico y civil.

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 (V): Ecosistema y cadena trófica 

Concebida la democracia clásica como la más alta expresión del orden a que puede aspirar una sociedad en su periplo libertario, cabría catalogar a su esqueje representacional como una mutación en la cadena trófica política que persigue esa plenitud convivencial. Roto o desgajado tal eslabón natural con la irrupción del capitalismo, los sistemas vigentes deberán considerarse como expresiones indeseables e ineficaces que repercutirán holísticamente sobre toda la estructura social, provocando una identidad sobrevenida, un hombre menguante, el homo oeconomicus, y una nueva polis de soberanos y súbditos. Esta mutación hay que inscribirla en un contexto espacio-temporal, donde una memoria social resistente, en cuanto experiencia propia, vivida y no retransmitida (que no nos cuenten los otros cómo pasó), porfía por un nuevo equilibrio que revitalice los antiguos valores de la autodeterminación. Hay que tener en cuenta que, en términos de “duración”, la democracia representativa aún no ha superado en años a la democracia directa griega. La gran aportación histórica del anarquismo, en su dinámica de búsqueda incansable de máxima democracia y libertad, ha sido considerar la política y la economía como un ecosistema social que no puede vulnerarse sin consecuencias devastadoras (entropía). En este discurso concurrente de economía y política, en el que a medida que aumenta la difusión del espíritu del capitalismo se invierten las tornas y la economía condiciona a la política, merece la pena consignar que la teoría estatista de Hobbes tenía pedigrí económico. El autor de Leviatán se inspiró en su amigo William Petty, primer pensador de la economía como materia aparte antes que Adam Smith le diera categoría de disciplina. Hobbes y Petty habían estudiado anatomía en París en 1645, y el “protoeconomista” había acuñado el término “aritmética política” y la noción de “cuerpo político”, que tanto darían que hablar. Lo que induce a pensar que Thomas Hobbes hizo una recepción de aquellos materiales al campo de la jerarquización de las relaciones sociales, manteniendo los parámetros organicistas del modelo perfilado por el pionero Petty. Una vez que los escolasticos dieran su “fatwa” aprobando las actividades crematísticas –tenidas como crímenes por la Iglesia-, era cuestión de tiempo que la incipiente y unitaria economía política se escindiera en una rama económica, con el mercado y la “mano invisible” como factores constituyentes, y otra política que pivotaba en torno al Estado y el concepto de representación. Aunque los economistas clásicos, con su axiología del valor-trabajo aún lucharían para evitar el protagonismo excluyente de la economía, la impronta de la “revolución marginalista” iniciada dos siglos después por W. Stanley Jevons y Carl Menger confirmaría esa tendencia emancipadora. En este sentido, la tenaz posición integradora de Proudhon hay que valorarla casi como el único baluarte intelectual de entidad con una visión económica al servicio de la política y de la democracia directa antiatoritaria (Marx eligió la senda del socialismo de Estado), aunque su estela fuera eficazmente ninguneada por los guardianes de la ortodoxia. Economía y política son desde el Hobbes del Leviatán y el Maquiavelo de El Príncipe mundos distintos. Pero no demasiado distantes. El alejamiento ha sido sobre todo procedimental. Al sustituir la lógica del trabajo por la del interés, que caracteriza la etapa utilitarista de la economía capitalista, se ha producido un sorpasso de esta sobre el mundo de la política. Ello a costa de una progresiva canibalización que ya habían intuido los padres fundadores de la disciplina, como Adam Ferguson, miembro de la ilustración escocesa y coetáneo de Adam Smith, quien en su Ensayo sobre la historia de la sociedad civil se refería al “espíritu que impera en un estado comercial (…) donde a veces el hombre es un ser aislado y solitario” donde “se relaciona con sus congéneres como con su ganado y su tierra, por el provecho que le reportan”, y donde “los lazos de afecto están rotos”. “Reglas mordaza” llaman en el argot académico a esas normas de obligado cumplimiento hurtadas a la política que representan decisiones económicas fundamentales y condicionan nuestras vidas. De suyo, la globalización puede entenderse como la culminación de la separación entre economía y política, la entronización de “constituciones económicas” al margen de la voluntad democrática –Maastricht- y manejadas por cenáculos de poder y sociedades pétreas tipo Círculo de Davos, Club de Bilderberg o Comisión Trilateral. La historiadora Diana Wood ha aportado un significativo matiz para interpretar la dialéctica oculta en ese puzzle formado por política y economía en su obra El pensamiento económico medieval: “Una diferencia importante entre las ideas políticas y las económicas es que las primeras a menudo se anticipaban a la práctica, mientras que con las segundas sucedía al revés” (2003,289). Pero aún afirmando la tendencia hacia la segregación, no se han podido borrar las huellas de la dinámica interna que informa a política y economía desde sus orígenes remotos. Hasta el punto de que la justificación de la “elección racional”, que suele utilizarse como divisa de la concepción del mercado neoliberal, denuncia en sí una deslocalización arbitraria de la democracia. Se utilizan argumentos de libertad, espontaneidad y racionalidad en el área del mercado que al mismo tiempo se niegan por presuntamente impracticables en el terreno político. Así, el interés (amor propio, utilitarismo o búsqueda de la felicidad, son sinónimos) es considerado el impulso que guía a una mano invisible para hacer posible el mercado competitivo, incluso un muy discutible equilibrio general a largo plazo entre oferta y demanda. Y sin embargo, ese mismo argumento se desmiente como base para el ejercicio de la democracia directa. El derecho a decidir de las personas, la búsqueda de su legítimo interés, la elección racional, no valen para implantar una política de proximidad y se arguye como remedio la necesidad del andamiaje y la prótesis representacional. Para Karl Polanyi la clave de esta mutación está en que los economistas abandonaron pronto los fundamentos humanistas de Adam Smith por un absolutismo económico al que se subordinaba lo social, provocando una simplificación venal de la realidad. “La tesis defendida aquí es que la idea de un mercado que se regula así mismo era una idea puramente utópica”, dice. Y remata, “La historia económica muestra que los mercados nacionales no surgieron en absoluto porque se emancipase la esfera económica progresiva y espontáneamente del control gubernamental, sino más bien al contrario, el mercado fue la consecuencia de una intervención consciente y muchas veces violenta del Estado, que impuso la organización del mercado en la sociedad para fines no económicos” (La gran transformación, 1989, 26 y 391) Llama poderosamente la atención que la suprema justificación para institucionalizar este doble rasero político-económico radique prácticamente en un cambio cuantitativo, de magnitud. Según eso, el problema estaría entre la sociedad a pequeña escala de la Grecia clásica, autogobernada durante siglos mediante la acción directa, y en su difícil extrapolación a la sociedad de masas actual, que parece exigir la reductora de unos representantes que facilite su manejo. Pero, esto, que en el caso de la democracia parece una misión imposible, en el terreno de la economía se trueca en virtud. El mercado capitalista real está formado por un número infinito de pequeños mercados, casi tantos como habitantes, sometidos al efecto “altruista” de la mano invisible. O sea, que la providencial mano invisible – concepto que Adam Smith sólo enunció una vez en toda su obra - tiene más peso regulador que el criterio racional de las gentes que buscan organizarse espontánea y solidariamente. ¿Con qué base ética, con qué lógica, se mantiene esta sicofonía? ¿Por qué lo en que un caso es virtud en otro es vicio? ¿No hemos quedado que los vicios privados producen virtudes públicas? ¿O es que el mercado es una elaboración tan controlada ex ante como el Estado? Castoriadis asegura al respecto: “no conozco ninguna discusión digna de ese nombre sobre la metafísica de la representación” (1998,122). Y, por nuestra parte, creemos que el sofisma que encubre la errática lógica restrictiva dominante, basado en suma en una cuestión de densidad de tráfico político, equivaldría a argumentar, por semejanza, que el paso del carro de tracción animal a la sociedad motorizada originaría una hecatombe debido al crecimiento exponencial de los vehículos puestos en circulación. Cosa que nadie piensa, a pesar de que la elección racional a favor del tráfico rodado supone hoy la principal causa de muertes no naturales en nuestras modernas sociedades. Tamaña exaltación del capitalismo neoliberal contra la democracia libertaria, que haría exclamar a la ex premier británica Margaret Thacher “la sociedad no existe”, ha obligado siempre al anarquismo a hacer la política fuera de las instituciones. “Paz a los hombres, guerra a las instituciones”, pedía Bakunin. O, en la terminología más académica del autor del Ascenso de la insignificancia, a desarrollar acciones “adiafóricas”, fuera de las instituciones políticas, como practican en la actualidad muchos movimientos sociales altermundistas. Aparte de su empecinamiento en reubicar el valor trabajo en el magma de la organización social, el anarquismo siempre ha insistido en que la democracia directa (la acción directa) no sólo es posible sino que incluso ahora, cuando el individualismo se hace monadismo competitivo, es más necesaria que nunca. Esa es la raíz de su principio federativo, la pretensión de una democracia de proximidad que inserte el ideal micro de la ciudad-Estado helénico en el contexto macro del Estado-nación. Se trata de vestir a la democracia por los pies. Organizar la anarquía. De abajo arriba, y no a su revés representacional. Con pilares sólidos. No levantando cúpulas y cópulas endogámicas que necrofitan a sus bases como hace el irracional capitalismo neoliberal con sus crisis crónicas. Sin suplantar el interés general por el de las instituciones representativas. En cierta medida, recuperar el concepto de ciudad-Estado como “unidad de cuenta política”, en un mundo con los poderes globalizados, podría tener el mismo objetivo de búsqueda de equilibrio democrático que el que pensó Montesquieu para fundamentar su teoría de la separación de poderes: “para que no se pueda abusar el poder es preciso que, por disposición de las cosas, poder frene a poder”. Más allá y acá del específico federalismo libertario, confederal siempre, existe una no desdeñable tradición utilitarista en el anarquismo individualista, que reivindica como primer peldaño de una moral social el propio bienestar de cada uno. Max Stirner asumió esta posición, ciertamente desaforada y encriptada, en su obra El único y su propiedad: “Mis relaciones con el mundo consisten en que por él no hago ya nada, ni por el amor de Dios ni por el amor del Hombre. Lo que hago lo hago por el amor a Mí (…) Yo también amo a los hombres; no sólo a alguno sino a cada uno de ellos. Pero los amo con la conciencia de mi egoísmo; porque el amor me hace dichoso: porque me es natural y agradable amar”. Pero aunque la caligrafía ideológica de Stirner admite muchas y contradictorias interpretaciones, en un contexto libertario también cabe rastrear en su pensamiento secuelas del imperativo categórico de Immanuel Kant “obra de tal forma que la máxima de tu acción pueda convertirse en ley general” (Sobre la paz perpetua, 2006, 92). A su vez Rousseau, en el Emilio y los Discursos sobre el origen y fundamentos de la desigualdad entre los hombres, había establecido una distinción entre “amour de soi”, referido a la satisfacción de las verdaderas necesidades de forma limitada, y “amour prope”, que contempla la aprobación y admiración de terceros, y es voraz e ilimitado.

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(VI): Hacer superfluos a los seres humanos.

La expropiación política del capitalismo respecto a las formas de autoorganización es muy similar a la expropiación económica que ha reducido al hombre, el factor trabajo humano, casi al rol de mero consumidor. El individuo ni posee los medios de producción (políticos o económicos), ni controla el producto final, ni tiene intervención directa en la organización del proceso. La implantación del maquinismo, ayer, y de la revolución cibernética, ahora, está reduciendo el trabajo humano a una dimensión subalterna. Todos los estudios coinciden en su declinación. El sociólogo polaco Zygmunt Bauman lo considera un aspecto residual:”(…) si continúa la tendencia actual, el 20% de la potencial fuerza laboral bastará para mantener en marcha la economía” (El busca de la política, 2002, 28). Y Viviane Forrester, en su conocido ensayo El horror económico, prevé un horizonte de exclusión para una mayoría de la población afirmando con tintes no exentos de dramatismo “que hay algo peor que la explotación del hombre por el hombre: la ausencia de explotación” (1997,19). Esta perspectiva bucle del fin de trabajo como se ha concebido durante veinte siglos y la defenestración de la política como interacción social sugiere, como señaló Hannah Arendt, la tentación por parte del poder de hacer superfluos a los seres humanos. Según el último informe del Programa de la ONU para el Desarrollo, las 500 personas más ricas del mundo atesoran igual renta que 416 millones de seres en todo el planeta, y mientras la esperanza de vida es de 80 años en Canadá y 79,7 en España, en la República Centroafricana es de 39,1 y en Mozambique de 41,6. Una desigualdad que no es sólo distributiva sino que también es contributiva y supone primar la opulencia y la cleptocracia. La parte asalariada de la población es la que más sufraga –otra acepción clasista del sufragio- las haciendas públicas, mientras que las grandes fortunas suelen acogerse al beneficio de los paraísos fiscales. La política convencional ve en estos datos la prueba de la fuerza emprendedora de la competencia, destrucción creativa lo llamó el economista Joseph A. Schumpeter. La “polis” anarquista lo siente como una darwiniana colusión de intereses que sirve para cebar la violencia de las necesidades denunciaba Proudhon. Hoy hay que hablar de una alienación de doble vínculo, político-económico. Incluso podría argumentarse que en la “poliarquía” (muchas autoridades), nombre con el que el politólogo Robert Dahl ha rebautizado a la democracia vigente para reflejar una operatividad fáctica consensuada de dictadura socieconómica y democracia política, funciona una ley de rendimientos decrecientes. A medida que se multiplica el rito electoral por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, manteniendo fosilizada la participación ciudadana, encorsetada la formación de la opinión pública a los dictados de los medios privados y estabulada la libertad en su registro de libertades negativas, se produce un vaciamiento de la política, como demuestran los altos índices de abstención. En estas sociedades, habitadas por democracias sin ciudadanos, las deseconomías empiezan a ser más importantes que las economías, y casi más patentes. Basta con ver los últimos pronósticos sobre el calentamiento global (entropía). En el diseño de la hoja de ruta contra el Estado (terrenal o celestial), los “utópicos” ácratas no han estado doctrinalmente solos. Desde Adam Smith a Hans Kelsen, son numerosas las personalidades que han alertado sobre la raíz esencialmente dominadora del aparato del Estado, su razón de ser como herramienta legitimada de control y explotación social y personal. Para el prestigioso jurista Kelsen “si el liberalismo no niega completamente al Estado, sino que lo tolera, se debe al hecho de que siguen reconociendo en él una defensa de su sagrada propiedad privada”. Curiosamente esta denuncia revela una contradicción entre el primer liberalismo de La Riqueza de las naciones, cuyo autor consideraba al Estado como “aparato para la dominación del proletariado”, y el capitalismo neoliberal de nuevo cuño de la escuela austriaca, uno de cuyos adalides, Ludwig Mises, proclamó “que el capitalismo, o sea la propiedad privada de los medios de producción, constituye el único sistema de cooperación humana viable” (Liberalismo, 1927, 37). Una declaración que, en sentido contrario, coincide con la opinión de Macpherson sobre la postura del fundador del utilitarismo respecto al sufragio: “Y debemos señalar que no expuso –Bentham- el principio del sufragio democrático hasta que se persuadió de que lo pobres no utilizarían sus votos para nivelar la propiedad ni destruirla” (1977, 50). Por cierto que La riqueza de las naciones apareció casi al mismo tiempo en que otro “clérigo” británico, William Godwin, redactaba su Investigación sobre la Justicia Política, obra tenida también como la primera reflexión intelectual sobre la ideología anarquista. Las posiciones equidistantes de Smith y Mises parecen encubrir dos conceptos asincrónicos de democracia burguesa: la liberal y la capitalista. La democracia liberal y libertaria, de Smith y Proudhon, concibe al individuo como el único soberano y al Estado como su parasito; mientras la democracia capitalista convierte al Estado en el centro del sistema y disocia al individuo de su entorno (zoon politikon) al empotrarlo en la condición de consumidor (homo oeconómicus). Para mostrar el abismo político que media entre ambas familias liberales, conviene decir que Hebert Marcuse, en su libro La lucha contra el liberalismo en la concepción totalitaria del Estado, recuerda que en el temprano 1926 un imprudente Mises escribía que el fascismo había salvado la cultura occidental del bolchevismo.

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(VII): Represión estatal y temor de Dios.

