ALGUNAS CONSIDERACIONES
SOBRE
CIENCIA, TECNOLOGIA Y EMANCIPACION
Iñaki
Gil de San Vicente
1.- IMPORTANCIA
DEL TEMA.
1.1.- Pugnas y
contradicciones actuales.
1.2.- Indiferencia
e ignorancia popular.
2.- DESTELLOS Y
CRISIS.
2.1.- Guerra y
técnica empírica.
2.2.- Egipto,
Mesopotamia e India.
2.3.- ¿Misterio chino?
3.- ¿"MILAGRO" GRIEGO?.
3.1.- Algunas vidas y sus obras.
3.2.- Causas internas y externas.
3.3.- Razones del retroceso.
3.4.-
"Revolución" militar.
4.-EXTINCIONES Y
RETROCESOS
4.1.- Esplendor
árabo-musulmán.
4.2.- Nuevo
¿misterio chino?.
4.3.- Balbuceos en Europa.
5.-TRABAJO, HACHA, LIBRO Y LASER:
5.1.- Herramientas y máquinas.
5.2.- Técnicas y tecnologías.
5.3.- El libro
como herramienta y tecnología.
6.- HACIA LA
CIENCIA ACTUAL:
6.1.- Fases
evolutivas en la revolución científica:
6.2.- Revolución
científica y nuevo sistema tecnológico:
7.- CIENCIA,
IMPERIALISMO Y ESTADOS
7.1.- Química,
tecnología industrial e imperialismo.
7.2.- Industria y
ciencia aplicada y/o "ciencia pura".
8.- CIENCIA Y
HEGEMONIA DE EE.UU.
8.1.- Experiencias
precedentes y presiones objetivas.
8.2.-
Estrechamiento de límites operativos.
9.- ORDEN,
BUROCRACIA Y MENTIRAS.
9.1.- Identidad y
continuidad históricas.
9.2.- Causas
sociales e intereses clasistas.
9.3.- Fuerza de
trabajo tecnocientífica.
10.- PRAXIS,
CIENCIA Y RACIONALIDAD.
10.1.- Tres
consideraciones imprescindibles.
10.2.-
Conocimiento humano y praxis científico-crítica.
10.3.- Cambios y
avances en la racionalidad substantiva.
10.4.-
Irracionalidad global y racionalidad parcial.
11.- NUEVO
PARADIGMA Y SOCIALISMO.
11.1.- Viejo
paradigma y sistema reaccionario.
11.2.- Ciencia
crítica e intervención popular.
11.3.- Ataque
reaccionario al conocimiento crítico.
12.- ¿HACIA UNA
NUEVA CIENCIA?.
12.1.- Superando las
cadenas del pensamiento patriarcal.
12.2.- Superando
la mercantilización del conocimiento:
12.3.- Prioridades
estratégicas de largo alcance.
1.- IMPORTANCIA
DEL TEMA:
Uno de los
factores que determinarán la suerte o la desgracia del futuro independentista y
socialista de Euskal Herria será la estrategia que la izquierda abertzale tome
con respecto al complejo tecnocientífico dominante. Nuestro futuro como pueblo
dependerá, entre otras cosas, de la capacidad que tengamos para saber dominar
las contradictorias fuerzas desencadenadas por la ciencia y tecnología
oficiales actuales. Hablamos de estrategia antes que de táctica, y planteamos
estas reflexiones desde la perspectiva de un futuro largo antes que desde la
inmediatez pasajera porque en cuestiones de este calibre los avances, que deben
comenzar ya mismo, sólo rinden frutos duraderos cuando se sustentan en una
tarea larga, radical y de amplias miras. Hablamos de tecnociencia dominante y
oficial porque es un complejo contradictorio en el que destacan las fuerzas de
dominación pero en el que también palpitan fuerzas emancipadoras que se niegan
a desaparecer.
La contradicción
dialéctica interna a la ciencia y tecnología, que es parte y reflejo de la
contradicción interna al pensamiento humano, nos exige un examen para el que
carecemos de espacio, pero del que intentaremos apuntar los problemas cruciales
para superar el paradigma oficial, tan dañino y destructor. No negamos el valor
y la importancia de la ciencia. Al contrario. Porque la valoramos en cuanto
arma emancipadora imprescindible, sabemos de la urgencia de criticar el sistema
científico-técnico dominante. Instrumento liberador tanto más preciado en
cuanto pueblo nacionalmente oprimido, negado en sus derechos elementales y
carente de la mínima unidad política e institucional con la que responder a los
decisivos retos de las innovaciones tecnocientíficas actuales. Desde esta
perspectiva, la nuestra, la transformación progresista de la ciencia surge de
una triple necesidad ya que, por un lado, los Estados que nos ocupan han
utilizado y utilizan cada vez más el sistema tecnocientífico y su ideología –positivismo
mecanicista y determinista- como sistemas de desnacionalización; por otro, las
instituciones regionalistas impuestas por Madrid a Hegoalde se caracterizan por
la total asunción de los dogmas cientifistas y absoluto rechazo a una política
estratégica de intervención democrática en esta decisiva cuestión, mientras que
en Iparralde se cumple fielmente toda orden dictada desde París en estos temas
y, por último, la izquierda abertzale apenas ha prestado atención al problema
que tratamos con su indiferencia ignorante sólo contrapunteada por esporádicos
esfuerzos más individuales que colectivos.
La urgencia a la
que nos referimos viene dada, además de por los efectos inmediatos que nacen de
lo arriba visto, también porque en todo lo relacionado con el complejo
tecnocientífico la pérdida de tiempo, aunque sea corta, supone una
multiplicación exponencial de los efectos negativos. No se trata sólo de tener
en cuenta la velocidad de desarrollo de la ciencia, sino sobre todo de que ésta
se encuentra en un momento de bifurcación, de punto de no retorno y de
emergencia de nuevos paradigmas alternativos, de salto cualitativo en la línea
evolutiva que asciende de la inestabilidad del complejo tecnocientífico oficial
como efecto de sus crisis, a la apertura de probabilidades de alternativas
superiores y acabando en la irreversibilidad de varias de esas alternativas al
haberse asentado definitivamente. En términos khuntianos deberíamos
preguntarnos sobre si ¿nos encontramos en un momento de revolución científica
global? Sin responder ahora a esta interrogante desde la perspectiva del autor
citado y de su corriente, está claro que no podemos esperar a que pase esta situación
de emergencia de lo nuevo, permanecer pasivos y expectantes, dejando que los
Estados que nos dominan impongan sus dictados al respecto. Sería un error suicida.
1.1.- Pugnas y
contradicciones actuales:
Actualmente se
libra en este complejo una batalla teórico-política global que afecta a
paradigmas claves del sistema oficial de definir y nombrar la realidad natural
y socia. Paradigmas zarandeados desde comienzos del siglo XX por la física
cuántica, la teoría de la relatividad, la biología y biotecnología, las denominadas
por algunos "leyes del caos", los inicios de la llamada
"inteligencia artificial", y un largo etcétera imposible de reseñar
aquí. Semejantes avances están dando paso a muchas reflexiones críticas aunque
también conservadoras. No faltan autores que afirman que ya asistimos a un
"nuevo paradigma emergente". Tales reflexiones, además, se sustentan
en los cambios sociales en la apreciación de "la ciencia" como
institución mítica y todopoderosa, neutral, aséptica, impoluta y libre de las
injerencias de los poderes económicos y políticos. Desde las muy recientes
vacas locas, pasando por las infecciones hospitalarias, la catástrofe
ecológica, la multiplicación del desgaste psicosomático, y terminando en el sensacionalismo
ignorante y manipulador de las biotecnologías, por no extendernos, en este
panorama, "la ciencia" en cuanto institución desconocida e
inaccesible para la inmensa masa de la población, pero mitificada y adorada por
los medios de propaganda dominantes, esa "ciencia" es hoy sometida a
una crítica verdaderamente científico-crítica desde dentro mismo del poder
tecnocientífico como desde fuera, desde los movimientos populares, sindicales,
revolucionarios, feministas, alternativos, etc.
