CEPRID

Historia reciente y perspectivas de la estrategia del imperialismo en Oriente Medio (II)

Lunes 28 de mayo de 2012 por CEPRID

Ángeles Maestro

CEPRID

V. La OTAN pieza clave, política y militar, en la estrategia imperialista en Oriente Medio

V.a. El Diálogo Mediterráneo de la OTAN

En 1994, la División de Diplomacia Pública de la Alianza (DDPA) que tan bien había jugado su papel promoviendo la Alianza Para la Paz, destinada a destruir el bloque de países socialistas del Este de Europa cambia de objetivos. Tras cumplir su misión con el hundimiento de la URSS, y culminar su función de suavizar resistencias y compra de dirigentes en los países del extinto Pacto de Varsovia para engrasar su ingreso en la OTAN, decide declarar al Norte de África y a Oriente Medio objetivos prioritarios.

La misma DDPA lanza la iniciativa del Diálogo Mediterráneo, que desde el primer momento es apoyada por Egipto, Israel, Mauritania, Marruecos y Túnez, incorporándose después Jordania (1995) y Argelia (2000). Su finalidad es promover una asociación militar de los estados implicados entre sí y teniendo a Israel como un socio más, bajo la égida de la OTAN. Para ello realiza un trabajo sistemático y sostenido, semejante al que desarrolló durante décadas en los Países del Pacto de Varsovia, dirigido a altos cargos militares, políticos, académicos, empresarios, sindicalistas, expertos, líderes de opinión, periodistas, etc, mediante subvenciones, cursos de formación, viajes a EE.UU. y sobornos de todo tipo. El objetivo era cambiar radicalmente una opinión pública árabe que identificaba al Estado sionista y a sus aliados imperialistas como sus enemigos históricos y que había impedido la participación directa de Israel y de la OTAN en el ataque a Iraq.

Nicola de Santis, Coordinador para los países del Diálogo Mediterráneo y la ICI [Iniciativa de Cooperación de Estambul] en la División de Diplomacia Pública de la OTAN formula así sus objetivos: “El Diálogo Mediterráneo nació para promover la seguridad y estabilidad regionales, mejorar la comprensión mutua entre la OTAN y sus Socios mediterráneos, corregir la imagen distorsionada que algunos de los países participantes tenían de la Alianza, y fomentar unas buenas relaciones de amistad en toda la región. Además pretende complementar otras iniciativas internacionales relativas a esta región, como el Proceso de Barcelona de la Unión Europea y la Iniciativa Mediterránea de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE)”(16).

Estos amables propósitos encubrían realidades más pragmáticas como eran: la participación de estos países en maniobras de la OTAN, la planificación “conjunta” de la reforma de sus fuerzas armadas, incluida la compra masiva de armamento a EE.UU. y otros países de la OTAN (17), la formación de militares, la estrecha vinculación en materia de servicios secretos, el apoyo mutuo en la lucha antiterrorista, etc. Como expresión palpable del nivel de integración alcanzado sirve la siguiente información proporcionada por el mismo De Santis en 2004: “Dentro del contexto de estas operaciones cabe reseñar que uno de los países del Diálogo Mediterráneo, Marruecos, participa en la Fuerza de Estabilización de Bosnia-Herzegovina y en la Fuerza para Kosovo, y que otros dos, Egipto y Jordania, aportaron en el pasado tropas a las operaciones de la OTAN en Bosnia-Herzegovina. Y es posible que los países del Diálogo Mediterráneo quieran participar en la Operación Active Endeavour, la misión marítima de la Alianza que debe detectar, disuadir y desarticular cualquier posible actividad terrorista en el Mediterráneo”(18).

V.b. El eje EE.UU., Israel y Turquía.

El mismo año 1994 EE.UU. patrocina otra iniciativa en la región de gran trascendencia y destinada a caminar a gran velocidad. Se trata del llamado Acuerdo de Seguridad Secreto entre Turquía e Israel que además de acercar decisivamente a Israel a la OTAN, tiene importantes consecuencias en el ámbito regional. El acuerdo se dirige sistemáticamente contra Iraq, Irán y Siria, países todos ellos fronterizos con Turquía y enfrentados a Israel por sus conexiones con la resistencia palestina y libanesa.

