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TRUMP ANUNCIA NUEVAS GUERRAS CON UN FABULOSO PRESUPUESTO MILITAR

Domingo 23 de abril de 2017 por CEPRID

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA

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Un halcón es huésped temporal de la Casa Blanca. Se llama Donald Trump, un multimillonario populista que, con una simpleza extraordinaria, afirma: “Tenemos que empezar a ganar guerras"; pero no dice contra quién serán esas guerras, porque en su infinita ignorancia, ni siquiera sabe cuáles son los conflictos mundiales, con excepción del EI y sus terroristas, a los que ha dicho que los derrotará.

El imperio yanqui, cuando aparentemente, no tiene enemigos, los crea, pues los imperios, para sobrevivir, necesitan enemigos y guerras para demostrar su poderío bélico. La propuesta de Donald Trump, para empezar a ganar guerras, consiste en incrementar el presupuesto militar para gastar 638.000 millones de dólares en defensa, en el año fiscal 2018.

El periodistas Jan Martínez Ahrens, sostiene que llegan tiempos marciales. El presidente de Estados Unidos ha decidido poner en marcha el mayor rearme en una década y ha ordenado elaborar un presupuesto con un incremento de 54.000 millones de dólares (9,3%) en los gastos de defensa. La histórica subida será compensada con un plan de recortes general, especialmente duro con la partida de ayuda exterior. El tijeretazo, aunque evita tocar los dos capítulos de gasto políticamente más sensibles, pensiones y asistencia sanitaria, muestra que Donald Trump está dispuesto a iniciar una nueva escalada militar para hacer cumplir sus sueños de grandeza. “Tenemos que empezar a ganar guerras otra vez”, clamó.

Trump en su populismo fascistoide, sueña con fortalecer la supremacía militar del imperio para decirle al mundo, que nadie se atreva a cuestionar su poder bélico, cuando todo el mundo sabe, de sobra, que Estados Unidos nunca ha ganado, por si solo, ninguna guerra. El propio Trump ha expresado : “Antes decíamos que Estados Unidos jamás perdía una guerra, ahora no ganamos ninguna. Es inaceptable”. ¿Y Vietnam, Irak, Afganistán? Acaso en esos países ha ganado una guerra? Trumo seguramente qjuiso decir que Estados Unidos nunca ha perdido una guerra en América Latina, subcontinente que tiene países débiles en lo económico, militar y político, razón por la que su injerencia no ha tenido réplica, excepto Cuba.

No hay un solo país de América Latina y el Cribe que no haya sufrido invasiones-agresiones armadas de Estados Unidos o de imponentes amenazas desplegadas con todo el aparataje militar, o que no haya sufrido dictaduras crueles, fascistas y asesinas impuestas por Washington. Además, Trump quiere construir un muro que separe Estados Unidos de América Latina, pero no quiere un muro contra el que se estrelle el intervencionismo yanqui.

En su locura bélica, Trump sólo quiere incrementar las ganancias fabulosas de la industria militar, y si quiere guerras las forzará en cualquier parte de la tierra, sin que le importe la suerte de la humanidad. Tampoco le importan los acuerdos firmados para proscribir el uso de las armas atómicas o reducirlas o limitarlas, pues en días pasados renegó públicamente del tratado de limitación de armas nucleares con Rusia, al mismo tiempo que anunció su deseo de modernizar y ampliar el arsenal atómico. El halcón populista dijo: “Soy el primero que querría ver al mundo sin armas, pero no podemos quedarnos por detrás de ningún país, aunque sea amigo. Nosotros tenemos que estar a la cabeza de la manada”.

“Para Trump, esta escalada militar no es sólo una forma de patriotismo. El multimillonario republicano siempre la ha vinculado a la prosperidad económica. “Reforzar el sector militar es barato. Estamos comprando paz y afianzando nuestra seguridad nacional. Además es un buen negocio. ¿Quién construirá los aviones y barcos? Trabajadores americanos”, ha escrito en su obra programática América lisiada.