Crece el divorcio
entre desarrollismo y economía por la objetividad de la termodinámica. Se
endurece el choque entre cientifismo y naturaleza --catástrofe ecológica-- por
las implicaciones de las biotecnologías y sobre todo la mercantilización de la
vida y del ecosistema.. La epistemología clásica duda ante la inteligencia
artificial y el paradigma computacional. La ética y la moral tradicionales
enmudecen ante la bioética, la ecoética y las reflexiones progresistas que
buscan un mundo mejor. La libre creatividad científica ha sido subsumida por el
complejo industrial-militar y la feroz competencia empresarial. El orden médico clásico fracasa ante el
dramático deterioro de la salud humana. La legitimidad
tradicional cede ante las críticas democráticas, socialistas, feministas,
ecologistas, no eurocéntricas, etc... ¡incluso alguno asegura que la ciencia ha
llegado a su límite y otros retroceden al irracionalismo y misticismo! En respuesta
a esta crisis global el poder tecnocientífico está lanzando una abusiva
propaganda relegitimadora mientras que endurece las condiciones de trabajo
tecnocientífico y aumenta los lazos invisibles con el capitalismo.
Una de las crisis
decisivas es la de la figura del sabio absorto en su laboratorio, mito básico
de Occidente desde el siglo XVII, que ha construido la imagen virtual del
científico abstraído en sus investigaciones, bonachón, algo despistado a veces
pero siempre consciente de su benefactora labor humanitaria. Este mito admite
muy de vez en cuando la existencia a algún científico "loco" en el
buen sentido, en el de las películas de Walt Disney, por ejemplo, y algún que
otro científico criminal e inhumano como el doctor Mengele, encarnación
negativa del Golen, Frankenstein, Hyde, Moureau y otros que, según la
literatura que les da vida ficticia, buscaban aliviar el dolor humano con
nuevos descubrimientos aun transgrediendo las convenciones al uso. Pero en el
imaginario colectivo la idea del científico es esa, la del bonachón neutral y
dispuesto a dar consejos televisivos sobre qué bronceador hay que usar en
verano y qué crema para esquiar en invierno. La lenta pero imparable
proliferación de asociaciones de afectados, usuarios, consumidores, la lenta
pero imparable toma de conciencia ecológica del sindicalismo, la crucial e imprescindible
crítica del feminismo al orden patriarcal, las autoorganizaciones alternativas
y/o radicales de trabajadores de la ciencia en contra de la propiedad privada
del conocimiento, estos y otros movimientos giran en buena medida alrededor de
la crítica del mito del científico neutral, apolítico, objetivo... que, sin
embargo, es capaz de recurrir a trampas, chanchullos y mentiras para imponer
sus intereses. La
proliferación de fraudes científicos en las últimas décadas ha llevado a algún
historiador de la ciencia a fundar la "engañología". Es
decir, hoy más que nunca antes están desprestigiados los mitos cientifistas
santificados por ideólogos del capital como Merton y otros.
1.2.- Indiferencia
e ignorancia popular:
Mientras, la
mayoría ignora que vive bajo la presión ordenancista, reguladora y controladora
del sistema tecnocientífico. Desde la mañana, las primeras noticias en la radio
están producidas por la industria político-cultural, instrumento decisivo en la
"normalización política", que usa la sociología como sistema de
investigación básica para, desde ahí, mediante investigaciones aplicadas,
tecnologías y técnicas precisas lograr que nos "sintamos cómodos" en
los Estados español y francés. Desconoce también que esa "normalización"
se aplica técnicas de manipulación psicológica para modificar la conducta
colectiva e individual. Menos aún sabe que esos aparatos tan comunes remiten en
definitiva a la física atómica en su aplicación electrónica y en
semiconductores, creando una impresionante panoplia de instrumentos de control
y vigilancia, otros de incremento de la productividad del trabajo como los
ordenadores, y otros de alienación cotidiana como los televisores. Cree que su
salud está cuidada por instituciones neutrales sin sospechar siquiera que el
mercado de la salud sostiene uno de los negocios más rentables del capitalismo,
además de ser un instrumento de control y reciclaje de las clases trabajadoras,
y que las biotecnologías y la genética , la química, etc., son partes del
sistema tecnocientífico. No sabe que cuando las petroleras suben el precio del
combustible además de dañar su bolsillo también, con la ciencia básica de la
química, extienden sus tentáculos hasta la alimentación humana, destrozando a
pequeños agricultores en beneficio de las grandes corporaciones estrechamente
relacionadas con la investigación biológica y con el "capitalismo
verde", que saca beneficio limpiando lo que el capitalismo ensucia pero
cobrándoselo al pueblo trabajador y echando la basura venenosa sobre
continentes empobrecidos.
La ciencia y la
tecnología condicionan tanto nuestra vida que ésta sería imposible sin ellas.
No es que sería muy dura y penosa. No. A la altura del desarrollo ya alcanzado,
de su dependencia para con la producción generalizada de mercancías por el
capitalismo y el papel básico de la tecnociencia en esa producción, en este
nivel, sin ese complejo no sobreviviríamos en absoluto. Es decir, el hecho de
que la ciencia esté dentro de las fuerzas productivas y también dentro de las
relaciones sociales de producción, y el hecho de que, consiguientemente, sufra
la contradicción entre valor de uso y valor de cambio hacen que, de un lado,
sea vital su potencial emancipador pero, de otro, sea terrible su efectividad
alienadora. Aquí surge el problema crucial ya que nuestro futuro depende de nuestra
capacidad para transformar ese poder tecnocientífico enajenado por el capital y
puesto a disposición de los Estados que nos dominan en poder liberador
expropiado al capital y puesto a disposición de Euskal Herria. ¿Qué hay que
superar y abandonar? ¿Qué hay que desarrollar y mejorar? ¿Quiénes han de hacerlo?
¿Cuál será el papel de los movimientos populares, de la clase trabajadora, de
las mujeres, de los colectivos de todo tipo? ¿Cómo controlar el
poder de empresas y Estados sobre la ciencia y sus trabajadores?
Una muestra
perfecta de la tétrica efectividad opresiva de la tecnociencia dominante es
todo el proceso que va del diseño y elaboración de un paradigma, estrategia y
sistema represivo hasta su última aplicación en la muerte de un/a voluntari@ abertzale
o en la dispersión de los prisioneros en las cárceles de castigo, pasando por
la videovigilancia, telecontrol, detención, torturas de todo tipo incluidos
productos alucinógenos y psicóticos, etc., con las correspondientes fases de
manipulación propagandística. Pero, a la contra, desde antiguo los procesos de
lucha de las naciones, clases y género oprimidos han sabido reciclar con más o
menos efectividad partes del sistema de conocimiento y de tecnología entonces
existente para emplearlo contra el opresor. ¿Cómo se comprende esto? Por la
dialéctica inherente a la capacidad de conocimiento de la especie humana, tema
que por su fundamental importancia vamos a tratar en los capítulos siguientes.
