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LA OTAN CERCA A RUSIA Y LLEGA A AMÉRICA LATINA CON COLOMBIA COMO SOCIO

Miércoles 22 de febrero de 2017 por CEPRID

TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA, PAZ CONTRA LA GUERRA

CEPRID

En Washington, el 4 de Abril de 1949 se creó el Tratado del Atlántico Norte o Alianza Atlántica. Ese instrumento fue firmado por doce países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Italia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Portugal. En 1952 Turquía y Grecia accedieron al Pacto, la República Federal de Alemania en 1955 y, España tras la muerte de Franco. La OTAN (NATO, por sus siglas en inglés) es una potencia militar sin precedentes, conocida en el mundo por su agresividad bélica y por ser la punta de lanza del imperio yanqui que, junto a sus socios europeos, decidió tender un cerco a Rusia, a lo largo de sus fronteras con los países de Europa del Este.

La OTAN, desde sus orígenes fue y es un tratado militar con el propósito de enfrentar a la Unión Soviética y “detener el avance del comunismo” y, en la actualidad, se propone enfrentar a la Federación Rusa

“En 1950, tras el desencadenamiento de Guerra de Corea, se creó una estructura militar permanente, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Aunque no son exactamente lo mismo, Alianza Atlántico y OTAN se utilizan como términos sinónimos.

El Consejo Supremo, es el órgano supremo de dirección política de la Alianza. Tiene un Secretario General, portavoz de la Alianza, que tradicionalmente ha sido un europeo. El español Javier Solana ejerció ese cargo de 1995 a 1999. Los norteamericanos se han reservado siempre los altos cargos militares, esencialmente el SACEUR (Supreme Allied Commander in Europe).

Durante la guerra fría y en el marco de la OTAN, los EE.UU. han mantenido una importante presencia militar en Europa.

Para responder a la OTAN la Unión Soviética y los países de Europa del Este crearon el Pacto de Varsovia que se disolvió tras la desintegración de la URRS. En 1999, tres antiguos miembros del Pacto de Varsovia, Polonia, la República Checa y Hungría se adhirieron a la Alianza Atlántica y posteriormente ingresaron a ese Pacto en el 2004, Rumania, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia y Eslovenia.

La OTAN, tras el fin de la guerra fría, y disuelto el Pacto de Varsovia no se desintegró. Al contrario se ha fortalecido y ha cooperado con las guerras de agresión e intervención de Estados Unidos y sus socios europeos para destruir a Yugoeslavia y en abril del 2003, la OTAN acordó liderar la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán -International Security Assistance Force- (ISAF9;l es decir sirvió a los intereses militares y geopolíticos de Estadas Unidos en Afganistán primero y en Irak después, solapada e indirectamente. En la actualidad es una amenaza a la estabilidad de Medio Oriente ya sacudido por las fuerzas militares de Estados Unidos, sus socios europeos y árabes como Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Qatar.

El analista Pablo Jofré Leal, afirma que bajo el argumento que Rusia representa un inédito desafío proveniente del Este, la OTAN definió en la cumbre en Varsovia, dar un nuevo impulso a sus objetivos de ampliación y cerco contra Moscú.

Sin duda, el propósito está digitado desde Washington, que administra a su entero capricho la labor de esta Organización Militar occidental, incluyendo en ello a 22 de los 28 países de la Unión Europea (UE), a lo que se adiciona Turquía, como punta de lanza en Oriente Medio. Sólo que Turquía ha dado pasos positivos para acercarse a Rusia y quizá para deslegitimar a la OTAN que tiene una poderosa base militar en ese país, situación que para Erdogan resultó incómoda tras el fallido golpe de Estrado que según ese gobierno partió desde la Base de la OTAN.