La alianza militar entre Israel y Turquía, primer y cuarto país del mundo, respectivamente, en el ranking de receptores de ayuda militar de EE.UU, respondía a fuertes intereses comunes vinculados al control del transporte de hidrocarburos y al objetivo estratégico de Israel de apropiarse de las riquezas hídricas de la zona. La asociación del estado sionista con Turquía facilitaba enormemente esta tarea, al tiempo que les reforzaba frente a Siria y Líbano.

Ignacio Gutierrez de Terán informa en un interesante artículo de 1998, (19) que: Israel.. “controla parcial o totalmente la ribera occidental del Jordán, el lago Tiberíades, los altos del Golán (ricos en manantiales), el Yarmuk y los ríos Litani y Hasbani en Líbano, disponiendo en algunos casos de plena potestad para decidir las cuotas de racionamiento a países vecinos, como Jordania, obligada a regatear los cupos en las conversaciones de paz. O también puede utilizar el agua como soga gruesa con la que atenazar los territorios autónomos palestinos que, en este aspecto y en casi todos los demás, no tienen plena autonomía sobre sus propios recursos hídricos. Si las aguas ya bajaban turbias para Siria y los países árabes de la región entre el aluvión israelí y las últimas obras hidráulicas turcas en los ríos Éufrates y Tigris (que afectan especialmente a Siria e Iraq), el acuerdo militar de 1996 ha encendido todas las luces de alarma. Y es que tras el tratado firmado por Israel y Turquía, que mantienen desde hace años diversos programas de colaboración hidráulica y de técnicas de regadío, el eje Tel Aviv-Ankara se convierte no sólo en una formidable tenaza militar sino también en el aguador de Oriente Medio”. Uno de los proyectos más ambiciosos es, efectivamente, captar el agua del Tigris y el Eúfrates en Turquía, en detrimento de Siria e Iraq y trasladarlo mediante un acueducto al estado sionista.

El alto grado de cooperación militar entre Turquía e Israel, alcanzado en tiempo récord, se reflejó dos años más tarde, en 1998, en al Acuerdo de Capacitación y Cooperación Militares que incluye la producción conjunta de armamento. Poco tiempo después ambos países iniciaron conversaciones para lograr un acuerdo de libre comercio que se hizo efectivo en el año 2000. (20)

Vc. El cambio estratégico de la OTAN en la Cumbre de 1999

La Cumbre de la OTAN, celebrada en Washington en 1999, a los 50 años de su creación y en pleno apogeo de sus bombardeos sobre la ex Yugoslavia, fue financiada por doce grandes empresas multinacionales con 250.000 dólares cada una. Las razones de su interés fueron claramente explicitadas: "La mayor parte de las firmas del comité de honor venden, justamente, el tipo de productos más demandado por los mercados emergentes de Europa oriental y central, (...) su apoyo continúa el activo papel que han jugado numerosas compañías estadounidenses, sobre todo las que lideran el sector de la Defensa como Lockheed Martín o Bethesda, en la ampliación de la OTAN. Estos últimos años, las sociedades militares de EE.UU. han ejercido una potente presión sobre el Congreso para conseguir la admisión de Hungría, Polonia y la República Checa. Gerald B. H. Solomon, antiguo diputado y hoy miembro de estos grupos de presión declaró: "Nosotros queríamos que [estos países] compren americano” (20a)

El nuevo concepto estratégico de la OTAN se recoge en el documento titulado: “La Nueva OTAN del siglo XXI”. Lo más destacado es la supresión de las dos restricciones a su capacidad de actuación contenidas en el Tratado Fundacional de 1949, artículos 5 y 6: La Alianza sólo actuaría en "la defensa de sus Estados miembros" y la "respuesta militar sólo se produciría tras una agresión exterior y exclusivamente dentro de sus fronteras".

