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El problema político que más preocupa a los mexicanos
es el de las condiciones que desde enero de 1994, prevalecen en Chiapas.
Desde que era Candidato ala Presidencia de la República,
asumí sin reservas las demandas de quienes en Chiapas padecen condiciones
de miseria, que lastiman la vida y la dignidad de miles de hombres y mujeres,
en especial en las comunidades indígenas.
He refrendado en todo momento mi invariable compromiso de atender
en sus raíces la inconformidad. Esas raíces son la pobreza,
la exclusión, la ausencia de oportunidades, la injusticia, la falta
de democracia.
Estoy absolutamente convencido de que el diálogo y la
negociación constituyen el camino para una solución perdurable
y una paz digna para todos.
Un diálogo que honre cabalmente los principios políticos
de la Constitución de la República.
Un diálogo que privilegie el respeto mutuo y la confianza.
Una negociación sin prejuicios de ninguna parte y que
comprenda todos los temas de interés legitimo para todas las partes.
Una negociación que propicie la atención rápida
y eficaz de las legítimas causas de inconformidad.
Trabajé para establecer el diálogo y la negociación
desde antes de asumir la Presidencia de la República, mediante
el envío de mensajes escritos y verbales a los dirigentes del EZLN.
Desde los primeros días de mi mandato, continúe comunicando
mi disposición al diálogo.
Lamentablemente, a esa disposición correspondieron amenazas
de ruptura al cese al fuego y acciones deliberadas de violencia y propaganda,
en municipios distintos a los de la zona franca convenida en principio
de 1994.
Sin renunciar al propósito de una solución pacífica,
pero atendiendo al cumplimiento de mi responsabilidad constitucional de
velar por la seguridad de los mexicanos, ordené de inmediato la
intervención de la Procuraduría General de la República
y la movilización del Ejército Nacional hacia distintos
puntos del Estado de Chiapas. La tensión fue superada al presentarse
condiciones que restituyeron el respeto al cese al fuego.
Las indispensables acciones de seguridad no frenaron la acción
política del gobierno en la atención al conflicto.
El 14 de diciembre propuse el establecimiento de una comisión
para el diálogo, integrada pluralmente por miembros del Honorable
Congreso de la Unión.
Fue muy alentador que en pocos días se haya respondido
a esta iniciativa, mejorándola y ampliándola. En el seno
del Congreso de la Unión, se creó la Comisión de
Diálogo y Conciliación con una integración plural,
paritaria y republicana.
Por su origen, naturaleza y mandato, la Comisión constituye
una instancia legitima de representación política de la
sociedad para coadyuvar en el proceso de paz.
Asimismo, designé al Secretario de Gobernación
como representante del Ejecutivo Federal en el proceso de negociación,
y dispuse el reconocimiento de la instancia de mediación propuesta
por el EZLN, que es la CONAI.
Las acciones de distensión y las nuevas vías de
comunicación cristalizaron en primer encuentro entre el Secretario
de Gobernación y dirigentes del EZLN.
Con todo, no podemos estar satisfechos. Sólo lo estaremos
cuando se haya alcanzado una solución justa, digna, definitiva.
El conflicto en Chiapas representa una amenaza constante a la
tranquilidad pública, a la paz y a la justicia. Ha significado
además, el deterioro agudo de las condiciones económicas
y sociales de la población chiapaneca, muy señaladamente
de los sectores y los grupos más necesitados.
Por ello, hoy, desde esta Tribuna exhorto al EZLN a decidirse
abierta, expresa y resueltamente por la vía política para
reivindicar sus demandas.
Exhorto también, a quienes guardan vínculos organizativos
y políticos con el EZLN, a que hagan a un lado sus intereses particulares
y actúen en consecuencia con los intereses supremos de la unidad
y la concordia nacional.
Los exhorto a que se unan a la causa de la paz y no utilicen
el conflicto para protagonismos que no contribuyen ni a la democracia,
ni a la justicia, ni a una solución con dignidad.
Estoy seguro que en Chiapas lograremos la paz.
En lo inmediato seguiré procurando el diálogo y
la negociación con el EZLN. Confío en que muy pronto lleguen
a concretarse.
Con todo, si las vías propuestas no fructifican, procederé
a convocar a un periodo extraordinario de sesiones del Congreso de la
Unión, para que en el marco de la nueva corresponsabilidad que
se está forjando entre el Poder Ejecutivo y el Poder legislativo,
coadyuvemos a determinar las alternativas más adecuadas para asegurar
la solución del conflicto.
Nota de Cedoz: Cuatro días después de pronunciado este
discurso, las tropas del Ejército Federal se entraron en zona zapatista
intentando encontrar y detener a la Comandancia. A su paso arrasaron comunidades
enteras, que se vieron obligadas a exiliarse en la montaña. La
comunidad de Guadalupe Tepeyac no pudo regresar a su pueblo hasta el año
2001
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