ALGUNAS CONSIDERACIONES

 

SOBRE

 

CIENCIA, TECNOLOGIA Y EMANCIPACION

 

 

Iñaki Gil de San Vicente

 

 

 

 

1.- IMPORTANCIA DEL TEMA.

1.1.- Pugnas y contradicciones actuales.

1.2.- Indiferencia e ignorancia popular.

 

2.- DESTELLOS Y CRISIS.

2.1.- Guerra y técnica empírica.

2.2.- Egipto, Mesopotamia e India.

2.3.- ¿Misterio chino?

 

3.- ¿"MILAGRO" GRIEGO?.

3.1.- Algunas vidas y sus obras.

3.2.- Causas internas y externas.

3.3.- Razones del retroceso.

3.4.- "Revolución" militar.

 

4.-EXTINCIONES Y RETROCESOS

4.1.- Esplendor árabo-musulmán.

4.2.- Nuevo ¿misterio chino?.

4.3.- Balbuceos en Europa.

 

5.-TRABAJO, HACHA, LIBRO Y LASER:

5.1.- Herramientas y máquinas.

5.2.- Técnicas y tecnologías.

5.3.- El libro como herramienta y tecnología.

 

6.- HACIA LA CIENCIA ACTUAL:

6.1.- Fases evolutivas en la revolución científica:

6.2.- Revolución científica y nuevo sistema tecnológico:

 

7.- CIENCIA, IMPERIALISMO Y ESTADOS

7.1.- Química, tecnología industrial e imperialismo.

7.2.- Industria y ciencia aplicada y/o "ciencia pura".

 

8.- CIENCIA Y HEGEMONIA DE EE.UU.

8.1.- Experiencias precedentes y presiones objetivas.

8.2.- Estrechamiento de límites operativos.

 

9.- ORDEN, BUROCRACIA Y MENTIRAS.

9.1.- Identidad y continuidad históricas.

9.2.- Causas sociales e intereses clasistas.

9.3.- Fuerza de trabajo tecnocientífica.

 

10.- PRAXIS, CIENCIA Y RACIONALIDAD.

10.1.- Tres consideraciones imprescindibles.

10.2.- Conocimiento humano y praxis científico-crítica.

10.3.- Cambios y avances en la racionalidad substantiva.

10.4.- Irracionalidad global y racionalidad parcial.

 

11.- NUEVO PARADIGMA Y SOCIALISMO.

11.1.- Viejo paradigma y sistema reaccionario.

11.2.- Ciencia crítica e intervención popular.

11.3.- Ataque reaccionario al conocimiento crítico.

 

12.- ¿HACIA UNA NUEVA CIENCIA?.

12.1.- Superando las cadenas del pensamiento patriarcal.

12.2.- Superando la mercantilización del conocimiento:

12.3.- Prioridades estratégicas de largo alcance.

 

 

1.- IMPORTANCIA DEL TEMA:

 

Uno de los factores que determinarán la suerte o la desgracia del futuro independentista y socialista de Euskal Herria será la estrategia que la izquierda abertzale tome con respecto al complejo tecnocientífico dominante. Nuestro futuro como pueblo dependerá, entre otras cosas, de la capacidad que tengamos para saber dominar las contradictorias fuerzas desencadenadas por la ciencia y tecnología oficiales actuales. Hablamos de estrategia antes que de táctica, y planteamos estas reflexiones desde la perspectiva de un futuro largo antes que desde la inmediatez pasajera porque en cuestiones de este calibre los avances, que deben comenzar ya mismo, sólo rinden frutos duraderos cuando se sustentan en una tarea larga, radical y de amplias miras. Hablamos de tecnociencia dominante y oficial porque es un complejo contradictorio en el que destacan las fuerzas de dominación pero en el que también palpitan fuerzas emancipadoras que se niegan a desaparecer.

 

La contradicción dialéctica interna a la ciencia y tecnología, que es parte y reflejo de la contradicción interna al pensamiento humano, nos exige un examen para el que carecemos de espacio, pero del que intentaremos apuntar los problemas cruciales para superar el paradigma oficial, tan dañino y destructor. No negamos el valor y la importancia de la ciencia. Al contrario. Porque la valoramos en cuanto arma emancipadora imprescindible, sabemos de la urgencia de criticar el sistema científico-técnico dominante. Instrumento liberador tanto más preciado en cuanto pueblo nacionalmente oprimido, negado en sus derechos elementales y carente de la mínima unidad política e institucional con la que responder a los decisivos retos de las innovaciones tecnocientíficas actuales. Desde esta perspectiva, la nuestra, la transformación progresista de la ciencia surge de una triple necesidad ya que, por un lado, los Estados que nos ocupan han utilizado y utilizan cada vez más el sistema tecnocientífico y su ideología –positivismo mecanicista y determinista- como sistemas de desnacionalización; por otro, las instituciones regionalistas impuestas por Madrid a Hegoalde se caracterizan por la total asunción de los dogmas cientifistas y absoluto rechazo a una política estratégica de intervención democrática en esta decisiva cuestión, mientras que en Iparralde se cumple fielmente toda orden dictada desde París en estos temas y, por último, la izquierda abertzale apenas ha prestado atención al problema que tratamos con su indiferencia ignorante sólo contrapunteada por esporádicos esfuerzos más individuales que colectivos.

 

La urgencia a la que nos referimos viene dada, además de por los efectos inmediatos que nacen de lo arriba visto, también porque en todo lo relacionado con el complejo tecnocientífico la pérdida de tiempo, aunque sea corta, supone una multiplicación exponencial de los efectos negativos. No se trata sólo de tener en cuenta la velocidad de desarrollo de la ciencia, sino sobre todo de que ésta se encuentra en un momento de bifurcación, de punto de no retorno y de emergencia de nuevos paradigmas alternativos, de salto cualitativo en la línea evolutiva que asciende de la inestabilidad del complejo tecnocientífico oficial como efecto de sus crisis, a la apertura de probabilidades de alternativas superiores y acabando en la irreversibilidad de varias de esas alternativas al haberse asentado definitivamente. En términos khuntianos deberíamos preguntarnos sobre si ¿nos encontramos en un momento de revolución científica global? Sin responder ahora a esta interrogante desde la perspectiva del autor citado y de su corriente, está claro que no podemos esperar a que pase esta situación de emergencia de lo nuevo, permanecer pasivos y expectantes, dejando que los Estados que nos dominan impongan sus dictados al respecto. Sería un error suicida.

 

1.1.- Pugnas y contradicciones actuales:

 

Actualmente se libra en este complejo una batalla teórico-política global que afecta a paradigmas claves del sistema oficial de definir y nombrar la realidad natural y socia. Paradigmas zarandeados desde comienzos del siglo XX por la física cuántica, la teoría de la relatividad, la biología y biotecnología, las denominadas por algunos "leyes del caos", los inicios de la llamada "inteligencia artificial", y un largo etcétera imposible de reseñar aquí. Semejantes avances están dando paso a muchas reflexiones críticas aunque también conservadoras. No faltan autores que afirman que ya asistimos a un "nuevo paradigma emergente". Tales reflexiones, además, se sustentan en los cambios sociales en la apreciación de "la ciencia" como institución mítica y todopoderosa, neutral, aséptica, impoluta y libre de las injerencias de los poderes económicos y políticos. Desde las muy recientes vacas locas, pasando por las infecciones hospitalarias, la catástrofe ecológica, la multiplicación del desgaste psicosomático, y terminando en el sensacionalismo ignorante y manipulador de las biotecnologías, por no extendernos, en este panorama, "la ciencia" en cuanto institución desconocida e inaccesible para la inmensa masa de la población, pero mitificada y adorada por los medios de propaganda dominantes, esa "ciencia" es hoy sometida a una crítica verdaderamente científico-crítica desde dentro mismo del poder tecnocientífico como desde fuera, desde los movimientos populares, sindicales, revolucionarios, feministas, alternativos, etc.