Las menazas que justificarán intervenciones militares de la Alianza según la nueva carta aprobada es la siguiente:

- "proliferación de armas de destrucción masiva" en países fuera de la OTAN

- "peligros derivados de la amenaza de agresión a gran escala de grandes potencias regionales con intereses antitéticos a los nuestros", conflictos étnicos y religiosos, y "apoyo estatal al terrorismo y a la subversión contra gobiernos amigos". Los movimientos migratorios masivos son considerados un grave riesgo para "la estabilidad regional que puede amenazar seriamente y ser un peligro para las propias fronteras de los países de la OTAN"

- "amenazas a la democracia y a las reformas en la antigua Unión Soviética, Europa Oriental y otros lugares"

- "amenazas a nuestra seguridad nacional que pudieran dificultarnos la construcción de una economía fuerte, competitiva y en crecimiento"

La nueva OTAN, nacida en pleno bombardeo sobre Yugoslavia, representa la legitimación de la intervención imperialista a escala mundial bajo la égida de EE.UU. y garantiza su dominación mediante el recurso directo al uso de la fuerza contra aquellos estados o pueblos que se resistan a los planes del poder en cualquier rincón del planeta. Se pulverizaron así los principios básicos del Derecho Internacional y todo el sistema de relaciones creado en torno a las Naciones Unidas tras la Segunda Guerra Mundial (20b).

A partir de la eliminación de esas limitaciones, cualquier país del mundo podía – como así ha sucedido - ser escenario de intervención de la OTAN sin autorización previa, ni del Consejo de Seguridad de la ONU, ni de ningún otro organismo internacional, y por cualquier motivo "que pueda poner en peligro los intereses comunes y los valores de los miembros de la Alianza". A pesar de que la formulación de la doctrina de la “guerra preventiva” como “guerra total permanente” o “guerra asimétrica de amplio espectro” que inauguraría la nueva escalada bélica, no se llevaría a cabo hasta 2001 tras el 11S, es innegable que en 1999 los cimientos estaban puestos.

En febrero de 2003, un mes antes de que comenzara la invasión de Iraq, EE.UU. propuso en el seno de la OTAN (21) un plan para incrementar espectacularmente la dotación de armamento a Turquía. El objetivo era contrarrestar la posible respuesta iraquí ante la participación directa de los turcos en el ataque a su territorio. Se invocaba de forma absolutamente perversa el artículo 4 de la OTAN por el cual los países miembros responden solidariamente cuando uno de ellos es atacado. El criterio es el mismo que se perfeccionará más tarde con el “escudo antimisiles”: neutralizar la respuesta del país atacado.

La diferencia de criterios entre la UE y EE.UU, en relación con la forma de controlar Iraq, se expresó en la oposición inicial a la propuesta por parte Francia, Alemania y Bélgica que daba cuenta del complejo contencioso de la UE con Turquía e impedía la participación directa de la OTAN en la invasión de Iraq. Finalmente EE.UU. ganó el pulso y se llevó a cabo la operación de la OTAN Display Deterrence de “protección” de Turquía.

V.d. El Gran Oriente Medio y el Gran Israel. La estrategia neocolonial un siglo después.

El Estado Israel desde su constitución hasta la fecha se ha negado a definir sus fronteras. La estrategia expansionista israelí es un elemento clave para establecer la continuidad histórica de los acontecimientos en la región y su imbricación con los planes del imperialismo estadounidense, que se expresan en proyectos tan relacionados como el proyecto sionista que preconiza el Gran Israel, desde el Nilo al Eufrates, y el Gran Oriente Medio.

Existe una línea de continuidad entre el primer ataque multinacional a Iraq en 1991, la posterior invasión 12 años después, el continuo expansionismo israelí y sus masacres periódicas sobre el pueblo palestino, el ataque del estado sionista contra Líbano en 2006, la intervención de la OTAN en Libia y las amenazas de ataque contra Siria e Irán.

