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---------- Col·lectiu de l’Ateneu Santboià PROPERES ACTIVITATS:
- Festival de Jazz (1 Novembre - teatre)
- Actuació cantautor PAU ALABAJOS (23 novembre 19h. - teatre) -per confirmar-
- Puríssima’08 (6,7 i 8 de desembre) · 6 des. 11h. - Xocolatada (gratis) -terrasseta- · 6 des. 19h. - Caraoke -terrasseta- · 7 des. 23h. -Festival de la Puríssima (Proyecto Luisbo, Not the end band, etc…) -teatre- · 6, 7 i 8 des. de 10h a 21h. Paradeta a la fira de la Puríssima -Parc de la Muntanyeta-
- Festival Punk-Rock REVIVAL (amb grups de punk-rock de Sant Boi dels anys 80) -teatre 23h.- |
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25 de octubre de 2008 en el ATENEO SANTBOIA Jornada de Lucha Obrera |
APERTURA DE TEMPORADA!!!!!!! |
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| MONOTEMÁTICO DE SANT BOI |
DEMOCRACIA CÍVICA: UNA NUEVA FORMA DE CONTROL ( Por Santiago López Petit) Santiago López Petit (Barcelona, 1.950). Militante de la autonomía obrera en los años Resumen |
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DE LAS ORDENANZAS DE CIVISMO A LAS LEYES DEL GOBIERNO LOCAL INTRODUCCIÓN |
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DOSSIER: Fartes del civisme, o les ideologies del control de l’espai públic CARTA DE PRESENTACIÓ Hola a tothom! |
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INFORME D’AVALUACIÓ
DEL PROJECTE D’ORDENANÇA DE
MESURES PER OMENTAR I GARANTIR LA
CONVIVÈNCIA CIUTADANA A LA CIUTAT
DE BARCELONA Introducció |
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LA POLÍTICA DE “TOLERÀNCIA ZERO” A LA CIUTAT «Esto de matar moscas a cañonazos es típico de los gobiernos de derechas.»
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ORDENANÇA MUNICIPAL DE
CIVISME I CONVIVÈNCIA
CIUTADANA EN SANT BOI (Catalá) ORDENANZAS MUNICIPALES DE CIVISMO Y CONVIVENCIA CUIDADANA (Castellano). ____ ( VER DOCUMENTO COMPLETO)
ANEXO I : INFRACCIONES Y SANCIONES .____ ( VER DOCUMENTO COMPLETO) |
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recl-ama las calles
La privatización de la vida cotidiana como forma de dominio La privatización de la vida cotidiana convierte la calle en el espacio de la represión de la vida de todos los días. La vida cotidiana, que en tiempos se desarrolló en la calle, al aire libre, fuera de las viviendas y de los lugares de trabajo, hoy ha sido desplazada hacia espacios privatizados. La calle, antaño el espacio público por excelencia, es ahora propiedad del Ayuntamiento, sometida a las Ordenanzas Municipales y vigilada por la policía municipal, nacional y por todas las policías privadas. La calle es el espacio de la represión de la vida de todos los días, donde el aparato del Estado adopta la cara del bondadoso policía de barrio, ese que cuida de que la viejecita cruce sin riesgo entre los coches aunque no dudará en dispararle una bala de goma si se interpone en el desalojo de una casa okupada.
El Ayuntamiento prohíbe, el guardia vigila, la videovigilancia controla y las normas "educan" desde la más tierna infancia para enseñarnos que quienes no tienen nada que hacer no tienen lugar en la calle. El buen ciudadano no debe molestar a sus convecinos. Las calles deben ser vaciadas de espontaneidad. En la calle todo está prohibido: estacionarse, cantar, cocinar, comer, dormir, amar, lavar, pintar...
Una de las estrategias para acabar con el uso público de la calle es dar prioridad a los coches. No se trata sólo de que el coche sea un medio de transporte caro, privado, ruidoso, contaminante y con capacidad para matar, sino que, además, la circulación de vehículos es la justificación para que el espacio urbano quede imposibilitado para el juego, el paseo, la fiesta, el arte o, simplemente, para estar en la calle. Es "natural" que la calle sea para los coches y que no pueda ser para nada más.
Algunos grupos sociales se resisten a la privatización de las calles y a la obligatoriedad de las licencias municipales. Así ocurre que músicos, artesanos, vendedores ambulantes, mendigos, grafiteros, manifestantes... son apercibidos, corregidos, amenazados, amonestados, multados, denunciados y, si llega el caso, detenidos. Algunos días al año la autoridad municipal tolera verbenas, carnavales, sanfermines, nocheviejas y otras celebraciones colectivas que se resisten a entrar en la norma y conservan la memoria histórica de cómo se puede estar en la calle de otra manera. Algunos lugares tales como el barrio Chino de Barcelona o el Rastro de Madrid son reductos de gentes marginales que utilizan la calle como espacio de socialidad y en los que el débil poder municipal al no conseguir expulsar de la calle a jóvenes, inmigrantes, mendigos, niños, etc., debe ser reforzado con la colaboración de las fuerzas de orden público.
Una escena de este tipo sería censurada y reprimida en primer lugar por los automovilistas y en segundo lugar por el vecindario; quizás ni haría falta la intervención de la policía municipal.
Como a otras instituciones de encierro (escuela, hospital, cuartel, fábrica, manicomio o cárcel) a la calle le llega también su adecuación a la sociedad del control. Cuando la norma está interiorizada y la sumisión se reproduce sin excesivo desgaste por parte del Estado, entonces el mayor problema ya no es que la calle sea frecuentada sino todo lo contrario, que esté desierta. En la sociedad de control el problema no es la participación, sino la abstención en la que el poder no puede ver ni oír nada. En la ciudad concebida como empresa (recordemos el lema de la campaña institucional del Ayuntamiento de Barcelona, pionero en la empresarialidad municipal: "Barcelona, la botiga més gran del mon") el ciudadano es el empleado, el trabajador contratado a tiempo total y sin remuneración, el responsable de alcanzar los objetivos empresariales, de dar valor a la empresa.
En la ciudad-empresa el valor tiene muchas facetas: valor económico, valor político, valor normativo, valor ideológico... para producir dinero pero también identidad, entusiasmo y sentido. El ciudadano empleado debe trabajar sin cesar para alcanzar los objetivos de la empresa. ¿Quedarse en casa y pasar de todo? Todo lo contrario: afluencia masiva y continua en la calle para contemplar las actuaciones municipales, comprar o sufrir por no poder hacerlo, adherirse a los fastos de turno (olimpiadas, bodas reales, el papa o lo que toque ese año), aplaudir los éxitos deportivos del equipo local, alegrarse en las fechas señaladas, vigilar que esto no se llene de indeseables, mostrar ante la televisión las manos blancas y, en general, fascinarse por lo que la ciudad tiene de supermercado para olvidar lo que tiene de campo de concentración... llenar las calles pero, eso sí, sin poner en cuestión los objetivos de la empresa.
Algunas páginas de referencia: http://www.sindominio.net/laboratorio/documentos/varios/recl-ama.htm
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