 

Crece el divorcio entre desarrollismo y economía por la objetividad de la termodinámica. Se endurece el choque entre cientifismo y naturaleza --catástrofe ecológica-- por las implicaciones de las biotecnologías y sobre todo la mercantilización de la vida y del ecosistema.. La epistemología clásica duda ante la inteligencia artificial y el paradigma computacional. La ética y la moral tradicionales enmudecen ante la bioética, la ecoética y las reflexiones progresistas que buscan un mundo mejor. La libre creatividad científica ha sido subsumida por el complejo industrial-militar y la feroz competencia empresarial. El orden médico clásico fracasa ante el dramático deterioro de la salud humana. La legitimidad tradicional cede ante las críticas democráticas, socialistas, feministas, ecologistas, no eurocéntricas, etc... ¡incluso alguno asegura que la ciencia ha llegado a su límite y otros retroceden al irracionalismo y misticismo! En respuesta a esta crisis global el poder tecnocientífico está lanzando una abusiva propaganda relegitimadora mientras que endurece las condiciones de trabajo tecnocientífico y aumenta los lazos invisibles con el capitalismo.

 

Una de las crisis decisivas es la de la figura del sabio absorto en su laboratorio, mito básico de Occidente desde el siglo XVII, que ha construido la imagen virtual del científico abstraído en sus investigaciones, bonachón, algo despistado a veces pero siempre consciente de su benefactora labor humanitaria. Este mito admite muy de vez en cuando la existencia a algún científico "loco" en el buen sentido, en el de las películas de Walt Disney, por ejemplo, y algún que otro científico criminal e inhumano como el doctor Mengele, encarnación negativa del Golen, Frankenstein, Hyde, Moureau y otros que, según la literatura que les da vida ficticia, buscaban aliviar el dolor humano con nuevos descubrimientos aun transgrediendo las convenciones al uso. Pero en el imaginario colectivo la idea del científico es esa, la del bonachón neutral y dispuesto a dar consejos televisivos sobre qué bronceador hay que usar en verano y qué crema para esquiar en invierno. La lenta pero imparable proliferación de asociaciones de afectados, usuarios, consumidores, la lenta pero imparable toma de conciencia ecológica del sindicalismo, la crucial e imprescindible crítica del feminismo al orden patriarcal, las autoorganizaciones alternativas y/o radicales de trabajadores de la ciencia en contra de la propiedad privada del conocimiento, estos y otros movimientos giran en buena medida alrededor de la crítica del mito del científico neutral, apolítico, objetivo... que, sin embargo, es capaz de recurrir a trampas, chanchullos y mentiras para imponer sus intereses. La proliferación de fraudes científicos en las últimas décadas ha llevado a algún historiador de la ciencia a fundar la "engañología". Es decir, hoy más que nunca antes están desprestigiados los mitos cientifistas santificados por ideólogos del capital como Merton y otros.

 

1.2.- Indiferencia e ignorancia popular:

 

Mientras, la mayoría ignora que vive bajo la presión ordenancista, reguladora y controladora del sistema tecnocientífico. Desde la mañana, las primeras noticias en la radio están producidas por la industria político-cultural, instrumento decisivo en la "normalización política", que usa la sociología como sistema de investigación básica para, desde ahí, mediante investigaciones aplicadas, tecnologías y técnicas precisas lograr que nos "sintamos cómodos" en los Estados español y francés. Desconoce también que esa "normalización" se aplica técnicas de manipulación psicológica para modificar la conducta colectiva e individual. Menos aún sabe que esos aparatos tan comunes remiten en definitiva a la física atómica en su aplicación electrónica y en semiconductores, creando una impresionante panoplia de instrumentos de control y vigilancia, otros de incremento de la productividad del trabajo como los ordenadores, y otros de alienación cotidiana como los televisores. Cree que su salud está cuidada por instituciones neutrales sin sospechar siquiera que el mercado de la salud sostiene uno de los negocios más rentables del capitalismo, además de ser un instrumento de control y reciclaje de las clases trabajadoras, y que las biotecnologías y la genética , la química, etc., son partes del sistema tecnocientífico. No sabe que cuando las petroleras suben el precio del combustible además de dañar su bolsillo también, con la ciencia básica de la química, extienden sus tentáculos hasta la alimentación humana, destrozando a pequeños agricultores en beneficio de las grandes corporaciones estrechamente relacionadas con la investigación biológica y con el "capitalismo verde", que saca beneficio limpiando lo que el capitalismo ensucia pero cobrándoselo al pueblo trabajador y echando la basura venenosa sobre continentes empobrecidos.

 

La ciencia y la tecnología condicionan tanto nuestra vida que ésta sería imposible sin ellas. No es que sería muy dura y penosa. No. A la altura del desarrollo ya alcanzado, de su dependencia para con la producción generalizada de mercancías por el capitalismo y el papel básico de la tecnociencia en esa producción, en este nivel, sin ese complejo no sobreviviríamos en absoluto. Es decir, el hecho de que la ciencia esté dentro de las fuerzas productivas y también dentro de las relaciones sociales de producción, y el hecho de que, consiguientemente, sufra la contradicción entre valor de uso y valor de cambio hacen que, de un lado, sea vital su potencial emancipador pero, de otro, sea terrible su efectividad alienadora. Aquí surge el problema crucial ya que nuestro futuro depende de nuestra capacidad para transformar ese poder tecnocientífico enajenado por el capital y puesto a disposición de los Estados que nos dominan en poder liberador expropiado al capital y puesto a disposición de Euskal Herria. ¿Qué hay que superar y abandonar? ¿Qué hay que desarrollar y mejorar? ¿Quiénes han de hacerlo? ¿Cuál será el papel de los movimientos populares, de la clase trabajadora, de las mujeres, de los colectivos de todo tipo? ¿Cómo controlar el poder de empresas y Estados sobre la ciencia y sus trabajadores?

 

Una muestra perfecta de la tétrica efectividad opresiva de la tecnociencia dominante es todo el proceso que va del diseño y elaboración de un paradigma, estrategia y sistema represivo hasta su última aplicación en la muerte de un/a voluntari@ abertzale o en la dispersión de los prisioneros en las cárceles de castigo, pasando por la videovigilancia, telecontrol, detención, torturas de todo tipo incluidos productos alucinógenos y psicóticos, etc., con las correspondientes fases de manipulación propagandística. Pero, a la contra, desde antiguo los procesos de lucha de las naciones, clases y género oprimidos han sabido reciclar con más o menos efectividad partes del sistema de conocimiento y de tecnología entonces existente para emplearlo contra el opresor. ¿Cómo se comprende esto? Por la dialéctica inherente a la capacidad de conocimiento de la especie humana, tema que por su fundamental importancia vamos a tratar en los capítulos siguientes.