Existe, en su nicho, una lingua franca entre el Estado y la Iglesia (represión y pecado) y ese nexo es la coacción, extremo éste en que basa el anarquismo su rechazo frontal a ambas instituciones, y que supone uno de las señas de identidad del antiautoritarismo libertario. Precisamente un teólogo político, el pensador alemán Eric Voegelin, adversario intelectual de Kelsen, ha descubierto la materia de que está hecho este íntimo ayuntamiento originario entre Estado e Iglesia. En su obra La nueva ciencia de la política afirma que en la explotación del natural miedo a la muerte (el summum malum) está el secreto de esa rentable complicidad. “Del mutuo miedo nace la disposición a someterse al gobierno por contrato. Cuando las partes acuerdan tener un gobierno, lo que hacen es conferir todo el poder y fortaleza a un hombre o a una asamblea de hombres, todos los cuales, por pluralidad de votos pueden reducir sus voluntades a una voluntad” (2006, 217). Y añade fijando el locus en que la naturaleza del demos torna en oligárquica: “En el acto del contrato dejan de ser personas que se autogobiernan y funden sus impulsos de poder en una persona, el Estado. El portador de esa nueva persona, su representante, es el soberano” (2006,218). En esta larga saga para la ordenación de la convivencia, hemos ido en caída libre del “pueblo en persona” con que Rousseau concibe el contrato, y del ciudadano capaz de “gobernar y ser gobernado” de Aristóteles, al “Estado en persona” de Voegelin y al Soberano que le encarna por representación de Hobbes, en un vaivén representativo de la cosa a la palabra que contiene vagos ecos de aquella mano invisible de Adam Smith capaz de regular angelicalmente el mercado. Se ha pasado de compartir a competir. Lo más significativo es que el trueque que, mutada la cadena trófica, encubre la entropía venidera no se motiva por un cambio de escala de sociedad que haga cuantitativamente imposible la democracia. Se argumenta, lisa y llanamente, con el objetivo de pastorear al demos. Voegelin lo expresa sin rodeos al ponderar la arquitectura política hobbesiana: “El estilo de la construcción es espléndido. Si se presume que la naturaleza humana no es más que existencia apasionada, carente de recursos de ordenación del alma, el horror a la aniquilación, de hecho, será la pasión dominante que lleve a la sumisión al orden”( 2006,219). Trono y Altar, porque al pueblo no se le puede dejar solo; necesita líderes y caudillos. Aunque en el siglo XXI del capitalismo global el feroz Leviatán ha sido engullido por el ogro filantrópico del Estado y los púlpitos de antaño sean las televisiones de hogaño. Al mando ha seguido el telemando. Aparte de que la trinidad que encarna el Poder de dominación integral sobre las personas, Estado, Capital e Iglesia, tiene vidas paralelas, juntos comparten una misma semiótica indicadora de su impulso originario. El dinero, principio activo del Capital; la representación, armazón del Estado; y la fe, razón de ser de la Iglesia, son iconos de una misma superstición. Como recuerda Word en su investigación, ya en la época de Shakespeare, contemporánea de la de Hobbes, la palabra “cruz” equivalía a “moneda” en argot, término que procede del griego y significa “médium”, porque sirve para mediar entre un comprador y un vendedor. De la misma forma que “representación” indica mediación entre elector y elegido. Eso hace cinco siglos. Hoy la implicación es mucho más manifiesta. El Estado más poderoso de la tierra, capital del Capital, y el país cuyo dinero sirve de patrón (médium) universal del mercado, tienen la misma añeja teología. Su “billete verde” de 5 dólares lleva impresa la leyenda “en Dios confiamos” (In God we trust). Y es precisamente eso, la con-fianza, lo que mantiene su valor simbólico. De forma que cuando las grandes crisis, políticas y económicas, quiebran esa convención social su valor-ficción desaparece, deviene estéril. Con el dinero no se come cuando una economía hace crack, ni en una revolución social el político profesional goza de representación alguna. Ni en todas las épocas ni en todas las naciones Estado e Iglesia han marchado siempre unidos. En su desarrollo científico-tecnológico el capitalismo ganó influencia sobre la religión y fue imponiendo su código, hasta el extremo por parte de la Iglesia de borrar en su disco duro aquella etapa en que basaba su autoridad moral en la defensa de los más indefensos frente al avasallador mercantilismo. En este sentido, la Escuela de Salamanca ha pasado a los anales de la economía por sus estudios sobre la usura, una especie que motivó las cavilaciones de muchos precursores de la “ciencia lúgubre” económica, disciplina que no inocentemente había nacido de una costilla de la filosofía moral. La Europa de la Reforma y los negocios, con los decisivos eximentes de Calvino y Lutero sobre el uso gozoso y pío de la riqueza, pudo ganar el pulso a la fe dando paso a sistemas políticos en que la separación de Iglesia y Estado constituía una de los razones de su existencia. No así en España, donde lejos de producirse un divorcio entre ambas instituciones el Estado subordinó su proyecto a las exigencias de la Iglesia más reaccionaria del continente, y viceversa. La consecuencia directa de esta involución fue un atraso económico y cultural del que aún el país no se ha repuesto. Y la indirecta fue que el anarquismo ibérico encontrara allí un plus de terreno abonado para su acción directa. Por contra, la voracidad y la dinámica del capitalismo que ha terminado fagocitando al Estado, más allá de la estricta defensa de la propiedad privada de los medios de producción, ha originado también su cuota alícuota de efectos no queridos pronosticada por Ferguson En la actual fase de despliegue global, la versión neoliberal, financiera y de hiperconsumo está creando una situación inédita que parece necesitar de nuevo el apoyo del poder espiritual, aunque previo desmoche del frágil Estado de Derecho y de Bienestar levantado en su día para dar seguridad jurídica y lustre al mercado. Al no tener el hombre de la democracia turbocapitalista superior norte existencial que el consumo (homo oeconomicus), y ser las posibilidades del mismo infinitas, la desregulación consiguiente está haciendo ingobernable e inarticulada la compleja sociedad de masas. Hechos como el pasotismo político-electoral (nada que ver con el abstencionismo responsable) y el constante deterioro del entorno natural, provocan las alarmas de gobiernos y Estados, dando trabajo a los think tank en plantilla, esos todólogos y analistos de cabecera del poder. El resultado es el diseño de un nuevo paradigma que combina total libertad de mercados, caos social, ilimitado nivel de consumo-ocio y dosis crecientes de inseguridad individual, vectores todos que sirven para justificar una tutela político-policial-mediática efectiva, un neofeudalismo. Los mal llamados liberales (“liberistas”, para el filósofo del derecho Elías Díaz) del primer capitalismo industrial, mudados a neocons con el capitalismo de casino, están adoptando hoy el ADN de “teocons”, un banderín de enganche que reconoce una identidad mixta de conservadurismo y teología. Para el sociólogo de la tercera vía Ulrich Beck esta amalgama que amenaza la vida sobre la tierra ha merecido la denominación de “sociedad del riesgo” y para su colega polaco Zygmunt Bauman el apóstrofe de “miedo ambiente”. En la coyuntura de reunificación de la economía con la teología, el anarquismo reconoce su virtualidad como la más alta expresión del orden, democracia de proximidad y autodeterminación individual. Como Luisa Michel dijo en su día allá por la Comuna de París de 1871, hoy más que nunca es preciso que la verdad ascienda desde los tugurios porque de las alturas sólo caen mentiras. La naturaleza humana no ha cambiado, por más que la entropía aceche, y cuando las circunstancias lo permiten aflora con toda su generosidad liberando sus energías creadoras ¿Por qué será que la ausencia de autoridad, de Estado, saca lo mejor de las personas, como han puesto de manifiesto los extraordinarios gestos de solidaridad, apoyo mutuo y abnegación de las movilizaciones ciudadanas contra la ilegal ocupación de Irak, la catástrofe del Prestige, el gran apagón de Barcelona, el auxilio en alta mar a pateras por pesqueros o el incendio de Canarias? ¿Estamos mejor sin Estado porque el Estado son los otros, y además tienen al único Dios verdadero en nómina?

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(VIII): Organizar la anarquía.

Repensar la anarquía como verdadera democracia es la tarea libertaria de los nuevos tiempos. Pero para ese viaje se necesitan a la vez nuevas y viejas alforjas y no confundir democracia con la que está permitido. Se precisa una ciudadanía responsable, un sujeto histórico dispuesto a protagonizar la travesía libertaria que, con todos sus riesgos, conlleva la democracia verdadera. Ese cultivar el bien común, en la práctica helénica, se perseguía con la paideia, una educación ética a lo largo de toda la vida que instruía a las personas en el estímulo colectivo. Y paideia a su nivel era el modelo de ilustración obrera de los ateneos libertarios y lo que el propio ejemplo de los anarquistas (la verdadera propaganda por el hecho) demostraba, entre libres e iguales: la mayéutica de una nueva mentalidad revolucionaria. En la cultura del capitalismo de Estado, por el contrario, la formación se ha estamentado y no sólo hay un tipo de educación según el nivel de renta o clase, sino que además los referentes disponibles reproducen desigualdad: son los mismos los que tienen la fama los que escardan la lana. La introducción de la asignatura de “educación para la ciudadanía” por el gobierno socialista en España como alternativa a la catequización general, podría ser en principio una medida socialmente muy provechosa a largo plazo…si no fuera porque son las mismas autoridades quienes la boicotean, como demuestran los ministros jurando y/o prometiendo sus cargos ante una Biblia y un crucifijo con impúdica y sumisa rutina. Que el anarquismo supone una concepción de democracia radical sin coacción y que la democracia griega fue un laboratorio para avanzar en esa dirección, no es un desideratum. Estuvo en la mente de muchos grandes pensadores, eminentes juristas, economistas y filósofos y ha dejado rastro en sus obras. Un sabio como el fundamentador de la teoría del tribunal constitucional, el ya citado Hans Kelsen, lo resumió de esta forma: “En la realidad social, el más alto grado de autodeterminación política, esto es, una situación en la que no es posible ningún conflicto entre el orden social y el individuo, difícilmente puede distinguirse de un estado de anarquía” (Teoría general del Derecho y del Estado, 1979,339). Aunque no esté en los libros de historia ni sea materia de estudio en las universidades, el secular hilo rojo que enlaza demo-kratía y an-arquía permite aventurar que si las libertades de los antiguos yacían en la vieja democracia, las libertades de los modernos tienen en la anarquía bien entendida su marco de futuro. Afirmar de entrada, como hemos hecho ya, que el anarquismo ha resultado ser la única ideología sin fecha de caducidad podría parecer un exceso patriótico digno de mejor causa. Pero si se medita seriamente –y eso precisamente intenta nuestra reflexión- se verá el fundamento de esta presunción. El anarquismo goza ya de larga vida. Mientras comunismo y fascismo han sido consecutivamente sentenciados por la historia, la veta libertaria sigue latente. Y no sólo eso. Como arriesgadamente denunciaron a principios de los años veinte del pasado siglo los anarquistas españoles que fueron a Moscú a contemplar los logros de la Revolución de Octubre (Ángel Pestaña y Gastón Leval), y la historia ha confirmado después con creces, fascismo y comunismo de Estado constituyen a la postre un duplex totalitario. La transición sin ruptura (a la española) del brutal régimen soviético hacia el neocapitalismo de los oligarcas y la conversión del genocida modelo chino en turbocapitalismo de cuartel, demuestran la espléndida lucidez, espíritu constructivo y actualidad del pensamiento libertario. Quizás porque, como decía Hegel del concepto de historia, el anarquismo representa el único modelo de convivencia cuyo fin es plasmar la historia humana como el progreso de la conciencia de la libertad. Se podría pensar, como teorizan a menudo algunos rigoristas, que su vitalidad radica precisamente en su recalcitrante aversión al poder. Que su firme y consecuente rechazo a toda forma de Gobierno, en la teoría y sobre todo en su encarnación práctica, le hace incombustible. Incluso cabría razonar que sus crisis estallaron sobre todo cuando se alejo de ése su “estado de naturaleza”, en pocas y excepcionales ocasiones, véase España durante la revolución social de 1936-1939. Pero esa es una explicación banal y demasiado socorrida. De ahí que haya que buscar respuestas de más vigor y fuste que revelen su oculta energía. Porque la realidad constatable insiste en que el anarquismo, que aparentemente no está en ningún sitio –es una utopía-, constituye hoy por hoy una vigorosa evidencia. En la actualidad existe abundante pensamiento anarquista o anarquizante sin etiquetas. Esas manifestaciones de espontaneidad libertaria que se dan en, por ejemplo, los movimientos antiglobalización, tienen un patente carácter antiautoritario. El rechazo al poder o su concienzuda diseminación para impedir esa okupación destructiva que ha caracterizado históricamente a la izquierda estatista, receta por lo demás común a la “conquista del Estado” de los autoritarios de derechas, es una de sus constantes. El vademécum revolucionario de postmarxistas irredentos que, como John Holoway, postulan fórmulas para cambiar el mundo sin tomar el poder, tampoco está en su camino. Los anónimos vagabundos libertarios del siglo XXI practican algo mucho más anarquista: dan la espalda a los juegos de poder, los ignoran. Y esa refutación de clara genealogía ácrata, revierte de nuevo en una reivindicación de ética democrática. Domenico Musti, en su libro Demokratía, orígenes de una idea, recuerda que “la cultura griega rechaza el poder, del que tiene una concepción trágica o propiamente demoniaca (…) pero la relación característicamente negativa de los griegos con el poder se basa en el hecho de que su cultura es fundamentalmente una cultura de la conciencia” (2000,113). Tesis que Castoriadis complementa asegurando que “en el mundo antiguo no existía el Estado como aparato o instancia separado de la colectividad política (1998, 164).

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(IX): El antipoder como paideia.

La perennidad del anarquismo, pues, debe responder a causas menos contingentes. Y a nuestro entender, la razón de la tozudez de “la idea” estriba en la probidad de su planteamiento sobre la calidad de la libertad como condición sine qua nom existencial, y en la radicalidad de su ejercicio. Esa es la constitución anarquista por excelencia, su paideia. De hecho, casi dos siglos después de sus primeras escaramuzas, buena parte de las más lúcidas indagaciones de los politólogos actuales para renovar y autentificar eso que llaman democracia y no lo es, se basan en supuestos “anarquistas” o “libertarios”. Pensamos en Carlos Santiago Nino, Phillip Pettit, J.G.A. Pocock, Chantal Mouffe y la llamada escuela “republicanista” o de democracia deliberativa. Como todo pensamiento inferencial, el anarquismo es hijo de su tiempo y esto a menudo se olvida porque prima la tendencia a una interpretación obsolescente y cortoplazista. El ethos libertario, en su contexto, es el mismo que el que se produce en esa explosión intelectual de finales del siglo XVIII que trata de comprender el fenómeno del naciente capitalismo y su impacto en la igualmente incipiente sociedad de masas. La quiebra conceptual que introdujo en la primera industrialización la “revolución mercantil” representó una mutación respecto al modelo de libertad que debía regular el proyecto capitalista. La independencia norteamericana, que contemplaba la conquista de la felicidad como algoritmo de la naciente sociedad (más tarde reflejada a su manera en la Constitución española de 1812), la publicación también en el emblemático 1776 del “nuevo testamento” de Adam Smith, La riqueza de las naciones, sacando la administración de las cosas del reducto doméstico del oikos, y la institucionalización de los derechos del hombre y del ciudadano por la Revolución Francesa, alumbraron un nuevo rumbo más allá de la acotada cartografía del nuevo mundo. Como la revolución copernicana en astronomía, este giro trifásico (económico, político y social) estaba destinado a hacer tierra quemada de lo hasta entonces existente. Nuevos valores desplazaron rápidamente a viejas creencias y situaciones de dominio. Con el soporte legitimador del cartesianismo, que suponía de facto el ocaso del feudalismo, los regímenes de propiedad basados en la casta y el origen divino de la riqueza y del poder, el viejo sistema se batió en retirada. La lógica del mercado precapitalista, con su divisa laissez faire-laissez passer, alumbraba una insólita impronta laicista en la sociedad civil, la emergencia del ciudadano-individuo como sujeto de derechos. Esta insoslayable concurrencia espacio-temporal se rastrea en obras tan notables y significativas como la Historia de las doctrinas económicas, de Charles Gide, publicada en castellano en 1927, que aparte de dedicar un extenso capítulo a Proudhon y el socialismo de 1848 y otro a Los anarquistas reconoce la deuda de la “ciencia lúgubre” con el pensamiento libertario por suponer éste un avance respecto al liberalismo y el socialismo al asumir como punto de partida de su reflexión la crítica del derecho de propiedad. “Este derecho, que los economistas se han abstenido cuidadosamente de discutir, transformando, como él dice (Proudhon), la Economía Política en un simple terreno de rutinas propietarias” (1927,426). Sin embargo para perfilar los contornos del nuevo imago mundi imperante faltaba definir qué tipo de cepa libertaria se iba a implementar y qué democracia sería precisa para pilotar a esa humanidad definitivamente civilizada (civilizada porque el mercado a escala precisaba de su secularización). O la “deliberativa” de los antiguos, o la “delegada” de los modernos que apadrina la revolución capitalista. La primera significaba una revisión del sistema convivencial que cristalizó en Atenas, centrado en la deliberación y la participación reglada (isonomía, isegoría y parresía), resiste en la Roma republicana y da su último respiro en las repúblicas italianas independientes, modeladas y moduladas en el Maquiavelo de Las décadas de Tito Livio. La segunda, que terminaría imponiéndose por su potencial racionalista y de emancipación material, cifraba su legitimidad en una astuta combinación de la máxima libertad posible para el mercado (la famosa “mano invisible”) y una libertad condicionada a la seguridad para los ciudadanos, erigiendo al Estado representativo en el garante de los sagrados derechos de propiedad de los medios de producción. Al cristalizar la libertad de los modernos, se inauguraba la nueva era que aún perdura. La división del trabajo, que Smith entendió como factor dinamizador de la producción a escala, la emergencia del Estado legitimado por Hobbes para socializar el poder en el Soberano, y la pátina benefactora que conllevaba la asunción del utilitarismo de Jeremías Bentham promoviendo el mayor bien posible para el mayor número de personas, dieron consistencia intelectual y espiritual a la nueva hoja de ruta capitalista, democrática y liberal. Todos ellos, a su modo, fueron los padres fundadores, aunque su máximo gurú, Adam Smith, estaba lejos de pretender el sistema omniscente y totalizador que se entronizaría con el tiempo, como queda explicitado más arriba. En este radiante pathos capitalista sólo dos hombres marcarían distancias con consecuencias: Pedro José Proudhon, el agitador francés, y el pensador alemán Karl Marx, quien en su panfleto El manifiesto comunista, publicado en 1848, pulverizó la tesis de la prédica capitalista. Pero estos dos colosos fueron también dos negatividades irreconciliables. Mientras Proudhon levantaba como alternativa la bandera de una epistemología libertaria que pivotaba sobre la negación del Estado y del principio de autoridad como salvaguardia de la autodeterminación personal, Marx daba pie con sus audaces reflexiones anticapitalistas a una hermenéutica de signo contrario. En donde, para los marxistas, el fin justifica los medios, para los anarquistas el medio predetermina el fin. Y, sobre todo, mientras la centralidad de la obra del alemán (excepto en el joven Marx de los Manuscritos, que era humanista antes que materialista) radica en la destrucción del capitalismo per se, en el acervo del francés lo seminal es la preservación y potenciación de la libertad del individuo en sociedad y el capitalismo uno de sus refractarios. Cruz y raya. A lomos del jacobinismo unificador y centralista, el fracaso de la revolución del 1848 y de la Comuna de 1871, que suponía un ensayo de autodemocracia, el capitalismo liberal rampante y la democracia representativa se impusieron urbi et orbi bajo el paraguas protector del Estado de partidos, que como ha señalado agudamente el historiador M. I .Finley (Vieja y nueva democracia) vino a de-construir la capacidad política que suponía para los trabajadores el ejercicio del sufragio. Esta paideia anarquista de que hablamos está lejos de suponer un rodillo uniformizador, un pensamiento único libertario, un ideal idílico, valga la redundancia. Por el contrario, consustancial a ella es el pluralismo intelectual, la controversia y el debate, como se ha manifestado en muchas ocasiones a lo largo y ancho de la historia social en confrontaciones que han marcado etapas y dejado jirones. En sus archivos se encuentran anarquismos individualistas y casi nihilistas como el de Max Stirner; personalidades que como Proudhon ocuparon un escaño en una asamblea legislativa tras la revolución de 1848 y puristas de la CNT-FAI que en las excepciones circunstancias de la guerra civil española aceptaron un cartera en un gobierno burgués. También comprometidos con el bando aliado en la Primera Guerra Mundial como Kropotkin, Reclus, Juan Grave, Carlos Malato, Federico Urales, Ricardo Mella y detractores tal que Malatesta, Fabri, Armand y Faure. Y hasta partidarios del uso de la violencia (discriminada) como Bakunin y quienes con Proudhon consideraban que no había nada más autoritario y antianarquista que la violencia cuando deja de ser defensiva, por no hablar de pacifistas puros como Tolstoi. Y sobre esos complejos avatares, cuando la idea se ha enfrentado con el yunque de la realidad, se ha ido cincelando la paideia anarquista, los surcos de su cultura ética, su ADN como antipoder. Un corpus doctrinal que, aun permitiendo que afloraran esos vaivenes, nunca eclosionó en sectarismo, en una nueva iglesia, en ser apóstoles de otra intolerancia. Porque como dijo un delegado en un congreso celebrado en Ginebra en 1882 “estamos unidos porque estamos divididos”.La prevalencia de este espíritu libre y libertario por encima de las coyunturas viene espléndidamente reflejada en las palabras que sobre Luigi Fabrí escribió el historiador del anarquismo italiano Pier Paolo Masini en el prólogo de la semblanza hecha al más estrecho colaborador de Malatesta por su hija Luce Fabri.“No fue un sectario. Su punto de referencia en el cuadro de la revolución francesa no fueron los jacobinos sino los girondinos. Este espíritu de tolerancia le llevó a buscar, fuera del movimiento anarquista, los contactos con los sectores afines de la izquierda. Y en este ámbito, colaboró con todos los que estaban disponibles para batallas laicas, de solidaridad civil y de protesta libertaria (…) También en el interior del movimiento se comportó y actuó como amortiguador de conflictos ideológicos y personales”( Historia de un hombre libre, 1996,10).

