| Idea y cuestión del partido proletario Si la disputa diaria entre capital y trabajo en torno a los excedentes resulta ser tan enconada hasta nuestros días de flexibilización laboral y política neoliberal, más grave aún es la lucha por crear un verdadero partido de vanguardia de la clase obrera. Las enseñanzas del bolchevismo en materia de organización comunista sacuden a las clases explotadoras de todo el mundo, mismas que pronto concentran sus fuerzas en combatir la idea del partido. Los capitalistas ejercen presión para impedir la construcción del partido o desviarlo de ruta, puede ser esto mismo una obra bastante consciente o bien verse inmersa en aparentes indefiniciones e incomprensiones, pero subsiste hasta nuestros días como barrera político-ideológica contra el programa de la clase obrera. Para los comunistas de hoy, aquella experiencia de organización, revolución y socialismo, dibujó los rasgos más importantes del contenido y razón del partido de clase, de la forma a adoptar por dicho partido en el cumplimiento de sus tareas; sus experiencias son aportes a la lucha de clases internacional, que conservan su valía para nuestra época. La experiencia leninista que a través del partido concentró las fuerzas del proletariado, las orientó y encausó a la consecución de los objetivos comunistas, permite a los revolucionarios de todo el mundo abocarse al desarrollo y agudización de la lucha de clases, trascender sus propias experiencias y afirmarse en la ruta general, estableciéndose nuevas tareas y retos en la idea misma del partido de nuevo tipo. El trasfondo en todas sus líneas se encuentra en la directa y consecuente asimilación de las realidades del sistema capitalista desde las posiciones proletarias, las bases de la organización de clase están en que al asumir la interpretación del capitalismo se traza una posición revolucionaria para destruirlo mediante una nueva sociedad para la cual es precisa la resistencia, la organización y la lucha general de los explotados y oprimidos contra las clases parasitarias. Una organización así no hace más que mostrarse como una necesidad diaria para las inmensas mayorías de la humanidad: la explotación, el fascismo, las guerras imperialistas, el Estado burgués, las crisis, el racismo, la exclusión y todas las aberraciones consabidas del sistema capitalista patentizan a diario que sus características constituyen propiamente el mal social que nos aqueja; contra éste combatieron los bolcheviques y entregaron su vida la clase obrera, campesinos, sectores populares e intelectualidad progresista, todos resistieron abriendo nuevos horizontes por los que es preciso marchar salvando los mayores peligros en aras de la igualdad, la libertad y la emancipación. Es incuestionable que de país en país, aún de región en región, todavía más, entre superpotencias imperialistas y neocolonias las formas en que se desarrollan los partidos comunistas varían, aún cuando sus principios sean los mismos. La distinta composición de clases de sus sociedades y los procesos históricos a que están sometidos, les otorga dinámicas particulares que delinean sus distintos momentos, sus tareas inmediatas, concediendo ambientes especiales a la lucha de clases, sin embargo, la introducción a fondo del dominio del capital financiero y sus monopolios, el desarrollo en sí del capitalismo imperialista, refuerzan una acción proletaria internacional; tan es así que en el marco del libre comercio y sus tratados imperialistas se configuran nuevos escenarios de la lucha internacional de los proletarios y pueblos del mundo. Si ya antes con el desarrollo general del capitalismo se asentaron los ejes de la política proletaria a través de la organización de sus partidos, hoy se asienta con mayor contundencia la importancia de la concentración de tales líneas, su desarrollo y desglose en nuevas fronteras del pensamiento y la acción política clasista, adquiriendo una conexión e integración mundiales. En este contexto acelerado nuestro partido comunista viene reestructurándose para mejor asumir sus roles como organizaciones de la clase obrera, organizaciones emanadas de sus entrañas y arraigadas en sus intereses bajo cualquier condición de la lucha de clases, ahora nuestros problemas están especialmente vinculados con la posición táctica, la fusión con la clase obrera, la consecución del movimiento revolucionario y el desarrollo práctico. En particular, el desarrollo práctico es la vida misma del partido, su accionar, mas como se viene insistiendo, no un accionar cualquiera, sino este al que podemos sacar mayores resultados en cada etapa de la lucha. La práctica como premisa y perspectiva concretada en cada acto del partido a todas sus escalas, la acción revolucionaria que combina los deberes del militante en la lucha del proletariado sea cual sea el sector donde se desempeñe. La práctica como criterio de verdad de las tesis comunistas y la táctica, vinculadas en el proceso al cual asistimos, como parte de éste elevando los rasgos, la autoridad, el papel del partido en los hechos son cuestiones en las cuales aspiramos a potenciar la organización de clase. Pero desconocer o desentenderse de las grandes dificultades que tenemos para aplicar el método leninista en materia de organización, no es sustentable, llevar las cosas a remolque tampoco es una buena salida, necesitamos desarrollar a diario la organización concreta de los proletarios en sus centros de trabajo, abundar en la diversidad de mecanismos organizativos que hoy se nos ofrecen. Aprender de la experiencia del partido es aprender de su teoría y su práctica, de sus aciertos y errores, cuando se consigue su amplia asimilación, se demuestra con los avances de una etapa a otra, de una tarea a otra, de una orientación a otra, en la crítica y la autocrítica. Para mejorar todo esto, una vez conscientes en lo fundamental sobre nuestras debilidades en el proceso, en lo concreto sobre nuestros errores, toca abundar lo más extenso posible en todas las causas, centrarlas, desmenuzarlas y articularlas, sean coyunturales tanto como las históricas en la larga marcha de la lucha revolucionaria. En todo esto debemos hacer patente la posibilidad de implementar múltiples medidas, de diversa naturaleza, quizá unas más relevantes que otras, pero cuyo conjunto hacen factible la mejora de nuestro trabajo revolucionario. Así como son diversas las medidas que hoy podemos implementar, son también variadas las herramientas con que contamos en todo el mundo, aunque frecuentemente nos inclinamos a una u otra por preferencias no siempre claras o sostenibles, nuestro esfuerzo ahora se debe enfocar a aplicar todos los medios y recursos posibles, a diversificar las acciones del organismo partidario para que su colocación en el seno de las masas, en el fuego de la lucha le recree con intensidad todas las formas de accionar, de llevar a cabo la realización del partido proletario y destaque los fundamentos de la lucha por el socialismo, su impulso hacia adelante en la historia humana. |