 

2.- DESTELLOS Y CRISIS:

 

El conocimiento es efecto-causa de la autoconstrucción de la especie humana, está inserto en la relación praxeológica entre mano y mente, entre trabajo físico y trabajo mental, o si se quiere, en la dialéctica entre creación material y creación simbólica. En un nivel básico, el conocimiento humano no exige el conocimiento científico, aunque éste segundo sí necesita del primero. Las hábiles mujeres que con su trabajo paciente y sistemático obtenían el grueso de los alimentos, ignoraban las regularidades internas de la naturaleza pero, en sus contextos estables, lograban vivir con relativa comodidad. Tanto que, como aún hacen colectivos humanos honrados con el calificativo de "primitivos" e "incivilizados", muy frecuentemente optaban -optan- asambleariamente seguir con una calidad de vida sustentable en sus ecosistemas en vez de entrar en una desquiciada y suicida carrera por el enriquecimiento individual y la explotación interna. El cobre comenzó a fundirse hace siete mil años aproximadamente, pero los expertos empiristas que lo trabajaban desconocían todo sobre química, sulfuros, óxidos y carbonatos, y más aún sobre las técnicas y tecnologías de su tratamiento. No sabiendo tampoco nada de geología ni de minas, los europeos de entre dos y tres mil años antes de nuestra Era cavaban pozos de 12 y 13 metros de profundidad con galerías de hasta dos metros de altura para extraer grandes cantidades de excelente sílex y comercializarlo mediante economía de reciprocidad y trueque por ampliar regiones. Por no extendernos, desde el Paleolítico se van acumulando avances paulatinos en el conocimiento empírico de zoología, etología, botánica, agricultura, medicina, cirugía, matemáticas, astronomía...

 

Al margen del debate sobre su momento de aparición -la preciencia desde dos o tres mil años antes de nuestra Era, la protociencia desde comienzos del siglo VI antes de nuestra Era, la ciencia desde el siglo XVII occidental, etc., por el conocimiento histórico-crítico actual sabemos que el camino que va de la aparición de la llamada preciencia o "cultura técnica" egipcia a la protociencia griega, es simultáneo al proceso de marginación y opresión de la mujer, luego al de irrupción de la esclavitud externa por conquista y al de la escisión de la sociedad en grupos diferenciados, en castas jerarquizadas y por fin en clases sociales antagónicas. Este es un proceso histórico que culminará en la cultura occidental, concretamente en la Grecia de entre Sócrates y Platón, con el proceso de escisión entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, escisión que marcará indefectiblemente el desarrollo de "la ciencia" occidental, como veremos en su momento, y desde la ciencia occidental y al amparo del desarrollo capitalista se extenderá al todo el plantea desde los siglos XVII en adelante. Sin embargo, por debajo, dentro de esta realidad, subsistía frecuentemente aplastada, una capacidad de pensamiento critico y alternativo, que corresponde con la capacidad de pensamiento praxeológico de nuestra especie, de unidad dialéctica de la práctica con la teoría, unida ya defendida por los presocráticos y por otros movimiento y que no solamente reaparece periódicamente sino que en las últimas décadas se ha revelado como la única concepción posible para impulsar las portentosas posibilidades del conocimiento científico-crítico.

 

2.1.- Guerra y técnica empírica:

 

No es cierto que "la guerra es el estado natural del hombre primitivo". La guerra es, al contrario, una invención muy reciente en la larga historia de nuestra especie, y aún es mucho más reciente la guerra moderna, la realizada al estilo occidental y que fue inventada por los griegos del siglo VI antes de nuestra Era. ¿En qué se diferencia esta guerra de las demás? Pues, en palabras de un célebre historiador militar, en que es una guerra "implacable y feroz", tanto que los muy feroces guardias personales de Darío, los terribles Inmortales, llegaban a sentir pánico ante los hoplitas griegos. Y es que, como veremos, una vez más Grecia logró una estrecha conexión entre el poder tecnológico y científico, la disciplina militar nueva, los intereses de su democracia esclavista y la cosmovisión existencial nucleada en la economía dineraria.

 

En realidad, ya bastante antes de la guerra moderna, que justo surgió muy localmente sólo hace alrededor de 2500 años y que ha tardado casi hasta el siglo XX en generalizarse a todo el planeta, y desde los primero datos de conflictos armados hace aproximadamente 10.000, se aprecia la estrecha relación entre herramientas y técnicas con la guerra antigua, especialmente en la construcción de murallas defensivas de poblaciones sedentarias del llamado "creciente fértil" o "cuna de la civilización", aunque no siempre en todas las "ciudades" de aquél entonces. En Europa se tardó mucho más tiempo en amurallar los poblados y se discute sobre si algunas empalizadas de los milenios VI y V adne eran en realidad cercados para que el ganado no se espantase. Pero conforme avanza el IV y definitivamente el III milenio, las poblaciones neolíticas europeas se construyen o se remodelan como verdaderas fortificaciones hasta con tres sólidas

empalizadas protegidas por fosos profundos y anchos. No sólo hacían falta herramientas y técnica para realizar semejantes construcciones sino sobre todo máquinas y tecnología desarrollada. Desde luego que sus constructores desconocerían en conjunto de ciencias involucradas a lo largo del complejo proceso de amurallamiento, pero las construían. Sin embargo, hay que insistir en que eran construcciones defensivas, pasivas, disuasorias, pues todos los datos arqueológicos extraídos de enterramientos muestran que las muertes violentas eran muy escasas, existiendo muy contados restos de combates sistemáticos, y uno de ellos precisamente en Euskal Herria, en lo que actualmente es la llanada alavesa.

 

Veamos cuatro ejemplos de la inicial relación entre tecnología y guerra. El primero es la aparición hace algo menos de 4000 años del carro de guerra impulsado por dos pequeños caballos, capaz de cargar dos o tres soldados con su equipo completo, con dos ruedas de radios para hacerlas más resistentes y ligeras, apto para avanzar a 30 kilómetros a la hora mientras que el buey camina a 3 kilómetros por hora. Y esa máquina sólo pesaba 34 kilos sin los arreos de las bestias. La ingeniería actual se maravilla al estudiar su diseño, ligereza, robustez y adaptabilidad a casi todos los terrenos, y su bella estética cuidadosamente pintada, aunque su defecto más serio era que el eje se calentaba por la fricción al ser fijo y girar con las ruedas. No hace falta decir que fue el resultado de una larga experimentación anterior en la que intervenían todos los conocimientos técnicos, pero sobre todo, bajo la presión de las necesidades materiales productivas y bélicas, vitalmente e indisolublemente relacionadas.

 

El segundo ejemplo, es el descubrimiento del hierro por los hititas en los siglos XV-XIV antes de nuestra era, aunque su uso frecuente tardó algo más, hasta el 1200 adne, debido fundamentalmente a las precauciones tomadas por los Estados que lo utilizaban para que no se conociera su técnica de producción. Ya los hititas buscaron trabajarlo en secreto para sus guerreros a quienes entregaban esas armas tan superiores a las de bronce. Intentaron mantener el secreto varios siglos en un adelanto brillante de lo que luego ha sido una obsesión de los tecnólogos militares y científicos en investigaciones estratégicas. La Biblia nos narra las precauciones de todo tipo de los filisteos para que los hebreos no dominasen la técnica del hierro logrando manter el secreto durante dos siglos, lo que les aseguró la supremacía militar. Aún y todo así, la fundición era difícil porque el hierro necesita de 1.530º C de calor, y solamente se pudo desarrollar una técnica apropiada alrededor del 900 adne, lo que permitió a Asiria modernizar rápidamente sus arsenales cambiando las armas de bronce por las de hierro. De todas formas, el impacto del hierro fue más allá de la guerra, para extenderse con la ayuda de otras transformaciones que no podemos resumir aquí a todos los componentes de la vida social.