2.- DESTELLOS Y
CRISIS:
El conocimiento es
efecto-causa de la autoconstrucción de la especie humana, está inserto en la
relación praxeológica entre mano y mente, entre trabajo físico y trabajo
mental, o si se quiere, en la dialéctica entre creación material y creación
simbólica. En un nivel básico, el conocimiento humano no exige el conocimiento
científico, aunque éste segundo sí necesita del primero. Las hábiles mujeres
que con su trabajo paciente y sistemático obtenían el grueso de los alimentos,
ignoraban las regularidades internas de la naturaleza pero, en sus contextos
estables, lograban vivir con relativa comodidad. Tanto que, como aún hacen
colectivos humanos honrados con el calificativo de "primitivos" e
"incivilizados", muy frecuentemente optaban -optan- asambleariamente
seguir con una calidad de vida sustentable en sus ecosistemas en vez de entrar
en una desquiciada y suicida carrera por el enriquecimiento individual y la explotación
interna. El cobre comenzó a fundirse hace siete mil años aproximadamente, pero
los expertos empiristas que lo trabajaban desconocían todo sobre química,
sulfuros, óxidos y carbonatos, y más aún sobre las técnicas y tecnologías de su
tratamiento. No sabiendo
tampoco nada de geología ni de minas, los europeos de entre dos y tres mil años
antes de nuestra Era cavaban pozos de 12 y 13 metros de profundidad con
galerías de hasta dos metros de altura para extraer grandes cantidades de
excelente sílex y comercializarlo mediante economía de reciprocidad y trueque
por ampliar regiones. Por no extendernos, desde el Paleolítico se van acumulando
avances paulatinos en el conocimiento empírico de zoología, etología, botánica,
agricultura, medicina, cirugía, matemáticas, astronomía...
Al margen del debate sobre su momento de aparición -la
preciencia desde dos o tres mil años antes de nuestra Era, la protociencia
desde comienzos del siglo VI antes de nuestra Era, la ciencia desde el siglo XVII
occidental, etc., por el conocimiento histórico-crítico actual sabemos que el
camino que va de la aparición de la llamada preciencia o "cultura técnica"
egipcia a la protociencia griega, es simultáneo al proceso de marginación y
opresión de la mujer, luego al de irrupción de la esclavitud externa por conquista
y al de la escisión de la sociedad en grupos diferenciados,
en castas jerarquizadas y por fin en clases sociales antagónicas. Este es
un proceso histórico que culminará en la cultura occidental, concretamente en
la Grecia de entre Sócrates y Platón, con el proceso de escisión entre el
trabajo manual y el trabajo intelectual, escisión que marcará indefectiblemente
el desarrollo de "la ciencia" occidental, como veremos en su momento,
y desde la ciencia occidental y al amparo del desarrollo capitalista se extenderá
al todo el plantea desde los siglos XVII en adelante. Sin embargo, por debajo, dentro de esta
realidad, subsistía frecuentemente aplastada, una capacidad de pensamiento
critico y alternativo, que corresponde con la capacidad de pensamiento
praxeológico de nuestra especie, de unidad dialéctica de la práctica con la
teoría, unida ya defendida por los presocráticos y por otros movimiento y que
no solamente reaparece periódicamente sino que en las últimas décadas se ha
revelado como la única concepción posible para impulsar las portentosas
posibilidades del conocimiento científico-crítico.
2.1.- Guerra y
técnica empírica:
No es cierto que
"la guerra es el estado natural del hombre primitivo". La guerra es, al contrario, una invención
muy reciente en la larga historia de nuestra especie, y aún es mucho más
reciente la guerra moderna, la realizada al estilo occidental y que fue
inventada por los griegos del siglo VI antes de nuestra Era. ¿En qué se diferencia esta guerra de las demás? Pues, en palabras de
un célebre historiador militar, en que es una guerra "implacable y
feroz", tanto que los muy feroces guardias personales de Darío, los
terribles Inmortales, llegaban a sentir pánico ante los hoplitas griegos. Y es que, como veremos, una vez más Grecia logró una estrecha
conexión entre el poder tecnológico y científico, la disciplina militar nueva,
los intereses de su democracia esclavista y la cosmovisión existencial nucleada
en la economía dineraria.
En realidad, ya bastante antes de la guerra moderna, que
justo surgió muy localmente sólo hace alrededor de 2500 años y que ha tardado
casi hasta el siglo XX en generalizarse a todo el planeta, y desde los primero
datos de conflictos armados hace aproximadamente 10.000,
se aprecia la estrecha relación entre herramientas y técnicas con la guerra
antigua, especialmente en la construcción de murallas defensivas de poblaciones
sedentarias del llamado "creciente fértil" o "cuna de la
civilización", aunque no siempre en todas las "ciudades" de
aquél entonces. En Europa se tardó mucho más tiempo en
amurallar los poblados y se discute sobre si algunas empalizadas de los
milenios VI y V adne eran en realidad cercados para que el ganado no se
espantase. Pero conforme avanza el IV y definitivamente el III
milenio, las poblaciones neolíticas europeas se construyen o se remodelan como
verdaderas fortificaciones hasta con tres sólidas
empalizadas
protegidas por fosos profundos y anchos. No sólo hacían falta herramientas y
técnica para realizar semejantes construcciones sino sobre todo máquinas y
tecnología desarrollada. Desde luego que sus constructores desconocerían en conjunto
de ciencias involucradas a lo largo del complejo proceso de amurallamiento,
pero las construían. Sin embargo, hay que insistir en que eran construcciones
defensivas, pasivas, disuasorias, pues todos los datos arqueológicos extraídos
de enterramientos muestran que las muertes violentas eran muy escasas,
existiendo muy contados restos de combates sistemáticos, y uno de ellos
precisamente en Euskal Herria, en lo que actualmente es la llanada alavesa.
Veamos cuatro
ejemplos de la inicial relación entre tecnología y guerra. El primero es la
aparición hace algo menos de 4000 años del carro de guerra impulsado por dos
pequeños caballos, capaz de cargar dos o tres soldados con su equipo completo,
con dos ruedas de radios para hacerlas más resistentes y ligeras, apto para
avanzar a 30 kilómetros a la hora mientras que el buey camina a 3 kilómetros
por hora. Y
esa máquina sólo pesaba 34 kilos sin los arreos de las bestias. La ingeniería actual se maravilla al
estudiar su diseño, ligereza, robustez y adaptabilidad a casi todos los
terrenos, y su bella estética cuidadosamente pintada, aunque su defecto más
serio era que el eje se calentaba por la fricción al ser fijo y girar con las ruedas.
No hace falta decir que fue el resultado de una larga experimentación anterior
en la que intervenían todos los conocimientos técnicos, pero sobre todo, bajo
la presión de las necesidades materiales productivas y bélicas, vitalmente e
indisolublemente relacionadas.
El segundo ejemplo, es el descubrimiento del hierro por los
hititas en los siglos XV-XIV antes de nuestra era, aunque su uso frecuente
tardó algo más, hasta el 1200 adne, debido fundamentalmente a las precauciones
tomadas por los Estados que lo utilizaban para que no se conociera su técnica
de producción. Ya los hititas buscaron trabajarlo en secreto para sus
guerreros a quienes entregaban esas armas tan superiores a las de bronce.
