Cuando veo a Verónica afanada en la mesa del comedor envolviendo con primor los regalos de Navidad para esta noche –que la polera para Nico y la Barbie a Luciana– pienso en el tierno obsequio que el presidente Lagos le acaba de ofrendar al hombre más pobre y necesitado del país: Andrónico Luksic. Hijo de papá, a sus magras empresas de apenas un millar o dos de millones de dólares quiere ponerle la guinda al pavo fusionando bajo su férula dos de los mayores bancos privados chilenos, el Edwards y el Chile. Esta operación en nada beneficia al usuario, dejará unos dos a tres mil empleados bancarios cesantes, raya en la ilegalidad por acorralar a los accionistas menores y aumenta la perniciosa concentración del poder económico que asola al país. Pues bien, el gobierno, a través del Banco del Estado le otorga en estos días un crédito de 120 millones de dólares al clan Luksic para que se de el gusto. Es lo que falta para un tren rápido a Concepción y otro a Temuco. ¿Concentración del poder económico, dije? ¿Pero no es acaso el título del libro del propio Ricardo Lagos Escobar, el que nos demostró a su tiempo el efecto paralizante que ejerce el monopolio en la economía? Veamos, aquí está. Algo ajado sí, "La Concentración del Poder Económico" se llama, Editorial del Pacífico, 1961. Sostiene que la tendencia oligárquica del gran capital, o sea la gula por comerse a los chicos "va creando un super–grupo, constituido por la unión de los más poderosos grupos económicos de una nación. Allí se encuentra la cúspide de la concentración del poder económico. Allí en un reducido número de personas, termina el largo proceso de concentración de capitales." Todo esto, mucho antes de saberse que mientras la IBM y la CTC fueron monopolios, boicoteaban el desarrollo de la computación y de la telefonía respectivamente, tal como más tarde lo hiciera Microsoft con los programas y sistemas. Partiendo Lagos por la agricultura chilena, encuentra que el 0,7% de las propiedades ocupan el 62% de la superficie cultivable, lo que explica la recuperación de su tierra emprendida por el pueblo mapuche, pero no la represión contra ellos desatada estos días por Carabineros en defensa de las grandes forestales. Descubre el insigne autor similar síndrome en los demás sectores hasta establecer que sólo once grupos, formados alrededor de los bancos, controlan la casi totalidad de la economía nacional. Fue la primera noticia que tuvimos del fenómeno, un augurio anticipado del modelo neoliberal que daría poderes omnímodos al sistema financiero, llevando a la generación eléctrica, a las comunicaciones, a los fondos de pensiones y hasta a los propios caminos del país a ser regentados por un par de consorcios que lo absorben todo. "La concentración de capitales y el crecimiento empresario es una realidad que no se puede destruir con leyes" afirma en la página 172… "Pero estas grandes unidades de producción son de dominio privado. Ahí reside el defecto del sistema capitalista, pues los beneficios que se obtienen de ellas, a expensas de los grandes sectores de la sociedad, los aprovechan unos pocos y les permiten continuar aumentando el poder económico que ya tienen." Unos pocos, ahí está. Si hubiera sabido que votar por Lagos era votar por la oligarquía financiera no habría viajado a Calbuco a darle mi voto en lasegunda vuelta. Moraleja: estaba pensando en los socialistas de hoy el conde Mirabeau cuando exclama que los jacobinos al ser ministros dejan de ser jacobinos. ¡Feliz Pascua y próspero año venidero Andrónico! Espero que Luisa haya envuelto tu regalo en papel tricolor. huneeus@pablo.cl |