La OTAN bajo la égida de Washington fundamenta su estrategia, que tiene como objetivo fundamental, la lucha contra Rusia. La organización militar se vio precisada a aprobar un documento que consta de 139 puntos cuyo fundamento principal está basado en la tergiversación y en un análisis más cercano a la ficción que a la seriedad de sus argumentos para justificar el incremento de las presiones contra la Federación Rusa. El jerarca Nazi Joseph Goebbels sostenía, como parte de la maquinaria de propaganda nazi “miente, miente, miente que algo quedará. Cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá” y eso, el documento de Varsovia lo expresa en toda su dimensión, dice Jofré Leal y agrega:

En efecto, la Cumbre de Varsovia denuncia a Putin y su “política belicista” con el claro propósito de incrementar los gastos de defensa de los gobiernos que forman parte de la OTAN. El mencionado documento, firmado por el Secretario General de la OTAN Jens Stoltenberg, el Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk y el Presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker atribuye al gobierno de Putin “el ejecutar actos agresivos, desestabilizar a Ucrania, violar los derechos humanos en Crimea, provocar a los países fronterizos de la OTAN en el Báltico y el Mar Negro, así como en el Levante Mediterráneo con su apoyo al gobierno sirio. Todo ello mostrando una voluntad de alcanzar objetivos políticos mediante la amenaza y el uso de la fuerza y la retórica nuclear agresiva”

Lo consignado, para un lector desprevenido, haría penar en la justeza de las decisiones de la OTAN ante un enemigo tan “temible”. Sin embargo, cada uno de esos puntos, no sólo representan una descarada invención, sino que justamente ha sido Estados Unidos, sus socios aliancistas y las fuerzas ultranacionalistas de Ucrania quienes desestabilizaron este país. Han rodeado a Rusia de fuerzas militares hostiles y se han encargado, en conjunto con los gobiernos de Israel, Arabia Saudita y las Monarquías ribereñas del Golfo Pérsico en desestabilizar y fragmentar tanto Siria como Irak. En ese contexto Rusia, junto a la República Islámica de Irán, el gobierno de Damasco y el Movimiento Hezbolá han sido los únicos que han hecho frente a las bandas terroristas takfirí con resultados visibles y que han impedido la destrucción total del país levantino.

El mencionado documento de la OTAN, -un intenso lobby político propiciado por Washington con apoyo de Francia, Alemania e Inglaterra- dio paso para que esos gobiernos, junto a Italia y España entre otros, declararan que la OTAN debía responder a esa amenaza rusa bajo conceptos propios de la Guerra Fría: Disuasión con el imperativo de fortalecer el despliegue de armamento nuclear en los países miembros de la OTAN y al mismo tiempo concretar el fortalecimiento de la zona este de la organización noratlántica. Comprobando así lo que Moscú ha denunciado permanentemente: el despliegue militar de las fuerzas de la OTAN en sus fronteras con la intención de provocar una reacción que desate un conflicto de proporciones incalculables.

En uno de los 139 puntos del documento aliancista se consigna que “para responder a esas amenazas – las rusas – incluyendo las que provienen del sur – se refiere a Libia y Siria - la OTAN debe fortalecer sus capacidades y despliegue de fuerzas exigiendo inversiones adecuadas” que es hablar de más gasto militar hasta llegar a porcentajes que rondan el 2% más en cada país de esta Organización Militar. Ello implica aumentar la inversión en compras de armas, principalmente a la industria militar estadounidense. Más aviones, más barcos de guerra, más helicópteros, sistema de misiles, submarinos, más tropas en terreno, más bases militares que rodeen Rusia. En ese marco la pregunta surge lógica ¿quién es el que exhibe actos agresivos, trata de desestabilizar a países que no le son incondicionales? ¿Quién genera actividades militares provocadoras en el Báltico, en el Mar Negro, en el Mediterráneo? ¿Quién balcaniza a países del Magreb y de Oriente Medio? ¿Quién desea alcanzar sus objetivos políticos mediante la amenaza y el uso de la fuerza y retórica nuclear agresiva?