Intentaron mantener el secreto varios siglos en un adelanto brillante de lo que
luego ha sido una obsesión de los tecnólogos militares y científicos en
investigaciones estratégicas. La Biblia nos narra las precauciones de todo tipo
de los filisteos para que los hebreos no dominasen la técnica del hierro
logrando manter el secreto durante dos siglos, lo que les aseguró la supremacía
militar. Aún y todo así, la fundición era difícil porque el hierro necesita de
1.530º C de calor, y solamente se pudo desarrollar una técnica apropiada
alrededor del 900 adne, lo que permitió a Asiria modernizar rápidamente sus
arsenales cambiando las armas de bronce por las de hierro. De todas formas, el
impacto del hierro fue más allá de la guerra, para extenderse con la ayuda de
otras transformaciones que no podemos resumir aquí a todos los componentes de
la vida social.
El tercero es el
arco compuesto que se generalizó por esa época y que exigía una compleja
tecnología para ensamblar tantas y tan diferentes piezas de madera y hueso,
cuerdas, tendones, cueros y pegamentos, resultando una arma sólida, ligera,
pequeña y letal, muy superior en todo al famoso arco largo inglés posterior en
más de tres mil años y que compitió con las armas de fuego occidentales hasta
la mitad del siglo XIX El último es la "construcción" del caballo de
montar apto para la guerra, inexistente en la naturaleza por la debilidad de la
columna vertebral de todos los anteriores. Ya en el segundo milenio se montaban
caballos y los egipcios tenían en el -1530 jinetes militares, pero se montaban
en los cuartos traseros con las insalvables dificultades que eso supone, y casi
siempre se apeaban para combatir en el suelo. El caballo actual es resultado de
una paciente selección y especialización que dio sus frutos definitivos a
finales del siglo VII, cuando los guerreros montados escitas destrozaron al
poderoso ejército de carros asirio.
Ahora nos interesan
tres cosas de esos ejemplos. Primera, las constantes que, con diferencias
secundarias, reaparecerán durante cuatro milenios posteriores de inventiva
tecnológica. Nos referimos a la larga y obscura acumulación de avances que en
un momento preciso se sintetizan en una innovación cualitativa que, a su vez,
abre nuevas posibilidades de desarrollo; también a la importancia de los
descubrimientos casuales e inopinados cuando se buscaban otras cosas; no
olvidemos tampoco el uso de la paciencia como método básico en la larga
selección de animales y tratamiento de procesos de todo tipo, aunque no existiera
un plan coherente que abarcara a varias generaciones de precientíficos en
biotecnologías. Segunda, la de las relaciones desconocidas de esas prácticas
con las regularidades de la naturaleza, relación mediatizada por el encuadre
epistemológico entonces dado pero inmersa en la materia objetiva como categoría
filosófico-ontológica. Tercera, las relaciones de esos avances con los
intereses de los grupos dominantes, que potenciaban los adelantos en
herramientas, máquinas y técnicas en nuevas tecnologías de guerra para lograr
una ventaja decisiva sobre sus enemigos, relegando o abandonando otras vías
alternativas de desarrollo tecnológico precientífico
2.2.- Egipto,
Mesopotamia e India:
Desde nuestra
perspectiva actual debemos ser, cuando menos, indulgentes o mejor ser realistas
y saber contextualizar los vacíos de la cultura egipcia con y en sus
condiciones reales de existencia para evitar dos peligros ciertos: minusvalorar
la capacidad de inventiva del pensamiento humano en general y de aquellas
sociedad en particular, sobrevalorando acríticamente las capacidades actuales,
las occidentales y burguesas; y la contraria, como hacen las corrientes
ocultistas, esotéricas e iniciáticas, afirmar contra toda evidencia que en el
pasado "originario" todo fue mejor y que las supuestas "ciencias
ocultas" procedentes de la "edad de oro", de la Atlántida o de
otro sitio, son las únicas que tienen la "verdad" y el
"sentido" de lo humano. Frente a ambos errores, hay que recordar el
llamado "año vago" egipcio, más impreciso que el juliano, las
limitaciones de su aritmética y geometría, la confusión de su metrología, pero
lo desarrollado de su método fraccional, copiado por griegos y romanos, los
pocos datos que se tienen de su astronomía y lo limitado de su medicina, etc.,
esta capacidad precientífica, es decir, la debilidad de una matemática sin la
cual no se puede hablar de ciencia en sentido estricto, sólo son comprensibles
desde y para el grado de desarrollo social egipcio y por eso mismo, como se ha
insistido desde posiciones progresistas, esto "poco" que sabían era
ciertamente "mucho" si se tiene en cuenta los siglos transcurridos, y
que abrieron la fuente de la que beberían más tarde los griegos. Las inmensas
obras arquitectónicas, el casi exacto conocimiento de las crecidas del Nilo con
todo lo que eso suponía de planificación agrícola en siembras, cosechas y
almacenamientos, las expediciones náuticas con la circunvalación de Africa, la
capacidad militar, etc., estos y otros muchos logros materiales no se hubieran
producido sin una sorprendente capacidad de pensamiento abstracto.
Otro tanto hay que
decir de la amplia y diversificada panorámica cultural de Mesopotamia que sobresale
en tres cuestiones básicas para la historia del pensamientos humano como son,
una, el tránsito de la cultura oral a la escrita, con el esfuerzo intelectual
que supone pasar del pictograma al ideograma con la correspondiente fijación
del valor silábico; otra, una impresionante capacidad de análisis concreto de
multitud de comportamiento humanos, animales y vegetales, siempre con objetivos
prácticos, aunque su ensamblaje y síntesis ideológica fuera mágica y
adivinatoria y último, un desarrollo de las matemáticas que alcanzó gran
exactitud en los cálculos prácticos aunque sus bases fueran limitadas, y que
llegaron al final, en la época seléucida a algo parecido al cero, que era más
que nada la constatación de una ausencia lógica en la numeración que la creación
del cero dentro del sistema decimal, abriendo la puerta para que la cultura
hindú lo inventase a mediados del siglo V mejorándolo a comienzos del siglo VI
de nuestra era. La cultura mesopotámica se sustentó en buena medida en la casta
sacerdotal babilónica que se constituyó en una escuela del conocimiento y poder
de gran importancia al controlar todo lo relacionado con el palacio, espacio
que concentraba y a la vez vigilaba desde los graneros y almacenes, hasta los
cuarteles y arsenales pasando por el tesoro, las escuelas, los templos de
oración y las salas de mercado especial. Los conocimientos especializados
producidos por esta casta selecta, uno de los embriones de la futura clase
dominante, se expandieron por toda la región e influenciaron larga y
profundamente mente a otras culturas como, por ejemplo, la hindú y la griega
antigua, llegando sus influencias hasta la china.
Y ya que hablamos
de India, hay que saber que en la época antigua, antes de las invasiones de los
arios védicos alrededor de 1500 años antes de nuestra era, las grandes ciudades
del período remoto preario gozaban de excepcionales sistemas de alcantarillado,
piscinas y urbanismo, como se ha descubierto en las viejas ruinas de las
actuales Harappa y Mohenjo-Daro. Exceptuando algunos restos del conocimiento
preario en medicina y farmacopea, se desconoce el resto de la cultura práctica
capaz de realizar aquellas brillantes obras porque ni siquiera se han logrado
descifrar los sellos encontrados en las ruinas. La cultura védica tardaría aún
bastantes siglos en dar el salto al cero, pero durante ese intervalo fue
avanzando en cuestiones fundamentales para las necesidades de producción
agraria, sobre todo las del calendario --como en Egipto y Mesopotamia--
exigidas por la importancia de los regadíos y de las roturaciones de tierras.
Estas necesidades materiales son las que condicionan que el calendario hindú
alcanzase una precisión sorprendente para los recursos de la época, aunque en
el nivel ideológico se justificasen las fases astronómicas desde la concepción
brahamánica en la que la naturaleza, la sociedad y la vida humana transcurre
indefectiblemente por una rueda o repetición cíclica y en eterno retorno.