Patria, cañones y empleos. El triángulo sobre el que descansa la apuesta de Trump ha sido una de sus principales promesas electorales. Y ahora quiere materializarla cuanto antes. Para ello ha ordenado a las agencias federales que empiecen a trabajar en un modelo de presupuesto que satisfaga sus deseos. Recordemos que los gastos militares deben ser aprobados por el Congreso que está integrado por una mayoría republicana, pero donde todo es sometido a la presión de los más variopintos intereses. Será entonces cuando Trump, que hasta ahora ha gobernado bajo el impulso de las órdenes ejecutivas, tenga que hacer frente a su gran batalla legislativa, pues ya perdió en esa instancia la batalla de la denominada “Obamacare” referida al desmantelamiento de la reforma sanitaria implementada pro Obama.

El caso del Obamacare vilipendiado por Trump y los suyos, fue la promesa de eliminar la reforma sanitaria nada más llegar a la Casa Blanca, pero ha quedado congelada. La constatación de que suprimirla afectaría a 22 millones de personas y dispararía el déficit fiscal en 353.000 millones de dólares en 10 años ha puesto freno a la demolición y dado paso a la búsqueda de alternativas racionales.

“La construcción del presupuesto militar seguirá un proceso similar: será lenta y desactivante. Pero en el corto plazo, en el juego de lo inmediato que tanto practica, Trump ha emitido una señal clara con la propuesta de rearme. Es alguien que cumple sus promesas y que mantiene su capacidad disruptiva. Ese es el impacto que han buscado los autores del plan: el director de la Oficina Presupuestaria, Mick Mulvaney; el director de Consejo Económico Nacional, Gary Cohn, y el estratega jefe de la Casa Blanca, el tenebroso Stephen Bannon.

Que cale este mensaje es importante para alguien que ha entrado en barrena en sus relaciones con la prensa y que tiene a las encuestas en contra. Alarmados por su baja valoración, Trump y sus consejeros quieren superar los filtros mediáticos y alcanzar directamente al electorado. La conversión de los primeros vaivenes presupuestarios en una declaración política de alta potencia busca esa meta. De todas maneras, el presupuesto militar será inferior al de los primeros años de Obama. Premio Nobel de la Paz, devenido en señor de la guerra.

Joan Faus (WASHINGTON) decía: “La propuesta de Donald Trump de gastar 638.000 millones de dólares en defensa en el año fiscal 2018 supone el mayor aumento en una década, pero es una cifra inferior a algunos de los presupuestos aprobados por el Congreso al inicio de la presidencia de Barack Obama. Para encontrar una cifra reciente superior hay que retroceder a 2012: 681.000 millones de dólares. El presupuesto más alto fue el de 2010 con 721.000 millones, según datos oficiales.

Pero el contexto es muy distinto. En los primeros años del demócrata Obama, EE UU estaba involucrado de lleno en las guerras de Afganistán e Irak, con decenas de miles de tropas desplegadas. Ahora, la primera potencia cuenta con un contingente muy inferior en Afganistán y su presencia en países como Irak o Siria se limita a centenares de asesores militares.

El refuerzo militar del republicano Trump responde más a una estrategia de disuasión, como la empleada por Ronald Reagan en el crepúsculo de la Guerra Fría en los años 80, que a la de un país que combate activamente en guerras, como los gobiernos de George W. Bush y Obama.

El aumento en 54.000 millones del gasto militar supone un crecimiento del 9,2% respecto al presupuesto del año fiscal 2017. Es el mayor incremento desde 2008 (11,3%), en el último año de presidencia de Bush. Pero queda lejos del crecimiento del 25,9% en 2003, cuando EE UU lanzó la invasión de Irak y estaba en el segundo año de guerra en Afganistán.

Donald Trump quiere que Estados Unidos aumente su presupuesto de defensa en un 9,27% el año que viene. Eso supone 54.000 millones de dólares (51.000 millones de euros), en lo que constituye el mayor aumento de la dotación presupuestaria del Pentágono desde los atentados del 11-S, hace 15 años. Según los medios de comunicación estadounidenses, el incremento del gasto en Defensa será compensado con recortes en todas las demás áreas de la Administración Pública, salvo pensiones y asistencia médica a los ancianos. Trump calificó la decisión de "acontecimiento emblemático" que es, además, "un mensaje al mundo, en estos tiempos peligrosos, de la fortaleza, la seguridad, y la determinación de Estados Unidos".