 

El tercero es el arco compuesto que se generalizó por esa época y que exigía una compleja tecnología para ensamblar tantas y tan diferentes piezas de madera y hueso, cuerdas, tendones, cueros y pegamentos, resultando una arma sólida, ligera, pequeña y letal, muy superior en todo al famoso arco largo inglés posterior en más de tres mil años y que compitió con las armas de fuego occidentales hasta la mitad del siglo XIX El último es la "construcción" del caballo de montar apto para la guerra, inexistente en la naturaleza por la debilidad de la columna vertebral de todos los anteriores. Ya en el segundo milenio se montaban caballos y los egipcios tenían en el -1530 jinetes militares, pero se montaban en los cuartos traseros con las insalvables dificultades que eso supone, y casi siempre se apeaban para combatir en el suelo. El caballo actual es resultado de una paciente selección y especialización que dio sus frutos definitivos a finales del siglo VII, cuando los guerreros montados escitas destrozaron al poderoso ejército de carros asirio.

 

Ahora nos interesan tres cosas de esos ejemplos. Primera, las constantes que, con diferencias secundarias, reaparecerán durante cuatro milenios posteriores de inventiva tecnológica. Nos referimos a la larga y obscura acumulación de avances que en un momento preciso se sintetizan en una innovación cualitativa que, a su vez, abre nuevas posibilidades de desarrollo; también a la importancia de los descubrimientos casuales e inopinados cuando se buscaban otras cosas; no olvidemos tampoco el uso de la paciencia como método básico en la larga selección de animales y tratamiento de procesos de todo tipo, aunque no existiera un plan coherente que abarcara a varias generaciones de precientíficos en biotecnologías. Segunda, la de las relaciones desconocidas de esas prácticas con las regularidades de la naturaleza, relación mediatizada por el encuadre epistemológico entonces dado pero inmersa en la materia objetiva como categoría filosófico-ontológica. Tercera, las relaciones de esos avances con los intereses de los grupos dominantes, que potenciaban los adelantos en herramientas, máquinas y técnicas en nuevas tecnologías de guerra para lograr una ventaja decisiva sobre sus enemigos, relegando o abandonando otras vías alternativas de desarrollo tecnológico precientífico

 

2.2.- Egipto, Mesopotamia e India:

 

Desde nuestra perspectiva actual debemos ser, cuando menos, indulgentes o mejor ser realistas y saber contextualizar los vacíos de la cultura egipcia con y en sus condiciones reales de existencia para evitar dos peligros ciertos: minusvalorar la capacidad de inventiva del pensamiento humano en general y de aquellas sociedad en particular, sobrevalorando acríticamente las capacidades actuales, las occidentales y burguesas; y la contraria, como hacen las corrientes ocultistas, esotéricas e iniciáticas, afirmar contra toda evidencia que en el pasado "originario" todo fue mejor y que las supuestas "ciencias ocultas" procedentes de la "edad de oro", de la Atlántida o de otro sitio, son las únicas que tienen la "verdad" y el "sentido" de lo humano. Frente a ambos errores, hay que recordar el llamado "año vago" egipcio, más impreciso que el juliano, las limitaciones de su aritmética y geometría, la confusión de su metrología, pero lo desarrollado de su método fraccional, copiado por griegos y romanos, los pocos datos que se tienen de su astronomía y lo limitado de su medicina, etc., esta capacidad precientífica, es decir, la debilidad de una matemática sin la cual no se puede hablar de ciencia en sentido estricto, sólo son comprensibles desde y para el grado de desarrollo social egipcio y por eso mismo, como se ha insistido desde posiciones progresistas, esto "poco" que sabían era ciertamente "mucho" si se tiene en cuenta los siglos transcurridos, y que abrieron la fuente de la que beberían más tarde los griegos. Las inmensas obras arquitectónicas, el casi exacto conocimiento de las crecidas del Nilo con todo lo que eso suponía de planificación agrícola en siembras, cosechas y almacenamientos, las expediciones náuticas con la circunvalación de Africa, la capacidad militar, etc., estos y otros muchos logros materiales no se hubieran producido sin una sorprendente capacidad de pensamiento abstracto.

 

Otro tanto hay que decir de la amplia y diversificada panorámica cultural de Mesopotamia que sobresale en tres cuestiones básicas para la historia del pensamientos humano como son, una, el tránsito de la cultura oral a la escrita, con el esfuerzo intelectual que supone pasar del pictograma al ideograma con la correspondiente fijación del valor silábico; otra, una impresionante capacidad de análisis concreto de multitud de comportamiento humanos, animales y vegetales, siempre con objetivos prácticos, aunque su ensamblaje y síntesis ideológica fuera mágica y adivinatoria y último, un desarrollo de las matemáticas que alcanzó gran exactitud en los cálculos prácticos aunque sus bases fueran limitadas, y que llegaron al final, en la época seléucida a algo parecido al cero, que era más que nada la constatación de una ausencia lógica en la numeración que la creación del cero dentro del sistema decimal, abriendo la puerta para que la cultura hindú lo inventase a mediados del siglo V mejorándolo a comienzos del siglo VI de nuestra era. La cultura mesopotámica se sustentó en buena medida en la casta sacerdotal babilónica que se constituyó en una escuela del conocimiento y poder de gran importancia al controlar todo lo relacionado con el palacio, espacio que concentraba y a la vez vigilaba desde los graneros y almacenes, hasta los cuarteles y arsenales pasando por el tesoro, las escuelas, los templos de oración y las salas de mercado especial. Los conocimientos especializados producidos por esta casta selecta, uno de los embriones de la futura clase dominante, se expandieron por toda la región e influenciaron larga y profundamente mente a otras culturas como, por ejemplo, la hindú y la griega antigua, llegando sus influencias hasta la china.

 

Y ya que hablamos de India, hay que saber que en la época antigua, antes de las invasiones de los arios védicos alrededor de 1500 años antes de nuestra era, las grandes ciudades del período remoto preario gozaban de excepcionales sistemas de alcantarillado, piscinas y urbanismo, como se ha descubierto en las viejas ruinas de las actuales Harappa y Mohenjo-Daro. Exceptuando algunos restos del conocimiento preario en medicina y farmacopea, se desconoce el resto de la cultura práctica capaz de realizar aquellas brillantes obras porque ni siquiera se han logrado descifrar los sellos encontrados en las ruinas. La cultura védica tardaría aún bastantes siglos en dar el salto al cero, pero durante ese intervalo fue avanzando en cuestiones fundamentales para las necesidades de producción agraria, sobre todo las del calendario --como en Egipto y Mesopotamia-- exigidas por la importancia de los regadíos y de las roturaciones de tierras. Estas necesidades materiales son las que condicionan que el calendario hindú alcanzase una precisión sorprendente para los recursos de la época, aunque en el nivel ideológico se justificasen las fases astronómicas desde la concepción brahamánica en la que la naturaleza, la sociedad y la vida humana transcurre indefectiblemente por una rueda o repetición cíclica y en eterno retorno. Semejante concepción beneficiaba directamente a las castas en el poder --arias-- en detrimento de las dominadas, las campesinas y formadas por las poblaciones anteriores a la invasión.