El nuevo gobierno surgido en Inglaterra, tras la salida de David Cameron permite exhibir una respuesta a las interrogantes anteriores. La nueva Primera Ministra, la conservadora Theresa May, quien para justificar la luz verde dada a la renovación de la flota de submarinos y misiles nucleares Trident de las Fuerzas Armadas inglesas, declaró ante el parlamento inglés que "la amenaza de naciones como Rusia y Corea del Norte sigue siendo muy real" exhortando a los parlamentarios británicos a apoyar el proyecto de modernización de las armas nucleares de Reino Unido, que finalmente fue aprobado por 355 votos a favor y 116 en contra. May sigue así una clara política continuista de su antecesor de considerar a Rusia el rival a vencer en el plano internacional.

EL FACTOR UCRANIANO

Así, con este actuar de beligerancia por parte de la OTAN, sin tapujo alguno, se va consolidando lo que tuvo su punto de partida en abril del año 2014, cuando Estados Unidos y países de la Unión Europea, tanto en el plano político, como a través de la Organización del Tratado del Atlántico Norte – OTAN – usando como pretexto la situación derivada del conflicto en el sudeste ucraniano, comenzaron a concretar lo que dos años después ha quedado explicitado: Washington y sus aliados de la OTAN se encuentran sumidos en un enfrentamiento estratégico a largo plazo con la Federación Rusa.

Recordemos, que en febrero del año 2014 fuerzas ultranacionalista ucranianas, agrupadas en torno a los movimientos paneuropeos, contrarios a la decisión de concretar esfuerzos de cooperación con Rusia, derrocan al ex presidente Ucraniano Viktor Yanukovich, tras una serie de movilizaciones sociales, ampliamente difundidas por los medios de comunicación occidentales. El Euromaidán, como se le denominó comunicacionalmente, expresó el éxito de los esfuerzos desplegados por las Organizaciones Gubernamentales estadounidenses, instituciones como la USAID, como también figuras políticas como la ex Secretaria Adjunta Para Asuntos Europeos Victoria Nuland, que definieron una agenda de trabajo – desde el lejano año 1991 – para establecer una política de cerco contra Rusia y en especial en la última década contra los gobiernos de Vladimir Putin, considerado un enemigo de temer y necesario de aplastar, por parte de los análisis estratégicos de la Casa Blanca y el Pentágono.

El nombre de Victoria Nuland y su labor representa el tipo de trabajo que Washington suele ejecutar contra aquellos países que están en su radar de enemigos. Esta diplomática neoconservadora, ex consejera en política exterior del vicepresidente Dick Cheney, ex embajadora ante la OTAN, cumplió su papel de halcona con tanto esmero, dedicación y eficiencia, que durante el primer mandato presidencial de Barack Obama, la ex Secretaria de Estado y candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton la nombró portavoz del Departamento de Estado. En 2013, el actual secretario de Estado John Kerry la puso a cargo de los asuntos europeos desde el cual dirigió las operaciones de desestabilización contra el gobierno de Yanukovich, su caída y los trabajos de cerco a la Federación Rusa.

La Sra. Nuland, en declaraciones efectuadas a la cadena de noticias estadounidense CNN, tras la caía de Yanukovich reconoció la participación de su gobierno en el proceso de desestabilización de Ucrania “Estados Unidos ha invertido cerca de 5.000 millones de dólares en Ucrania desde 1991, desde que se convirtió en un Estado independiente después de la desintegración de la Unión Soviética. Este dinero se ha gastado para apoyar las aspiraciones del pueblo ucraniano, que quiere tener un gobierno fuerte y democrático que represente sus intereses”

Washington, con Nuland, con la OTAN, con sus socios de la UE, con Petro Poroshenko entre otros, está empeñado en provocar a Moscú, consolidar un bloque de países que lo apoye en la intensificación de las sanciones contra el gobierno de Putin, ampliarlas y tratar de ahogar la economía rusa. Apoyar militar, política y económicamente al régimen de Kiev, usado como punta de lanza en la política de agresión, donde se ha sumado con todo su poder militar y económico, la OTAN utilizando para ello una vieja y conocida cantinela respecto a la responsabilidad de Moscú en el conflicto de la región del Dombás, ocultando deliberadamente que ha sido el gobierno de Barack Obama y un Congreso cómplice quienes orquestaron el Golpe de Estado que depuso a un gobierno legalmente electo, bajo la idea de expandir la OTAN, obligando al oso Ruso a mostrar sus dientes ya que el sudeste ucraniano es considerado por Moscú como su línea roja en materia de defensa.