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 (X): Espacio público coto privado

 El espacio público como punto de encuentro de iniciativas personales para la socialización (zoon politikon) está siendo asesinado por el sistema dominante. El capitalismo trasnacional lo ha convertido en un flamante aeropuerto. Un lugar de paso transitado diariamente por miles de personas que resultan invisibles entre sí, autistas, que no interactúan. No hay ágora. Todos van y vienen sin apenas rozarse. Porque unos y otros están a lo suyo y al mismo tiempo fuera de sí. Lo individual-propio está deslocalizado en ninguna parte y en todas a la vez. La representación global la ostenta el Estado y su alcahuete, el gobierno de guardia. Esa fórmula permite orquestar políticas con lábel de públicas pero radicalmente antisociales. Caso del ataque internacional a Irak sin declaración oficial de guerra ni el trámite democrático de recibir la autorización de la ciudadanía a través de sus representantes oficiales (un caso perverso de cómo la voluntad de unos pocos políticos representa la voluntad general y la soberanía nacional) Cuando no se utilizan descaradamente recursos públicos para blindar intereses privados de casta, como con la casi billonaria inyección de liquidez a la gran banca en el tema de las hipotecas basura (subprime). El capitalismo global no duda en clausurar el Estado de Bienestar para inyectar negocio a su favor, con una mano, mientras con la otra roba al pobre para dárselo al rico. El saqueo social está en su agenda gracias a la imparable desintegración de lo público. El acceso universal al consumo se ha convertido en la nueva expresión de esa estéril voluntad general cocinada por malhechores y bribones. El triunfo exponencial del sistema de libre mercado no sólo supone una derrota histórica de la democracia sino que además permite la usurpación de las señas de identidad de los primeros genuinos demócratas y liberales, los anarquistas. Lo que el capitalismo de fuste smithiano y el liberalismo pusieron encima de la mesa fue la libertad de los modernos, una concepción de libertad individual (privacy) garantizada por la ley, que a partir de Bentham denominaron para la posteridad “libertades negativas”, en arriesgada cabriola terminológica que podría interpretarse como un lapsus freudiano. Una privacy que escinde la esfera pública de la privada y que fue utilizada con rotundo éxito como recambio de la libertad de los antiguos, modelo que, aparte de inspirar una democracia deliberativa y participativa, merecería por simetría la categoría de libertades positivas. Lógicamente, la institucionalización de las libertades negativas, como dispensa o tolerancia del aparato estatal a sus subordinados, daría como resultado la implantación de otro tipo de democracia, distinta y distante de la del ágora ateniense. A esta conclusión contribuyen dos lógicas. De un lado, la cuantitativa, que supone la transformación de una sociedad estructurada sobre el micro de la ciudad-Estado y la escasez a otra, de masas, centrada en el macro del Estado-nación y la abundancia . De lo que resultaría una notoria modificación a escala, que necesariamente haría crisis en un sistema de democracia de proximidad, exigiendo como remedo la ortopedia política de superponer a la ficción de lo “estatal” la ficción de la “representación”, estableciéndose así la segunda lógica ex post. Con lo que, sin pretenderlo, el ordenamiento democrático que la estructura económica capitalista demandaba, asumía las prerrogativas del panóptico asimismo ideado por Bentham como paradigma de arquitectura fabril. Una especie de casa de cristal que permitía a un estamento superior (más alto jerárquica y socialmente) controlar y regular el devenir social, asimilando opciones y actitudes de su escala de valores. Y aquí es donde el anarquismo y los anarquistas que en el mundo han sido forjaron su espléndida mala reputación. El libertario rechazo de los gestos autoritarios, elitistas, estatalistas y de manumisión blanda que defendieron los Proudhón, los Bakunin y los Kropotkin, entre otros, al mantener insobornable el principio de la “acción directa”, hizo del pensamiento antiautoritario el único yacimiento socialmente verificable de la autodeterminación individual frente a esta democracia de mínimos de nueva planta. El politólogo canadiense Phillip Pettit, autor del libro Republicanismo, un texto esencial sobre la renovación republicana de la democracia junto con El momento maquiavélico de su colega J.G.A. Pocock, ha definido con brillantez los límites precisos del problema .Desde 1776 hasta hoy, con el capitalismo a la conquista del mercado global, lo que ha existido políticamente ha sido la práctica de una libertad entendida como “no-interferencia”, ámbito en el que siempre se ha movido a sus anchas la escudería neoliberal hasta Isaac Berlin, K.R. Popper y Friederich Hayek. Frente a esa escuela, que ha creado las condiciones necesarias para la expansión de la economía en la post-modernidad, Pettit y los republicanos sostienen que la única salida realmente liberal, por libertaria, es la que anida en la versión de libertad entendida como “no-dominación”. O sea, que ante el recauchutado discurso de la nueva “servidumbre voluntaria”, con sus múltiples narrativas legitimistas -como el reelaborado argumentario de Berlin en torno a las “libertades negativas”, trasunto de la hegeliana concepción del Estado como “la realidad de la libertad concreta”-, reivindica el retorno a las fuentes de un anarquismo sin atributos. Eso lo postula y defiende el autor de Republicanismo sin citar los antecedentes anarquistas y además posiblemente desconociéndolos. Sin embargo, la refutación del concepto de libertad como no-interferencia no es una novedad en el pensamiento político democrático. Tiene una larga tradición, aunque aparezca bajo otras denominaciones. Algunas, como el término “tolerancia”, plenamente integrado en el sistema dominante como elemento cardinal del proyecto progresista. Ya en 1963, el ya citado Marcuse publicó un ensayo titulado La tolerancia represiva en el que analizaba la carga coercitiva de la expresión y denunciaba los estragos de su homologación por el aparato ideológico liberal. El texto del que fuera considerado ideólogo de la revuelta estudiantil del 68 formaba parte del libro, Crítica de la dolencia pura, escrito también con las aportaciones Barrington Moore Jr. y Robert Paul Wolff. De éste último, profesor de filosofía en la universidad norteamericana de Massachussets, es uno de los pocos estudios que existen en defensa del anarquismo como verdadera democracia. Pero el primero en marcar distancias ante el fenómeno social de la tolerancia y mostrar su faz oculta fue el sagaz Thomas Paine, quien en 1791 dejaba escrito lo siguiente en su conocido libro Derechos del hombre: “La tolerancia no es lo contrario de la intolerancia, sino su falsificación. Ambas son despotismos. La una asume como propio el derecho a impedir la libertad de conciencia y la otra a garantizarla”. Incluso en el propio campo liberal independiente se pueden encontrar testimonios de disidencias, malgre lui, que entroncan con el acervo libertario. En un pensador tan moderado y estricto como John Rawls despuntan rastros proudhunianos cuando aborda la crítica del utilitarismo por ignorar las necesidades de las personas y funcionar por mayorías, mecanismo que permite sacrificar por un teórico bien común a individuos concretos marginalizados. El autor de Teoría de la justicia afirma que la acción política justa debe ir encaminada a remover las desigualdades “involuntarias”: las que son debidas a la naturaleza y la familia, y la desigualdad provocada por el medio social. Su famoso “principio de diferencia”, que significa en la práctica una “discriminación positiva” a favor de la gente más desdichada, comparte una cierta identidad moral con la propuesta del padre del anarquismo para acabar con el “derecho de fortuna” (la herencia), y las “ganancias sin trabajo”, que dado el origen social de toda riqueza es sinónimo de rentas “robadas”. A menudo el anarquismo ha sido despachado con el calificativo de “milenarismo” y de “rebeldes primitivos” a sus seguidores por doctrinarios oportunistas o la neoescolastica marxista. Pero los hechos les desmienten. Incluso en terrenos tan arduos como la economía, el pensamiento libertario ha realizado notables aportaciones, no tanto por su nivel teórico cuanto por su proyección social. En este sentido, merece destacarse el trabajo publicado en 1936 por el faista Diego Abad de Santillán titulado El organismo económico de la revolución, en cuyo capítulo segundo desarrolla las innovadoras aportaciones del economista alicantino Germán Bernácer. Este químico de profesión -inédito entonces y ahora para el mundo oficial- está reconocido por la historiografía más solvente como precursor del Keynes de la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. Y otro tanto se podría decir respecto a El apoyo mutuo, de Kropotkin, en cuanto factor de la evolución en el plano de la etología. O, por poner un ejemplo cercano, la imponente figura de Rafael Barret, fundador a los 27 años de la Unión Matemática Argentina con el sabio Julio Rey Pastor. Aunque no lo parezca, porque el sistema económico de siglo XIX, etapa Proudhon, era casi precapitalista respecto al avanzado mecanismo de producción económico-financiero del primer tercio del XX, etapa Bernácer, los presupuestos ideológicos entre ambos economistas son similares, y dan continuidad política a la tesis del trabajo como principal fuente de riqueza. Con significativas aportaciones del “Keynes español”, como su distinción entre productividad, legítima, y lucratividad, ilegítima, que vincula al interés del capital, lo que Bernácer llama “una retribución no ganada” Lo expone así en su libro Interés del capital. El problema de sus orígenes, escrito pocos años antes que el famoso texto del inglés. “Un problema moral hay también directamente enlazado con esta cuestión de la necesidad del interés. El valor de renta que el lucro da a la riqueza, no por su inversión, sino por su posesión, es lo que comunica principalmente a la sociedad actual su facies particular de persecución de la riqueza por sí misma, ese sello de sordidez y codicia, junto al lujo estéril, que es la característica económica y moral del momento social presente o al menos el aspecto que tiende a desarrollarse a expensas de otras muchas más nobles cualidades. Si es a la posesión de la riqueza, y no a la capacidad útil del trabajo, a lo que ha de estar vinculada siempre la mayor ventaja social, el mejoramiento moral de la sociedad – que es el fundamento de su progreso- será una obra muy lenta o acaso imposible” (1925,30). Y sigue Bernácer anticipando con gran visión de la jugada el lado oscuro de la propensión al consumo y la economía artificial: “La actividad industrial puede ser improductiva y, sin embargo, lucrativa, como sucede con la obtención de productos que no son útiles y aun son perjudiciales, (el opio, por ejemplo) pero que proporcionan pingües beneficios a sus productores” (1925,30). Para finalizar con una auténtica declaración anarcosindicalista: “ Si escuchamos a los socialistas, el justo precio sólo es pagado al trabajo cuando no queda nada para el capital, de suerte que, por definición, la supervalía resulta de una extorsión, de un robo de hecho al trabajador” (1925,31). No hay ideas innatas. Todo texto tiene un contexto y es hijo de su época. Todo testimonio se produce en un tiempo y en lugar. Y, como dijo el clásico, somos pigmeos a hombros de los gigantes que nos precedieron. Aunque en el caso que nos ocupa esos colosos pertenezcan a una tradición oculta y ocultada, que no ocultista, en muchas ocasiones tergiversada precisamente por los que han ostentado la condición oficial de centinelas del templo, cuando no eran más que eran vulgares charlatanes. Hay que pensar el pensamiento por el pensamiento mismo y no por su ubicación en zonas de complacencia política o intelectual. Y hay que huir de las verdades reveladas y de sus corifeos. Abunda el modelo de entendido que está de vuelta sin haber ido. A Marx, que nunca fue marxista, le petrificaron sus publicistas, y a Adam Smith los smithistas que se disfrazaron con la divisa liberal para undamentar un sistema económico pervertido respecto al verdadero mensaje social del escocés genial

Ley de memoria histórica:

una ley-trampa cobarde e infame

 

Ha transcurrido un año desde que se formalizara la entrada en vigor de la llamada Ley de Memoria Histórica. Su redacción y aprobación sufrió unos terribles vaivenes. Finalmente se aprobó con el apoyo de la gran parte de los grupos políticos pero sin la aprobación de la sociedad.

 

Lo que nos temíamos se ha hecho realidad e incluso ha resultado ser más sangrante de lo que se esperaba. Echando la vista atrás, analizamos lo que esperábamos conseguir con esta ley – recuperación y rehabilitación de los olvidados y vejados- y lo que realmente ha supuesto, vejar aún más la memoria de los vencidos. 

 

  • No se anulan las sentencias pronunciadas por los tribunales represivos de la dictadura franquista.
  • Se establece una infame discriminación entre las víctimas de la represión franquista en función de los años de comisión del asesinato.
  • Mantiene la ley de amnistía de 1977 para los verdugos.
  • No se crea una Comisión de la Verdad, demandada por la propia UE y la ONU
  • El estado no asume su responsabilidad de buscar a centenares de miles de desaparecidos.

 

Por otra parte, desde CGT, sólo podemos pensar que la admisión a trámite, en la Audiencia Nacional, de la denuncia presentada por Asociaciones y Organizaciones preocupadas por la rehabilitación y búsqueda de las víctimas y desaparecidos por el franquismo, CGT entre ellas, ha sido un sumario-trampa que tan sólo buscaba un lavado de imagen y cerrar definitivamente la discusión sobre si el régimen franquista asesinó o no a miles de personas, si cometió crímenes de lesa humanidad. Hay cuestiones que no admiten duda. Franco y sus secuaces son los responsables de que hoy haya cientos de miles de cadáveres en las cunetas de los pueblos. Pero para eso no es necesaria tanta fanfarria. Es un hecho objetivo y demostrado por los historiadores y conocido por toda la sociedad

 

Lo que no ha querido asumir el estado, lo que no ha querido asumir esta democracia formal,  es su responsabilidad en investigar y reparar estas muertes. Más al contrario, todo parece indicar que, tras una apariencia de intervención y estudio en el asunto, la actuación de la judicatura y el ejecutivo va dirigida a poner trabas y hacer más dificultoso el que debería ser el verdadero objetivo de la ley: rescatar la memoria, rehabilitar a las víctimas por ser defensores de los principios de la democracia y la libertad, buscar la verdad y restablecer la justicia social.

 

Por eso CGT seguirá reclamando:

 

Recuperación de personas:

 

Miles de personas quedaron sepultados/as en anónimas Fosas tras “paseillos” y ajusticiamientos. Sus familias reclaman esos cuerpos nunca olvidados pese al paso del tiempo, lo desconocido de su ubicación y las modificaciones del terreno. Hay que restituir sus cuerpos y, con ellos, su identificación. Miles fueron condenados en irregulares procesos judiciales impuestos por un gobierno ilegítimo e ilegal, impuesto por una sublevación militar fascista mantenido a través del terror y de la represión.

 

Es necesario que se lleve a cabo el reconocimiento y búsqueda de estos compañeros caídos.

 

 

Recuperación de ideas:

 

Hablamos de un alzamiento militar contra un gobierno establecido democráticamente. Y de una respuesta en defensa de ese gobierno, con avances y conquistas revolucionarios, más adelante destrozados. Hablamos de un trozo de nuestra historia en la que, quienes defendieron las banderas republicana o rojinegra, no obraron en busca de conquistas materiales, sino sociales e ideológicas. Todo esto ha sido mantenido en el olvido y el silencio, evitando su aparición en los libros escolares. Y la historia de un país debe ser conocida por su pueblo.

 

Recuperación de documentos:

 

Es notoria la destrucción de archivos de propiedades y registros. Es evidente que no se pueden reconstruir los archivos destruidos, pero sí se puede devolver lo trasladado. Y más fácilmente, se puede considerar que lo que aún permanece simplemente empaquetado – en el mejor de los casos – en Archivos y dependencias civiles o militares, debe ser accesible de manera sencilla y eficaz.

 

 

Recuperación de bienes:

 

Más allá de la destrucción realizada, dentro de la posible y discutible lógica de cualquier período de guerra, acabada ésta se procedió no sólo a retrotraer las propiedades de edificios y tierras a quienes antes la detentaban, sino que también se incautaron, destruyeron o entregaron a personas e instituciones bienes que habían sido levantados con las manos obreras o compradas con las aportaciones de cuotas sindicales. De  todo esto existe un listado pormenorizado, cuya compensación económica sigue pendiente.

 

  

Así pues creemos necesario seguir exigiendo:

 

  • La revisión y anulación de las sentencias franquistas. Y la compensación económica a sus familias, más allá de lo meramente simbólico.
  • La no discriminación entre las víctimas en función del año de su muerte.
  • El reconocimiento público del “sufrimiento” de los trabajadores y trabajadoras que fueron asesinados, perseguidos, reprimidos, encarcelados, represaliados…
  • No aceptar la equiparación entre víctimas y verdugos ya que las victimas fueron la consecuencia de una barbarie programada desde el aparato del estado franquista con la connivencia de la cúpula de la iglesia
  • Dotar de medios para la búsqueda, localización, exhumación e identificación de los cuerpos existentes en Fosas y cunetas. Una base de datos de todas esas personas sigue pendiente de realizar. La administración pública debe asumir este trabajo íntegramente.
  • No olvidar las condenas a trabajo esclavo (canal de los presos,…). Detectar esos campos y, en la medida de lo posible, hacer de ellos lugares de memoria.
  • Debe integrarse en los libros de educación aquellos casos de colectividades, rurales e industriales, que demostraron que otra gestión de la economía y de la sociedad fue y es posible.
  • A través de las organizaciones de ex-presos y refugiados es relativamente fácil conseguir la reconstrucción de nombres y hechos acaecidos a los refugiados españoles en los campos de concentración interiores (Albatera,…) y exteriores (Argèlès,..)
  • Revisión de cuantas leyes y actos se pusieron en marcha en el periodo de la denominada “Transición” para dar por superado artificialmente el periodo de dolor y represión franquista.