 

Las exigencias productivas hicieron que en la práctica la cultura hindú enriqueciera la lengua védica con una gran cantidad de palabras que reflejan el manejo empírico de números muy elevados. Insistimos en lo de desarrollo empírico porque aun el en caso en el que se hubiera conservado algún tratado de Matemáticas redactado en las épocas védica y brahamánica, cosa que no sucede, aún así, la riqueza y amplitud de las palabras que se refieren a números muy altos demuestra que la capacidad productiva hindú estaba muy desarrollada en la práctica empírica, teniendo en cuenta que el analfabetismo sería muy alto. Más aún, vemos que los hindúes ya usaban términos concretos para referirse a las potencias de 10 hasta 10 elevado a ocho, y que con el incremento de las necesidades productivas llegaron a crear palabras en el sánscrito clásico con nombres específicos para todas las potencias de 10 hasta 10 elevado a veintitrés. Podemos hacernos una ida muy exacta de este logro si comparamos semejante complejidad con la legua griega antigua que en aquél período sólo lograba llegar hasta el 10.000. De igual modo, aunque carecemos de datos sobre si conocían los hindúes antiguos la notación con cifras, sí sentaron las bases prácticas de la Geometría, y también sabemos que sus conocimientos médicos llegaron a través de Persia a la cultura griega influenciando a autores como Platón.

 

2.3.- ¿Misterio chino?.

 

Efectivamente, hay que preguntarse si es un misterio o no el que esta gran nación fuera capaz de desarrollar un impresionante poder técnico pero incapaz de dar el salto a la protociencia, y lo más curioso de este misterio es que se repitió por dos veces, como veremos. La suerte corrida por la escuela de Mo- Tsé o Mo Ti (468-376 adne) ejemplariza ese misterio ya que el estudioso chino extrajo valiosas ideas de la gran inventiva técnica de su país y, así, pudo afirmar que el conocimiento se adquiere mediante la escucha y el "oído", por inferencia, por observación directa, y por experimentación y acción voluntaria, a la vez que distinguió entre causa y efecto. El pensamiento de Mo-Tsé tenía elementos materialistas que fueron desarrollados por sus seguidores y por Ju Zi, pero su ideario político se puede definir en términos actuales como "reformismo progresista". ¿Cómo llegó la cultura china a propiciar este pensamiento tan adelantado para su época en todo el planeta y porqué fracasó en la práctica y su escuela desapareció como corriente ideológica independiente en el siglo II adne? Estas dos preguntas encierran el secreto del misterio chino.

 

La escritura china aparece ya en el siglo XIV durante la dinastía Shang que duró hasta el siglo XI adne, y aunque ya para entonces se conocía y se usaba el hierro, era el bronce el metal más fabricado y usado. Se sabe que existían fundiciones en las que trabajaban hasta 200 operarios cualificados sin incluir a moldeadores, ayudantes y transportistas, por lo que el número total de trabajadores sería mucho mayor. También para entonces se logró la fabricación de la primera porcelana con temperaturas que alcanzaban los 1200+/-30º C. Estos y otros avances materiales de las fuerzas productivas hacían que la reflexión filosófica llegase a logros como los recogidos en el "El libro de los cambios" que resume los avances materialistas en los siglos IX-VIII adne y que sirvió de compendio a los grupos de filósofos populares, idénticos a los de la India y a muchos sofistas griegos, que recorrían el país participando en las crecientes movilizaciones sociales contra la clase dominante, criticando su concepción político-religiosa. Estas luchas prácticas y teóricas se daban en el contexto de hundimiento del sistema "esclavista" --sin entrar ahora en precisiones al hablar de esclavismo y feudalismo en aquél contexto-- entró en crisis al final de la dinastía Zhou del Oeste (siglo XI-771 adne) siendo reemplazada en medio de fuertes convulsiones

sociales por la dinastía Zhou del Este (770-476 adne).

 

Durante estos siglos en los que el esclavismo dio paso a un régimen campesino "feudal" la efervescencia filosófica fue muy enriquecedora al haberse roto lo diques autoritarios de contención del pensamiento. Pero las clases explotadas carecían de fuerza para constituirse en clases ofensivas y las luchas clasistas antagónicas pronto dejaron paso a las luchas por el poder de la tierra entre las antiguas clases y las nuevas en gestación. Es en este contexto largo en el que hay que ubicar tanto el estancamiento de la creatividad china como el papel de Laotsé y de Confucio como sintetizadores y adecuadores de los códigos autoritarios antiguos a las nuevas necesidades de la explotación. Laotsé (604-?), "El Viejo Maestro", vivió entre las clases dominantes, siendo historiador y archivero de la Biblioteca Imperial, y responsable de la consulta oracular de los Zhou, por lo que su influencia no se limitó a su pensamiento sino a la tarea de escoger, seleccionar y archivar, también por lo tanto de silenciar y excluir, los conocimientos convenientes al poder que le pagaba. Y cuando este poder entró en crisis Laotsé lo abandonó para buscar otro señor al que servir. Su contradictoria filosofía materialista no cuestionaba el orden social práctico sino que, al ser una sistematización suavizada y licuada del materialismo anterior, más coherente, permitía un doble juego por los contenidos idealistas y agnósticas que introdujo en la filosofía oficial, y por su reaccionarismo contemplativo.

 

Esta contradicción pervivió a lo largo de los siglos dentro del complejo movimiento taoísta, reapareciendo con una u otra opción en los momentos de crisis de orden, e incluso justificando las tensiones internas al movimiento, cuando sus extremos optaban por intereses sociales antagónicos. Pero la contradicción no era exclusiva al taoísmo ya que provenía de un factor más profundo cual es la raigambre que tenía en una sociedad campesina ciertas tradiciones utópicas y con fuertes contenidos igualitaristas y comunalistas, que hacían referencias a un pasado remoto en el que no había existido explotación, hambre y miseria -- una especie de "edad de oro" y de "paraíso perdido"-- porque habían sido determinados sabios y personas rectas las que dirigían la sociedad campesina originaria. De entre estos mitos, destacaron a lo largo de los siglos de luchas campesinas dos de ellos, uno llamado Ta Tchung o "la gran unidad" y otro, Thai Phing o "el reino de la gran paz e igualdad". Las diferentes interpretaciones y variaciones que se hacían de estos dos principios dependencias de los intereses sociales en juego, pero explican a grandes rasgos los límites generales que una y otra vez encorsetaron a la sociedad campesina china.

 

Los principios citados también influenciaron a su modo en las concepciones de Confucio, aunque dominaba el de "la gran unidad" o Ta Tchung, lo que explica su insistencia en la cohesión del Estado, en la necesidad del orden unificador y en la importancia de los ritos tradicionales para recuperar y mantener dicha "gran unidad" originaria. Estas y otras razones permiten comprender por qué Laotsé y Confucio (551-479 adne) mantenían relaciones de maestro a discípulo y nunca rompieron la amistad. En uno de esos encuentros se le atribuyen a Laotsé estos consejos a Confucio: "El sabio ama la oscuridad; no se entrega al primero que llega, estudia el tiempo y las circunstancias. Si el momento es propicio, habla; si no, se calla, El que posee un tesoro no lo enseña a todo el mundo; así el que es verdaderamente sabio no revela la sabiduría a todo el mundo".

