La muerte de Raul Reyes
Colombia: Crisis en las fronteras HERNANDO LÓPEZ
Semanario Voz / CEPRID
9 -III -08
Las relaciones de Colombia con Ecuador y Venezuela están en vilo tras el ataque aéreo y terrestre a Raúl Reyes y su guardia de 20 hombres en territorio ecuatoriano. Uribe Vélez desprecia el derecho internacional y la buena vecindad, quiere convertir a Colombia en el Israel del continente americano.
Raúl Reyes, integrante del Secretariado de las FARC y su más caracterizado vocero en los temas del intercambio humanitario y de paz, cayó abatido, el primero de marzo pasado, en territorio ecuatoriano, cuando su pequeño campamento fue bombardeado y atacado desde la frontera colombiana, pasada la medianoche, en momentos en que el jefe insurgente y sus 20 escoltas dormían. Reyes, quien tenía sus campamentos guerrilleros en territorio colombiano, en las selvas del departamento de Putumayo, con frecuencia se desplazaba hasta la frontera vecina, par a encontrar se con delegados de otros países, visitantes del exterior, facilitadores del intercambio humanitario y periodistas, con la finalidad de disminuir los riesgos personales de sus visitantes. Por fuentes diplomáticas de Bogotá, el vocer o político de las FARC iba a encontrarse, en los días siguientes a su muerte, con emisarios de países que contribuyen al canje humanitario y con colaboradores del mismo. Por esta razón, estaba instalado en este campamento de paso, muy cerca de la frontera colombiana.
Todo indica que su presencia fue detectada por una llamada satelital, intervenida por los aparatos que vigilan los territorios de Ecuador y Colombia, manipulados por agentes estadounidenses en las bases militares de Tres Esquinas (Colombia) y Manta (Ecuador). No se descarta, según expertos en el tema, que aviones norteamericanos hayan participado en los bombardeos aunque el ataque demoledor fue dirigido por los agentes gringos. En ningún momento hubo combate. Los guerrilleros estaban durmiendo y sólo reaccionaron después de que se inició el bombardeo. Raúl Reyes, según las fotografías, no tenía puesto el uniforme camuflado que siempre llevaba y los guerrilleros abatidos estaban en paños menor es, según la ver sión de las autoridades del Ecuador. «Allí lo que hubo fue una masacre, nunca un combate. ¡Es una mentira!», declararía después el presidente Hugo Chávez.
Vulnerada soberanía ecuatoriana
No hay duda de que el Gobierno de Colombia violó el espacio aéreo y terrestre del vecino país. Nunca obtuvo la autorización del presidente Rafael Correa par a ese operativo militar. Éste reclamó con vehemencia, que el presidente Uribe Vélez fue engañado o le mintió de forma descarada. Todo indica que es lo último, pues Uribe llamó por teléfono a Correa y le ocultó la realidad de los hechos. Posteriormente en un comunicado de la cancillería se alegaría la «legítima defensa», como si el agresor hubiera sido el Gobierno del Ecuador. La acción militar colombiana, auspiciada por los agentes norteamericanos, pretende justificarse con el concepto falaz de la extraterritorialidad de la «seguridad democrática», es el mismo argumento con el que justificó Uribe Vélez, años atrás, el secuestro de Rodrigo Granda, llamado el canciller de las FARC, por unidades de la Dipol de Colombia, con la colaboración de agentes corruptos venezolanos.
Este hecho, denunciado por VOZ, dio par a una crisis de las relaciones binacionales y de los dos gobiernos. La reacción del presidente Correa no se hizo esperar. Retiró a su embajador en Bogotá mientras demandó una explicación del Gobierno colombiano. Para Quito no existe duda alguna de que se trató de una flagrante violación de la soberanía nacional. Así se lo confirmaron también expertos internacionalistas a este semanario, que opinaron que a todas luces se trató de un acto de agresión, aquí no cabe la legítima defensa, porque de ser así en el mundo predominaría la ley de la selva y no el derecho internacional, que asegura el respeto territorial de cada país, la cooperación y la buena vecindad.