 

CGT exige que la democracia asuma su responsabilidad ante la vergüenza y deshonor de seguir validando las sentencias del régimen franquista.

 

Por todo ello se debe crear una “Comisión de la Verdad”, con reconocimiento y medios públicos, donde concurran todas las organizaciones y colectivos que estamos trabajando  en este campo para que finalmente pueda esclarecerse con profundidad la etapa franquista, definiéndose toda la verdad y el horror generado durante la dictadura 

 

Desde CGT seguiremos trabajando para que la pasividad de administración pública sea espoleada con la movilización social.

 

                            Secretaría general. Secretariado Permanente del Comité Confederal

Sagunto,   15 – 1º

28010 Madrid

Teléfono: 91 447 57 69 –  Fax: 91 445 31 32

Madrid, 24 Diciembre de 2008

 

(ir a MEMORIA HISTORICA)

 

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L’Ajuntament de València segueix profanant i violant les fosses del cementiri on foren llançats represaliats/des del franquisme

(FORUM POR LA MEMORIA HISTORICA)

 

Efectivament, al quadre nº 1 de la fossa comuna de la Secció 5ª Dreta, en una de les parcel.les que queden lliures entre panteó i panteó, construïts gràcies a les actuacions de diferents governs municipals,  ara es construeix una cosa que té tot l’aspecte de ser un altre panteó. Seria una obra normal en el cementiri si no fóra perquè es construeix destruint els cossos dels represaliats del franquisme, traslladats fins allí en camions a les nits i llançats sense cap control ni registre a les fosses.

Aquests fets esdevingueren a València després de l’entrada de les tropes franquistes el 30 de març del 1.939, en finalitzar la guerra, i han estat relatats públicament fins i tot per treballadors del mateix cementiri

(diari Levante-EMV) i per altres testimonis orals que també parlen d’enterraments “incontrolats” de represaliats no registrats i mai inhumats.

 

La nostra alcaldessa, Rita Barberá,  que tan generosa es mostra amb l’Arquebisbat en cedir-li, a la zona més cara de València, els terrenys de l’antiga fàbrica Cros perquè hi  construïsca el “macrosantuari” en memòria de 233 “víctimes innocents de la Santa Croada”,  destrueix sense cap respcte ni mirament les despulles de totes aquelles persones assassinades per defensar la llibertat i la democràcia, tot venent-los inclusivament com si foren terra vegetal per a les obres de consolidació de les rodalies de  la muralla del castell de Sagunt

 

L’afany especulador d’aquest ajuntament, no respecta ni la Llei de la Memòria, que protegeix aquests espais, ni les víctimes del franquisme ni llurs famílies. No és la primera vegada que l’ajuntament de València viola la fossa comuna de la Secció 5ª Dreta. L’any passat ja hi construí un altre panteó privat, prèvia venda de la parcel.la a particulars, a pesar de les protestes, denúncies i escrits on se li demanava respecte per les víctimes.

 

Potser ara, davant el temor de no poder seguir destruint despulles de represaliats i proves del genocidi, que és el que hauria passat si s’hagueren construït els nínxols a la fossa de la Secció 7ª Dreta, i a causa de les actuacions del Jutge Baltasar Garzón arran de las denúncies presentades per associacions i particulars des d’arreu d’Espanya, és pel  que s’afanya ara a destruir els pocs espais de las fosses que queden, dels quals és possible que encara se’n puguen exhumar les despulles dels represaliats que hi llançaren.

 

El fet és especialment greu perquè aquest ajuntament, junt a d’altres que l’han   precedit des que s’instaurà la democràcia, ha destruït algunes de les 6 fosses comunes que el Fòrum per la Memòria descobrí i documentà al Cementiri general de València. Pertot arreu hom investiga l’abast de la repressió franquista,  se’n demana la rehabilitació de les víctimes i l’aplicació de les lleis als responsables i col.laboradors d’aquells terribles crims; fins i tot hi ha Comunitats Autònomes que legislen per protegir les fosses, però l’ajuntament de València segueix agraviant les víctimes i llurs famílies.

 

Aquesta fossa amida 14.721 m2. Hi foren llançades oficialment, des del 22 d’agost del 1.945 fins al 19 d’octubre del 1.950, 16.535 persones,  a les quals cal afegir  les que hi tiraren clandestinament, que poden ser-ne diversos milers, després de l’entrada de les tropes franquistes a València. Precisament, és en una de las fosses sobre les quals el Jutjat Central d’Instrucció nº 5 de l’Audiència Nacional havia donat l’ordre d’exhumació, que ja podria haver començat el procés si no arriba a ser per l’actuació del fiscal de l’Audiència Nacional, Sr. Zaragoza qui, en lloc de protegir les víctimes i llurs famílies, ha preferit posar-se al costat del silenci, en demanar la paralització de les exhumacions, de manera que ha facilitat actuacions depredadores de les despulles de les víctimes com es fa ara mateix al nostre cementiri. L’ajuntament de València actua menyspreant sense descans la Memòria. És com si per a aquesta Alcaldessa i el seu govern les víctimes de la repressió foren morts pobres i incòmodes dels quals cal desfer-se per deixar pas a l’oblit i als panteons dels rics.

 

Només queda demanar decència a l’ajuntament, que suspenga aqueixes obres i deixe descansar en pau els morts del franquisme.

 

(VER FOTOS)

 

Jornades "Els Maquis: una perspectiva des de la Memoria Històrica".

Barcelona
21 y 22 de novembre
Col·legi d'Advocats de Barcelona (C/ Mallorca, 283)

El programa es pot llegir a
http://www.memoriahistoricaacatalunya.com/2008memoria/index.htm

(VER CARTEL)

 

http://www.sindominio.net/marxa-maquis
La història es un camp més entre el gran nombre de camps de batalla de la
guerra de classes

Nota informativa sobre petició d'exhumacions de fosses comunes al Cementiri General de València

 

FÒRUM PER LA MEMÒRIA DEL PAÍS VALENCIÀ

Apartat de Correus 3066. 46014 València

www.forumperlamemoria.org



NOTA INFORMATIVA


Diligencias Previas 399/2008 sobre desapariciones forzadas

Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional


El Fòrum per la Memòria del País Valencià, ha presentado el día 21 de octubre de 2.008, en el Juzgado Central de Instrucción nº 5 de Madrid, a través de su procuradora y de su abogada, Dª Amalia Alejandre, una petición para exhumar 3 fosas comunes ubicadas en el Cementerio General de Valencia. Descripción de las fosas objeto de la petición:


Fosa Común de la Sección 8ª Derecha:

Se solicita la exhumación de esta fosa para conocer e identificar el número real de personas que en ella fueron tiradas. La fosa consta de tres cuadros y solamente fueron registradas personas en el cuadro nº 1, desconociéndose por tanto, el número de personas y las circustancias de los enterramientos en los cuadros 2º y 3º.


No consta en los documentos existentes en el Archivo Municipal del Cementerio de Valencia, a los que tuvo acceso esta asociación durante los trabajos de investigación y documentación de las fosas comunes, que se hayan realizado exhumaciones o enterramientos posteriores al 3 de setiembre de 1.940, excepto los de las sepulturas preferentes individuales de superficie.

Superficie de la fosa: 5.000 m2

Personas enterradas y documentadas en el cuadro nº 1: 1.789

Periodo histórico documentado: del 28 de febrero a 3 de setiembre de 1.940



Fosa Común de la Sección 5ª Derecha:

De esta fosa se solicita la exhumación de un espacio de 1.590 m2 situado entre los cuadros 2º y 4º, dado que el resto de la fosa está destruída a causa de diferentes actuaciones municipales. Declaraciones de personas testigos de la época señalan que después de terminada la guerra, en el espacio señalado y en los cuadros 1º y 2º de la fosa, fueron lanzados cadáveres sin ningún tipo de control ni registro, trasladados hasta allí durante las noches en camiones. Se pretende conocer e identificar a las personas tiradas a la fosa en estas circunstancias.

Superficie total de la fosa: 14.721 m2

Personas tiradas a la fosa desde el 22 de agosto de 1.945 al 19 de octubre de 1.950: 16.535
Personas tiradas y documentadas desde el 22 de agosto al 31 de diciembre de 1.945: 856



Fosa Común de la Sección 7º Derecha:

Se solicita la exhumación de los cuadros 3º y 4º de esta fosa, debido que según consta en los Libros de Registro de Enterramientos del Cementerio General de Valencia, fueron tiradas a dichos cuadros, personas que constan como ejecutadas, sin expresar ningún otro dato ni circunstancia sobre ellas, excepto la fecha de enterramiento. De hecho en los Libros de Registro, constan como "desconocidos".


Durante la sesión del juicio contencioso-administrativo en el Juzgado nº 4 de Valencia, por la demanda interpuesta por esta asociación para impedir la construcción de 1.030 nichos sobre la superficie de esta fosa, que el Ayuntamiento de Valencia pretende construir, el mismo no acreditó documentalmente exhumaciones en esta fosa con posterioridad a los enterramientos que se describen. Esta asociación presentó un Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional por la realización de las obras que a fecha de hoy no ha sido resuelto.

Superficie total de la fosa: 9.659 m2

Personas tiradas y documentadas a la fosa desde el 1 de abril de 1.939 al 27 de febrero de 1.940: 4.109



Valencia, 22 de octubre de 2.008

Se inicia en Cádiz el primer proceso para declarar el fallecimiento de personas desaparecidas en la guerra

 

Juan Pérez Silva, hijo de María Silva "Libertaria" y de Miguel Pérez Cordón, inició el pasado día 19 de Mayo los trámites ante el Juzgado de Instrucción de Chicana de la Frontera (Cádiz), para la Inscripción en el Registro Civil de la muerte de su madre, desaparecida y presuntamente asesinada el 24 de Agosto de 1936 junto al menos a otras 38 personas de Paterna de Rivera (Cádiz).

Se trata del primer proceso para promover expediente de jurisdicción voluntaria y, posteriormente, obtener la preceptiva declaración de fallecimiento, lo que hace teniendo como fundamento los artículos 2.031 y siguientes de la L.E.Civ., 193 y 326 del Código Civil y sus concordantes.

En esta situación de "desaparecida" se encuentras otras muchas miles de personas, asesinadas principalmente entre Julio de 1936 y Febrero de 1937, y a pesar de que en los últimos años de la década de los setenta y principio de los 80 se hicieron muchas inscripciones, el miedo y los problemas a los que se tenían que enfrentar las familias en los juzgados (falta de documentación, exigencia de testigos presénciales, etc..) hizo que muchas "desapariciones" no se hayan inscritos al día de hoy, algo fundamental, entre otras razones para cuantificar legalmente el número de represaliados.

En este caso, Juan Pérez se basa no solo en la memoria oral, sino también en los trabajos de investigación de José L. Gutiérrez Molina, recientemente publicados en el libro: “Casas Viejas: Del crimen a la esperanza. María Silva Libertaria y Miguel Pérez Cordón: Dos vidas unidas por un ideal” (1933-1939), páginas 142 a 150.

La petición solicita “finalizar con legal declaración de fallecimiento de Doña María Silva Cruz, si así se estimara procedente, y anotándose éste en el Registro Civil de la localidad de Paterna de Rivera (Cádiz), con la causa de por arma de fuego a consecuencia de la acción de los sublevados en julio de 1936”.

Juan Pérez también denunció -junto a otras familias andaluzas- a la Audiencia Nacional del juez Baltasar Garzón, el pasado 18 de Julio de 2007, la “desaparición” de su madre, estando a la espera de la decisión de abrir el proceso.

XI Marxa Homenatge als Maquis - MARXA 2008


Programa ACTIVITATS


Granollers, divendres 13 de juny :

A les 19 h als Anònims (c/Miquel Ricoma núm. 57): Xerrada a càrrec de la historiadora Dolors Marín sobre “La guerrilla urbana llibertària” en homenatge a Ramon González Sanmartí “el Nano” de Granollers en el setantè aniversari del seu assassinat..


Mollerussa, dissabte 14 de juny - Al CSO la Tercera Sèquia (Afores)

Durant el matí elaboració cassola vegetariana a càrrec dels Kassolaris del Sió.

Durant tot el dia hi haurà paradeta de la distribuïdora Kamilosetas Muskaria i recollida de firmes ILP (Iniciativa Legislació Popular) per declarar Catalunya Lliure de Transgènics.

Pintada d’un Mural en les parets de l’espai alliberat.

A les 12:30 h Presentació de la 11ª. Marxa Homenatge als Maquis (5a per les nostres terres) a càrrec del Pep Cara (historiador). * A les 13: 30 h Obra de Teatre a càrrec de la companyia PM SENSE COMPANYIA amb l’obra “El Gall Roig”. * A les 15h Dinar Popular Kassolari, cal apuntar-se al següent

correu electrònic: infotrinx@nodo50.org o anant al CSO i apuntant-s’hi allí una setmana abans. * A les 17h 3er Maquis Rock amb MYSK - KARBUNKO – KAFARNA

Tots els actes son gratuïts menys el dinar, preu popular per determinar.


Terrassa, dissabte 14 de juny

A les 18 h al Centre d’Estudis Llibertaris Francesc Sàbat (ctra. Montcada 79): Debat sobre el llibre Clandestinos de Dolors Marín a càrrec de l’autora i del també historiador Just Casas.

La Seu d’Urgell, Bellver Cerdanya, Martinet, 18-19-20 juliol (Per participar en les jornades, cal apuntarse).

MAQUIS ’08 5ª OFENSIVA CONTRA L’OBLIT


Alt Urgell i la Cerdanya, 18,19 i 20 de Juliol

Des del dia 1 al dia 18 de Juliol, hi haurà la exposició “10 anys de Marxa Homenatge als Maquis” a l’Ateneu Popular (c/ Canonges de la Seu d’Urgell).


La Seu d’Urgell, Divendres 18 de juliol

A les 20:30 h al Centre Cívic del passeig, presentació del llibre Clandestinos. Los Maquis contra el   franquismo amb la presència de la seva autora Dolors Marín i del també historiador Pep Cara.


Bellver de Cerdanya, Dissabte 19 de juliol

Alberg la Bruna -Pla de Codina, 2- (afores).

9:00 h : Arribada i instal·lació. * 10:30 h : Xerrada-col·loqui “La Dona al Maquis” a la sala d’actes, a càrrec dels historiadors Pep Cara i Dolors Marín. * 12:30 h: Documental sobre els Maquis. * Durant tot el cap de setmana hi haurà l’exposició “10 anys de Marxa Homenatge als Maquis”. * 14:00 h: Dinar. * 16:00 h: Ruta dels Maquis comentada per dos guies. Tindrem dos opcions a triar, l’opció curta de 4km i la llarga de 8 km (apte per tots els públics). * 20:30 h: Sopar. * 22:00 h - 24:00: Concert al Pub Vell, c/ Batllia de Bellver de Cerdanya, amb: El Ataque de la Basura Radioactiva (punk electrònic - Karcelona). Entrada gratuïta.


Bellver i Martinet, diumenge 20 de juliol

* 8:00 h: Esmorzar. * 11:00 h: Ruta comentada als Bunquers de Martinet. * 13:00 h: Final Maquis’08
Més Informació: infotrinx@nodo50.org


Barcelona, dissabte 30 d’agost

A les 20h trobada al lloc on van assassinar al company Josep Lluís Facerías, al Passeig Verdum cantonada amb el carrer Doctor Pí i Molist.


Sants (Barcelona), diumenge 7 de setembre

A les 10 h El Col·lectiu Negres Tempestes i l’Ateneu Llibertari de Sants organitzen un recorregut pels llocs més emblemàtics de la lluita dels Maquis a la ciutat de Barcelona. Ens trobem a la plaça de Sants, a darrera del monument al Ciclista.


Vilanova i la Geltrú, divendres 12 de setembre

A les 18h passi Pel·lícula-documental i posterior taula rodona “La lliçó dels Maquis a la lluita postmoderna” al local Endimari -Rambla Castell, 31-.


Vilanova i la Geltrú, dissabte 13 de setembre

A les 17h paradeta, teatre, música...Plaça Maquis (pç. Pau Casals) “La plaça és vostra”


Berga, dissabte 20 de setembre

 * 8 h Caminada comentada per les bases guerrilleres properes als canals de Sant Miquel (es sortirà des del Pont de Pedret). * 13:30 h a la carretera vella de Vilada: Homenatge a Joan Vilella, Josep Puertas i joseph Bertobillo. * 18 h Presentació de la reedició ampliada i en català de la biografia de Joan Busquets a l’Ateneu Columna Terra i Llibertat. * 23 h Concert a la plaça de la Ribera.


Sallent, dissabte 27 setembre.

A les 9h caminada comentada. Ens trobarem a la sortida rotonda entrada Sallent sud, per fer la Caminada de Sallent cap a Castellnou, pel camí coneixerem el lloc de dues bases de suport als maquis i al final de la caminada visitarem un petit museu que parla del maquis Ramon Vila.


Celoni, dilluns 5 de gener 2009

A les 12 h trobada al cementiri de Celoni en record del company Quico Sabaté-


Per més informació :

http://sindominio.net/marxa-maquis

www.myspace.com/collectiualestrinxeres

Comisión por la Recuperación de Memoria Histórica de Coruña denunciará al alcalde y tres ministros por incumplir la le. (31/06/08)  


        El presidente de la Comisión por la Recuperación de Memoria Histórica de Coruña, Manuel Monje, anunció que mañana presentarán una denuncia contra el alcalde coruñés, Javier Losada, y los ministros de Fomento, Magdalena Álvarez; de Economía y Hacienda, Pedro Solbes; y de Defensa, Carme Chacón, "por pervivencia en edificios públicos de escudos que son ilegales desde hace 27 años".

"Consideramos que hay falta de voluntad política para cumplir la Ley de Memoria Histórica y que, en ningún caso, puede alegarse ignorancia o falta de tiempo para proceder a su cumplimiento", señaló Monje, quien añadió que estos escudos perviven "bajo la responsabilidad" de los denunciados.

Monje aseguró además que lamentan "muchísimo" haber llegado hasta este punto, pero dijo que era "el momento de decir basta ya", después de ofrecer varias iniciativas trasladadas al Gobierno municipal "para evitar dar este paso". Hasta en 26 ocasiones se ha llevado al Pleno del Ayuntamiento y en cinco de ellas se votó, pero el PSOE y el PP lo hicieron en contra", recordó.

