EL IZQUIERDISMO

Escrito por Carlos (tomado de jovenguardia.es)

 A lo largo de la historia, hasta la actualidad, el izquierdismo nos ha acompañado desde las grandes revoluciones, hasta las manifestaciones menos relevantes, pero: ¿Qué es el izquierdismo? ¿Cómo se combate? ¿Es perjudicial para al movimiento comunista?

El izquierdismo es una desviación que se da en el seno del movimiento comunista, normalmente debido al no saber analizar el contexto que nos rodea, ese izquierdismo consiste en  una simple “actitud” infantil, como vemos hoy en día por ejemplo en las manifestaciones, y que puede llevar a radicalización precipitada de individuos u organizaciones que sin comprender determinadas concesiones  en determinados momentos critican sin sentido y de manera peligrosa, como pudimos comprobar históricamente en la firma del tratado de Brest.

 Para entender mejor el daño que puede hacer el izquierdismo para el movimiento comunista expliquemos en qué consistió este conflicto; en el tratado de Brest–Litovsk firmado en 1918 entre la Rusia soviética y las potencias imperialistas del momento (Alemania, Bulgaria, y los imperios Austrohúngaros y Otomano), Rusia renunciaba a parte de su territorio, con el fin de conseguir una “tregua”, un periodo de paz; este hecho fue muy criticado por los mencheviques y social revolucionarios que no eran capaces de analizar el motivo de la firma del tratado, que no era otro que el permitir una época de paz para Rusia, muy debilitada en ese momento, y que con la entrada en la guerra hubiera sido derrotada; esta tregua permitió la mejora del ejército, que se convirtió posteriormente en el ejército rojo. Como decía Lenin en su libro “La Enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”: Imaginad que el automóvil en el que viajáis es detenido por unos bandidos armados. Les dais dinero, el pasaporte, el revolver y el automóvil, mas a cambio de ello os veis desembarazados a la agradable vecindad de los bandidos; se trata de un compromiso (te doy mi dinero mis armas y mi automóvil para que me dejes ir en paz). Pero difícilmente un hombre cuerdo declararía que ese compromiso es inadmisible desde el punto de vista de los principios.

 Tanto hace décadas como actualmente, los izquierdistas se han escondido tras frases dogmáticas, apelando supuestamente a unos principios ultrarrevolucionarios, y que no eran más que fraseología oportunista, lo que le ha llevado a tener actitudes de precipitación y de poco análisis reforzando la trinchera equivocada es decir, perjudicando al movimiento que supuestamente defendían...

Vemos hoy, como por ejemplo en el movimiento estudiantil, nos encontramos también con este tipo de actitudes. Por una parte tendríamos el Izquierdismo “ocasional”, dado de manera más puntual por parte de ciertos individuos, en el seno de los movimientos obrero, estudiantil y antifascista donde los actos de “vandalismo” cometidos son utilizados por la prensa al servicio de la burguesía para radicalizarlos, consiguiendo así la desconfianza de las masas sin tener en cuenta que éstas son imprescindibles para el triunfo de sus movimientos.

 Pero el izquierdismo no es practicado únicamente por individuos aislados, sino también por algunas organizaciones, que manteniendo unas actitudes dogmáticas, debilitan los distintos tipos de movimientos (estudiantil, antifascista, obrero), aislándose de las masas sin comprender la famosa frase de Lenin: “La revolución no se hace, sino que se organiza”.

 Estas organizaciones, se niegan a participar de manera unitaria, por el bien del pueblo, y se encierran en sus prejuicios pretendiendo ir por encima de las masas y no junto a ellas.

 Como hemos comprobado, hay organizaciones que solo se dedican a luchas concretas, ya sea la estudiantil, la antifascista etc... sin comprender la conexión existente entre ellas y sin darles una perspectiva global que sirva para crear un movimiento de masas fuerte con vistas a la superación del régimen capitalista, cayendo en la marginalidad y por lo tanto en una actuación lejana de la realidad y carente del análisis contextual necesario para encauzar dichas luchas de manera correcta y no caer en un espontaneísmo oportunista que solo sirve para la futura quemazón o desaparición de los distintos frentes de lucha abiertos.

Por todo esto el izquierdismo puede conducir a la radicalización de ciertos movimientos y el triunfo de la burguesía, llegando en el mejor de los casos a la desaparición de dicho movimiento y en el peor al triunfo del fascismo.

 La manera que tenemos de combatir al izquierdismo es nuestra formación como comunistas, ya que solo con una buena comprensión de la ciencia marxista–leninista, sabremos analizar de manera correcta el momento en el que nos encontramos y no antepondremos nuestros planteamientos subjetivos  a la realidad objetiva que se nos plantea, conociendo qué tipo de actitudes favorecen al movimiento comunista, y cuáles lo debilitan.