En junio de 2004, mientras se configuraba el nuevo escenario de alianzas militares se presentaba el gran proyecto del capitalismo imperialista al que sirven. EE.UU. presentó en la cumbre del G8, a la que asistía un curioso grupo de representantes de gobiernos (Afganistán, Argelia, Bahrein, Jordania, Túnez, Turquía y Yemen), además del nuevo presidente de Iraq, su Iniciativa para un Gran Oriente Medio y Norte de África.

Como analiza Loles Oliván (22), se trata de un programa multisectorial de remodelación integral que tiene su epicentro en el Iraq ocupado. Bajo títulos tales como “democracia”, “derechos humanos”, “estado de derecho”, “sociedad civil”, “avance de la mujer”, la iniciativa pretende hacer de la región entera, incluyendo a Israel y Turquía, un todo homogéneo económica, social y culturalmente, plenamente integrado en el capitalismo neoliberal.

Los instrumentos para la implementación del plan se pusieron rápidamente en marcha. Un Foro para el Futuro integrado por el G8, gobiernos, empresas y la “sociedad civil”, definiría las reformas globales, un Plan de Apoyo proporcionaría “ayudas” para llevarlas a cabo, un Servicio de Desarrollo Empresarial Privado para mejorar negocios e inversiones dotado con 100.000 millones de dólares, una Fuerza Especial sobre Inversión, un Consejo Empresarial Árabe, etc. Por cierto como señala la citada autora, en cada apartado aparece una gran preocupación por “los derechos de las mujeres”. El gran premio final a los esfuerzos será el ingreso del país correspondiente en la Organización Mundial del Comercio.

V.e. La Iniciativa de Cooperación de Estambul (ICE)

El mismo mes de junio de 2004 se reunió una trascendental Cumbre de la OTAN, significativamente en Estambul. En ella se incorporaron a la Alianza siete nuevos países - antiguos miembros del Pacto de Varsovia -, se “aceptó” el control de la ISAF en Afganistán, y se puso en marcha la Misión de Adiestramiento del ejército y las fuerzas de seguridad iraquíes. Su Declaración afirma: “La OTAN puede contribuir a la reforma y la democracia en esta región realzando el Diálogo Mediterráneo en el que participan actualmente Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Mauritania, Marruecos y Túnez. La OTAN puede crear también un conjunto más amplio de relaciones con naciones seleccionadas del Gran Medio Oriente, colaborando con ellas en los aspectos del antiterrorismo, la oposición a las armas de destrucción masiva, la interceptación y las operaciones de estabilidad”.

El Director de Planificación Política J. Patrick Shea, analizando el marco de la ICE, vinculaba directamente los avances realizados por la OTAN en la construcción de alianzas con los países del sur del Mediterráneo con los cambios producidos tras el 11-S, si bien no ocultaba que la presencia de la Alianza en la zona se justificaba esencialmente “en el marco de intereses comunes estratégicos” es decir, el control de los recursos de la zona (23).

La ICE se lanzó de manera complementaria y paralela al Diálogo Mediterráneo (DM) para integrar a los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El éxito fue fulminante. En junio de 2005 cuatro de los seis países que lo integran, Bahrein, Qatar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos(EAU), se habían unido a la Iniciativa. El objetivo declarado es semejante al del DM. Mediante reuniones de estos países con los 26 miembros de la OTAN o de los 26 con cada uno de ellos se busca: “reforzar la seguridad y la estabilidad..(…) en particular en el contexto de la lucha contra el terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción masiva”(24).

Los avances fueron muy rápidos a lo largo de 2005 y 2006 y no cabe duda de que en sus muy secretas reuniones se preparó minuciosamente el papel a jugar por cada uno de los Estados en lo que estaba destinado a ser un elemento clave para la estrategia imperialista de dominación de la zona: el ataque de Israel a Líbano en julio de 2006.