El presidente de la Comisión dijo que ya en 2006 le mandaron una carta al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "informándole de esta situación, de que en La Coruña no se cumplía la Ley". "Para vergüenza nuestra somos la capital de la simbología franquista", manifestó.

Manuel Monje se preguntó cuál es el objetivo del alcalde coruñés, Javier Losada, ya que, en su opinión, está realizando una "maniobra de despiste" quitando "sólo algunos" símbolos franquistas y dejando "sin tocar la mayoría". "Lo hace de forma vergonzosa, sin que nadie se entere, y queremos que lo haga a la luz del día", comentó.

La Comisión recordó nuevamente que se deben cambiar los nombres de varias calles de la ciudad que recuerdan a personajes de la etapa franquista, así como la estatua de Millán Astray o el nombre del Hospital Juan Canalejo, "fundador de la Falange en La Coruña", como señaló Monje. "Que no quepa ninguna duda de que ganaremos esta batalla", vaticinó.

La denuncia se presentará a las 10.30 horas de la mañana en el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, en La Coruña. Ésta se llevará a cabo con motivo de los símbolos franquistas en el Palacio de María Pita (Ayuntamiento); el Cuartel de Atocha y la Comandancia Militar de Marina, dependiente del Ministerio de Defensa; en la Aduana, del Ministerio de Economía; y en Correos, del Ministerio de Fomento.

 

LA HISTORIA ORAL DE LA GUERRA CIVIL LLEGA A JUICIO

Los investigadores reclaman protección constitucional y que secumpla la Ley de Memoria Histórica frente a las acusaciones de las familias de presuntos represores de la Guerra Civil y del franquismo.
 
El País/JOSÉ ANDRÉS ROJO 02/06/2008

¿Hasta dónde se puede llegar a la hora de investigar el turbio pasado de la Guerra Civil? ¿Es más importante conocer lo que ocurrió, y hacerlo público, o abstenerse para respetar el honor de los descendientes de episodios tan poco edificantes? ¿Qué margen tienen las víctimas, que pasaron años de humillación y oprobio, para recuperar una dignidad que la dictadura les escamoteó? ¿Hay algún consuelo en conocer la verdad? ¿Qué peso tienen los documentos que se conservan de la represión, con juicios sin garantías jurídicas y con testimonios arrancados en una atmósfera de miedo a una autoridad implacable? ¿Y qué crédito dar a los testimonios orales de los supervivientes que, en muchos casos, no pudieron hablar hasta fechas recientes?

Hace unos meses, el Juzgado de Primera Instancia de A Estrada, en Galicia, absolvió al historiador Dionisio Pereira que había sido acusado por los descendientes de Manuel Gutiérrez, alcalde de Cerdedo durante el franquismo, de no querer rectificar para salvar el honor de sus antepasados las conclusiones que hizo públicas en 2003 en un libro colectivo sobre la represión franquista.
 
Basándose en testimonios orales, Pereira señalaba ahí la presunta implicación de Gutiérrez, y de Francisco Nieto, entre otros, como "participantes o instigadores" en los actos que acabaron en agosto de 1936 con la vida de seis personas en la comarca de Cerdedo.

SE BUSCAN VOLUNTARIOS PARA EL HOMENAJE A LOS EX PRESOS Y EX PRESAS

El próximo 14 de junio se celebra en Madrid un homenaje a los hombres y mujeres que fueron hechos presos por sus ideas políticas durante la dictadura franquista. Ese día, cerca de 800 ex presos y ex presas de todo el Estado irán a comer a Rivas Vaciamadrid (Madrid). Y hacen falta voluntarios para ayudar en todo lo necesario para organizar la comida, acompañar a los homenajeados y homenajeadas y que sientan el reconocimiento que merecen los hombres y las mujeres más demócratas de este país.

CUALQUIER QUE QUIERA OFRECERSE A COLABORAR TIENE QUE LLAMAR A LOS NÚMEROS DE TELÉFONO:

91.666.69.08
91.666.69.07

El horario en el que puedes llamar es de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00


Para información sobre el homenaje y la asociación de ex presos y ex presas:
http://www.asocexpresospoliticos.org/

(+ información)

La Federación Estatal de Foros por la Memoria reanuda los trabajos de exhumación de los cinco republicanos asesinados por pistoleros falangistas

 

Los trabajos, que fueron iniciados por voluntarios de la organización el pasado 15 de mayo y tienen prevista su finalización el próximo domingo, prosiguen con la búsqueda de los cuerpos aún no localizados. La Federación Estatal de Foros por la Memoria recuerda que el pasado 17 de mayo fueron hallados los restos de tres de los cincos jornaleros asesinados en 1936, según el Informe Histórico de la Federación, el cual constituye el soporte documental de los presentes trabajos.


La Federación así mismo anuncia que para hoy, sábado 24 de mayo, a las 18.30 horas se celebrará un merecido homenaje a los jornaleros asesinados, el cual contará con la participación de los familiares de las victimas franquistas. En dicho homenaje se recuperarán los valores republicanos encarnados por los luchadores de la libertad, Ángel Otero Alonso, Silverio Sánchez Muñoz, Epifanio Pascual García, Gregorio Pascual García y Cecilio Otero Hernández. La Federación recuerda que en el mismo Alcañizo existe una segunda fosa donde yacen supuestamente los vecinos republicanos Agustín Moreno Sanz, Valeriano Rodríguez Sánchez y José Otero Polo, “Tío Puerro”.


La Federación Estatal de Foros por la Memoria invita a los compañeros de la prensa a difundir los trabajos de exhumación y homenaje que viene realizando la Federación con el fin de denunciar el gigantesco osario donde vivimos los españoles postfranquistas y ayudarnos en nuestra labor de recuperación de memoria histórica y dignidad. La Federación aclara que la recuperación de dignidad se refiere a parte de la sociedad española actual, ajena extrañamente al genocidio español por parte del fascismo. Los compañeros republicanos asesinados, represaliados, encarcelados, exiliados y desaparecidos nunca perdieron su dignidad. Es más, su lucha desinteresada por la Democracia resplandece aún más en esta España asediada todavía por las fuerzas del nacionalcatolicismo.


La Federación Estatal de Foros por la Memoria continuará reclamando, tal y como sostiene Naciones Unidas, Reparación, Justicia y Verdad para las víctimas de delitos de lesa humanidad y genocidio.


Más información:

www.foroporlamemori
 

El Muro cayó y dejó su herencia maldita

 

Bruno Lima Rocha (politólogo radicado en el sur de Brasil), 

blimarocha@gmail.com  

 


El lunes día 09 de noviembre cumplen veinte años de la derrumbada, a martillazos, del Muro de Berlín, erguido a las prisas en 1961. La actual generación de jóvenes (entre dieciocho y veinticinco años) tiene poca o ninguna noción de esos significados para la política contemporánea. Afirmo eso basado en mi propia experiencia reciente en la docencia universitaria, trabajando también con especialización y post-grado académico. 


El término de la URSS vino después de la reacción popular al último suspiro estalinista en la forma de golpe militar en agosto 1991. Con el fin de la Guerra Fría, la derrota y la disolución de la antigua Unión Soviética, concretizada entre agosto y diciembre de 1991, jugaron en la fosa común las ideas de igualdad y durante una década, fue asociada la democracia liberal como única forma de régimen democrático. A partir de la derrota y posterior disolución de la antigua Unión Soviética culmina un proceso donde, de forma intencional, se confunde la plataforma de la igualdad con ineficiencia económica e ideas ultrapasadas. 


Mucha pavada fue dicha, como el Fin de la Historia y la irreductible marcha de la humanidad rumbo a la mundialización del capitalismo. Ni todo fue o es tan simplista, siendo que la Caída del Muro fue conmemorada por varios sectores de la izquierda, justo los críticos más duros de aquel Estado totalitario.

 

El senso común, bombardeado por las industrias de bienes simbólicos (media corporativa) en general, percibe sólo el efecto de la llamada Globalización de las Corporaciones, como la materialización de la victoria política, económica y militar de los EUA y el bloque de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esto genera una serie de equívocos y déficits en la formación de aquellos que están en la faena política cotidiana y la ciudadanía brasileña paga el precio por esta laguna. El problema se nota en dos ejemplos. Uno, confundir la política de izquierda esencialmente con la mayor intervención del Estado en la economía. Otro relaciona este campo del pensamiento sólo con totalitarismo y partido único. Se traducen conceptos apenas explicados en jerga y rótulos de poca o ninguna profundidad. Sólo para ejemplificar el volumen de las tonterías, hay muchos analistas políticos por ahí diciendo que “tal político es de izquierda porque defiende mayor intervención del Estado en la economía capitalista”. Bien, por ese concepto tuerto, Franklin Delano Roosevelt también sería de “izquierda”. 


Estos equívocos son una parte de la herencia maldita de la Cortina de Hierro. El senso común asocia al pensamiento distribuctivista e igualitario a las características de una sociedad gobernada bajo dictaduras de inspiración marxista. Esta es una verdad sólo parcial. Ni todo socialismo es dictatorial y menos aún marxista. Es correcto que el marxismo - con todas sus derivaciones - fue el pensamiento mayoritario en las izquierdas. Pero está lejos de ser el único. Los embates en el interior del campo socialista comienzan en 1848 y culminan en la fractura entre federalistas (anarquistas) y centralistas (marxistas) en la 1ª Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT, 1864-1871). 


Ya el siglo XIX el problema de la libertad y de la vía estatal dividía aguas. Y, justicia sea hecha, todo lo que aconteció en las sociedades gobernadas por la Nomenklatura como clase dominante fue previsto por los opositores de Marx dentro de la AIT. Dicho y hecho. Al desdeñar del problema de la libertad y centralizar las decisiones en gestores profesionales basados en una doctrina con pretensión “científica”, la sociedad pasa a ser sólo un objeto de control y no sujetos a ser emancipados a través de la gestión directa en el mundo del trabajo, de la cultura, de la política y del ocio.

 

Entiendo que es urgente rescatar la crítica al totalitarismo por izquierda para contraponerse su falsa alternativa, el pensamiento único de base neoliberal. La asociación vulgar disemina la creencia de que “competencia” de mercado es sinónimo de libertad política. No es. El primer Estado que la ortodoxia neoliberal toma de asalto es Chile de Pinochet. Los economistas chilenos formados por Milton Friedman, con apodo de Chicago Boys, hicieron real el autoritarismo de mercado. 


En parte el problema continúa. El régimen dictatorial de la China comprueba que la dictadura de partido único y control de la sociedad entran en “armonía” perfecta con las grandes transnacionales. Su clase dominante, los mandarines del Partido, son dublés de empresarios e interdependientes económicamente de los Estados Unidos. Eso puede ser todo, menos la expresión societaria de la libertad política con distribución de renta y poder. 


Está más del que probado. Una sociedad justa no puede ser basada ni en la competición y tampoco en ninguna forma de pensamiento único. Veo dos desafíos fundamentales para las izquierdas actuales. Uno es profundizar las formas de democracia social con participación directa en las decisiones fundamentales. Otro es librarse de vez de toda la herencia maldita del extinto Bloque Soviético y sus derivaciones.

 

 

Bruno Lima Rocha es politólogo, docente universitario y milita en el frente de medios del Elaopa.

 

 

-----(ir a TEXTOS INTERESANTES)-----

 

 

 Article de Bruno Lima Rocha sobre la repressió a la FAG de Rio Grande do Sul (Brasil)

 

La governadora de Riu Gran do Sul Yeda Crusius encerta en el que ve i arriba al que abans no podia mirar


La vesprada de dijous, dia 29 d’octubre de 2009, va marcar la història recent de la política de Rio Grande do Sul (estat més meridional de Brasil i límit d’Uruguai i Argentina). Aquest dia, la seu de la Federació Anarquista Gautxa (FAG) en Porto Alegre va ser el blanc d’un procediment de la Policia Civil (la policia judiciària estatal), que portant un mandat de la Justícia (estatal, per descomptat), es va fer efectiu per a entrar en aquest domicili. El motiu, una acusació per calúmnia i difamació per part de la pròpia governadora d’estat, l’economista Yeda Rorato Crusius (PSDB). Les pàgines que segueixen expressen allò que ha passat des del punt de vista dels atacats i presenta una de les interpretacions possibles de ser acceptades per a explicar el per què del procediment discrecional. El centre és la batalla pels drets polítics d’un col·lectiu, contra el resguard de la imatge personal, blanc primari de les batalles politicomediàtiques de la contemporaneïtat. Per descomptat, la llibertat d’expressió i la política com a eina de mobilització estan en joc també. El neoliberalisme salvatge que envaeix les entranyes de l’aparell d’Estat en Rio Grande necessita d’un Executiu fort i autoritari.


El que va passar


En aquella vesprada 
va ser llançada l’execució per la Policia Civil del Riu Gran del Sud de dos mandats judicials de recerca i captura, en dos llocs simultanis. Un equip de la Civil va anarcontra la seu pública de la FAG (en la Ciutat Baixa, barri bohemi pròxim al Centre de Porto Alegre) i, un altre va partir rumb a l’adreça d’hostalatge del portal vermelhoenegro.org (on s’agreguen les federacions i grups estatals aliats en el Fòrum de l’Anarquisme Organitzat, FAO) localitzat en la ciutat de Gravataí, Regió Metropolitana de la capital gautxa. En tals ordes judicials constava l’autorització del Poder Judicial Estatal de captura de material imprès de propaganda, ordinadors (CPU), memòries (back up) 
i altres objectes relacionats a la queixa criminal. Es ressalta que la queixa judicial, va ser de la pròpia governadora com a persona física.


El motiu, segons l’orde judicial, 
va ser la campanya de 
cartells pegats als carrers de l’estat del Rio Grande do Sul (RS) i de difusió electrònica a través d’un portal d’Internet, derivats de l’assassinat del colon sense-terra Eltom Brum de Silva. Yeda es va sentir ferida en la seva imatge, perquè se li atribuïa el terme de “assassina”, fent-la responsable política per la violència promoguda per la Brigada Militar (BM, policia militar del Rio Grande do Sul) quan en el matí de 21 d’agost, un sense-terra va rebre un tret de balins a traïció per l'esquena . El procediment seria llavors per a aconseguir proves materials, corroborant la queixa, i justificant així el procés contra els responsables de la dita campanya. Com ja vaig dir més a dalt, en l’era de la política mediàtica, un cartell artístic té un pes considerable.


D’acord amb el testimoni de veïns del carrer, els agents de l’Estat inicialment van intentar enderrocar la porta, ja que la seu estava tancada en aquell moment. Després de l’entrada en el local, per mitjà de la lectura del mandat, van iniciar la recerca a l’interior de l’immoble de cartells, butlletins informatius i altres documents, alhora que van desconnectar el telèfon, al·legant que durant aquella execució no es podia usar tal 
mitjà. Un dels fets és que a més del cartell requerit per l’orde judicial, haurien sigut portats els arxius d’altres produccions impreses d’opinió política i informació, així com un arxiu d’altres cartells. Un d’ells reivindicava la sortida de la governadora, el mandat del qual està travessat per casos de denúncies de corrupció i situacions límit, com la de la mort del seu exrepresentant a Brasília, Marcelo Cavalcante. Al mateix temps, l'imprès associava la imatge i gestió de l’economista neoclàssica (neoliberal i neoinstitucionalista per complement) denunciant-la per entreguista, a causa de la ingerència del Banc Mundial en el seu projecte polític.


Així, si el problema 
fos buscar proves de campanyes injurioses contra el govern constituït a través d’un marge de vots de prop de 5% en el segon torn de 2006, la captura d’impresos 
ja n'hi hauria prou. Però, conforme va ser àmpliament divulgat pels mitjans alternatius del sud del Brasil, l’operatiu es va emportar, a més de material gràfic i serigrafia, també documents interns de la FAG, actes de reunions i documentació en general de la vida interna de la Federació. A més d’allò que constava en el mandat, van ser confiscats altres documents no relacionats al fet, així com discos d’arxiu de copias de seguridad i del mateix CPU. Preguntaven per armes i drogues, en una temptativa de criminalització. Ni les escombraries es van lliurar. Haurien inquirit als militants allí presents, sobre els que prenen les decisions, els que són els responsables, com funciona la FAG, si té registre jurídic formal com a associació o entitat. Per a una acció de danys morals, l’operació sembla més de policia política, encara que (de moment) d’intimidació i no de repressió física.


Simultàniament van buscar també, amb un segon mandat semblant, l’adreça i el responsable per la pàgina d’Internet. Sembla evident que la peça jurídica intentava criminalitzar a l’encarregat tècnic de la pàgina, un treballador autònom que simplement presta serveis per al col·lectiu gestor de la pàgina. Com el mateix no 
va ser localitzat, va ser portat a la 17ª comissaria de la capital (la comissaria que s’està especialitzant a actuar com a policia política) el titular de l’adreça delportal. Aquest tampoc és membre actiu de la Federació, però així i tot va ser confiscat en aquest local en Gravataí també el CPU del seu ordinador i un palm-top d’ús personal. I, tal com en Porto Alegre, la policia judicial va confiscar arxius de documents històrics de la FAG, que romanien allà guardats al llarg dels anys, com ara cartells, revistes i informatius diversos. Qual és el mòbil? Un procediment de rutina o la determinació superior d’aconseguir dades i control intern d’una organització política que juga per fora de la disputa parlamentària?


Després de les diligències i aprensions 
van ser llavors identificades i portades quatre persones per a interrogatori a la 17ª comissaria de Policia Civil en Porto Alegre. Altres testimonis encara van quedar de comparèixer de manera que el delegat titular de l’interrogatori pugui concloure'l en curt temps. Per lògica, alguns individus poden arribar a ser acusats. Resta saber la dimensió i la caracterització jurídica del procés. El resultat polític és multiplicat, això perquè el reu en un cas d’aquests, al contrari de bona part del secretariat i dels ocupants de llocs de 1r, 2º i 3r esglaó que van passar pel Palau Piratini (seu de l’Executiu estatal) en aquest govern i en l’anterior, no es tracta de reu per corrupció i sí per expressar una opinió política. Amb tota certesa, si això arriba a ocórrer, Yeda haurà fomentat una campanya de tipus solidaritat militant sense precedents n la història contemporània de l’estat gautxo.