Ya en julio del año 2015 señalaba que Estados Unidos y los halcones de ese país avanzan hacia una guerra contra Rusia “el partido de la guerra en Estados Unidos, que incluye a legisladores principalmente republicanos, pero también demócratas, funcionarios de gobierno, medios de comunicación, miembros del complejo-militar industrial, están ejerciendo una presión implacable para desatar un conflicto con Moscú poniendo como excusa la crisis en Ucrania”. En ese contexto, Moscú considera que la administración estadounidense y sus líderes de opinión más belicosos – tanto en el área política como militar - están efectivamente utilizando la crisis en Ucrania como excusa para ejecutar el actual trabajo de ampliación de su presencia militar en la región. En este trabajo, claramente provocador contra Rusia y por extensión contra aquellos países que no son aliados de la alianza noratlántica, en la decisión de ampliar la OTAN hacia el este se da cumplimiento a los acuerdos establecidos no sólo en Varsovia 2016, sino que en la Cumbre de la OTAN celebrada en la ciudad galesa de Newport en septiembre del año 2014.

En Newport se fijaron las líneas estratégicas, que dos años después han significado ponerle cifras en el gasto militar. Líneas estratégicas de largo plazo destinadas a contener lo que Washington y sus aliados consideran los enemigos del Siglo XXI: Rusia pero también a China en materia de contener el desarrollo político, militar y económico de ambas naciones, de manera tal de evitar que estos gigantes puedan rivalizar con Estados Unidos y sus aliados. En el caso específico de China, Washington se ha encargado de exacerbar las tensiones en la zona del Mar de la China, sobre todo con Japón e involucrando a Australia y Corea del Sur a través de los llamados contratos de asociación.

El año 2016 la decisión de Newport se muestra en toda su dimensión bélica con la Cumbre de Varsovia: más dinero para armas, más procesos de cerco contra Rusia, más operaciones militares provocadoras y la intensificación de aguerras de agresión destinadas a mantener una hegemonía que no puede mantenerse sin que ello signifique una guerra mundial. Siria, Irak, Libia, Yemen, Bahréin, son parte de ese escenario global donde el futuro de la humanidad está en juego. Es hora que los pueblos del mundo se alcen definitivamente contra esta noción y práctica de entender las relaciones internacionales, dice Pablo Jofré Leal.

Por otra parte, las agresiones a Rusia y las intenciones belicistas de la OTAN se estrellarán ante el poder militar ruso, y también podría terminar enfrenando a China que propuso a Rusia una alianza militar contra la OTAN: ¿Cuál será la respuesta de Moscú? China ha propuesto a Rusia crear una alianza contra la OTAN para poner fin a ‘las ambiciones imperialistas de Occidente’. Esa alianza ya es una realidad.

El presidente de China, Xi Jinping, decía: “Actualmente, somos testigos de acciones agresivas de EE.UU. tanto hacia China como Rusia. Creo que Rusia y China pueden crear una alianza ante la cual la OTAN (la Organización del Tratado del Atlántico Norte) sea débil”. El jefe del Estado chino se mostró además convencido de que esa coalición militar “pondría punto final a las ambiciones imperialistas de Occidente” a lo largo del mundo.

Un enfrentamiento abierto entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Rusia es cuestión de tiempo, así opinaba Steven Kelley, exagente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En esta línea, Xi pronosticó la debacle de la Unión Europea (UE), junto con la economía de EE.UU., hechos que “terminarán con un nuevo reordenamiento del mundo”. “El mundo está al borde de un cambio radical. En los próximos diez años, podemos esperar un nuevo orden mundial en el que el factor clave será la alianza ruso-china”, aseguró.