Algunas de las fechas fundamentales fueron las siguientes:  En marzo de 2005 tuvo lugar en Roma una importante conferencia titulada: la OTAN y las fronteras en Oriente Medio. En ella participaron un centenar de altos oficiales, parlamentarios, académicos y expertos en materia de seguridad de la OTAN y de los países del CCG.(25)  En febrero de 2006 tuvo lugar el primer encuentro de ministros de defensa de los países del Diálogo Mediterráneo (26).  El 9 y 10 de mayo de ese mismo año se reunieron por primera vez en Bruselas los jefes de los servicios de inteligencia de los 26 países miembros de la OTAN más los siete del Diálogo Mediterráneo (27).  En julio se anunció la participación de Israel y Argelia en la operación Active Endeavour, “apoyando desde la costa las labores de inteligencia y de interrupción del tráfico de mercancías, personas y armas”(28).

El papel que ha estado desempeñando la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y sus enfrentamientos con el gobierno de Hamás en Gaza, deben entenderse desde la perspectiva del alineamiento de la primera con la estrategia imperial. No se trata sólo de la escandalosa extorsión a que EE.UU. y la UE - con la complicidad de la ANP, - están sometiendo al pueblo palestino de Gaza por haber votado “mal”, sino de los pasos dados por la misma para integrarse en la misma Alianza militar que la potencia sionista ocupante. El primer encuentro informal y discreto entre Saeb Erakat y Mohamed Dahlan en representación de Israel y la ANP respectivamente, y Hoop Sheffer, en nombre de la OTAN, tuvo lugar en la Cumbre de Madrid de marzo de 2005 y en su preparación jugó un papel destacado el gobierno español del PSOE. En el otoño de 2006 el embajador español ante la OTAN confirmaba la existencia de contactos “informativos” entre la ANP y la Alianza. (29)

El escenario del ataque al Líbano estaba preparado.

V.f. Líbano, un eslabón difícil en la geoestrategia imperial

Como ha informado Michel Chossudovsky en su imprescindible artículo “La guerra de Líbano y la batalla por el petróleo” (30), el día antes del comienzo de los bombardeos de Israel sobre Líbano tenía lugar no lejos del escenario de la masacre un acontecimiento que, de haber saltado a los grandes medios de comunicación, hubiera permitido a la opinión pública hacerse con las claves de un ataque de ferocidad inusitada y que se pretendía justificar con un argumento tan peregrino como el secuestro de un soldado israelí realizado por Hezbollah.

El 13 de julio de 2006 se inauguraba el oleoducto mayor del mundo que transporta petróleo del mar Caspio al Mediterráneo oriental. En un recorrido de 1.600 km, une Baku (Azerbaiján), Tiflis (Georgia) y desemboca en el puerto turco de Ceyhan, situado junto a la frontera con Siria y próximo también a la costa libanesa. Tuvo una significación especial que el oleoducto fuera inaugurado precisamente en Estambul y contara con la presencia del presidente de Turquía y del ministro de Energía e Infraestructuras de Israel.

El oleoducto conocido como BTC (Baku, Tiflis, Ceyhan) es propiedad de un consorcio cuyo principal propietaria es la British Petroleum – controlada por los banqueros Rohschild, de origen hebreo – y del que forman parte también Chevron (EE:UU), Conoco-Philips (EE.UU.), Unocal (EE.UU.), Statoil (Noruega), TotalFinaElf (Francia) y Eni (Italia). Su construcción ha costado 3.500 millones de dólares y ha obtenido préstamos públicos del Banco Mundial y del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), a pesar de las múltiples denuncias por su negativo impacto medioambiental y social para los pueblos de la zona.

Se trata del mayor oleoducto del mundo, capaz de transportar 50 millones de toneladas de petróleo crudo al año, un millón de barriles de petróleo al día. El BTC, también llamado Terminal Petrolera Caspio Mediterránea, asegura el control de los hidrocarburos del Caspio a las grandes multinacionales de EE.UU y la UE. Su transporte hacia el Mediterráneo, hace posible su derivación hacia el Mar Rojo y el Golfo Pérsico, camino de India y de Japón, en una importante victoria estratégica por el control del petróleo frente a Rusia y China. Se delimita así uno de los aspectos esenciales del Gran Oriente Medio: es la región del mundo que va del Yemen al Mar Caspio y desde el Mediterráneo Oriental al Golfo Pérsico en la que se concentra más del 60% de las reservas mundiales de petróleo.