Yeda va tirar al que va veure i va encertar on no podia mirar


Una vegada que la governadora es va alliberar del rol d’enjudiciada en el procés d’investigació federal de l’Operació Rodin (corrupció del Departament Estatal de Trànsit en el Rio Grande do Sul), 
consiguió mantindre la majoria per a suspendre el informe del procés (impeachment) i tornar buida la Comissió Parlamentària d’Investigació (CPI) de la Corrupció, es va veure sense frens i apta per a la contraofensiva. Es va escapolir de la Justícia Federal i va fer us de la majoria parlamentària per a guanyar en la “molt noble, lleial i valerosa” Assemblea Legislativa de RS. 
Va arribar l'hora de contraatacar, va pensar el govern. Un bon començament seria atacar una organització política menys mediàtica, de tipus no parlamentari, i amb menys visibilitat per no comptar amb llocs de govern o representació, fruit de la seva línia ideològica i opció estratègica. Bé, una organització d’aques tipus en RS és la FAG. És el blanc perfecte, considerant inclusivament aspectes històrics de divisió en el pensament socialista que remunten a la 1ª Internacional dels Treballadors (AIT, reivindicada pels anarquistes).


El possible error de càlcul pe part d’ella i la seva assessoria (almenys aquells que aconsegueixen aconsellar-la) 
va ser pressuposar que la grandària i l’opció ideològica d’aquesta organització implicaren aïllament i pocs vincles. Just es va donar al revés. Fruit de la inserció social i d’una política no sectària, encara que radical i intolerant amb la intermediació parlamentària, va sobrar solidaritat amb la FAG. Entitats punta com el sindicat de treballadors de l’educació pública (Cpers-sindicato) i el Moviment dels Treballadors Rurals Sense Terra (MST), a més de l’Associació Gautxa de Radiodifusió Comunitària (Abraço-RS), passant per la pàgina d’oposició i d’alternativa mediàtica més llegida de l’estat (RSurgente.org) immediatament van començar a moure’s, a articular suports jurídics, arribant fins a desplaçar gent al local sotadiligència. Tal va ser el cas de la presidenta i vice del Cpers, que es van dirigir a la seu de la Federació (pròxima al Centre de Porto Alegre) i immediatament després van acompanyar els militants anarquistes a la 17ª comissaria. No es tracta de poca importància, considerant que el Cpers té més de 90 mil afiliats i és el major sindicat del Rio Grande.


El major moviment popular de l’Amèrica Llatina també es va moure. El MST va divulgar una nota oficial de repudi a l’atropell i de solidaritat, i va posar el seu aparell jurídic a disposició (així com també el gabinet d’advocats que atén el sindicat d’educació 
va ser accionat). Les ràdioscomunitàries van accionar la seva difusió en Porto Alegre, i, en el cas de RS Urgente, el seu editor va entrar en contacte telefònic amb una de les acusades i va publicar en la seva pàgina la nota sobre l’organització atacada. Això va ser només el començament, sent enviades desenes de notes de solidaritat i gestos de suport, inclusivament d’altres països, com en el veí Uruguai i l’Argentina, on organitzacions afins en la línia política van prendre les conduccions de la xarxa de solidaritat i van fer circular informació i accionar altres suports. De l’exterior, l’acte més àgil i notori va ocórrer a Espanya, on la Confederació General del Treball (CGT) un dia després, va realitzar un breu acte de protesta enfront de l’ambaixada del Brasil a Madrid. Durant la setmana, la llista de solidaritat va créixer en forma espiral, arribant a països de l’Amèrica Llatina, Europa, Austràlia i EUA. Definitivament, Yeda va errar el blanc.

La lògica invertida -l'acusadora passa a perseguir políticament, l’argument és la calúmnia


Entenc que el cas caracteritza una amenaça directa d’
assetjar la llibertat d’expressió del periodisme en el seu to més polític i de l’ús de la comunicació alternativa, que va del muralisme, passant per l’agitació i propaganda, fins a arribar a la Internet. A l’assetjar la circulació d’informació per fora dels canals oficiosos (els mitjans corporatius, palangristas, com diuen els veneçolans), Yeda creu forçar un consens construït en la base de l’espiral del silenci i de silenciar a l’oposició amb la repressió policial i d’una certa complicitat dels poders no triats per mitjà de l’urna de la democràcia representativa. Així, sense un cert grau de domesticació de la Justícia estatal i del Ministeri Públic del RS, mai hi hauria semblant acarnissament i autoconfiança en l’acte de reprimir. El seu govern, els seus assessors i aliats polítics estan marcats com a blancs d’investigació de tipus policial per robatori de recursos públics a través del control de parts de l’aparell d’Estat. La típica “Patria Contratista” com afirmen els brillants periodistes d’investigació argentins. S’inverteix la lògica, com ho va ser en el cas del banquer bandit, Daniel Dantas. El perseguit passa a ser al perseguidor, el jacobí idealista que va pensar poder canviar la societat brasilera a través de l’Estat que l’oprimeix. Va donar en el que va donar.


En el cas de l’avançada neoliberal salvatge en el Rio Grande, tinc la certesa que aquesta campanya pública 
llançada per la FAG dins del context de mobilització sindical i popular àmplia que ve desenvolupant-se almenys des de fa un any en aquest estat, irrita profundament la governadora Yeda Crusius (PSDB). Tant ella com el seu perímetre de suport directe operen -literalment- com a braç politicoeconòmic-mediàtic del capital financer, són executors d’un acord entreguista i rifen els destins dels treballadors del servei públic de RS als abusos i les pràctiques poc o gens republicanes de les “consultories” contractades per a executar aquest mateix contracte. Tot això ve denunciant l’organització reprimida, la FAG, públicament per tots els mitjans que li són possibles, incloent-hi la pegada de cartells en els carrers de la capital Porto Alegre i d’algunes “cidades-pólo” (grans ciutats de l’interior) l’estat. En l’era de la política mediatitzada, era quasi “natural” la reacció de l’Executiu amb aires discrecionals. Va tardar, però va arribar.


S’al·lega, de part de la governadora, que l’acció de queixa criminal i la conseqüent intervenció policial, 
van ser motivades per la defensa del seu honor. Aixeco una altra hipòtesi. La meta era responsabilitzar a un col·lectiu o alguns individus organitzats en la Federació. Després de l’entrada en la seu i l’aprensió de material, tant l’interrogatori i posterior procés judicial són contra els individus identificats i responsabilitzats per la referida campanya pública de difusió d’opinió en nom de la FAG, sobre el fet del colon sense-terra Eltom Brum de Silva sent assassinat per operadors de la Brigada Militar, a l’agost en la hisenda Southall en São Gabriel, en la Frontera Oest. En aquest cas, hi ha una sospita inicial i fins avui mal explicada. Segons allò que s’ha denunciat pel moviment de ràdios comunitàries, recau sobre un oficial d’alta graduació la possible autoria dels tirs. Aquesta desconfiança, la de que el soldat que va confessar no és el verdader autor dels tirs, és una hipòtesi reforçada per la carta del Grup Tortura Mai Més de São Paulo. Si l’acció solidària aconsegueix reobrir l’interrogatori o federalitzar la investigació, llavors l’efecte contrari serà total.


Un altre tema complementari és la responsabilització política. Una acció de l’envergadura del
desallotjament del MST en la Hisenda Southall no és de rutina i passa per un equip d’acompanyament i gestió de crisi al servei de l’Executiu. Tot acte repressiu de dimensió política té un nivell de responsabilització política. Si els agents de policia estatal actuen sota l’orientació del govern de torn, la cap de l’Executiu és, per tant, la responsable política del que vingui a ocórrer per accions derivades dels seus comandats. Aquest raonament, exposat en la forma d’eslògan de campanya política, encara que prou aplicat en els països germans, no té aquesta costum en el Brasil. Per fora de la cultura política brasilera, que és còmplice amb la corrupció endèmica i estructural, però no amb les paraules dures del joc real, va ser més fàcil per a Yeda aconseguir l’orde judicial per a l’operatiu. L’acusació d’assassina era massa fort. Va passar a merèixer la pena reprimir. I va ser el que va succeir.


Els poders estatals temen la lluita política dels anarquistas


El procés per part de la governadora Yeda Crusius contra la FAG té el seu origen per tant en el contingut de materials de comunicació visual, o millor, d’opinió i propaganda, els quals ella considera calumniosos. Específicament el terme “assassina”. En aquest cas es tracta de cartells, pamflets i contingut de la Web de Internet narrant els fets polítics i opinant sobre una realitat específica, la política d’aquest govern de torn en Rio Grande do Sul, les seves conseqüències i la responsabilització d’aquestes, d’acord amb les pròpies regles jurídiques vigents de l’Estat.


El que pot haver-la deixat inquieta és saber que una força política extraparlamentària, aconsegueix apuntar amb precisió als manadors i responsables dels crims contra el poble i la seva propaganda té efectes superiors a la dels grups també radicalitzats, però aïllats socialment. Específicament l’episodi de l’assassinat del sense-terra Eltom Brum de Silva i les anàlisis divulgats per la FAG sobre els fets van motivar la queixa d’injúria, 
calúmnia i difamació, de la qual es va desenvolupar el mandat judicial de cerca i captura en la seu pública de la FAG referent als cartells llavors produïts i divulgats la setmana següent al 21 d’Agost de 2009. De què ella ens acusa? De defendre amb idees i treball de base la memòria i el sentit del martiri d’un sense-terra. aAquesta vegada el mort va ser en l’estat on l’agro-negoci respon per quasi 40% del PIB, té pressió de mitjans favorable, bancada parlamentària pròpia i aconsegueix extraure fons dels diners públics estatals sense més dificultats. Una de les micro regions on el conflicte de terres és més fort és justament en la Frontera Oest, on es localitza el municipi de Sant Gabriel. A més de l’embat històric contra el latifundi, l’agro-negoci es col·loca al servei de la indústria verda, com la de la canya de sucre transgènica en el nord del Rio Grande, o del Deserto Verde (plantacions d’eucaliptus en escala absurdament gran).


Quan una força política que actua per 
fora del joc electoral de tipus democraticoburgés aconsegueix formar part de les pautes generalitzables a l’estat, ja demostra la grandària suficient que justifiqui la seva repressió. El lema va ser la suposada calúmnia, i el fet estructural va ser el posicionament sobre el futur del Rio Grande, la sobirania popular i la seva Bioma Pampa. I, 
val la pena recordar, en el sud del país, el treballador rural va ser covardament mort amb un tir de calibre 12 a traïció, havent-hi inclusivament relats discordants quant al responsable directe per l’assassinat.


En el 
límit de la cadena jeràrquica estan els governadors dels estats brasilers, els caps màxims de les policies, tant l’ostensiva (militar) com la judicial (civil). Per tant la responsable és la governadora Yeda en el Rio Grande do Sudl, així com seria el seu governador en un altre estat del país. Però hi ha encara altres consideracions importants. Temes de polèmica i conflicte de projectes estructurals estan en joc. Les polítiques públiques implementades pels governs són també responsabilitat de qui les defineix i executa, més d’una vegada representat en el seu cap, el governador. Llavors, tenim més fets. A més de l’assassinat d’un sense-terra, caracteritzat pels propis mitjans tradicionals (corporatius i comercials) com a polític, però també les conseqüències de les polítiques per a l’educació i salut públiques, de la criminalització de la pobresa i de la violència policial exercida sobre els pobres en les perifèries urbanes i en el camp, així com sobre els moviments socials i sindicats, són banderes legítimes que diversos sectors del poble organitzat aixequen al llarg d’uns quants mesos contra aquest govern.


La mitologia política retro alimenta la contestació contemporània. El Rio Grande que va nàixer de la República Comunera Guaraní, avui viu sota un govern 
infiltrat per reus en processos federals. No és només un govern més de tipus burgés i neoliberal. És un govern burgés i neoliberal sense límits. Per a aquest analista, és tan devastador per a la població gautxa com ho van ser els governs Menem (Argentina, 1989-1998) i Bush Jr. (EUA, 2000-2008). I les propostes i decisions són a més de la pròpia Yeda. Val recordar que el banc estatal (el Banrisul) va ser dilapidat amb la venda del 47% de les seves accions preferencials. Ja el parlament estatal en aquesta legislatura, on l’Executiu té majoria, va aprovar, firmant de forma unànime, el contracte entreguista del Banc Mundial sense tan sols llegir-ho. Per a qualsevol organització d’esquerra mínimament responsable això ja seria prou per a convocar una “Pueblada” d’aquelles. En el cas específic dels anarquistes políticament organitzats en la FAG, semblant entrega de la sobirania popular va sonar com intolerable. Ve d’aquí la motivació per a l’agressiva propaganda pública i el reforç –a través de fronts socials– de l’àmplia mobilització coneguda com Fora Yeda!


Tal vegada el que falta per a la lluita popular brasilera és una tradició vinguda de Mèxic, on es preveu que tenim el dret a lluitar contra un mal 
govern. En aquest cas, entenc que la via més conseqüent seria que la contestació ampliada fos acompanyada d’una major democràcia interna en els moviments populars i sindicals, i a partir d’aquest nou caldo de cultura, modificar el model d’acumulació de forces en la societat brasilera. Això passa per un nou pacte de l’esquerra, on el deure comú seria construir una democràcia participativa. On la igualtat social i econòmica sigui la base de les llibertats polítiques i de la participació directa del poble en les seves decisions fonamentals. És a dir el que la FAG ajuda a fer des que va ser fundada el 18 de novembre de 1995. És a dir el que Yeda tem. Per això aquesta senyora, el seu exmarit, els seus secretaris d’estat i la gent que l’acompanya intenten criminalitzar als militants anarquistes.


Les lluites contemporànies del poble organitzat en l’estat més al sud del Brasil


En el Rio Grande do Sul, des del mes de març de 2008 no existeixen fets aïllats. El que hi ha és una acumulació de temptatives de criminalitzar la lluita popular i una repressió brutal a tots els sectors organitzats de les classes oprimides. Com per exemple en la vaga dels bancaris i dels professors estatals en 2008, que va resultar en la temptativa de 
criminalització del Cpers (Sindicat dels Treballadors d’Educació Pública), avui un dels majors sindicats de l’Amèrica Llatina, amb més de 90 mil afiliats. No n’hi ha prou amb imposar al poble gautxo una secretaria d’educació autoritària i ofensiva a la comunitat escolar; la forma de gestió de la qual és claramentprivatitzadora, esgotant els recursos de l’educació i entregant el pressupost per a ser complementat per les fundacions educacionals, verdaderes bugaderies de diners i de desviació d’impostos. Tampoc puc ometre el procés polític deflagrat junt amb el ministeri públic estatal contra el MST, amb la clara intenció de criminalitzar a aquest moviment. Aquesta és la conspiració oficial que va donar origen a l’assassinat d’Eltom Brum i que ara intenta incriminar a la FAG.


El silenci dels mitjans corporatius també és còmplice. El que està fora de la pauta de les lluites i del monopoli dels mitjans gautxos, capitanejats pel Grup RBS (blanc de denúncia del Ministeri Públic Federal de Canoes), són els efectes a curt, mitjà i llarg termini del préstec amb el Banc Mundial. En aquest contracte absurd i 
ven pàtria, endossat pel govern de Lula, consta, per exemple, el règim de caixa i la ingerencia de consultors estrangers en el pressupost públic de RS. Un altre intent de vendre al Riu Gran és en la liquidació del Bioma Pampa entregant les terres més fèrtils del país per a plantar eucaliptus i produir pasta de cel·lulosa destinada a fabricar paper higiènic a Europa! La mateixa relació desigual es dóna en el tema de la producció d’aliments, quan l’Estat intervé per a afavorir el latifundi en la forma de “agronegoci” i relega l’agricultura camperola i familiar a la penúria i la pobresa. Ja els capitals de la indústria, liderats per la gegant Gerdau (diverses vegades beneficiada amb subsidis estatals i estatals) tenen el seu pla estratègic en RS, impacients per acabar amb els drets adquirits pels treballadors i públicament divulgats en l’anomenada Agenda 2020.


En aquest breu anàlisi no es pot desconsiderar el paper de les elits dirigents ni de la classe d’intermediaris polítics tradicionals, com a agents importants en les decisions polítiques i la seva influència en el joc d’interessos que caracteritza qualsevol govern de qualsevol Estat. Aquí en RS, avui es fonen els interessos dels latifundistes i de l’agro
negoci i tota la seva cadena de depredació, amb la indústria de la cel·lulosa, el desert verd, l’explotació de les reserves d’aigua, la temptativa de criminalització del MST, el tancament de les escoles itinerants dels assentaments, etc...


També estan en joc els interessos d’aquells que viuen del robatori sistemàtic contra el poble, de la corrupció institucionalitzada, de la banca -composta per estafadors i criminals de trage i corbata- de la vella orde de prendre avantatge amb el patrimoni col·lectiu, de despreciar el poble i fonamentalment els seus drets i la seva capacitat de rebel·lar-se. Finalment són 
incomptablesles denúncies i evidències de corrupció escandalosa així com van ser moltes les temptatives de desqualificar i impedir als sindicats i moviments socials manifestar el seu repudi, la seva opinió.


En el que concerneix els treballadors del servei públic, la situació és molt greu. El 
gerencialismeés una de les marques d’aquest govern que va manar a la Policia Civil envair la seu de la FAG. La política d'eliminació dels drets dels treballadors, molts d’ells conquistes històriques i orgullosament iniciades en les lluites dels sindicats de resistència fa més de cent anys, no és exclusiva del govern Lula. En RS el govern Yeda Crusius va prendre i pren diverses mesures per a assetjar, executar repressió i criminalització contra els professors estatals i el seu el sindicat (CPERS), així com contra els seus dirigents. Les escoles públiques s'han convertit en un negoci entre el govern i l’organitzacions privades, les OSCIPS (organitzacions socials d’interés públic; en la pràctica empreses privades substituint l’Estat), amb la seva lògica de gestió i els seus interessos, on qui gana són els de sempre i qui perd és el poble. Les conquistes de dècades de lluites de les categories dels treballadors de l’educació vénen sent combatudes àrduament per l’actual política per a l’educació en el govern estatal, abans també personificat en la figura de Mariza Abreu, exsecretària d’educació, després també responsable per les seves conseqüències. La meta esta quasi per ser aprovada. Rebaixar el salari base i implantar la remuneració per “productivitat”; mesura aquesta que permet enfrontar als treballadors uns contra els altres 
i debilita encara més la representació sindical.


És aquesta la conjuntura que marca la repressió contra la Federació Anarquista Gautxa.


El contraatac: acte públic en el cantó democràtic, marxa per la Borges i acte polític en el Quilombo de les Arts. I ara?