Semejante concepción beneficiaba directamente a las castas en el poder
--arias-- en detrimento de las dominadas, las campesinas y formadas por las
poblaciones anteriores a la invasión.
Las exigencias
productivas hicieron que en la práctica la cultura hindú enriqueciera la lengua
védica con una gran cantidad de palabras que reflejan el manejo empírico de
números muy elevados. Insistimos en lo de desarrollo empírico porque aun el en
caso en el que se hubiera conservado algún tratado de Matemáticas redactado en
las épocas védica y brahamánica, cosa que no sucede, aún así, la riqueza y amplitud
de las palabras que se refieren a números muy altos demuestra que la capacidad
productiva hindú estaba muy desarrollada en la práctica empírica, teniendo en
cuenta que el analfabetismo sería muy alto. Más aún, vemos que los hindúes ya
usaban términos concretos para referirse a las potencias de 10 hasta 10 elevado
a ocho, y que con el incremento de las necesidades productivas llegaron a crear
palabras en el sánscrito clásico con nombres específicos para todas las
potencias de 10 hasta 10 elevado a veintitrés. Podemos hacernos una ida muy
exacta de este logro si comparamos semejante complejidad con la legua griega
antigua que en aquél período sólo lograba llegar hasta el 10.000. De igual
modo, aunque carecemos de datos sobre si conocían los hindúes antiguos la
notación con cifras, sí sentaron las bases prácticas de la Geometría, y también
sabemos que sus conocimientos médicos llegaron a través de Persia a la cultura
griega influenciando a autores como Platón.
2.3.- ¿Misterio
chino?.
Efectivamente, hay
que preguntarse si es un misterio o no el que esta gran nación fuera capaz de desarrollar
un impresionante poder técnico pero incapaz de dar el salto a la protociencia,
y lo más curioso de este misterio es que se repitió por dos veces, como
veremos. La suerte corrida por la escuela de Mo- Tsé o Mo Ti (468-376 adne)
ejemplariza ese misterio ya que el estudioso chino extrajo valiosas ideas de la
gran inventiva técnica de su país y, así, pudo afirmar que el conocimiento se
adquiere mediante la escucha y el "oído", por inferencia, por
observación directa, y por experimentación y acción voluntaria, a la vez que
distinguió entre causa y efecto. El pensamiento de Mo-Tsé tenía elementos
materialistas que fueron desarrollados por sus seguidores y por Ju Zi, pero su
ideario político se puede definir en términos actuales como "reformismo
progresista". ¿Cómo llegó la cultura china a propiciar este pensamiento
tan adelantado para su época en todo el planeta y porqué fracasó en la práctica
y su escuela desapareció como corriente ideológica independiente en el siglo II
adne? Estas dos preguntas encierran el secreto del misterio chino.
La escritura china
aparece ya en el siglo XIV durante la dinastía Shang que duró hasta el siglo XI
adne, y aunque ya para entonces se conocía y se usaba el hierro, era el bronce
el metal más fabricado y usado. Se sabe que existían fundiciones en las que
trabajaban hasta 200 operarios cualificados sin incluir a moldeadores,
ayudantes y transportistas, por lo que el número total de trabajadores sería
mucho mayor. También para entonces se logró la fabricación de la primera
porcelana con temperaturas que alcanzaban los 1200+/-30º C. Estos y otros
avances materiales de las fuerzas productivas hacían que la reflexión filosófica
llegase a logros como los recogidos en el "El libro de los cambios"
que resume los avances materialistas en los siglos IX-VIII adne y que sirvió de
compendio a los grupos de filósofos populares, idénticos a los de la India y a
muchos sofistas griegos, que recorrían el país participando en las crecientes movilizaciones
sociales contra la clase dominante, criticando su concepción
político-religiosa. Estas luchas prácticas y teóricas se daban en el contexto
de hundimiento del sistema "esclavista" --sin entrar ahora en
precisiones al hablar de esclavismo y feudalismo en aquél contexto-- entró en
crisis al final de la dinastía Zhou del Oeste (siglo XI-771 adne) siendo
reemplazada en medio de fuertes convulsiones
sociales por la dinastía Zhou del Este (770-476 adne).
Durante estos
siglos en los que el esclavismo dio paso a un régimen campesino
"feudal" la efervescencia filosófica fue muy enriquecedora al haberse
roto lo diques autoritarios de contención del pensamiento. Pero las clases
explotadas carecían de fuerza para constituirse en clases ofensivas y las
luchas clasistas antagónicas pronto dejaron paso a las luchas por el poder de
la tierra entre las antiguas clases y las nuevas en gestación. Es en este
contexto largo en el que hay que ubicar tanto el estancamiento de la creatividad
china como el papel de Laotsé y de Confucio como sintetizadores y adecuadores
de los códigos autoritarios antiguos a las nuevas necesidades de la
explotación. Laotsé (604-?), "El Viejo Maestro", vivió entre las
clases dominantes, siendo historiador y archivero de la Biblioteca Imperial, y responsable
de la consulta oracular de los Zhou, por lo que su influencia no se limitó a su
pensamiento sino a la tarea de escoger, seleccionar y archivar, también por lo
tanto de silenciar y excluir, los conocimientos convenientes al poder que le
pagaba. Y cuando este poder entró en crisis Laotsé lo abandonó para buscar otro
señor al que servir. Su contradictoria filosofía materialista no cuestionaba el
orden social práctico sino que, al ser una sistematización suavizada y licuada
del materialismo anterior, más coherente, permitía un doble juego por los
contenidos idealistas y agnósticas que introdujo en la filosofía oficial, y por
su reaccionarismo contemplativo.
Esta contradicción
pervivió a lo largo de los siglos dentro del complejo movimiento taoísta,
reapareciendo con una u otra opción en los momentos de crisis de orden, e
incluso justificando las tensiones internas al movimiento, cuando sus extremos
optaban por intereses sociales antagónicos. Pero la contradicción no era
exclusiva al taoísmo ya que provenía de un factor más profundo cual es la
raigambre que tenía en una sociedad campesina ciertas tradiciones utópicas y
con fuertes contenidos igualitaristas y comunalistas, que hacían referencias a
un pasado remoto en el que no había existido explotación, hambre y miseria -- una
especie de "edad de oro" y de "paraíso perdido"-- porque
habían sido determinados sabios y personas rectas las que dirigían la sociedad
campesina originaria. De entre estos mitos, destacaron a lo largo de los siglos
de luchas campesinas dos de ellos, uno llamado Ta Tchung o "la gran
unidad" y otro, Thai Phing o "el reino de la gran paz e
igualdad". Las diferentes interpretaciones y variaciones que se hacían de
estos dos principios dependencias de los intereses sociales en juego, pero
explican a grandes rasgos los límites generales que una y otra vez encorsetaron
a la sociedad campesina china.
Los principios
citados también influenciaron a su modo en las concepciones de Confucio, aunque
dominaba el de "la gran unidad" o Ta Tchung, lo que explica su
insistencia en la cohesión del Estado, en la necesidad del orden unificador y
en la importancia de los ritos tradicionales para recuperar y mantener dicha
"gran unidad" originaria. Estas y otras razones permiten comprender
por qué Laotsé y Confucio (551-479 adne) mantenían relaciones de maestro a
discípulo y nunca rompieron la amistad. En uno de esos encuentros se le
atribuyen a Laotsé estos consejos a Confucio: "El sabio ama la oscuridad;
no se entrega al primero que llega, estudia el tiempo y las circunstancias. Si
el momento es propicio, habla; si no, se calla, El que posee un tesoro no lo
enseña a todo el mundo; así el que es verdaderamente sabio no revela la
sabiduría a todo el mundo".