 

Aquí vemos, primero, las relaciones epistemológicas entre conocimiento y riqueza, sabiduría y tesoro, relaciones que, como veremos, también constató Heráclito en esa misma época. Segundo, en irreconciliable diferencia con muchos pensadores, la supeditación de la sabiduría a la seguridad personal, a la conveniencia de callar o hablar según el riesgo o el beneficio. Tercero, en total concordancia con la monopolización del pensamiento por las clases dominantes, la defensa de la propiedad privada de la sabiduría. Cuarto, el secretismo y hermetismo del conocimiento, sólo comunicable a una minoría docta y poderosa. Aunque ni remotamente Laotsé podía imaginar la ciencia moderna, sí defendió un conocimiento minoritario al servicio del poder. Esto explica que el sector oficial del taoísmo, excepto en casos de revoluciones campesinas, siempre optase por el poder, y se adaptase a la llegada del budismo con rito y liturgias nuevas, excepto en contados casos de oposición frontal.

 

Confucio no superó este encuadre social sino que se centró más en el fortalecimiento del sistema legal y administrativo del poder, y mientras Laotsé sentó las bases de la filosofía contemplativa, una especie de "poder religioso" --no en el sentido occidental contemporáneo de religión-- Confucio aseguró la

legitimidad de la administración, la supeditación del oprimido al opresor, del joven al anciano, de la mujer al hombre y del vivo al muerto. Este control coercitivo del potencial creativo de un pueblo mediante el culto preciso y constante a la memoria de los muertos, de los ancestros, venía muy bien al poder que se estaba consolidando pero muy mal a la independencia creativa del pensamiento humano. Pero esta es sólo una parte de la ideología confuciana porque las otras dos, estrechamente relacionadas con esta, hacían referencia, por un lado, a un desprecio muy fuerte hacia las masas trabajadoras, un desprecio tan manifiesto que varias veces el propio Confucio y su séquito fue objeto de la ira popular, incluso del cerco social para ajusticiarlos, obligándoles a la huida por el monte pasando hambre y penalidades, y por otro lado, una doble moralidad para la acción política dentro del propio grupo político de modo que la falsedad e intriga eran constantes en su proceder.

 

Recordemos que Confucio murió en el 479, cuando se agudizaban las luchas con los movimientos campesinos que se apoyaban indirectamente en las ideas de Mo-Tsé y en algunas de las tradiciones antes expuestas, y se iniciaba el largo período de los Reinos Combatientes (475-221 adne) Dos siglos y medio durante los cuales los Estados optaron más por la administración para la guerra y la explotación del campesinado que por la profundización del pensamiento teórico. En este período el taoísmo de los seguidores de Laotsé apareció como el cement ideológico que cohesionaba los intereses generales de todos los Estados y adormecía a todas las clases trabajadoras, y el confucianismo como el cemento

administrativo y legalista que engrasaba a esos Estados en sus mutuas guerras. Aunque no podemos extendernos ahora, sí hay que decir que ambos poderes, "religiosos" y "terrenal", intervenían activamente en las luchas contra las corrientes materialistas y contra los movimientos campesinos que pervivían con más o menos fuerza. Por eso, al concluir el período y centralizarse el poder imperial a finales del siglo III adne se inició la compilación ortodoxa del confucianismo para adecuarlo a las nuevas y más amplias necesidades del orden imperial, tarea que concluyó Tun Chun-Sun en el siglo II adne. Tenían todo a su favor porque en el año 213 adne el emperador Ts'in Shihuangti mandó quemar todos los libros existentes como castigo a los autores que se habían atrevido a criticar su política.

 

Sin embargo, ni Laotsé ni Confucio crearon escuelas cualitativamente nuevas, por pequeñas que fueran esas aportaciones cualitativas comparadas con el pensamiento anterior. A diferencia de lo que ocurría en esos mismos tiempos en Grecia, e incluso poco antes si tenemos en cuenta a los primeros milesios como Tales y Anaximandro, en China no se produjo ese cambio cualitativo por imperceptible que fuera sino sólo una amplia compilación y sintetización de los mejores métodos materiales y simbólicos de control social, de administración y regulación del sistema esclavista en descomposición. Por eso, por la continuidad de fondo, los nuevos poderes no tuvieron muchos problemas a la hora de aplicar las reformas y mejoras taoístas y confucianas. Esto lo hicieron mientras planificaban obras técnicamente brillantes como, entre otros varios, el canal Caoqu diseñado por el famoso ingeniero Xu Bo en el año 129 adne, o la impresionante canalización de gran río Huanghe en el 69 de nuestra era, en la que se movilizó a cientos de miles de campesinos con un resultado que se mantuvo efectivo durante 8 siglos, por no citar a la típica Gran Muralla, única obra humana que se puede ver desde la Luna. Poco después, en el año 105 dne la producción de papel estaba ya muy adelantada, mientras que Japón tuvo que esperar al siglo VII, la cultura árabo-musulmana al siglo VIII y la europea al XII. Para esta época la marina china contaba ya con excelentes navíos pese a sus grandes dimensiones.

 

Mientras que en Grecia hizo falta una "contrarrevolución idealista" simultánea al agotamiento del impulso de la democracia esclavista, en China sólo bastaron cambios en las cúpulas del poder, sobre todo una vez que la corriente de Mo-Tsé terminó por apagarse del todo. Una de las razones de esas tremenda diferencia entre ambos casos radica en que la dialéctica china no daba el salto a lo nuevo, a la síntesis creativa, como la griega, sino que retrocedía hacia atrás una y otra vez siguiendo el círculo cerrado y eterno del Ying -- oscuro, frío, húmedo, femenino e impar-- y del Yang --luminosos, cálido, seco, masculino y par--. Este círculo muestra perfectamente la visión en el fondo estática y conservadora de la filosofía sustantiva que lubricaba el funcionamiento del poder imperial, su capacidad para cambiar superficialmente sin que nada sustantivo cambie. Pero la base material de esa incapacidad del pensamiento burocrático chino radica

precisamente en eso, que era el pensamiento de casta burocrática fiel y efectivamente servil para con la clase dominante y su Estado hipercentralizado precisamente para ahogar otras conceopciones filosóficas no cerradas, y con una dialéctica histórica abierta. Mientras que Grecia era un hervidero de conflictos y alianzas transitorias entre Estados separados por un mar y terrenos montañosos, con una expansiva e inquieta clase mercantil que buscaba enriquecerse con el comercio marítimo, en China dominaban los enormes campos de cultivo con sus muy tecnificadas irrigaciones destinadas a solucionar las hambrunas periódicas y trasladas el arroz y el grano casi siempre dentro del mercado nacional chino, y apenas para exportarlo al exterior.