Una infraestructura de tamaña trascendencia económica, requiere un férreo control militar. Georgia y Azerbaiján actúan como “protectorados” de EE.UU., firmemente integrados en una alianza militar con ese país y con la OTAN. Más aún, ambas repúblicas tienen acuerdos de cooperación militar de larga data con Israel.

El ataque de Israel al Líbano formaba parte de una estrategia perfectamente planificada, de una larga guerra por el control de aquéllos países - Líbano, Siria e Irán - , cuyos gobiernos se resisten a colaborar en los objetivos imperiales, como es el caso de los dos últimos, o en los que una potente resistencia popular bloquea los deseos de alineamiento de sus gobernantes, como es el caso del país de los cedros.

El gran despliegue militar de la OTAN en el Mediterráneo se inicia en 2001 con la Operación Active Endeavour, en la que participan además de diversos estados miembros de la OTAN como el español, Israel y otros países árabes, como se ha visto.

Estas fuerzas navales de la OTAN, además de las tropas terrestres desplegadas formalmente como fuerzas de la ONU – la FINUL- son las que se encargan de ejecutar el escandaloso e ilegal embargo naval a Líbano para impedir la llegada de armas y suministros militares, así como del embargo aéreo del país bombardeado, mientras el país atacante no ha sido objeto de sanción alguna. Hay que constar que la tajante negativa de Hezbollah impidió que las tropas instaladas en la frontera israelo-libanesa estuvieran bajo mando de la OTAN como la Alianza imperialista pretendía.

En un importante estudio de la escalada militar en Oriente Medio, en la que el ataque a Líbano era una etapa intermedia, realizada por Mahdi Darius Nazemroaya para Global Research (31), se cita una fuente israelí para desenmascarar los verdaderos objetivos del descomunal despliegue militar, naval y terrestre, en la zona e ilustrar el papel de la OTAN en el Mediterráneo Oriental como parte de los planes de guerra contra Siria e Irán. “Esta expectativa [de una guerra lanzada contra Irán y Siria] ha reunido la mayor armada naval y aérea que Europa [la OTAN] haya juntado nunca en algún punto del globo desde la Segunda Guerra Mundial: dos portaaviones con 75 caza bombarderos, aviones espía y helicópteros sobre sus cubiertas; 15 barcos de guerra de varios tipos, 7 franceses, 5 italianos, 2-3 griegos, 3-5 alemanes y 5 usamericanos; miles de marines franceses, italianos y alemanes, así como 1.800 marines usamericanos. Se presenta como apoyo para sólo 7.000 [anticipados] soldados europeos que se desplegarán en Líbano para impedir que la fuerza decreciente de 4.000-5.000 soldados israelíes y unos 15.000 a 16.000 milicianos de Hezbolá se enfrenten, así como para una variedad de trabajos humanitarios (…) Así que si no es para Líbano, ¿para qué este tremendo despliegue de poderío naval? Primero, según nuestras fuentes militares [en Israel], los participantes europeos sienten la necesidad de una fuerte presencia naval en el Mediterráneo Oriental para impedir que una posible guerra iraní-USA-israelí provoque un ataque iraní con misiles Shahab contra [Bases Usamericanas-OTAN utilizadas contra Irán desde] Europa [oriental]. Segundo, para disuadir a Siria y a Hezbolá de abrir un segundo frente contra USA e Israel desde sus costas del Mediterráneo Oriental.”

