| Las Tareas Actuales... Tomado de la web de la JC de Zamora ¡Crisis, crisis, crisis! En todos los lugares se habla de crisis; en la prensa burguesa, en la radio, en la TV, en los bares, en nuestros barrios, en el currelo y por supuesto en la prensa comunista. Se analizan causas y efectos de esta “nueva crisis” (como si el capitalismo no fuese una perenne crisis para las masas explotadas). Los análisis son generalmente buenos, el problema llega cuando intentamos dar una respuesta a nuestra clase que le permita salir de la crisis, aunque quizás el problema sea el que los comunistas hablemos, sin más, de “salir de la crisis”. Parece ser que hoy día la vanguardia también está ganada para la causa, de momento daremos por válida esta falsa idea de que nuestras masas actuales son las amplias masas proletarias. Bien ¿cómo vamos a ganarlas para la causa del comunismo? La tarea de la vanguardia consiste en fusionarse con el movimiento de masas, elevando la conciencia de la clase para que comprenda la necesidad de la dictadura del proletariado y del comunismo, algo que solo comprenderá desde su propia experiencia y no desde el sindicalismo y la lucha económica, que no son ni siquiera el aspecto principal al que tiene que referirse la vanguardia proletaria en su acercamiento a las masas. ¿Acaso un obrero va a comprender la necesidad de derrocar por la violencia todo orden social existente desde la lucha sindical (esa es una tesis anarquista, pequeñoburguesa)?. O ¿van a adquirir los obreros conciencia para sí, entendiendo que la dictadura proletaria es necesaria para exterminar al capital, cuando llevan décadas escuchando a los comunistas hablar de la legalidad republicana, del parlamentarismo burgués o de la llamada transición pacífica al socialismo, presentada en los últimos tiempos como “socialismo del s. XXI”.? Con monsergas de este tipo solo se perpetúan los prejuicios legalistas y pequeñoburgueses que tienen los obreros, prejuicios provenientes de su propia situación como sujetos alienados, unida a la falta de un referente revolucionario que los eduque en la necesidad de su dictadura de clase para autoemanciparse de la esclavitud asalariada. Sin esta educación comunista de las masas, lo “más revolucionario” que veremos será las luchas espontáneas y económicas de los obreros (como la de los obreros del metal de Ponte Vedra a principios de este verano), un enfrentamiento agradable frente al monótono sindicalismo socialfascista de los Toxo y los Méndez de turno, pero que sin una dirección consciente y con vistas al objetivo de derrocar al Estado burgués, se convierte en una lucha tan reaccionarias como las que predican CCOO, UGT y la CEOE, pues en el fondo solo persiguen mejorar la esclavitud, pero no superarla. Por eso nuestra tarea principal es comprender el marxismo-leninismo para así poder deslindar con todos aquellos revisionistas que se esconden tras la falsa careta del comunismo. Mediante la lucha de dos líneas tenemos que expulsar a los reformistas del movimiento revolucionario único modo de llegar a la predicada unidad comunista, otra bonita consigna que todas las organizaciones suelen presentar, aunque en realidad el 99% de ellas practiquen el sectarismo (en cuanto a siglas, pues los programas republicanos tienden cada vez a parecerse más y más). Y es que este tema de la unidad comunista debería ser tratado al modo marxista, es decir, desde la dialéctica: antes de la unidad está lucha de contrarios para poder transformarse y llegar a una unidad dialéctica. Por tanto la consigna en cuanto a la lucha de dos líneas para reconstituir el Partido Comunista ha de ser Lucha, Transformación y Unidad. Observar la cuestión de otro modo sería utilizar una visión burguesa y por tanto reaccionaria y anti-marxista.
|