| C U B A F R E N T E A L I M P E R I O |
29 de marzo de 2004 |
Nueva York, 27 de marzo de 2004
Excelencia:
Tengo el honor de dirigirme a su Excelencia para denunciar ante la
Organización de las Naciones Unidas la presencia del connotado terrorista de
origen cubano Luis Zúñiga Rey, dentro de la delegación oficial de Estados Unidos
en la 60 Conferencia de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) que se encuentra
sesionando en Ginebra.
Resulta paradójica la actitud adoptada por el
gobierno estadounidense, cuando aún están frescas las imágenes de los atentados
terroristas perpetrados en Madrid el 11 de marzo pasado, que costaron la vida a
más de 200 personas.
Para los que luchan de manera honrada contra el
terrorismo resulta una verdadera afrenta y una total falta de respeto tener bajo
el disfraz de diplomático y como miembro de una delegación a dicho foro, a un
individuo de amplio y conocido expediente criminal, según consta en el informe
del Relator Especial de la ONU sobre Mercenarismo, Sr. Enrique Bernales
Ballesteros, presentado precisamente ante la CDH en 1999.
En dicho
informe, el Relator Especial de la ONU señala a Luis Zúñiga Rey, de origen
cubano y radicado en Miami, como integrante del grupo clandestino de seguridad
de la denominada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una estructura
paramilitar.
Según el propio informe de Bernales Ballesteros de 1999,
Zúñiga Rey reclutó al ciudadano guatemalteco Percy Francisco Alvarado Godoy para
realizar estudios sobre puntos vulnerables y susceptibles de atentados
terroristas en Cuba, tales como hoteles, termoeléctricas y refinerías de
petróleo, entre otros.
Las acciones promovidas por Zúñiga Rey pudieron
ser frustradas debido a que Alvarado Godoy resultó ser un agente de la seguridad
del Estado cubana.
El ahora ocupante de un escaño de la delegación
estadounidense abandonó ilegalmente Cuba en 1973, ingresando a la base naval de
Guantánamo, y a su arribo a Miami se enroló en una operación de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA), consistente en un plan de infiltración en
territorio cubano para efectuar sabotajes y atentar contra la vida de los
principales dirigentes del país.
Dicho plan fue neutralizado por las
autoridades cubanas en agosto de 1974. Zúñiga Rey fue detenido, cargado de
explosivos y armas. Al ser juzgado por la instancia judicial competente, recibió
una condena de 25 años de cárcel, de los cuales cumplió solamente 14 al ser
liberado en 1988. A su retorno a Estados Unidos se vinculó a la FNCA y estuvo
involucrado directa o indirectamente en la colocación de bombas en hoteles en La
Habana y otras acciones terroristas en hospitales cubanos.
La decisión
del gobierno de los Estados Unidos de incluir a Luis Zúñiga Rey como integrante
de su delegación oficial ante la Comisión de Derechos Humanos que actualmente
sesiona en Ginebra, no sólo es irrespetuosa para con la Organización de las
Naciones Unidas, sino que al mismo tiempo la presencia de un individuo con tales
antecedentes pone en riesgo la seguridad de esa sede y de todos los delegados
que actualmente participan en los trabajos del 60 período de sesiones de la
Comisión de Derechos Humanos.
¿Qué valor tiene para la Comisión de
Derechos Humanos, el informe presentado en 1999 por el Relator Especial de la
ONU sobre Mercenarismo, Sr. Enrique Bernales Ballesteros?
¿Es posible
que cinco años después de su presentación ante ese foro el informe se convierta
en letra muerta y objeto de burla por parte de la delegación de un estado
miembro que proclama ser abanderado en la lucha global contra el terrorismo
internacional?
¿Es posible permanecer callados ante la presencia de un
individuo con tales antecedentes criminales y terroristas en un órgano cuyo
objetivo fundamental ha sido hasta ahora la lucha por la plena aplicación de los
derechos humanos?
Cuba espera que la presidencia de turno de la CDH
adopte las medidas correspondientes frente a un delegado impropio y actúe en
consecuencia. Si la presencia de Zúñiga Rey se aceptara como algo normal, se
estará bendiciendo el terrorismo en lugar de combatirlo y se estaría enviando un
mensaje errado de complicidad e impunidad a los perpetradores convictos de actos
terroristas.
La delegación de Cuba está dispuesta a brindar más
información detallada sobre este connotado terrorista y sus actividades
anteriores.
A partir de la necesidad de denunciar adecuadamente este
repugnante hecho y alertar a los Estados Miembros de esta felonía, tengo el
honor de solicitar a Su Excelencia que tenga a bien circular la presente carta
como documento de la Asamblea General bajo el tema 119 "Cuestiones relativas a
los derechos humanos" y el tema 156 "Medidas para eliminar el terrorismo
internacional".
Orlando Requeijo Gual
Embajador
Representante Permanente