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En los años del TLCAN, México se ha alejado de América Latina... para mal

Jueves 20 de julio de 2017 por CEPRID

RODRIGO RIQUELME

El Economista

México ha crecido a un ritmo menor que Latinoamérica en los últimos 17 años, dentro del contexto que siguió a la aprobación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). De acuerdo con un informe del Centro para la Investigación Política y Económica (CEPR, por su sigla en inglés), el acuerdo que canceló algunas de las barreras económicas y comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá no ha favorecido el desarrollo de la economía mexicana.

“El TLCAN fue sólo una variable entre muchas que incidieron en el pobre desarrollo económico de México en los últimos 23 años. No obstante, parece estar relacionado con la elección de otras políticas económicas que han afectado negativamente a la economía mexicana en este periodo”, expone el informe.

El TLCAN, que entró en vigor en 1994, establece las reglas para el comercio internacional y la inversión entre Canadá, Estados Unidos y México. Su principal objetivo fue mejorar las condiciones de comercio entre estos países, al eliminar los obstáculos al comercio y facilitar la circulación transfronteriza de bienes y servicios, además de promover condiciones de competencia justa, lo que llevaría a que México lograra el progreso económico que no le había sido posible alcanzar con las políticas proteccionistas que prevalecieron hasta su entrada en vigor.

“Si bien algunos de los cambios de política fueron indudablemente necesarios y/o positivos, el resultado final han sido décadas de fracaso económico en casi cualquier indicador económico o social”, refiere el informe.

El CEPR es un think tank estadounidense establecido en 1999 que se ha dedicado a difundir información sobre los problemas sociales y económicos que afectan a diversos países del mundo, entre sus investigaciones figura un estudio que rastrea la ayuda internacional recibida por Haití desde el terremoto que devastó al país en el 2010 y un análisis sobre las condiciones de los trabajadores de las industrias manufacturera, minera, maderera y de la construcción en Estados Unidos.

En el 2004, 10 años después de haberse firmado el TLCAN, el CEPR entró en una discusión con el Banco Mundial, el cual había publicado el documento Lecciones del TLCAN para los países de América Latina y el Caribe en el que sostenía la hipótesis de que la tasa anual de crecimiento del PIB de México había aumentado aproximadamente 0.5-0.7 puntos porcentuales desde la aprobación del acuerdo.

En la versión inicial de su estudio, el Banco Mundial utilizó la proporción del PIB per cápita de México y el PIB per cápita en Estados Unidos como su variable dependiente. Para el CEPR, los resultados de esta comprobación no ofrecían pruebas de que el TLCAN hubiera impulsado el crecimiento del PIB per cápita en México. En una corrección, el Banco Mundial utilizó el tipo de cambio entre el peso mexicano y el dólar estadounidense como la variable dependiente del PIB per cápita, con lo que, de acuerdo con el CEPR, se alejó de la realidad económica al utilizar una variable que no refleja los verdaderos cambios en el ingreso de las personas. Aunque el centro de investigación le manifestó su preocupación por estos errores metodológicos, el Banco Mundial validó la información y defendió a sus investigadores.

Para solventar este error metodológico, el CEPR comparó el crecimiento de México entre 1994 y el 2016 con el de décadas pasadas y con el de la región latinoamericana, conformada por Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay, and Venezuela.

A partir de esta comparación, el centro de investigación llegó a la conclusión de que entre 1994 y el 2016, el crecimiento acumulado del PIB per cápita en México fue de 28.7%, lo que implica que, en promedio, cada año la economía mexicana registró un crecimiento de apenas 1.2%, menor al aumento de 1.4% que alcanzó el resto de Latinoamérica, lo que condujo al PIB per cápita de la región a crecer un acumulado de 40% en estos 23 años. Hay que destacar que entre el 2000 y el 2016, la economía mexicana creció a un ritmo promedio de 1% anual, mientras que la economía latinoamericana alcanzó un nivel de 1.5% anual, según información del CEPR y la Unidad de Inteligencia de El Economista.