Esos 51.500 millones de euros de incremento equivalen aproximadamente a cuatro veces todo el presupuesto del Ministerio de Defensa de España, y superan todo el gasto militar de países como Francia o Reino Unido. Por el momento, no se sabe cómo serán distribuidos. EEUU gasta en la actualidad alrededor de 600.000 millones de dólares (568.000 millones de euros) en Defensa.

De ellos, la Armada se lleva alrededor de un tercio, el Ejército de Tierra una cuarta parte, y la Fuerza Aérea un 20%. Sólo en Inteligencia militar, EEUU gasta 80.000 millones de dólares anuales (casi 76.000 millones de euros). Esas cifras, además, no incluyen el presupuesto de la CIA (que suele rondar los 40.000 millones de dólares), ni de la NASA ni del Departamento de Energía (más de 50.000 millones los dos juntos), que destinan más de la mitad de sus actividades a Defensa.

El Departamento de Defensa de EEUU ha sido criticado por la alegría con la que gasta el dinero del contribuyente, como revelan facturas de 600 dólares (568 euros) por una bombilla, y 43 millones de dólares (40,7 millones de euros) por la construcción de una gasolinera en Afganistán. En diciembre del 2016, se hizo público que el Pentágono había ocultado al Congreso sobrecostes administrativos de 25.000 millones de dólares (23.666 millones de euros) al año. En total, uno de casa seis dólares de gasto público en EEUU va a Defensa.

En total, EEUU tiene 1,3 millones de soldados, 750.000 civiles empleados por el Departamento de Defensa y más de 800.000 soldados ’de fin de semana’ de la Guardia Nacional que son llamados regularmente a filas y entre los que hay pilotos que están bombardeando al Estado Islámico (IS), así como numerosas unidades de tierra que han combatido en Irak y Afganistán.

RECORTES EN OTROS DEPARTAMENTOS

La propuesta presupuestaria de Trump provendrá de otros departamentos. Por ahora, hay muy pocos detalles adicionales. La Casa Blanca ha declarado que esos 54.000 millones de dólares extra procederán de recortes en otros departamentos de la Administración, pero que no se tocarán ni las pensiones ni el programa público-privado de asistencia médica a los jubilados, el llamado Medicare.

Una de las unidades que probablemente se lleve un buen tajo es la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, según sus siglas en inglés). Pero, incluso aunque ese organismo vea reducido su presupuesto de casi 9.000 millones de dólares en dos tercios, como ha llegado a plantear la prensa estadounidense - lo que implicaría prácticamente cerrarla - no saldría ni la décima parte del ahorro previsto.

Otro perdedor de la escalada militar parece ser el Departamento de Estado, lo que confirma la creciente ’militarización’ de la política exterior de EEUU. Según las filtraciones de la Casa Blanca publicadas por la prensa estadounidense, ese Departamento, que dirige el ex presidente y consejero delegado de la petrolera Exxon Mobil, sufrirá la mayor parte de los recortes. Eso incluirá la cancelación de la mayor parte de la ayuda al desarrollo de EEUU pese a que, de nuevo, esa partida no llega a los 20.000 millones de dólares.

Los recortes en la EPA y en el Departamento de Estado son consistentes con la visión de Trump, que ha calificado su plan de amento del gasto en Defensa de "un presupuesto de seguridad pública, un presupuesto de seguridad nacional". Pero, al margen de la retórica, los números no cuadran. La Casa Blanca prevé un crecimiento del PIB del 2,4% este año - muy por debajo del 3% prometido por Trump en la campaña -, un masivo plan de infraestructuras financiado con deuda y exenciones fiscales, y una enorme bajada de impuestos, lo que hace prever que el déficit de EEUU volverá a crecer con Trump, como es habitual cuando hay presidentes republicanos en la Casa Blanca.

PLAN DEL PENTÁGONO CONTRA EL IS

El Pentágono presentó a la Casa Blanca una lista de opciones para acelerar la lucha contra los yihadistas del Estado Islámico (IS, por sus siglas en inglés) en Siria e Irak, que el presidente estadounidense, Trump, deberá evaluar.

Según confirmó un alto funcionario estadounidense a Efe, la Casa Blanca recibió hoy el documento con planes y alternativas para intensificar la guerra contra el yihadismo en Siria e Irak, donde grupos como el IS o Al Qaeda gozan de autonomía y territorio pese a la campaña militar de EEUU y más de dos años de bombardeos aéreos.