V.g. La OTAN destruye de Libia

En enero de 2011 en Portugal la OTAN se autodefinió como una fuerza global de intervención militar. Desde la década de los 90, época en la que se materializa el hundimiento de la URSS y la desaparición del Pacto de Varsovia, la Alianza no ha hecho más que expandirse y consolidar su poder. “Ahora tiene 40 socios en cuatro continentes más allá de la zona Euro-Atlántica bajo los auspicios de los programas de la Asociación por la Paz en Europa y Asia, el Diálogo Mediterráneo en África y Oriente Medio, la Iniciativa de Cooperación de Estambul en el Golfo Pérsico, el formato de País de Contacto en la región del Pacífico asiático (Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur), Programas Nacionales Anuales con Georgia y Ucrania, la Comisión Tripartita Afganistán-Pakistán-Internacional de las Fuerzas de Asistencia de Seguridad, el Consejo OTAN-Rusia, la Misión de Entrenamiento de la OTAN en Irak y la Misión de Entrenamiento de la Organización en Afganistán (con la versión libia que viene a continuación), un acuerdo bilateral con el gobierno de transición federal en Somalia, donde la Organización ha aerotransportado miles de tropas de Burundi y Uganda para las guerras locales, y otros acuerdos” (32).

Antes de que las bombas de la “coalición internacional” empezaran a caer sobre Libia las grandes empresas mediáticas ya estaban bombardeando con titulares como: “EE.UU. denuncia un baño de sangre de Gaddafi con centenares de libios muertos”, “Gaddafi ametralla a los manifestantes desde aviones militares” o “Libia se hunde en un caos genocida”, que curiosamente no pudieron ser acompañados de soporte documental alguno. A pesar de ello, la propaganda de guerra caló profundamente, no sólo en la opinión pública, sino en buena parte de la izquierda europea que incluso clamaba por el envío de armas a los “rebeldes”

Una vez más la ONU al servicio de la OTAN dió cobertura a la destrucción de un pequeño país, prácticamente desarmado. Como en Iraq el ataque se organizó con el pretexto de cumplir lo dispuesto por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que se autorizaba la adopción de «todas las medidas necesarias [...] para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque» de las fuerzas leales al gobierno de Gadafi y en la que se establecía la «prohibición de todos los vuelos en el espacio aéreo», al tiempo que se autorizaba a adoptar «todas las medidas necesarias para hacer cumplir» dicha prohibición.

La Liga Árabe, en una irregular reunión promovida por Arabía Saudí y casi sin asistentes a excepción de los países del Golfo, apoyó la creación de la zona de exclusión aérea y suspendió la participación de Libia en la misma. Qatar, Los Emiratos Árabes y Jordania participaron en el ataque de la OTAN. China y Rusia, a pesar de sus importantes intereses económicos en Libia, se abstuvieron en la votación del Consejo de Seguridad.

De entre los numerosos artículos publicados que explican desde diferentes puntos de vista las verdaderas razones del ataque, destaco el de Jean Paul Pougala “Libia, las mentiras de una guerra” (33). El autor destaca como razones principales las siguientes:  La decisiva participación de Libia en la creación en 2007 del primer satélite africano RASCOM, que en seguida contó con la colaboración técnica de Rusia y China, hecho que ha permitido el lanzamiento de nuevos satélites. El satélite inicial con un coste total de 400 millones de dólares – de los que Libia puso 300 – permitió acabar con un costosísimo alquiler de 500 millones de euros anuales pagado a empresas europeas.  El avanzado proyecto de creación de tres instituciones claves como el Fondo Monetario Africano, Banco Central Africano, Banco Africano de Inversiones, que contó con el impulso decisivo de Gadafi y que debe permitir a los países africanos sacudirse progresivamente el yugo del Fondo Monetario Internacional. La gravedad de este asunto para los intereses imperialistas es tal que varias potencias occidentales solicitaron ser miembros del Fondo Monetario Africano, pretensión que fue rechazada por unanimidad en diciembre de 2010 con el argumento de que sólo los países africanos podían ser miembros de la institución.  La construcción de los Estados Unidos de África, que también favoreció decisivamente Libia. Este avanzado proyecto cuenta con la hostilidad abierta de la UE, que de la mano de la OTAN impulsa alianzas regionales como el Diálogo Mediterráneo, intentando a toda costa separar los países del norte e África del resto. Libia, al igual que Iraq tras la invasión, se ha convertido en un estado fallido. Ha habido un brutal retroceso social y económico, el país se hunde en el caos de una guerra civil latente, mientras se garantiza el expolio de los recursos naturales – al igual que en Iraq - por parte de las multinacionales extranjeras de los países que participaron en el ataque.