Ésta es la razón por la que México ocupa la posición número 15 de 20 países latinoamericanos con respecto al crecimiento de su Producto Interno Bruto per cápita entre 1994 y el 2016. Los primeros lugares de la lista los ocupan países como Panamá, Perú y Chile. Por eso, para los autores del estudio, resulta difícil creer que la entrada en vigor del TLCAN impulsó el desarrollo de la economía mexicana.

Lo que confirma también la tasa de pobreza en México en el 2014, de 55.1%, un nivel mayor al de 1994, lo que quiere decir en 23 años después de que se firmó el TLCAN, hay 20.5 millones de personas más que viven por debajo de la línea de pobreza. En sentido contrario, en Latinoamérica, la tasa de pobreza pasó de 48.4 a 28.8% entre 1990 y el 2014.

La remuneración económica de los trabajadores es uno más de los indicadores que el CEPR tomó en cuenta para realizar su análisis. En México, los salarios reales de los trabajadores en México han crecido apenas 4.1% en los más de 20 años que lleva vigente el TLCAN y el salario mínimo, ajustado por inflación, ha tenido un destino mucho peor, ya que entre 1994 y el 2015, cayó casi 20 por ciento.

Según el think-tank estadounidense, uno de los sectores más afectados con la puesta en marcha del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá fue el campo mexicano. El subsidio por parte de Estados Unidos a productos como el maíz aniquiló los esfuerzos de los campesinos mexicanos por poder competir en el mercado nacional, por lo que entre 1991 y el 2007, 4.9 millones de trabajadores agrícolas en México fueron desplazados de sus labores.

La competencia con otras economías que también son grandes proveedores de Estados Unidos fue uno de los factores que impidieron que el TLCAN cumpliera con los objetivos para los que fue ideado. Un ejemplo de esto es que las importaciones desde China representan 21% de lo que llega a Estados Unidos, frente a 13% de las importaciones mexicanas.

China invisible del TLCAN

Esto adquiere una mayor relevancia si se considera que en los años posteriores a la firma del TLCAN, los salarios en México han sido mucho mayores que en China. En el 2002, la remuneración laboral en México fue de 5.59 dólares, mientras que en China era de 0.73 dólares. Para el 2009, esta brecha se mantenía, ya que el salario en China era de 1.74 dólares por hora y en México era de 6.36 dólares la hora, lo que hace poco atractivo al trabajador mexicano.

Otra de las ventajas de China sobre México dentro del mercado estadounidense es que China controla buena parte del sistema bancario de su país, por lo que puede garantizarle a las firmas exportadoras el crédito necesario para llevar a cabo sus funciones. En contraste, en México, casi 70% del sistema bancario está en manos no sólo de capital privado sino extranjero.

El grado de dependencia con el que el TLCAN ató a México con Estados Unidos es otra de las desventajas para la economía mexicana observadas por el CEPR. Por ejemplo, de acuerdo con centro de investigación, el valor del peso mexicano depende de las políticas económicas no sólo del Banco de México sino de la Reserva Federal de Estados Unidos.

“En mayo del 2013, después de que la Reserva Federal de Estados Unidos anunciara una futura disminución de su programa de flexibilización cuantitativa (QE3), se temía que se repitiera la crisis del peso en 1994. La economía mexicana sufrió un golpe, con un crecimiento del 1.4 por ciento en el año (...) Además, la economía mexicana probablemente enfrente más riesgos mientras la Fed continúe elevando las tasas de interés de Estados Unidos”, indica el informe.

Ante la propuesta del presidente Donald Trump acerca de renegociar el TLCAN con Canadá y México, vale la pena preguntarse si no es la mejor opción para que México pueda reflexionar acerca de las ventajas y desventajas que le ha traído este acuerdo comercial. La dependencia económica, la poca capacidad de competencia y los pobres indicadores de la economía mexicana son focos rojos para todo aquel que quiera examinar con detenimiento este tratado que para algunos ha significado la modernización comercial del país, pero que para otros, nos ha relegado hasta el fondo de la región latinoamericana.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx


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