El pasado 28 de enero, Trump ordenó al Pentágono que le presentara en 30 días un plan para intensificar la lucha contra el terrorismo islamista.

BBC Mudo informaba que lo que propone Trump sería el incremento más grande en el gasto de defensa de EU en cerca de una década, pues el populista Donald Trump había prometido en su campaña apuntalar el poderío militar estadounidense a los niveles apropiados para rescatar lo que él ve como la grandeza perdida de su país.

Los medios de comunicación de Estados Unidos informaron que Trump pretende financiar este aumento con el recorte de programas de gasto interno y de ayuda internacional. Sin embargo, el plan del presidente estadounidense dejaría intactos varios de los programas más grandes de bienestar social del gobierno federal, incluyendo las pensiones estatales y el plan de asistencia médica a ancianos, conocido como Medicare. Todos saben que Estados Unidos gasta más que cualquier otro país del mundo en defensa, con un presupuesto militar anual que ronda los US$600.000 millones.

En su típica posición populista-fascistoide que exacerba el nacionalismo del promedio ciudadano estadounidense, durante su campaña por la presidencia, Trump había insistido en que buscaría un aumento muy sustancial del gasto militar, alegando que las fuerzas armadas estadounidenses se encontraban en decadencia por la falta de recursos apropiados. Por esa razón quiere un incremento en el presupuesto militar que posibilite superar esa pretendida decadencia.

Si el Congreso de Estados Unidos aprobara la propuesta de Trump, sería el incremento más grande en el gasto de defensa de EE.UU. en cerca de una década. Se debe recordar que en el año 2007, el entonces presidente George W. Bush peleaba una guerra en Irak y otra en Afganistán, y para hacerlo pidió un aumento del 11%.

La propuesta actual de incremento del gasto militar no es la mayor en la historia reciente del país, pero deja atrás a los presupuestos bélicos de casi cualquier otra nación. El solo aumento de US$54.000 millones que Trump promete a sus militares sería equivalente aproximadamente a todo el presupuesto militar de Reino Unido, la tercera nación en gasto militar del mundo, y más que lo que destina Rusia a sus fuerzas armadas, la cuarta nación, con cerca de US$50.0000 millones anuales.

El incremento propuesto por Trump también equivale a una cuarta parte de los casi US$200.000 millones que gasta China en defensa, la segunda mayor potencia militar del planeta.

LOS PAÍSES LÍDERES EN GASTO MILITAR

1 EE.UU. (US$596 mil millones)

2 China (US$215 mil millones)

3 Arabia (US$87 mil millones)

4 Rusia (US$66 mil millones)

5 Reino Unido (US$55 mil millones)

Brasil, que encabeza el gasto bélico en América Latina, dedica anualmente cerca de US$30.000 millones.

Se estima que el gasto militar total estadounidense, de cerca de US$600.000 millones, es mayor que el presupuesto militar combinado de las 8 naciones que le siguen en recursos bélicos.

Ese nivel de inversión le ha permitido a EE.UU. poseer armamento de última generación, como el avión de combate F-35, que puede costar US$130 millones por unidad.

Mientras que el portaviones Gerald Ford, el más nuevo de la flota naval estadounidense, tiene un costo estimado de US$13.000 millones.

ADMINISTRACIÓN DE RECURSOS

Pese a su apoyo al aumento del presupuesto militar, el presidente Trump también ha sido crítico con lo que considera son ineficiencias en el gasto de ese sector. En varias oportunidades ha desatado controversias alegando que los contratistas le están cobrando demasiado dinero al Estado para suministrarle ciertos armamentos.

Trump también ha dicho que cree que varios países aliados de Estados Unidos no están contribuyendo lo suficiente a los gastos de defensa de la OTAN, y ha dejado entrever que Washington podría revaluar sus compromisos de asistencia militar a esas naciones de no aumentar su contribución financiera.

El Pentágono o Departamento de Defensa de Estados Unidos, gasta más que cualquier otro país del mundo en defensa, con un presupuesto militar anual que ronda los US$600.000 millones.

De cumplirse, la escalada militar de Trump le representará también un reto al manejo de la economía del país. “Cumplir dos de sus promesas presidenciales -fortalecer a los militares y mantener el gasto en seguridad social- le causará dificultades al presidente“, asegura Anthony Zurcher, corresponsal en EE.UU. de la BBC.