Enmig de l’interrogatori i els dies frenètics que van seguir, es van donar situacions interessants. Analitzo que el moviment de solidaritat amb la FAG ultrapassa el repudi que les entitats del moviment popular i l’esquerra en general han donat al govern neoliberal acusat de corrupció, i opera com un reconeixement al treball d’aquesta organització. Tant en el sentit de la inserció com a forma d’apoderament dels subjectes socials organitzats (retirant així poder dels intermediaris professionals) com en l’efectiva política d’unitat en lluita i no sectarisme estèril.


Això es va fer veure el 3 de novembre, quan a les 18 hores, després d’un temporal, quasi un centenar de persones de diferents agrupacions més a l’esquerra, es van trobar en el Cantó Democràtic, centre de Porto Alegre, per a, 
sota una pluja fina però incessant, participar d’un acte polític de desgreuge contra la repressió patida per la FAG. En la seqüència de l’acte, va haver-hi una breu marxa per la Borges rumb al Quilombo de les Arts, espai cultural de la Comunitat Autònoma Utopia i Lluita, on es va realitzar l’acte polític. Al no canviar l’estil de treball, es demostra als poders de l’Estat que la intimidació oficial no va donar resultat. Si per un costat el titular de la 17ª DP encara no va concloure l’interrogatori, la qual cosa deixa marge per a hipòtesi en el camp jurídic, d’un altre, en el que és estrictament polític, la campanya de solidaritat està enfortida i intentant reobrir l’interrogatori policial de la investigació de l’assassinat del colon sense-terra Eltom Brum. Amb certesa, va augmentar la legitimitat de la FAG i l’organització surtenfortida de l’episodi. I ara?


Concloc apuntant algunes variables. Si els activistes de drets humans aconsegueixen reobrir l’interrogatori de l’assassinat d’Eltom, com queda la cúpula de la seguretat pública en RS? Què farà el govern de Yeda Crusius? Ella va redoblar l’aposta? Apuntarà un altre blanc, tal vegada no polític específic, però sí social, i per la seva naturalesa, de major envergadura? L’única certesa és de que aquesta Altra Campanya, per temes estratègics i de llarg termini, com la defensa del Bioma Pampa i frenar la venda del Rio Grande per al Banc Mundial, no cessarà ni durant la carrera electoral de 2010. 
Part d’això és mèrit polític de la FAG, reconegut inclusivament per l’operadora neoliberal, quan aquesta decideix reprimir l’organització. Com vaig dir més amunt,encerta en el que ve i arriba al que no va poder veure abans. 


Bruno Llima Rocha

9 de Novembre, 2009

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Aquest article va ser publicat, en portugués, pel company Bruno Llima Rocha en el portalEstratègia & Analitze . Aquesta és la versió en català de la Xarxa Llibertària Ajut Mutu  . La versió en castellà en el portal http://www.anarkismo.net.

El company Bruno Llima Rocha, és politòleg amb un doctorat i mestria de la UFRGS, periodista graduat per la UFRJ, professor de comunicació i investigador 1 d’Unisinos (vinculat al Grup Ceps / PPG (www.grupocepos.net ), i és director del Portal Estratègia & Analitze

www.estrategiaeanalise  .com.br ). Compromés en la lluita pels interessos de les majories empobrides i les seves formes d’organització, tant en Va riure Gran com a Brasil i en tota Amèrica Llatina, sota els principis de democràcia directa, lluita popular, la solidaritat i la independència de classe, és un destacat militant de la Federació Anarquista Gautxa (FAG),

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 adreça web de la FAG (http://www.vermelhoenegro.co.cc/ )

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EL CASO GüRTEL, LA CAJA NEGRA Y LA COSA NOSTRA

 

de rafa cid

 

Había que poner de rodillas a Mariano Rajoy y a la tigresa Esperanza Aguirre. Y así fue. Aunque no sin fatigas. Rajoy tenía a su favor unas encuestas que aseguraban varios puntos de ventaja al PP sobre el PSOE en caso de elecciones. También la vergonzosa complicidad de unos jueces en Valencia que exoneraron al barón Camps en la derivada fallera del caso Gürtel. Pero la eficaz traca del Grupo Prisa, ahondando en la madre de todas las corrupciones, que cabalgaba del tesorero de Génova, Luis Bárcenas, al espionaje de “esperanzistas” contra “gallardonistas” en Madrid, y amenazaba con abrir otro frente en Castilla y León a través de la caja B de la empresa Tecomsa, ha hecho tirar la toalla a la plana mayor del Partido Popular para no devenir fiambre. 


La Cosa Nostra no lo hubiera hecho mejor, porque el resultado de tan vasta y variopinta batalla ha sido que doña Esperanza y don Mariano cedan al fin en su pretensión de colocar en la cúpula de Cajamadrid, la segunda entidad por volumen de depósitos, a uno de los suyos. De esta forma, Rodrigo Rato, ex vicepresidente económico con Aznar y ex director fallido del Fondo Monetario Internacional (FMI) por gracia de Bush al tercer hombre de la cumbre de las Azores, será el encumbrado a la entidad del oso y el madroño. Un triunfo de su patrón el Banco Santander, de La Caixa y de Felipe González, con quien Rato compartió rechifla en un reciente simposio sobre América Latina, organizado por Repsol YPF, cuando ambos coincidieron que entre las muchas habilidades del líder nacional del PP estaba la de “sorber y soplar a la vez”.


El “fuego amigo”, disparando por elevación, ha permitido el más difícil todavía de introducir una caballo de Troya en la financiera que avala parte de los créditos de Prisa, mientras el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz-Gallardón, íntimo de aquella casa, pasaba a la clandestinidad tras el batacazo de los Juegos Olímpicos, no sin antes firmar un fajo de subidas de impuestos de marcado talante confiscatorio. Rato, antiguo miembro del consejo del holding industrial de La Caixa, Criteria, grupo que nada más salir a bolsa compró por 1.500 millones de uros el 20% de Inbursa, una sociedad de cartera del multimillonario mexicano Slim, el protector de González que posee el 10% del periódico New York Times, decidirá en exclusiva los destinos de Cajamadrid. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Salvo reacción contraria de última hora de Rodríguez Zapatero, quien al parecer tenía apalabrado con Rajoy para ese puesto a Luis de Grandes, antiguo secretario de Economía con el PP y, qué guasa, delegado en España de la delictiva Lehman Brothers, aparte de comentarista suplente de economía en CNN+.


Así que la sombría telaraña de Gürtel dibuja una posible entente La Caixa- Cajamadrid, Rato-González, que sólo podría descarrilar por las presiones del presidente de la Generalitat José Montilla sobre la entidad catalana. Aunque la oportuna “Operación Pretoria”, desplegada en tiempo real por el juez Baltasar Garzón, ha colocado a significados capitanes del PSC, en muchos casos posibles delfines de Zapatero en la carrera sucesoria, como Manuela de Madre y Carme Chacón, en la misma incómoda y pedigüeña situación por la que atraviesan Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre con sus duelos y quebrantos.


Ya en el 1999, cuando no se detectaban todavía problemas de morosidad, el presidente de Cajamadrid, Miguel Blesa, intentó una fusión con La Caixa, entonces dirigida por Josep Vilarasau, que podría dar lugar a la primera caja de Europa y la tercera institución financiera de España por recursos. Aquella pretensión quedó en espasmo porque los intrincados y contradictorios salvoconductos políticos que se necesitaban para coronar la operación lo hacían impracticable. No obstante, Blesa no cejó en la idea. En mayo de 2009 buscó sin éxito repetir esa fuga hacia adelante con Caixa Galicia y la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).


Pero, sin duda, el negocio redondo consiste en integrar Cajamadrid, 20% del mercado, con La Caixa, 30% del mercado, y conseguir así alcanzar las dimensiones que hace tiempo han logrado los bancos con sus fusiones acordeón. Recientemente un directivo del sector señalaba la asimetría del sistema financiero, con 2 megabancos (BSCH y BBVA) monopolizando el 40% del mercado y 50 cajas repartiéndose el 50%. De ahí la solidez de un ayuntamiento La Caixa y Cajamadrid, líderes en su segmento de negocio, que encima arrastran una problemática semejante. Como demuestra el hecho de que solas ambas dos han tomado el 46% de las subastas del Fondo de Adquisición de Activos Financieros puesto a disposición del sistema por el gobierno.


Todo indica, pues, que condenados a entenderse y firmada la pipa de la paz entre las tribus político-económicas en liza, desencriptada la caja negra y desamortizada la cosa nostra, se abrirá un radiante porvenir para el parquet. Incluso asuntos como la entrada de savia nueva en Digital Plus, tanto tiempo en el alero, pueden estar a punto de caramelo, según acaba de manifestar el presidente de Telefónica, Cesar Alierta. Telefónica puede si quiere. Tiene el 5% de La Caixa y el 3% de Cajamadrid, y La Caixa, por su parte, es el segundo accionista mayoritario de Repsol con el 12,5%, la empresa anfitriona del simpático encuentro Rato-González.


A veces, lo que nos pasa, como decía Ortega, es que no sabemos lo que nos pasa. Aunque Gasset añadiría: y para eso nos sirve la sociedad del conocimiento.

 

 

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Esperanto: una manera de entender el mundo

 

de Henri Masson

 

Henriette Walter es conocida por sus investigaciones sobre el origen, historia y geografía de las lenguas; profesora de lingüística en la universidad de Haute-Bretagne (Rennes, Francia), opina que "la lengua es una manera de ver el mundo". Esta frase debería suscitar interrogantes y una reflexión, ya que una lengua dominante impone una manera única de ver el mundo, mientras que dos lenguas desaparecen cada mes y otras reivindican el derecho de existir.

 

Lenguas dominantes, lenguas dominadas

 

La jerarquía de las lenguas que se está estableciendo limitará el derecho de expresión para la mayor parte de la población mundial. En la cima de esa jerarquía hay un grupo de países, asociados a la red de espionaje "Echelon", para los que la enseñanza de lenguas extranjeras no constituye preocupación. Su lengua se ha hecho tan poderosa que pocos son los que se plantean cuestiones al respecto. Todo está preparado para precipitar este callejón sin salida, de manera que desemboque en una situación de hechos consumados, irreversibles. Corremos el riesgo de que el precepto "nadie debe ignorar la ley" sea completado por el de "nadie debe ignorar el inglés".

 

Tras un congreso de la Asociación Mundial Anacional (S.A.T.) en Toronto en 1973, un sindicalista norteamericano me dijo que quien impone su lengua impone la música con la que deben gesticular las marionetas.

 

Para quienes no lo hayan entendido todavía, esta "manera de ver el mundo" fue explicada por David Rothkopf, director general de la consultora Kissinger Associates:

 

"Resulta de sumo interés económico y político para Estados Unidos que, si el mundo adopta una lengua común, sea el inglés; que si se orienta hacia normas comunes en materia de telecomunicaciones, de seguridad y de calidad, estas sean americanas; que si sus diferentes partes son conectadas por la televisión, la radio y la música, los programas sean americanos; y que si se establecen valores comunes, que sean los valores en los que los americanos se reconocen".

 

En mayo de 2000, Ignacio Ramonet escribía:

 

"se domina mejor cuando el dominado permanece inconsciente. Los colonizados y sus opresores saben que la relación de dominación no se funda en la supremacía de la fuerza únicamente. Pasado el tiempo de la conquista, llega la hora del control de los espíritus. Por ello, a la larga, para todo imperio que quiera ser duradero es fundamental domesticar las almas".

 

Los soviéticos, expertos en lavado de cerebro, no han alcanzado jamás una eficacia similar en los medios de propaganda: lo que se esconde tras el dibujo de Mickey está lejos de ser risueño, simpático y, sobre todo, humano.

 

Los negocios y las estrategias yanquis que mueven los resortes del poder saben muy bien que las fluctuaciones económicas, las fugas de cerebros, la gestión y el control de los negocios del mundo (¡Echelon!) pasan mejor, para su beneficio, por una lengua que les dispense de aprender otras: la suya. Han comprendido que en ellos repercutirán las ventajas cuando, en el mundo, el noventa y dos por ciento de la población no anglófona aprenda una lengua que le resulte extranjera, apartándole de la investigación y de la creación una parte importante de su tiempo, de su dinero, de sus esfuerzos.

 

En 1997, Claude Allègre dijo que el inglés no debia ser considerado como una lengua extranjera en Francia. Dos años después, la Comisión de Asuntos Exteriores indicó que no había comprendido el proceso que había contribuido a acelerar y reforzar:

 

"Los motivos de inquietud y de angustia no faltan cuando sobre el futuro y la difusión de nuestra cultura, Claude Allègre y Pierre Moscovici definen a los Estados Unidos como una extraordinaria máquina de invasión intelectual".

 

Se ha olvidado que la lengua del Gran Hermano y de la Organización Mundial del Comercio es una bella lengua extranjera en la que no están cómodos más que los nativos y una franja de privilegiados en los demás países.

 

La cacofonía del Viejo Continente

 

El bonito principio de igualdad de las lenguas sobre el que el Mercado Común, convertido en la Unión Europea, ha construido su sistema de comunicación lingüística está a punto de romperse en mil pedazos. Va a predominar la ley del más fuerte. Con seis lenguas oficiales apenas había problemas. Con once para quince Estados miembros la cosa se hace problemática e inquietante: incomodidad, pérdidas de tiempo, gastos presupuestarios considerables en lo relativo a la cuestión lingüística… La admisión de nuevos países hará difícil de manejar el sistema.

 

Incluso con una sola lengua, no es fácil entenderse para construir cualquier cosa un poco compleja. Está cada vez más clara la necesidad de limitar las lenguas a tres

o cuatro, lo que llevará a la mayoría de los Estados miembros a esforzarse, sin reciprocidad, en el empleo de las lenguas de los "grandes". En esta jeraquía, los que están arriba están dispensados de aprender la lengua de los demás. En la parte inferior de la pirámide, el que pretenda salvaguardar o fortalecer su lengua regional no dispondrá apenas de tiempo ni de medios.

 

¿A quién beneficia esta situación? ¿Quién tiene interés en mantener esta mistificación, estos tabúes, para que la "babelización" no desaparezca jamás?

 

A esto es a lo que nos han conducido quienes han rechazado el esperanto sin siquiera informarse el informe. Lo que nuestros estrategas no se imaginaron lo ha captado enseguida François Cavanna: "¿No queréis el esperanto? Tendréis el ingles. ¡Buen provecho!

 

La necesidad de una lengua universal

 

Jean-Claude Buhrer, periodista enviado especial en Seattle, observó una "oposición interna" en el seno de la O.M.C.:

 

"Oficialmente se hablan tres lenguas y, para participar, es necesario tener una de ellas como lengua materna que permita la comunicación fácil entre unos y otros. En la práctica es diferente: el inglés es más igual que los demás. En Ginebra, sede de la organización y ciudad francófona, los retrasos de una semana, e incluso de un mes, son frecuentes en las traducciones al francés de los documentos de trabajo y en los comunicados de prensa. En ninguna otra organización internacional suiza se ha impuesto tanto el inglés".

 

Incluso si los problemas de la O.M.C. pueden divertirnos más que afligirnos, no es menos cierto que esta organización dispone de medios considerables en lo relativo a acceso a una comunicación de calidad, sin barreras lingüísticas, para oponerse a la globalización salvaje.

 

El propio presidente francés Jospin ha reconocido, en un viaje a Hong Kong en 1998, la necesidad de una lengua universal, si bien ha lanzado invectivas contra el esperanto a la vez que deploraba de manera fatalista y resignada el lugar ocupado por la lengua inglesa.

 

La lengua sin amo

 

En el debate sobre las lenguas regionales, no hay duda de que una lengua "federal" se hará cada vez más necesaria a medida que aumente su volumen. En esto, el movimiento para el esperanto tiene una vocación conciliadora que fue así definida en una declaración adoptada en 1905:

 

"El esperantismo es el esfuerzo por difundir en el mundo entero la utilización de una lengua humana neutra que, sin inmiscuirse en los asuntos internos de los pueblos y sin ninguna intención de eliminar las lenguas nacionales existentes, dé a los habitantes de las diferentes naciones la posibilidad de comprenderse; que pueda servir de lengua de conciliación en el seno de las instituciones de los países donde haya diferentes nacionalidades en conflicto lingüístico; y en la que podrían ser publicadas las obras que tienen interés para todos los pueblos. Cualquier otra idea o aspiración que algún esperantista identifique con el esperantismo es asunto puramente personal, del que el esperantismo no se hace responsable".

 

Por principio, el esperanto tiende antes que nada a unir para la construcción de una sociedad humana que abarque a todo el planeta. "Nuestra verdadera nacionalidad es el género humano" podría ser el lema. Esto requiere una profunda reflexión tanto por los peligros que resultan de una lengua dominante como por las reivindicaciones particularistas expuestas con el riesgo de derivaciones nacionalistas. Una superpotencia tendría muchas posibilidades de lanzar unas contra otras a las naciones pequeñas que no quisieran entrar en su fraudulento juego, o a fomentar guerras internas en el seno de cada una de ellas, como se hace para conseguir que unas tribus luchen contra otras.

Los locutores del esperanto no utilizan para hablar "la voz de su amo".

 

 

Henri Masson: «Esperanto: una manera de ver el mundo», Tierra y Libertad 2001(151)

 

 

 

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¿Qué es un trabajo decente?

 

del felix gª morrión

 

En la postmodernidad licuada en la que vivimos, con los grandes relatos renqueando y los pequeños relatos —esos que engordan el bolsillo de unos pocos a costa de unos muchos— boyantes y rollizos, nos da por celebrar efemérides todos y cada uno de los días del calendario. Ya no está solo el día del trabajo, o el de los derechos humanos, o el de la mujer trabajadora; tenemos día del cáncer, día de la ciudad sin coches, día del orgullo gay, día del jefe o día de los enfermos de diabetes. Total, que urge una completa reelaboración del Calendario Zaragozano que haga realidad el sueño de Comte de conseguir todo un santoral laico y científico.


Pues bien, en la estela de esa tendencia a incrementar las celebraciones anuales, aparece ahora la propuesta de los grandes sindicatos, esos que se reúnen en la Conferencia Sindical Internacional, de celebrar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente el día 7 de Octubre. Lo presentan como una acción global y coordinada que busca la aplicación de los derechos fundamentales del trabajo, el cumplimiento de los objetivos del milenio y al fin de las desregulaciones de las normas sociales. 