 

La experiencia china en este período, que volvería a repetirse siglos después, es paradigmática al mostrar como el confucianismo, el taoísmo oficial y la casta burocrático-militar soldaban más temprano que tarde alianzas de poder en momentos de peligro interno y/o externo que, a la postre, frenaban toda posibilidad de un pensamiento deductivo que potenciara la geometría tanto o más que el álgebra, la mecánica tanto o más que la acústica y el magnetismo, la cirugía tanto o más que la acupuntura, y la praxis teórico-social tanto o más que el ejemplo contemplativo individual. Separando ambos bloques -- geometría, mecánica, cirugía y praxis frente a álgebra, acústica-magnetismo, acupuntura y contemplacionismo-- aparece la capacidad de la matemática para asentar un pensamiento abstracto producto de una síntesis social entre trabajo manual y trabajo intelectual. Pero esa síntesis no se logra así por así sino que requiere de una exigencia material permanente que nace de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. En China, el poder burocrático se centraba en la tesis de que el carácter cíclico cerrado de la Naturaleza terminaba por demostrar las cosas a posteriori. Un mundo campesino con el mercado asegurado pese a las hambrunas periódicas y las invasiones exteriores, no tenía mucha necesidad de pensar la realidad desde métodos apriorísticos y desde la experimentación teórica. El taoismo oficial y dominante y el confucianismo exponen esta concepción, y las ideas epistemológicas de la escuela de Mo-Tsé perdieron todo sentido y necesidad práctica.

 

3.- EL "MILAGRO GRIEGO":

 

Por "milagro griego" se entiene den la cultura occidental la sorprendente erupción de una impresionante capacidad práctica y teórica del conocimiento humano en la Hélade que, en el plano del pensamiento científico-filosófico duró desde el siglo VI adne, con la figura señera de Tales de Mileto, hasta fines del siglo IV adne con los primeros discípulos de Aristóteles, y que se prolongó en el plano del pensamiento filosófico con algunas recuperaciones científicas transitorias hasta el siglo II dne, cuando la irremisible decadencia romana aseguró el triunfo definitivo del irracionalismo idealista, tenazmente combatido por Lucrecio y después por Luciano. Sorprendente erupción porque en el contexto sociohistórico de los siglos X-VII adne nada permitía imaginar semejante estallido de reflexión e investigación en una región atrasada con respecto a los grandes imperios mesopotámicos y sobre todo con respecto al esplendor egipcio, chino e hindú. Impresionante capacidad porque superó cualitativamente a todo lo logrado en el sentido esencial de que, hasta esa época, el pensamiento se detuvo ante la reflexión autocrítica del propio pensamiento, frontera infranqueable para el sistema de conocimiento precientífico, mientras que los griegos sí rompieron ese límite y avanzaron más allá, preguntándose por las causas de las causas y desechando los dogmas irracionales. Recordemos que en esa misma época el taoísmo y el confucianismo se asentaban en China, que en India se imponía el budismo, en Palestina el judaísmo y el zoroastrismo en Persia.

 

Hay que tener en cuenta, para comprender las razones materiales que contextualizan y desmitifican este "milagro" que, en primer lugar, Grecia era en realidad una red de Estados muy relacionados con las grandes potencias político-culturales, con los que mantenían estrechos lazos económicos; en segundo lugar, estas potencias observaron a Grecia con cierto y lógico desdén durante mucho tiempo por la enorme desproporción de medios materiales y de saber acumulado, inquietándose por el poder expansivo griego sólo cuando los bárbaros macedónicos a las órdenes de Filipo y Alejandro, fusionaron la cultura griega y su sistema militar --la falange-- con su propio sistema militar más determinadas características militares persas y crearon el imperio alejandrino. Considerando ambos factores, el "milagro" griego sólo consiste en que supo y pudo ser el molde en el que se fusionaron muhcas ideas externas pero sobre una previa capacidad de racionalizar mal que bien los distintos procesos. En este sentido, pues, hay que destacar su capacidad, primero, para aprender muchas aportaciones exteriores en lo cultural y reordenarlas y sintetizarlas con su propia elaboración pero desde otro criterio epistemológico diferente y, segundo, en lo político-militar, sobre los logros precedentes, ser capaces de hacer lo mismo con el sistema militar introduciendo un factor decisivo como es el de la disciplina consciente.

 

3.1.- Algunas vidas y sus obras.

 

Tales (624-548/45), astuto empresario según Aristóteles, multiplicó su riqueza aplicando a sus negocios sus descubrimientos matemáticos, geométricos y astronómicos, y elevó al rango teórico la experiencia empírica de los fenicios en la navegación. Anaximandro (610-546) se preocupó por fijar las distancias mediante un mapa exacto y en medir el tiempo de viaje con el reloj de sol egipcio, siempre en consonancias con sus intereses comerciales, unidos a sus sorprendentes sugerencias sobre la materia y lo infinito, el origen de la vida humana a partir del agua, la importancia del sol, la esfericidad de la Tierra y su desaparición futura en un universo en permanente recreación, etc. Anaxímenes (588-535), mejoró mucho el calendario y los eclipses, y sobre todo experimentó el proceso de calentamiento y enfriamiento del aire, problema vital la navegación a vela. Jenófanes (570-470) adelantó ideas evolucionistas, descubrió las causas materiales del arcoiris, sugirió las causas de los rayos y truenos y criticó duramente el politeísmo, demostrando la terrenalidad de las mitologías y sus dependencias hacia la cultura, geografía y tradición de los pueblos que los adoran. Heráclito (544-483) teorizó la dialéctica de sus contemporáneos dando un salto en el conocimiento que tendría que esperar a Hegel para ser superado, y como buen aristócrata de cuna y negocios lanzó la tesis de las relaciones entre epistemología y mercancía/dinero al sostener que "todas las cosas se cambian en fuego y éste en todas las cosas, del mismo modo en que las mercancías se cambian por oro y el oro por las mercancías".

 

Anaxágoras (500-428), tuvo que exiliarse de Atenas al ser acusado de ateísmo, sostuvo que: "El Sol no es Helios, sino sólo una especie de roca incandescente", y la luna otra fría; afirmó algo transcendental para la ciencia como es que el ser humano es inteligente porque tiene manos; mediante el experimento de los vasos con líquidos de color diferente demostró no sólo la existencia de un proceso de acumulación cuantitativa imperceptible a la capacidad sensorial humana, sino el salto cualitativo a partir de una masa crítica acumulada de modo que surge algo nuevo ahora ya sí perceptible a los sentidos humanos, asentando así la tesis dialéctica de la verdad objetiva, concreta, relativa e histórica, y demostrando que la materia tiene múltiples transformaciones internas que exigen el desarrollo de técnicas de conocimiento para acceder a ellas en un proceso inacabable. Leucipo (500-440) avanzó algunas ideas sobre el átomo que mejoraría Demócrito, pero sobre todo sentó las teorías del vacío y de la causalidad sin el teleologicismo y finalismo aristotélico posterior. Empédocles (483-423) ideó el paradigma de los cuatro elementos, básico durante siglos, adelantó ideas evolucionistas predarwinianas demostró con experimentos prácticos con el reloj de agua que el aire tiene masa y peso, confirmando las demostraciones de Anaxágoras sobre que la materia tiene formas que escapan a los limitados sentidos humano hasta que son estudiadas con métodos más rigurosos. Tucídides (471-399) aplicó a la investigación y narración de la historia el mismo método racionalista riguroso que sus contemporáneos aplicaban a las ciencias naturales y a la filosofía, enriqueciendo la tesis materialista histórica de Anaxágoras mediante una ampliación de la dialéctica entre las diversas fuerzas e intereses sociales. Demócrito (460-370) lanzó la idea del átomo indestructible y sentó la base del materialismo determinista al rechazar la casualidad y el azar, error que sería enmendado más tarde por Epicuro (341-270) y Lucrecio (99-55).