Aquí vemos, primero,
las relaciones epistemológicas entre conocimiento y riqueza, sabiduría y
tesoro, relaciones que, como veremos, también constató Heráclito en esa misma
época. Segundo, en irreconciliable diferencia con muchos pensadores, la
supeditación de la sabiduría a la seguridad personal, a la conveniencia de
callar o hablar según el riesgo o el beneficio. Tercero, en total concordancia
con la monopolización del pensamiento por las clases dominantes, la defensa de
la propiedad privada de la sabiduría. Cuarto, el secretismo y hermetismo del
conocimiento, sólo comunicable a una minoría docta y poderosa. Aunque ni
remotamente Laotsé podía imaginar la ciencia moderna, sí defendió un conocimiento
minoritario al servicio del poder. Esto explica que el sector oficial del taoísmo,
excepto en casos de revoluciones campesinas, siempre optase por el poder, y se
adaptase a la llegada del budismo con rito y liturgias nuevas, excepto en
contados casos de oposición frontal.
Confucio no superó
este encuadre social sino que se centró más en el fortalecimiento del sistema
legal y administrativo del poder, y mientras Laotsé sentó las bases de la
filosofía contemplativa, una especie de "poder religioso" --no en el
sentido occidental contemporáneo de religión-- Confucio aseguró la
legitimidad de la administración, la supeditación del
oprimido al opresor, del joven al anciano, de la mujer al hombre y del vivo al
muerto. Este control coercitivo del potencial creativo de un pueblo mediante el
culto preciso y constante a la memoria de los muertos, de los ancestros, venía
muy bien al poder que se estaba consolidando pero muy mal a la independencia
creativa del pensamiento humano. Pero esta es sólo una parte de la ideología
confuciana porque las otras dos, estrechamente relacionadas con esta, hacían
referencia, por un lado, a un desprecio muy fuerte hacia las masas
trabajadoras, un desprecio tan manifiesto que varias veces el propio Confucio y
su séquito fue objeto de la ira popular, incluso del cerco social para
ajusticiarlos, obligándoles a la huida por el monte pasando hambre y penalidades,
y por otro lado, una doble moralidad para la acción política dentro del propio
grupo político de modo que la falsedad e intriga eran constantes en su
proceder.
Recordemos que
Confucio murió en el 479, cuando se agudizaban las luchas con los movimientos campesinos
que se apoyaban indirectamente en las ideas de Mo-Tsé y en algunas de las
tradiciones antes expuestas, y se iniciaba el largo período de los Reinos
Combatientes (475-221 adne) Dos siglos y medio durante los cuales los Estados
optaron más por la administración para la guerra y la explotación del campesinado
que por la profundización del pensamiento teórico. En este período el taoísmo
de los seguidores de Laotsé apareció como el cement ideológico que cohesionaba
los intereses generales de todos los Estados y adormecía a todas las clases
trabajadoras, y el confucianismo como el cemento
administrativo y
legalista que engrasaba a esos Estados en sus mutuas guerras. Aunque no podemos
extendernos ahora, sí hay que decir que ambos poderes, "religiosos" y
"terrenal", intervenían activamente en las luchas contra las
corrientes materialistas y contra los movimientos campesinos que pervivían con más
o menos fuerza. Por eso, al concluir el período y centralizarse el poder
imperial a finales del siglo III adne se inició la compilación ortodoxa del
confucianismo para adecuarlo a las nuevas y más amplias necesidades del orden
imperial, tarea que concluyó Tun Chun-Sun en el siglo II adne. Tenían todo a su
favor porque en el año 213 adne el emperador Ts'in Shihuangti mandó quemar
todos los libros existentes como castigo a los autores que se habían atrevido a
criticar su política.
Sin embargo, ni
Laotsé ni Confucio crearon escuelas cualitativamente nuevas, por pequeñas que fueran
esas aportaciones cualitativas comparadas con el pensamiento anterior. A
diferencia de lo que ocurría en esos mismos tiempos en Grecia, e incluso poco
antes si tenemos en cuenta a los primeros milesios como Tales y Anaximandro, en
China no se produjo ese cambio cualitativo por imperceptible que fuera sino sólo
una amplia compilación y sintetización de los mejores métodos materiales y
simbólicos de control social, de administración y regulación del sistema
esclavista en descomposición. Por eso, por la continuidad de fondo, los nuevos
poderes no tuvieron muchos problemas a la hora de aplicar las reformas y
mejoras taoístas y confucianas. Esto lo hicieron mientras planificaban obras
técnicamente brillantes como, entre otros varios, el canal Caoqu diseñado por
el famoso ingeniero Xu Bo en el año 129 adne, o la impresionante canalización
de gran río Huanghe en el 69 de nuestra era, en la que se movilizó a cientos de
miles de campesinos con un resultado que se mantuvo efectivo durante 8 siglos,
por no citar a la típica Gran Muralla, única obra humana que se puede ver desde
la Luna. Poco después, en el año 105 dne la producción de papel estaba ya muy
adelantada, mientras que Japón tuvo que esperar al siglo VII, la cultura
árabo-musulmana al siglo VIII y la europea al XII. Para esta época la marina
china contaba ya con excelentes navíos pese a sus grandes dimensiones.
Mientras que en
Grecia hizo falta una "contrarrevolución idealista" simultánea al
agotamiento del impulso de la democracia esclavista, en China sólo bastaron
cambios en las cúpulas del poder, sobre todo una vez que la corriente de Mo-Tsé
terminó por apagarse del todo. Una de las razones de esas tremenda diferencia entre
ambos casos radica en que la dialéctica china no daba el salto a lo nuevo, a la
síntesis creativa, como la griega, sino que retrocedía hacia atrás una y otra
vez siguiendo el círculo cerrado y eterno del Ying -- oscuro, frío, húmedo,
femenino e impar-- y del Yang --luminosos, cálido, seco, masculino y par--.
Este círculo muestra perfectamente la visión en el fondo estática y
conservadora de la filosofía sustantiva que lubricaba el funcionamiento del
poder imperial, su capacidad para cambiar superficialmente sin que nada sustantivo
cambie. Pero la base material de esa incapacidad del pensamiento burocrático
chino radica
precisamente en
eso, que era el pensamiento de casta burocrática fiel y efectivamente servil
para con la clase dominante y su Estado hipercentralizado precisamente para
ahogar otras conceopciones filosóficas no cerradas, y con una dialéctica
histórica abierta. Mientras que Grecia era un hervidero de conflictos y alianzas
transitorias entre Estados separados por un mar y terrenos montañosos, con una
expansiva e inquieta clase mercantil que buscaba enriquecerse con el comercio
marítimo, en China dominaban los enormes campos de cultivo con sus muy
tecnificadas irrigaciones destinadas a solucionar las hambrunas periódicas y
trasladas el arroz y el grano casi siempre dentro del mercado nacional chino, y
apenas para exportarlo al exterior.