Sin duda, Rusia pone nerviosa a la OTAN. En este sentido Xavier Colás cuenta la anécdota que tras los primeros vuelos al espacio, EEUU quiso diseñar un bolígrafo que lograse escribir en medio de condiciones de ingravidez: los soviéticos simplemente usaron lápices.

Moscú no ha perdido ese rudimentario ingenio, y ha sembrado durante unas horas la alarma y la discordia sacando de paseo por el Mediterráneo a un muerto viviente: el viejo portaaviones Admiral Kuznetsov. Flojo de turbinas y más preparado para cualquier otro tipo de combate que el aire-tierra que requiere Siria, el buque no ha tenido que disparar un tiro para que Rusia encuentre otro sitio más donde hacer cosquillas a la OTAN: el repostaje en su periferia.

La OTAN trata de reorganizarse frente a una Rusia más imponente, asegura Steven Erlanger. Agrega que busca fortalecer la capacidad de disuasión de la OTAN frente a una Rusia que regresa con fuerza al primer plano de la política internacional, la alianza se enfrenta a una larga lista de dificultades.

La primera es encontrar un país que dirija la última de las cuatro unidades militares que se desplegarán en Polonia y las tres naciones bálticas. No obstante, de acuerdo con los analistas, este es el menor de sus problemas. Los puntos de fricción en materia de seguridad, hoy en día, son tantos como los han sido desde el final de la Guerra Fría. La crisis migratoria ha tensado las relaciones entre países europeos, el nerviosismo se ha intensificado con la ofensiva militar rusa en Crimea y el este de Ucrania. Y los bombardeos rusos en Siria demuestran que la actividad de Moscú está aumentando con rapidez. Rusia incluso ha hablado abiertamente sobre la utilidad de las armas nucleares estratégicas.

A pesar de las amenazas crecientes, muchos países europeos siguen resistiéndose a que se tomen medidas significativas para el refuerzo de la OTAN. Muchos continúan mostrándose reacios a incrementar el gasto militar a pesar de los compromisos hechos en el pasado. Algunos, como Italia, están recortándolo. Francia está volviendo a su escepticismo habitual con respecto a la alianza, que ve como un instrumento de la política estadounidense y una vulneración a su soberanía.

Y eso por no mencionar las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que calificó a la OTAN como “obsoleta”. Dijo que sus miembros están “estafando” a su país y que, de hecho, no le preocuparía que esta coalición se rompiera. Esas palabras reflejan el rechazo creciente en los Estados Unidos a asumir una responsabilidad desproporcionada en la OTAN en lo militar y lo financiero.

La preocupación actual, y un elemento importante de lo que el secretario general Jens Stoltenberg llama “el apoyo más grande a la defensa colectiva desde el fin de la Guerra Fría”, es la decisión de poner cuatro batallones de combate de hasta 1000 soldados cada uno en los países que colindan con Rusia.

Aunque el Reino Unido, Alemania y Estados Unidos han acordado liderar cada uno un batallón que estará formado por soldados de otros estados miembro de la OTAN para mantener la idea de fuerzas multinacionales. Países grandes como Italia y Francia han declinado. Italia redujo los gastos militares a pesar de haberse comprometido a incrementarlos hace dos años en Gales. Sus líderes afirman que ya están participando en una fuerza aliada de reacción rápida recientemente ampliada.

Estos despliegues son importantes, pues los batallones de combate no están diseñados para ser simples vigilantes en el terreno, sino que son lo suficientemente grandes y tienen el equipo necesario para causar un daño real a cualquier invasor. Después pueden recibir refuerzos de manera rápida con la fuerza de reacción rápida mejorada.

Polonia está pidiendo que parte de este equipo se posicione de manera anticipada en su territorio; sin embargo, por el momento, la mayoría irá a Alemania, Bélgica y Países Bajos, donde hay instalaciones para almacenamiento y transporte que datan de la Guerra Fría.