Reacción en Venezuela
En la República Bolivariana de Venezuela, como un mecanismo de prevención y ahí sí de legítima defensa, el presidente Hugo Chávez ordenó desplazar diez batallones a la larga línea de frontera con Colombia, al tiempo que determinó cerrar su embajada en Bogotá. Es la peor crisis entre los dos gobiernos y el momento de mayor tensión en la frontera.
El Gobierno de Colombia, debido a su incondicionalidad a Washington, se convirtió en un peligro para sus países vecinos, que interesados en su propia seguridad, contribuyen a la solución política negociada del conflicto colombiano. Como lo dijo Chávez, «Uribe pretende convertir a Colombia en el Israel de América Latina». Es una amenaza a la soberanía de los países del continente.
Duro golpe a la paz
La muer te de Raúl Reyes es un duro golpe a las FARC. El gobierno de Uribe lo sabe y exhibe su cadáver como un trofeo de guerra. Así lo presentan los principales voceros de los partidos tradicionales e inclusive algunos dirigentes que se proclaman de izquierda, que llaman a la unidad nacional y se unen al coro de la felicidad de la Casa de Nariño. Sin embargo, Raúl Reyes era el vocero político público, encargado de los asuntos diplomáticos y de los contactos políticos.
Este fue, quizás, a la hora de la verdad, el talón de Aquiles, porque consciente de su dinámica actividad y frecuentes reuniones con dirigentes políticos, facilitadores de paz y periodistas, la inteligencia militar y la C.I.A. le montaron la cacería a través de seguimientos y hasta provocaciones. El vacío es grande porque ahora será más difícil el contacto con el Secretariado para los asuntos de paz y del canje humanitario. Con razón los presidentes Hugo Chávez de la República Bolivariana de Venezuela y Daniel Ortega de la República de Nicaragua, declararon que «es un golpe contra la paz y el intercambio humanitario». Ortega agregó, que «Raúl Reyes no era un terrorista, porque sus gestiones eran para la paz de Colombia». En el mismo sentido opinaron escritores de la talla de Miguel Urbano Rodríguez y Ruíz Pereyra Forget. Reyes sostenía correspondencia con personalidades colombianas y del exterior sobre estos temas, siempre motivado por la paz. Sus frecuentes entrevistas con la prensa, en las que exponía con claridad el punto de vista de las FARC, eran de un alto contenido político. Como jefe del Frente Internacional se reunió en numerosas ocasiones con jefes de Gobierno e importantes funcionarios de países de América Latina, Europa, As ia y África. Participó de numerosos encuentros internacionales.
Versiones infames
El Gobierno colombiano hizo correr en los grandes medios de comunicación, la versión de que existía el peligro que las FARC tomaran retaliaciones contra los rehenes. Rumor infame que fue desmentido por fuentes de las FARC, según la agencia EFE, porque a pesar del duro golpe, su organización persistirá en el camino del intercambio humanitario y la paz.
El golpe que sufrieron las FARC es en lo más alto de sus estructuras de mando, pero en este caso recayó sobre el vocero político, quien no sólo dirigió la comisión negociadora de la guerrilla en los diálogos del Caguán, sino que era el portavoz público en los temas de los contactos políticos en el país y en el exterior. Así lo reconocen inclusive voceros de los países amigos y de organizaciones internacionales.
Como corolario de esta serie de infamias, el Gobierno de Colombia arremete contra los gobernantes vecinos, tratando de calificarlos como cómplices del terrorismo, porque en el computador de Raúl Reyes aparecen cartas e informes sobre contactos suyos internacionales, propios de su activa misión internacional y de contactos políticos. Par a nadie es un secreto, por ejemplo, que Raúl Reyes intercambiaba opiniones y se reunía con facilitadores de paz del país y del exterior. Esta correspondencia pretende ser utilizada como cabeza de procesos contra quienes cooperan en pro del intercambio humanitario y la paz para Colombia.
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