La experiencia
china en este período, que volvería a repetirse siglos después, es
paradigmática al mostrar como el confucianismo, el taoísmo oficial y la casta
burocrático-militar soldaban más temprano que tarde alianzas de poder en
momentos de peligro interno y/o externo que, a la postre, frenaban toda posibilidad
de un pensamiento deductivo que potenciara la geometría tanto o más que el
álgebra, la mecánica tanto o más que la acústica y el magnetismo, la cirugía
tanto o más que la acupuntura, y la praxis teórico-social tanto o más que el
ejemplo contemplativo individual. Separando ambos bloques -- geometría,
mecánica, cirugía y praxis frente a álgebra, acústica-magnetismo, acupuntura y contemplacionismo--
aparece la capacidad de la matemática para asentar un pensamiento abstracto producto
de una síntesis social entre trabajo manual y trabajo intelectual. Pero esa
síntesis no se logra así por así sino que requiere de una exigencia material
permanente que nace de la contradicción entre las fuerzas productivas y las
relaciones sociales de producción. En China, el poder burocrático se centraba
en la tesis de que el carácter cíclico cerrado de la Naturaleza terminaba por
demostrar las cosas a posteriori. Un mundo campesino con el mercado asegurado
pese a las hambrunas periódicas y las invasiones exteriores, no tenía mucha
necesidad de pensar la realidad desde métodos apriorísticos y desde la experimentación
teórica. El taoismo oficial y dominante y el confucianismo exponen esta
concepción, y las ideas epistemológicas de la escuela de Mo-Tsé perdieron todo
sentido y necesidad práctica.
3.- EL
"MILAGRO GRIEGO":
Por "milagro
griego" se entiene den la cultura occidental la sorprendente erupción de
una impresionante capacidad práctica y teórica del conocimiento humano en la
Hélade que, en el plano del pensamiento científico-filosófico duró desde el
siglo VI adne, con la figura señera de Tales de Mileto, hasta fines del siglo
IV adne con los primeros discípulos de Aristóteles, y que se prolongó en el
plano del pensamiento filosófico con algunas recuperaciones científicas
transitorias hasta el siglo II dne, cuando la irremisible decadencia romana
aseguró el triunfo definitivo del irracionalismo idealista, tenazmente
combatido por Lucrecio y después por Luciano. Sorprendente erupción porque en
el contexto sociohistórico de los siglos X-VII adne nada permitía imaginar
semejante estallido de reflexión e investigación en una región atrasada con
respecto a los grandes imperios mesopotámicos y sobre todo con respecto al
esplendor egipcio, chino e hindú. Impresionante capacidad porque superó
cualitativamente a todo lo logrado en el sentido esencial de que, hasta esa
época, el pensamiento se detuvo ante la reflexión autocrítica del propio pensamiento,
frontera infranqueable para el sistema de conocimiento precientífico, mientras
que los griegos sí rompieron ese límite y avanzaron más allá, preguntándose por
las causas de las causas y desechando los dogmas irracionales. Recordemos que
en esa misma época el taoísmo y el confucianismo se asentaban en China, que en
India se imponía el budismo, en Palestina el judaísmo y el zoroastrismo en Persia.
Hay que tener en
cuenta, para comprender las razones materiales que contextualizan y
desmitifican este "milagro" que, en primer lugar, Grecia era en
realidad una red de Estados muy relacionados con las grandes potencias
político-culturales, con los que mantenían estrechos lazos económicos; en
segundo lugar, estas potencias observaron a Grecia con cierto y lógico desdén
durante mucho tiempo por la enorme desproporción de medios materiales y de
saber acumulado, inquietándose por el poder expansivo griego sólo cuando los
bárbaros macedónicos a las órdenes de Filipo y Alejandro, fusionaron la cultura
griega y su sistema militar --la falange-- con su propio sistema militar más
determinadas características militares persas y crearon el imperio alejandrino.
Considerando ambos factores, el "milagro" griego sólo consiste en que
supo y pudo ser el molde en el que se fusionaron muhcas ideas externas pero
sobre una previa capacidad de racionalizar mal que bien los distintos procesos.
En este sentido, pues, hay que destacar su capacidad, primero, para aprender
muchas aportaciones exteriores en lo cultural y reordenarlas y sintetizarlas
con su propia elaboración pero desde otro criterio epistemológico diferente y, segundo,
en lo político-militar, sobre los logros precedentes, ser capaces de hacer lo
mismo con el sistema militar introduciendo un factor decisivo como es el de la
disciplina consciente.
3.1.- Algunas vidas y sus obras.
Tales (624-548/45), astuto empresario
según Aristóteles, multiplicó su riqueza aplicando a sus negocios sus
descubrimientos matemáticos, geométricos y astronómicos, y elevó al rango
teórico la experiencia empírica de los fenicios en la navegación. Anaximandro (610-546) se preocupó por
fijar las distancias mediante un mapa exacto y en medir el tiempo de viaje con
el reloj de sol egipcio, siempre en consonancias con sus intereses comerciales,
unidos a sus sorprendentes sugerencias sobre la materia y lo infinito, el
origen de la vida humana a partir del agua, la importancia del sol, la
esfericidad de la Tierra y su desaparición futura en un universo en permanente
recreación, etc. Anaxímenes (588-535), mejoró mucho el calendario y los
eclipses, y sobre todo experimentó el proceso de calentamiento y enfriamiento del
aire, problema vital la navegación a vela. Jenófanes (570-470) adelantó ideas
evolucionistas, descubrió las causas materiales del arcoiris, sugirió las
causas de los rayos y truenos y criticó duramente el politeísmo, demostrando la
terrenalidad de las mitologías y sus dependencias hacia la cultura, geografía y
tradición de los pueblos que los adoran. Heráclito (544-483) teorizó la
dialéctica de sus contemporáneos dando un salto en el conocimiento que tendría
que esperar a Hegel para ser superado, y como buen aristócrata de cuna y
negocios lanzó la tesis de las relaciones entre epistemología y mercancía/dinero
al sostener que "todas las cosas se cambian en fuego y éste en todas las
cosas, del mismo modo en que las mercancías se cambian por oro y el oro por las
mercancías".
Anaxágoras
(500-428), tuvo que exiliarse de Atenas al ser acusado de ateísmo, sostuvo que:
"El Sol no es Helios, sino sólo una especie de roca incandescente", y
la luna otra fría; afirmó algo transcendental para la ciencia como es que el
ser humano es inteligente porque tiene manos; mediante el experimento de los vasos
con líquidos de color diferente demostró no sólo la existencia de un proceso de
acumulación cuantitativa imperceptible a la capacidad sensorial humana, sino el
salto cualitativo a partir de una masa crítica acumulada de modo que surge algo
nuevo ahora ya sí perceptible a los sentidos humanos, asentando así la tesis
dialéctica de la verdad objetiva, concreta, relativa e histórica, y demostrando
que la materia tiene múltiples transformaciones internas que exigen el
desarrollo de técnicas de conocimiento para acceder a ellas en un proceso
inacabable. Leucipo (500-440) avanzó algunas ideas sobre el átomo que mejoraría
Demócrito, pero sobre todo sentó las teorías del vacío y de la causalidad sin
el teleologicismo y finalismo aristotélico posterior. Empédocles (483-423) ideó
el paradigma de los cuatro elementos, básico durante siglos, adelantó ideas
evolucionistas predarwinianas demostró con experimentos prácticos con el reloj
de agua que el aire tiene masa y peso, confirmando las demostraciones de
Anaxágoras sobre que la materia tiene formas que escapan a los limitados
sentidos humano hasta que son estudiadas con métodos más rigurosos. Tucídides
(471-399) aplicó a la investigación y narración de la historia el mismo método
racionalista riguroso que sus contemporáneos aplicaban a las ciencias naturales
y a la filosofía, enriqueciendo la tesis materialista histórica de Anaxágoras
mediante una ampliación de la dialéctica entre las diversas fuerzas e intereses
sociales. Demócrito (460-370) lanzó la idea del átomo indestructible y sentó la
base del materialismo determinista al rechazar la casualidad y el azar, error
que sería enmendado más tarde por Epicuro (341-270) y Lucrecio (99-55).