 

3.2.- Causas internas y externas:

 

No tenemos espacio para seguir la larga lista de los logros griegos, pero lo visto hasta aquí enseña que sus raíces materiales radican en que las condiciones sociales de su época agudizaron al máximo todas las contradicciones genético-estructurales inherentes a la explotación de la fuerza de trabajo humana de modo que la lucha de clases forzó en su fase alcista y democrática el salto de la preciencia a la protociencia, y en su fase descendente y reaccionaria el retroceso al autoritarismo idealista expresado en la brutalidad anticientífica del cristianismo. Una de las diferencias cualitativas entre Grecia y el resto de países radicaba en algo tan material y aplastante como el irreversible asentamiento de la mediana y pequeña propiedad de la tierra, rebaños, comercios, barcos y mercancías de modo que, más temprano que tarde, la vida económica exigió crear instrumentos de medición, fijación y decisión comúnmente aceptados por las partes implicadas en las disputas de propiedad o de negocios. Así, mientras que en los otros países los poderes tenían aún gran cantidad de propiedades estatalizadas, colectivas y/o religiosas, y su nivel comercial y de manejo de dinero era inferior al griego, por contra los griegos tuvieron que avanzar de la medición, registro y contabilidad estrictamente técnica o simplemente empírica a la científica, es decir, a la aceptable por todos al asentarse en una demostración fehaciente. La geometría, la contabilidad, la aritmética... daban el salto de la demostración técnica a la demostración científica. Recordemos que Aristóteles se preocupaba mucho por la seguridad de los barcos en su viaje a Egipto, y que éstos significaban para la capacidad productiva y tecnocientífica de entonces lo mismo que las locomotoras y barcos de vapor para el capitalismo de la segunda mitad del siglo XIX, los coches en la mitad del siglo XX, o las actuales nuevas tecnologías.

 

Fue la necesidad de responder a las contradicciones sociales creadas por la generalización de la propiedad privada, con sus obligados mecanismos de opresión y explotación, la que impulsó esos conocimientos. Por lucha de clases en aquella época entendemos el choque permanente pese a los altibajos y subfases entre múltiples fuerzas que, en definitiva, se centralizan en dos bloques que tienen, uno, como bandera la democracia esclavista y la alianza patriarco-comercial y otro, la dictadura esclavista y la alianza patriarcooligárquica.

 

Los esclavos, estranjeros y pueblos sojuzgados no cuentan, y si resisten son aplastados con ferocidad sanguinaria incluso por demócratas esclavistas como Pericles, cruel entre los crueles para defender el imperialismo ateniense. Esta lucha está impulsada por el desarrollo tecnológico del salto del bronce al hierro, por el desarrollo epistemológico del alfabeto fenicio y de la contabilidad depurada, y por el dinero como equivalente universal capaz de extraer el potencial teórico históricamente condicionado a la abstracción-intercambio, es decir, al proceso mental que simboliza en la mercancía y su precio la unidad de medida de lo existente. No es casualidad el que la cultura greco-romana por boca de Platón, Aristóteles y Menenio Agripa, avanzara más que los chinos Lu Chih, Men-Tse, Han.-Chou y Suei-Chou en el estudio de la economía, aun con las limitaciones de su época.

 

Se le ha llamado protociencia a los impresionantes logros en Historia Natural, Matemática demostrativa, Lógica formal, Dialéctica, Sociología e Historia social, Física, Medicina y Ética, por dos grandes razones estrechamente conectadas como son, una, los límites "internos" del sistema de conocimiento y, otra, los límites "externos", es decir, los directamente relacionados con su aplicabilidad práctica y económica. En el primer bloque hay que admitir que el nítido avance matemático comparado con el de otras culturas tenía sin embargo el freno estructural del desconocimiento del cero, paso clave que daría la matemática árabe varios siglos después; además, pese a que se hicieron avances interesantes en Física y Astronomía al final, a la hora de pasar a una explicación materialista, los griegos se replegaron a interpretaciones idealistas y conservadoras acordes con los intereses de las clases opresoras, parón perceptible en Sócrates, sólido en Platón y definitivo en Aristóteles; por otra parte, unido a esto, en ningún momento se separó la ciencia de la filosofía sino que ambas formaban una unidad en la que las lagunas e ignorancias eran --desde nuestra posición-- superiores al conocimiento pero --desde su posición contextual-- muy inferiores al de otros sistemas de conocimiento; por último, en ningún momento ese materialismo fue definitivamente ateo, es decir, en el sentido de rechazar ontológica, axiológica y epistemológicamente el idealismo objetivo o subjetivo, sino que convivió con los dioses, e incluso al final con un único dios impersonal, indiferente y pasivo, sin semejanza alguna posible con el psicópata obsesivo y neurótico que fue el dios judeo-cristiano.

 

Pero las fronteras "internas" a la protociencia sólo son comprensibles en su interacción dialécticas con las "externas", las provenientes del contexto social, o mejor dicho, de la incapacidad genético estructural del modo de producción esclavista para desarrollar su sistema de conocimiento más allá de las necesidades inmediatas de la explotación de la fuerza de trabajo. Un ejemplo de esta interacción lo tenemos en que los griegos no desarrollaron en absoluto la química que, sin embargo, sí fue inicialmente estudiada por los egipcios que dejaron un poso de experiencia tan considerable que siglos más tarde, como veremos, los árabes derivaron la palabra "química" del nombre en lengua árabe de Egipto, el país de las tierras negras o Kehm. Recordemos que cerca de los egipcios empezaron a trabajar la orfebrería, esmaltado, coloración del vidrio, teñido de la ropa, extracción de aceites vegetales, etc., aproximadamente 25 siglos antes del sorprendente "milagro griego", y que los curiosos viajeros helénicos que después les estudiaron y copiaron se quedaron maravillados por los objetos producidos por la química empírica del país del Nilo. Sería aventurado entrar a disquisiciones sobre si los avances en la fijación de los elementos realizados por Anaxágoras y Empédocles, o las ideas atomistas habrían podido abrir la senda de la química desde el siglo V, teniendo en cuenta que la expansión colonial entre los siglos VII y IV amplió las tierras de cultivo y los sistemas de abonado, aunque no las técnicas ni el utillaje.

 

Tenemos un ejemplo ilustrativo de la diferencia entre el potencial griego y el chino anterior. Hemos visto que antes del siglo XI adne, en China existían grandes funciones de bronce con 200 operarios cualificados y otros muchos más como ayudantes, moldeadores, transportistas, etc. Sabemos que siglos más tarde en Grecia el padre de Lisias tenía una "empresa" de 120 trabajadores especializados en corazas y armas en una economía dineraria y mercantil. La diferencia entre China y Grecia radica en que la segunda debía producir fundamentalmente para un mercado interno y externo que imponía mayores incertidumbres de todo tipo, lo que obligaba al padre de Lisias, a toda su clase y por etensión a toda la sociedad griega a desarrollar una mentalidad más abierta a lo nuevo y, sobre todo, más necesitada de explorar físicamente nuevos mercados y de abrirse mentalmente a nuevas posibilidades. Por el contrario, aunque en China sí existía el mercado no había alcanzado la extensión y profundización lograda en China.