“Si quiere aumentar el presupuesto de defensa en US$54.000 millones sin añadir al déficit fiscal, el dinero tendrá que salir de algún lado”, indica el periodista, agregando que informes señalan que dependencias como la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Estado serían blanco de grandes recortes.

“Hay una razón por la que el gobierno de Trump anunció el dato del presupuesto militar antes de revelar de donde saldría. Gastar es fácil. Recortar es difícil”, puntualiza Zurcher.

Cubadebate sostenía que Donald Trump anuncia recortes en varias esferas del presupuesto de los Estados Unidos para aumentar el gasto en defensa, agregaba que Trump, declaró que busca un “aumento histórico” del gasto militar que será financiado con recortes en otras partidas del Gobierno. Agregó que el Presidente de Estados Unidos buscará impulsar el gasto del Pentágono en 54 mil millones de dólares en su primera propuesta de presupuestos, así como recortar la misma cantidad de otras partidas ajenas a la defensa, entre ellas una gran reducción en la ayuda exterior, dijo un responsable presupuestario de la Casa Blanca.

“Este presupuesto será para la seguridad pública y nacional”, dijo Trump a gobernadores estatales en la Casa Blanca. “Incluirá un aumento histórico en el gasto en defensa para reconstruir a las empobrecidas fuerzas armadas de Estados Unidos de América en el momento en el que más lo necesitamos”. El ejército estadounidense ya es la fuerza de combate más poderosa del mundo y Estados Unidos gasta mucho más que cualquier otro país en defensa.

La Casa Blanca enviará la propuesta de Trump a departamentos federales mientras el presidente se encamina a negociar el presupuesto con un Congreso en un proceso que a menudo lleva meses. El Congreso, controlado por los Republicanos de Trump, tiene la última palabra sobre el gasto federal.

Uno de los responsables de la Casa Blanca dijo que la solicitud de Trump para el Pentágono incluía más dinero para construir barcos y aviones militares y establecer “una presencia más robusta en vías navegables internacionales clave y cuellos de botella” como el estrecho de Ormuz.

Otro responsable dijo que el presupuesto del Departamento de Estado podría recortarse en hasta un 30 por ciento, lo que forzaría a una gran reestructuración del mismo y la eliminación de programas.

Algunos expertos en defensa han cuestionado la necesidad de aumentar el gasto estadounidense en defensa, que ya supone casi 600 mil millones de dólares al año. En contraste, Estados Unidos gasta unos 50 mil millones al año en el Departamento de Estado y en ayuda exterior.

El secretario del Tesoro Steven Mnuchin, que habló en Fox News dijo que el presupuesto de Trump no buscaría recortes en programas sociales federales como la Seguridad Social o el Medicare.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, criticó hoy a su homólogo estadounidense Donald Trump por el aumento del gasto militar en el país norteamericano recientemente anunciado, al que calificó como "cultura de la muerte".

El presupuesto militar de Trump tiene severos críticos. Evo Morales opinó que "vivir de la muerte es algo inhumano" y además argumentó que no se resuelven conflictos "con esta clase de política de intervencionismo", según informaba La Razón Digital / EFE / La Paz.

En una conferencia de prensa desde la ciudad de Cochabamba (centro), Morales llamó la atención sobre el aumento de 54.000 millones de dólares en el presupuesto de Defensa anunciado por Estados Unidos, y acusó al país de "inventar guerras para vender armas".

Comentó que, según la prensa, ese presupuesto saldrá de la inversión en sanidad y en cooperación internacional, algo que también condenó.

Evo Morales considera que se debe "llegar a países que tienen conflicto mediante el diálogo" y agregó que es necesario que cada país respete la diversidad del resto y, en lugar de imponer políticas por la fuerza, se pueda avanzar hacia políticas de protección a las poblaciones más vulnerables mediante el consenso.

"No solamente quisiéramos tener un Estado Plurinacional (como se denomina oficialmente a Bolivia desde que aprobó una nueva constitución en 2009), somos tan diferentes, somos tan diversos que queremos tener un continente plurinacional, América Plurinacional", finalizó Morales.

¿Quién detiene la amenaza bélica del populista Trump que, además, es un real peligro para la supervivencia de la humanidad, puesto que en sus irresponsables manos está el maletín con botón nuclear.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


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