Notas:

15 http://www.nodo50.org/csca/na42/na42.iraq_10sanciones.html

16 De Santis, Nicola (2004) “La apertura al Mediterráneo y Oriente Medio”. Pág 1. http://www.nato.int/docu/review/2004/issue3/spanish/art4.html

17 Desde 1993, cada dos años, tiene lugar en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) la más importante feria internacional de armamento y la única en el mundo que permite exhibiciones con fuego real. En 2003, horas antes de que se iniciara la invasión de Iraq el 20 de marzo, a 850 Km de sus costas, se clausuraba IDEX 2003 con un éxito sin precedentes en participación y ventas.

18 De Santis, Incola (2004). Documento citado en nota 15.

19 Gutierrez Terán, Ignacio (1998) “Últimas tendencias del Nuevo Orden Mundial”. Nación Árabe, nº 37. http://www.nodo50.org/palestina/articu60.htm

20 Estos temas han sido tratados con gran soporte documental por Michel Chossudowsky en “La triple alianza: USA, Turquía Israel y la gran guerra contra Líbano”. http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=916&lg=es

20a. Washington Post, 13 de abril de 1999. Citado por Collon, M. (2000). Monopoly. L´OTAN à la conquete du monde. Pág. 92. Ed. EPO. Anvers.

20b. Un análisis de la situación internacional creada por la aniquilación de la República Federal de Yugoslavia y la Cumbre de la OTAN de 1999 puede consultarse en Maestro, A (2000) “Estado de Guerra” http://www.lahaine.org/index.php?p=17395

21.http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=472937&origen=acumulado&acumulado_id=

22 http://www.nodo50.org/csca/agenda2004/misc/g8_14-06-04.html

23 En Shea, J. Patrick (2006) “Una visión desde la OTAN”. Ponencia presentada en el IV Seminario Internacional sobre Seguridad y Defensa en el Mediterráneo, puede leerse:“Mucho después de 1994, el Diálogo Mediterráneo en la Alianza era un tema promovido por los seis (sic) aliados mediterráneos y que no contaba necesariamente con la atención o el pleno apoyo de los otros. El Diálogo estaba allí, pero antes del 11-S no recibió el impulso necesario que se merecía. El contexto del 11-S nos ha dado una segunda oportunidad y, como el embajador Benavides indicó, esto se ha reflejado no sólo en la mejora del viejo Diálogo Mediterráneo, sino también en el lanzamiento de la Iniciativa de Cooperación de Estambul. Personalmente creo que si bien el 11-S puede haber servido como fuerza impulsora, la necesidad de un diálogo OTAN-Mediterráneo se basa en una sólida y estratégica razón y en un interés común que precede, naturalmente al 11-S y que, por supuesto, no puede limitarse simplemente a las percepciones de amenazas del Sur o del terrorismo internacional”. www.cidob.org/es/content/download/2935/26764/file/05_shea_cast.pdf -

24 www.iemed.org/anuari/2006/earticles/eotrasiniciativasmultilaterales. Med. 2006. Anexos. pág. 327

25 Ibidem.

26 Ibidem.

27 Benavides, Pablo (2006). “Hacia una mayor sinergia civil-militar”. Ponencia presentada en el IV Seminario Internacional sobre Seguridad y Defensa en el Mediterráneo. Pág. 36. www.cidob.org

28 Shea, J. Patrick (2006). Artículo citado en nota 22. Página 41.

29. Ibid. Pág.38

30. http://lahaine.org/index.php?p=17118

31. www.globalresearch.ca/PrintArticle.php?articleId=8628

32. http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2012/02/02/eu-busca-integrar-paises-asiaticos-a-la-otan-para-enfrentar-a-china/

33. Pougala, Jean Paul (2011) http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1318&lang=es


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