3.2.- Causas
internas y externas:
No tenemos espacio
para seguir la larga lista de los logros griegos, pero lo visto hasta aquí
enseña que sus raíces materiales radican en que las condiciones sociales de su
época agudizaron al máximo todas las contradicciones genético-estructurales
inherentes a la explotación de la fuerza de trabajo humana de modo que la lucha
de clases forzó en su fase alcista y democrática el salto de la preciencia a la
protociencia, y en su fase descendente y reaccionaria el retroceso al
autoritarismo idealista expresado en la brutalidad anticientífica del
cristianismo. Una de las diferencias cualitativas entre Grecia y el resto de
países radicaba en algo tan material y aplastante como el irreversible
asentamiento de la mediana y pequeña propiedad de la tierra, rebaños,
comercios, barcos y mercancías de modo que, más temprano que tarde, la vida
económica exigió crear instrumentos de medición, fijación y decisión comúnmente
aceptados por las partes implicadas en las disputas de propiedad o de negocios.
Así, mientras que en los otros países los poderes tenían aún gran cantidad de
propiedades estatalizadas, colectivas y/o religiosas, y su nivel comercial y de
manejo de dinero era inferior al griego, por contra los griegos tuvieron que
avanzar de la medición, registro y contabilidad estrictamente técnica o
simplemente empírica a la científica, es decir, a la aceptable por todos al
asentarse en una demostración fehaciente. La geometría, la contabilidad, la aritmética...
daban el salto de la demostración técnica a la demostración científica.
Recordemos que Aristóteles se preocupaba mucho por la seguridad de los barcos
en su viaje a Egipto, y que éstos significaban para la capacidad productiva y
tecnocientífica de entonces lo mismo que las locomotoras y barcos de vapor para
el capitalismo de la segunda mitad del siglo XIX, los coches en la mitad del
siglo XX, o las actuales nuevas tecnologías.
Fue la necesidad
de responder a las contradicciones sociales creadas por la generalización de la
propiedad privada, con sus obligados mecanismos de opresión y explotación, la
que impulsó esos conocimientos. Por lucha de clases en aquella época entendemos
el choque permanente pese a los altibajos y subfases entre múltiples fuerzas
que, en definitiva, se centralizan en dos bloques que tienen, uno, como bandera
la democracia esclavista y la alianza patriarco-comercial y otro, la dictadura
esclavista y la alianza patriarcooligárquica.
Los esclavos,
estranjeros y pueblos sojuzgados no cuentan, y si resisten son aplastados con ferocidad
sanguinaria incluso por demócratas esclavistas como Pericles, cruel entre los
crueles para defender el imperialismo ateniense. Esta lucha está impulsada por
el desarrollo tecnológico del salto del bronce al hierro, por el desarrollo
epistemológico del alfabeto fenicio y de la contabilidad depurada, y por el
dinero como equivalente universal capaz de extraer el potencial teórico
históricamente condicionado a la abstracción-intercambio, es decir, al proceso
mental que simboliza en la mercancía y su precio la unidad de medida de lo
existente. No es casualidad el que la cultura greco-romana por boca de Platón, Aristóteles
y Menenio Agripa, avanzara más que los chinos Lu Chih, Men-Tse, Han.-Chou y
Suei-Chou en el estudio de la economía, aun con las limitaciones de su época.
Se le ha llamado
protociencia a los impresionantes logros en Historia Natural, Matemática
demostrativa, Lógica formal, Dialéctica, Sociología e Historia social, Física,
Medicina y Ética, por dos grandes razones estrechamente conectadas como son,
una, los límites "internos" del sistema de conocimiento y, otra, los límites
"externos", es decir, los directamente relacionados con su aplicabilidad
práctica y económica. En el primer bloque hay que admitir que el nítido avance
matemático comparado con el de otras culturas tenía sin embargo el freno
estructural del desconocimiento del cero, paso clave que daría la matemática árabe
varios siglos después; además, pese a que se hicieron avances interesantes en
Física y Astronomía al final, a la hora de pasar a una explicación
materialista, los griegos se replegaron a interpretaciones idealistas y
conservadoras acordes con los intereses de las clases opresoras, parón
perceptible en Sócrates, sólido en Platón y definitivo en Aristóteles; por otra
parte, unido a esto, en ningún momento se separó la ciencia de la filosofía
sino que ambas formaban una unidad en la que las lagunas e ignorancias eran
--desde nuestra posición-- superiores al conocimiento pero --desde su posición
contextual-- muy inferiores al de otros sistemas de conocimiento; por último,
en ningún momento ese materialismo fue definitivamente ateo, es decir, en el
sentido de rechazar ontológica, axiológica y epistemológicamente el idealismo
objetivo o subjetivo, sino que convivió con los dioses, e incluso al final con
un único dios impersonal, indiferente y pasivo, sin semejanza alguna posible
con el psicópata obsesivo y neurótico que fue el dios judeo-cristiano.
Pero las fronteras
"internas" a la protociencia sólo son comprensibles en su interacción
dialécticas con las "externas", las provenientes del contexto social,
o mejor dicho, de la incapacidad genético estructural del modo de producción esclavista
para desarrollar su sistema de conocimiento más allá de las necesidades inmediatas
de la explotación de la fuerza de trabajo. Un ejemplo de esta interacción lo
tenemos en que los griegos no desarrollaron en absoluto la química que, sin
embargo, sí fue inicialmente estudiada por los egipcios que dejaron un poso de
experiencia tan considerable que siglos más tarde, como veremos, los árabes
derivaron la palabra "química" del nombre en lengua árabe de Egipto,
el país de las tierras negras o Kehm. Recordemos que cerca de los egipcios
empezaron a trabajar la orfebrería, esmaltado, coloración del vidrio, teñido de
la ropa, extracción de aceites vegetales, etc., aproximadamente 25 siglos antes
del sorprendente "milagro griego", y que los curiosos viajeros
helénicos que después les estudiaron y copiaron se quedaron maravillados por
los objetos producidos por la química empírica del país del Nilo. Sería
aventurado entrar a disquisiciones sobre si los avances en la fijación de los
elementos realizados por Anaxágoras y Empédocles, o las ideas atomistas habrían
podido abrir la senda de la química desde el siglo V, teniendo en cuenta que la
expansión colonial entre los siglos VII y IV amplió las tierras de cultivo y
los sistemas de abonado, aunque no las técnicas ni el utillaje.
Tenemos un ejemplo
ilustrativo de la diferencia entre el potencial griego y el chino anterior. Hemos
visto que antes del siglo XI adne, en China existían grandes funciones de
bronce con 200 operarios cualificados y otros muchos más como ayudantes,
moldeadores, transportistas, etc. Sabemos que siglos más tarde en Grecia el
padre de Lisias tenía una "empresa" de 120 trabajadores
especializados en corazas y armas en una economía dineraria y mercantil. La diferencia entre China y Grecia radica
en que la segunda debía producir fundamentalmente para un mercado interno y
externo que imponía mayores incertidumbres de todo tipo, lo que obligaba al
padre de Lisias, a toda su clase y por etensión a toda la sociedad griega a
desarrollar una mentalidad más abierta a lo nuevo y, sobre todo, más necesitada
de explorar físicamente nuevos mercados y de abrirse mentalmente a nuevas
posibilidades. Por el contrario, aunque en China sí existía el
mercado no había alcanzado la extensión y profundización lograda en China.