No quiero en este artículo hablar del Calendario Zaragozano en versión laica postmoderna, ni tampoco quiero hacer sangre con estas geniales propuestas de los sindicatos burocráticos para defender los derechos de los trabajadores. Quizá en otro momento vuelva sobre el tema. Me voy a centrar más bien en la idea central de la Jornada, la idea de un trabajo decente. Para empezar, no debemos olvidar la gran aportación de Carlos Marx. Tras un cuidadoso análisis del trabajo asalariado, mostró con bastante contundencia que las relaciones de producción capitalista se apoyan en la extracción de plusvalía en el mismo proceso de trabajo, diferenciándose así de otros modelos de relaciones sociales de producción. Esto es, la persona que trabaja a cambio de un salario nunca, salvo escasas excepciones, recibirá el salario correspondiente a la riqueza que ha creado con su aportación. El dueño de los medios de producción atribuye mágicamente al capital y, por tanto, a sí mismo, una parte importante de la riqueza generada y se la queda sin contemplaciones. Ahora se han sumado a esta implacable rapiña los gestores de las grandes empresas que perciben unos salarios y unas pensiones absolutamente desmesuradas. 


Si aceptamos esa explicación del proceso de trabajo, y yo la acepto, parece que por definición el trabajado asalariado es intrínsecamente indecente. Lleva consigo un robo avalado por la diferencia de poder entre las dos partes (empresarios y trabajadores) y legitimado por una legislación que favorece claramente a los primeros.


Aceptado este principio, y teniendo en cuenta que en la actual correlación de fuerzas no parece viable una demolición a corto plazo del modelo de relaciones sociales de producción realmente vigente, el mejor camino para alcanzar un trabajo decente se resume en una breve frase: «más salario y menos trabajo». Este es el único camino eficaz para conseguir disminuir el expolio llamado apropiación de la plusvalía hasta lograr algún día su total extinción, y su eficacia se basa en que los medios son coherentes con el objetivo final. Se trata, por tanto, de una medida que tarde o temprano debe desembocar en una genuina revolución.


De todos modos, con esto, si bien atacamos el núcleo de la indecencia laboral, todavía no hemos alcanzado todo lo que debe llevar consigo la consecución de un trabajo decente. Para lograrlo, debemos plantearnos llevar a la práctica otra consigna básica del movimiento socialista, aunque en este caso es del socialismo libertario de los anarquistas, pues los marxistas no llegaron tan lejos debido a su manía de dar prioridad a la infraestructura económica. Se reduce igualmente en una simple frase: «de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad».


Lo interesante de esta segunda formulación del trabajo decente es que ataca el núcleo de una sociedad que olvida la desigualdad y establece una estructura jerarquizada muy rígida en la que la movilidad social se apoya en una pretendidamente objetiva meritocracia. Aceptado ese modelo jerárquico, se da por bueno que unos, debido a que tienen más capacidades y las acreditan conforme a los baremos establecidos, merecen mucho mayores salarios puesto que sus necesidades resultan ser diferentes y al parecer exigen muchos más recursos monetarios. Si la existencia de una cierta desigualdad podría estar parcialmente justificada en condiciones ideales, no es ese el caso que nos ocupa. Un importante teórico del liberalismo socialdemócrata contemporáneo, John Rawls, postuló esas condiciones ideales exigiendo lo que el llamaba aplicar el velo de la ignorancia, esto es, admitir ciertas desigualdades siempre que de partida nadie supiera cual iba a ser su posición social. Lo que realmente ocurre es que curiosamente quienes deciden que unos se merecen mejores condiciones y deben ocupar las posiciones jerárquicas superiores son precisamente quienes las ocupan. Esto es, los consejeros de los bancos, por poner un ejemplo, son los que deciden que ellos mismos se merecen unas condiciones fastuosas laborales, muy desiguales. Lo mismo pasa con los parlamentarios, que se fijan su horario de trabajo y su salario, más sus privilegios a sí mismos. Y se atribuyen pensiones de jubilación muy notables, por cierto. Paradojas de la vida real: se autoconceden unas condiciones de trabajo tan «decentes», que se convierten en absolutamente indecentes. Hay un tercer elemento fundamental en la caracterización de lo que debe ser un trabajo decente y una vez más tenemos que remitirnos a la tradición libertaria, y a algunas tendencias del consejismo socialista, incluidos algunos marxistas. El trabajo asalariado no solo constituye un robo económico, sino que constituye una auténtica alienación del trabajador como ser humano. En ningún momento reconoce el producto del trabajo realizado como algo suyo, expresión de su personalidad; no se le deja ningún tipo de participación en la toma de decisiones respecto al qué y al cómo se produce, por lo que el trabajo deja de enriquecerle como persona.


Por eso, desde los orígenes del movimiento libertario, los anarquistas insistimos en que la única manera decente de organizar el trabajo es la autogestión, ya sea comunista o colectivista, diferencia que no es relevante en este momento. Cuando los trabajadores lleguen a participar realmente en el proceso de producción y sean miembros activos de los centros de trabajo podremos empezar a hablar de que están haciendo un trabajo decente, genuinamente decente. Esto lleva consigo introducir en la vida económica los principios básicos de la democracia radical y participativa.


Partiendo de estos tres elementos capitales, esto es, del fin de la extracción de la plusvalía, de un reparto de la riqueza social basado en la igualdad y el apoyo mutuo y de una organización autogestionaria del proceso de trabajo, podemos hablar de otros ingredientes muy importantes para gozar de un trabajo decente, que van desde las condiciones higiénicas hasta la no discriminación en el puesto de trabajo, pasando por todos esos aspectos de la vida laboral actual que degradan la calidad de vida de los trabajadores. Ahora bien, lo más posible es que la mejor manera de avanzar en estos últimos sea luchar por esos tres aspectos cruciales.

 

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Resistencia debida


de rafa cid

 

Sabemos que la crisis económica actual la ha provocado la avidez especulativa del capital financiero. Y dado esa premisa, la lógica indicaría que la solución buscada por los gobiernos fuera consecuente con el antecedente. Es lo que exige el principio de responsabilidad y la necesaria legitimidad de ejercicio. Lo contrario sería un dislate que debería pasar factura a sus promotores, provocando su revocación en el poder. Y no digamos nada si, en vez de un mero error o sinsentido procesal, se trata de un acto premeditado para encubrir las cargas y el dolo en que los factótum del crac han incurrido. Entonces estaríamos ante un claro acto de alta traición que justificaría una acción subversiva para restablecer la acribillada soberanía popular. Recordemos que la resistencia a la opresión es un derecho clásico fundamental “bendecido” desde la teología medieval hasta los pronunciamientos revolucionarios. La constitución francesa de 1791, sin ir más lejos, proclama en su frontispicio el sagrado derecho a “la libertad, la seguridad, la propiedad y la lucha contra la opresión”.


Por bien, en todo el proceloso vaivén de la crisis percutente se dan las premisas básicas para esa resistencia ante la opresión. Por partida doble y encadenada. Es un ataque a la propiedad colectiva (se han saqueado recursos públicos por bribones privados, no por una catástrofe natural a la que toda la sociedad debería sufragar comunitariamente) y un gobierno guardagujas de los privilegios de los poderosos ha invertido la carga de la prueba. Por activa, por pasiva y por perifrástica. Los más perjudicamos por la economía de casino tolerada por el Estado son los trabajadores que inundan las filas del paro y sus familias. El coste de la crisis ha sido pagado por los mismos ciudadanos-productores que verán mermados sus servicios en los próximos años debido a esa mengua de recursos dados a sus depredadores. Y finalmente, cumpliendo el dicho de que todo lo que mal empieza peor acaba, el gobierno de la nación –no de una facción por muy rica e influyente que sea- decide sanear las deprimidas arcas públicas gravando con impuestos a los perjudicados de primera instancia, mientras exonera a los ricos culpables del latrocinio, y, para más inri, justifica su reaccionaria y expoliadora medida “reguladora” con la excusa de que se hace para poder atender las prestaciones de desempleo, con lo que reafirma la pesadilla de convertir a las damnificados en “aprovechados” a causa de la crisis. 


Decía san Agustín que un Estado que se mide a sí mismo por sus propios intereses y no por la verdadera justicia es como una banda de ladrones bien organizada. Robín Hood al revés. Hasta ahora los vencedores reescribían la historia “regulándola” de acuerdo a sus necesidades y mayor gloria. Ahora con el episodio de la crisis caníbal, además la vampirizan en el altar del libre mercado. Entre la castrante obediencia debida y la enriquecedora resistencia debida sólo dista un problema de insumisión ética.

 

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ZP condecora al Gal marroquí y limita el principio de Justicia Universal para bl

 

 de rafa cid

 

Ya sabemos por qué se ha guillotinado la ley de Jurisdicción Universal que tan precipitada fama otorgó a los tribunales españoles. El “ajuste” (ahora llaman así a los atropellos de derechos sociales o económicos) tiene como objetivo inmunizar penalmente al rey de Marruecos y las fechorías que, por obediencia debida, cometieran sus más próximos allegados en el aparato represivo de Rabat. Todo ello porque de nuevo el juez francés Patrick Ramaël ha reactivado el sumario abierto en 2003 por el asesinato en París en 1965 del dirigente socialista marroquí Mehdi Ben Barka, el principal líder de la oposición al régimen que encabezaba entonces Hassan II, el padre del actual monarca alauita, amigo íntimo del rey Juan Carlos.


Esta iniciativa judicial contra los presuntos autores materiales e intelectuales del secuestro, tortura y asesinato de Ben Barka, miembro de la Internacional Socialista a la que pertenece el partido en el gobierno que el pasado 19 de mayo aprobó en el congreso la desprotección jurídica de aquellos genocidios que afecten a extranjeros, supuso un traspiés para el Ejecutivo español -y la Casa Real- que podía verse en la incómoda tesitura de detener a buena parte del staff de Hassan II en alguna de las numerosas visitas oficiales que realiza a nuestro país. 


Antes de cocerse la involución que establece una limitación en la tutela judicial sobre crímenes de lesa humanidad, aceptada y consensuada sin rechistar por PP y PSOE, el presidente del Gobierno Rodriguez Zapatero y el rey Juan Carlos escenificaron un gesto institucional de altos vuelos para probar su grado de compromiso y amistad con Hassan II y todo su bunker militar-policial. En enero de 2005, el mismo día en que Amnistía Internacional denunciaba un aumento significativo de los casos de tortura por las fuerzas de seguridad marroquíes, el gobierno socialista blindaba a los principales sospechosos de esas razias condecorándoles con la Gran Cruz de la orden de Isabel la Católica., en una versión canibalesca de la alianza de civilizaciones. 


Entre los encumbrados al BOE por el Reino de España estaban Hamiodu Laanigri, jefe de la policía secreta, y Hosni Bensliman, máximo responsable de la Gendarmería, y el hombre sobre el que el pasado 22 de octubre el magistrado galo Ramaël cursara orden a Interpol de detención internacional por el tenebroso affaire Ben Barka. Las poderosas e inconfesables “razones de Estado” que han llevado a proteger sin reparar en riesgos a los hombres del Gal marroquí, superan incluso las dádivas con que la diplomacia española ha homologado al dictador guineano Teodoro Obiang, en este caso para promover los intereses de Repsol ante potenciales concesiones petrolíferas en aquella nación centroafricana. Marruecos es un mundo aparte y receptor preferente de nuestra industria armamentista, como prueba el hecho de que el Gal Bensliman estuviera en Madrid a finales del pasado enero, según ha relatado la prensa, sin que ninguna instancia policial o judicial osara inmiscuírsele. 


Y ello aunque desde septiembre de 2006 el juez Baltasar Garzón tramita a paso de tortuga una guadianesca querella contra 31 “empleados” de Mohamed VI por su supuesta relación con la desaparición de 542 saharauis desde que en 1975 España les abandonara a su suerte ,entregándoles a merced del régimen marroquí, su enemigo histórico. La pregunta entonces es: ¿son esos independentistas saharauis españoles de primera nacionalidad o extranjeros a los que no cubre el principio de Justicia Universal que sirvió para que la Audiencia Nacional detuviera a un senil Augusto Pinochet? Y la respuesta dependerá de lo que pese más en la estrábica balanza legal: o la vida del pueblo saharaui o la mercantil “razón de Estado”.

 

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RIESGO MORAL, CALAÑA TRIBAL

de rafa cid

 

Entre la sarta de mentiras con que se ha escoltado el programa global para rescatar a la banca gánster con dinero público, existe un término que no ha hecho fortuna. Se han hecho famosos conceptos como activos tóxicos, derivados, subprimes y otras patrañas utilizadas para vendernos la moto, pero el de “riesgo moral” ha pasado casi inadvertido. Y es la madre del cordero. Es la definición que identifica la calaña del proceso. Significa el “riesgo moral” en que incurre al premiar a los ladrones. Y no sólo al premiarlos, sino sobre todo por el hecho múltiple y conexo de verse en la necesidad vital de tener que mirar hacia otro lado frente al saqueo generalizado y doloso con que ha actuado una parte del sistema financiero y, para más inri, estar obligado a que los perjudicados sean quienes asuman silentes los costos del desastre.


Pero el riesgo moral es una constante del capitalismo neoliberal y de los sistemas de explotación que se basan en el ejercicio de una posición dominante y abusiva. Significa el secuestro de la democracia por la timocracia encarnada en el Estado. Existe y existirá mientras, en ejerció de su legítimo derecho de autodeterminación, la gente, individual y colectivamente, no rompa las cadenas que le unen a la servidumbre voluntaria. Ese oscuro objeto de deseo, acuñado en la ignorancia y el pesebrismo consumista, que hace a las personas atentar contra sus propios intereses y valores; homo hominis lupus. Un ¡viva mi dueño! que recuerda aquel otro ¡vivan las caenas! (“¡Abajo la constitución! ¿Viva el Santo Oficio!”) con que el populacho homenajeaba al cenutrio reinante y hoy permite el robo a manos llenas a la clase dominante.


Se dice y se argumenta que no se podía dejar caer a los grandes de la banca pillados infraganti porque, por su volumen de negocio, en su desplome arrastrarían a toda la economía y a nosotros con ella. Pero en realidad es una teoría cuantitativa que encubre simples intereses creados. Es como el cínico alegato dirigido al dictador nicaragüense Anastasio Somoza por un embajador yanqui: “es un hijo puta, pero es nuestro hijo de puta”. O aquel otro, de semejante caterva:”lo que es bueno para la General Motors es bueno para Estados Unidos”. Una línea política, en fin, que tira por la borda cualquier principio y reserva moral a cambio de la pela y juegos de poder. Así Franco pasó de ser un apestado fascista para las democracias vencedoras de la guerra contra Hitler a convertirse en un fiel aliado que cedía bases militares a los Estados Unidos. O, a la viceversa, el caso del ex presidente de Irak Sadam Hussein: de socio a villano. El “riesgo moral” a la española hoy estaría en las carantoñas del gobierno de Zapatero al genocida Teodoro Obiang y/o el besamanos de la vicepresidente María Teresa Fernández de la Vega al turbio Álvaro Uribe con el tema de la entrega del territorio colombiano como campo de operaciones del ejército estadounidense.


Pero, aunque el “riesgo moral” no es in invento reciente, lo que resulta nuevo es la utilización de toda la sociedad civil para perpetrarlo sin que constituya un acto de fuerza, un secuestro de la voluntad general. Y aquí entramos en ese famoso concepto, tan alabado a diestra y siniestra, de la desregulación. El latrocinio que están realizando ante nuestros ojos con la “operación rescate” no es tal ni lo parece porque está legitimado por el Estado y nosotros somos sus compañeros de viaje, cómplices al bulto. Son los gobiernos que dicen representarnos los que han decidido que la solución está en premiar a los verdugos y santas pascuas. ¿Para que todo siga igual? De ninguna forma. Ya quisiéramos. Cuando se eche el telón y todos los bribones vuelvan a la pomada se habrán consumado cesuras irremediables: la gente confirmará ya que son una “casta intocable” y ellos a su vez sabrán también que nuestra resignación no tiene límites. Habremos inaugurado el siglo de la flexiesclavitud. Los nazis necesitaron invadir países con sus divisiones blindadas para exportar su III Reich, los ricos de horca y cuchillo posmodernos sólo han precisado colonizar nuestras mentes.


Y todo porque el Estado son ellos y ellos el Estado. Para marear la perdiz y tener una salida nominalista a la crisis que llenara las apariencias, dijeron que todo se había debido a una desregulación irresponsable del sistema financiero, cuando lo que hubo fue una flagrante regulación a favor de los intereses del capital por parte de “su Estado”, y ahora buscan contentarnos prometiéndonos un futuro esplendoroso retornando a nuevas regulaciones de “su Estado”. Regulaciones éstas que se están plasmando en olímpicas y bendecidas des-regulaciones, socializando las pérdidas y privatizando los beneficios; aguando las normativa bancaria, los criterios de déficit y deuda y proyectando oleadas de regulaciones-desregulaciones en forma de contrarreformas laborales. Es decir, para solucionar la crisis se están utilizando los mismos ingredientes, aplicando las mismas fórmulas, que cebaron la conflagración. Entonces llamaban al neoproteccionismo des-regulación y ahora lo denominan regulación. 


La gran purga en marcha traerá también un nuevo modelo que incidirá en lo ya lamentablemente conocido: mayor concentración monopolista y darwinismo social. Schumpeter, que no era ningún imbécil sino todo lo contrario, ya avisó que el sistema basa su eficacia en una constante “destrucción creativa”. Se trata, lo han dicho sin rubor los políticos de este turno de oficio, de “refundar el capitalismo”. Y para ello es necesario asumir el “riesgo moral” de que los víctimas paguen el vandalismo criminal de los verdugos. Una costumbre muy española. ¿No fue precisamente tal el invento en que se basó la famosa transición española y su acreditado consenso: que los víctimas pidieran perdón a los verdugos para que estos continuaran gobernando y refundar la democracia? Como la “devotio ibérica
”. 

 

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¿El final de la crisis?

 

por Carlos Taibo

 

Tiene su miga determinar quiénes son los que establecen cuándo una crisis es tal y cuándo esa misma crisis ha tocado a su fin. Y tiene su miga porque las fórmulas abrazadas por estas gentes son cualquier cosa menos claras, confundidas como aparecen con intereses a menudo inconfesables. Que el capitalismo global estaba en crisis manifiesta antes de septiembre de 2007 era una evidencia para cualquier analista moderadamente sensible, y ello por mucho que los adalides de los sistemas que padecemos prefiriesen esquivar, entonces, esa conclusión. Hoy, en paralelo, sobran las razones para afirmar que el final de la crisis que empieza a cobrar cuerpo en el discurso oficial sólo puede darse por bueno si se cancelan las cautelas más elementales. 


Para dar cuenta de lo anterior lo primero que se impone es recordar que las reiteradas declaraciones que han cobrado cuerpo los últimos días en lo que atañe al final de la etapa de recesión beben en buena medida de un designio prefijado: el de generar un escenario psicológico que permita que ese final s