De hecho, y sólo ahora, la OTAN está tomándose en serio la inspección de la infraestructura (puentes, caminos y vías férreas) de los últimos estados asociados en Europa Central y del Este, ya que no juzgó necesario hacerlo antes para planear cómo brindarles apoyo rápidamente en caso de una invasión rusa. Ubicar tropas de manera preventiva en Europa del Este actualmente requeriría grandes inversiones para construir almacenes e infraestructuras nuevas.

Polonia, con ganas de enviar un mensaje a Moscú, tuvo éxito al ser la primera en colocar un mecanismo de defensa antimisiles balísticos, que coincide con el inicio de las operaciones de otro en Rumania. Aunque Stoltenberg y Washington insisten en que estas defensas antimisiles no tienen como objetivo los misiles balísticos intercontinentales de Rusia, Moscú no está convencido.

La OTAN está intentando garantizar a sus miembros más vulnerables –los países bálticos, Polonia e incluso países más al sur, como Rumania, Bulgaria y Turquía en el Mar Negro– que la alianza intenta cumplir su promesa de defensa colectiva. La defensa antimisiles es parte de esta respuesta, junto con más maniobras navales en el Mar Negro y más vuelos de reconocimiento.

Tal como señala Stoltenberg, el impacto de la política rusa ha presionado finalmente a los miembros europeos de la OTAN para que, al menos, superen el rechazo que expresan desde hace décadas a invertir en el aspecto militar. Comenta que los pronósticos de este año son que el conjunto de aliados europeos incrementarán el gasto militar (algo que Washington ha venido pidiendo) aun cuando la mayoría todavía no aporta el 2 por ciento de su PIB, como indica la norma de la OTAN.

Dieciséis de los 28 estados miembros han aumentado su gasto militar en términos reales, solo Italia, Bulgaria y Croacia siguen recortándolo, aunque insisten en que es temporal.

En Reuters se publicó un análisis del periodista Loren Thompson en el que afirma que en el caso de un eventual enfrentamiento entre Rusia y la OTAN, el bloque no sería capaz de dar una respuesta rápida y coordinada. Sostiene que Rusia posee no solo ventajas geopolíticas, sino también las armas más modernas y habilidades tácticas.

"La mayor preocupación del Pentágono radica en que Rusia podría atacar a los tres pequeños Estados bálticos: Estonia, Letonia y Lituania y los otros miembros de la Alianza estarían obligados a defenderlos", escribe el especialista Loren Thompson, subrayando que, de acuerdo con las estimaciones internas de Defensa de EE.UU., los rusos tardarían en eso 2-3 días, antes de que la OTAN pudiera "organizar una respuesta coherente".

“No obstante, una posible guerra en Europa se convirtió en una preocupación prioritaria, lo que significaría una guerra terrestre, cuya mayor carga recaería sobre el Ejército de EE.UU.", según Thompson. "Bajo ciertas circunstancias, Putin podría derrotar a las fuerzas de la OTAN y alterar el frágil orden político de Europa, opina el autor del artículo, ofreciendo unos escenarios del posible choque.

Las ventajas de Rusia

Rusia históricamente suele llevar a cabo las operaciones en tierra, y, según el autor del artículo, posee un enorme beneficio geopolítico en un posible conflicto. El autor destaca la potencia de la Fuerza Aérea de Rusia, subrayando el profesionalismo del Ejército ruso. Además, Moscú "tiene a su disposición una serie de armas convencionales avanzadas", añade.

Asimismo, Thompson señala que algunos representantes del Ejército de EE.UU. creen que las áreas en las que Rusia probablemente superó a su país son las siguientes: cohetes de largo alcance, la lucha con el uso de medios electrónicos, la guerra cibernética, y la guerra híbrida. Además, el armamento antitanque ruso también se considera una grave amenaza para los vehículos blindados estadounidenses.

COOPERACIÓN COLOMBIA- OTAN, UN ATENTADO AL PROCESO DE PAZ

El pasado 23 de diciembre el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, Premio Nobel de la Paz, se volvió belicista al anunciar que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) aceptaba ampliar la cooperación en temas referentes a la lucha contra el crimen organizado.

Al conocerse la noticia, voceros de oposición y líderes sociales explicaron que está pondría en peligro los avances, tras la firma del acuerdo de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) y el Gobierno.

En el año 2013, el exministro de defensa colombiano Juan Carlos Pinzón, declaró que el acuerdo de cooperación e intercambio de información con la OTAN le permitiría a Colombia tener acceso a buenas prácticas y a los estándares profesionales de esta organización en áreas de integridad y transparencia, operaciones humanitarias y de paz, entre otros temas.

En su momento fue blanco de críticas por parte de los gobiernos progresistas en la región ya que fue catalogado como el primer paso para que el país andino pasara a ser un miembro pleno del organismo y podría convertirse en una amenaza para la región.

El 6 de junio de 2013, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, firmó en Bruselas (Bélgica) con la OTAN un acuerdo de intercambio de información y seguridad, siendo el primer memorando de esta naturaleza que la Alianza suscribió con un país latinoamericano.

La firma del acuerdo fue preparada por el exministro de Defensa colombiano, Juan Carlos Pinzón, y el comandante aliado, el general estadounidense Philip Breedlove, quienes dialogaron en ese entonces sobre cooperación en temas de seguridad.

En aquella oportunidad Pinzón y Breedlove abordaron asuntos relacionados con la construcción de integridad y transparencia en temas de seguridad, así como con el fortalecimiento de la cooperación de las Fuerzas Armadas de Colombia con este organismo multilateral y la experiencia que el país latinoamericano puede ofrecer en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

En junio de 2015, la Sala Plena de la Corte Constitucional de Colombia declaró inexequible la ley que hace referencia al acuerdo firmado entre ese país y la OTAN.

En el recurso se indicaba que la categoría “información clasificada” podría tratarse de información personal y, en particular, de datos personales sensibles, con la duda de que no se prevé en el acuerdo formas para que esa información sea conocida por su titular, puesto que la obligación de guardar la reserva frente a terceros, distinta de las partes, sí es bastante clara.

Igualmente, el Ministerio Público aclaró que si el intercambio hace referencia a información pública, el acuerdo es inconstitucional en su integridad, por cuanto sería contrario a los derechos previstos tanto en la Constitución Política como en la Convención Americana de Derechos Humanos.

La OTAN fue creada en 1949 en EE.UU. con el propósito de frenar la influencia de la Unión Soviética en Europa. A pesar de que entre sus objetivos básicos está contribuir a la prevención de los conflictos, es criticada por realizar operaciones ofensivas, incluidas las que infringen la Carta de las Naciones Unidas.

Para el periodista y analista colombiano, Jon Restpo, la creación de la OTAN fue la de ser un factor de persuasión y agresión militar de Estados Unidos en el mundo.

Esta organización ha sido criticada por sus acciones militares. En este sentido, sus operaciones en Libia en 2011 fueron condenadas por la Unesco, el primer ministro británico William Hague, el ministro de Exteriores de Francia Alain Juppé y el presidente venezolano Nicolás Maduro, entre otros.

Asimismo, en numerosas ocasiones la Alianza ha sido criticada por Rusia por su manera de "afrontar" las crisis y los problemas de la actualidad, como las guerras en Malí o Siria, la primavera árabe y el programa nuclear de Irán.

El pasado 23 de diciembre el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) aceptaba ampliar la cooperación en temas referentes a la lucha contra el crimen organizado.

Al conocerse la noticia, voceros de oposición y líderes sociales explicaron que está pondría en peligro los avances tras la firma del acuerdo de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) y el Gobierno.

Pero ese acuerdo, también es una amenaza real a la paz y estabilidad en América Latina y el Caribe, declarada zona de paz por la III Cumbre de la CELAC reunida en La Habana.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


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