| ACABA EL CIRCO ELECTORAL Y SE PROFUNDIZA LA CRISIS DE LA IZQUIERDA EDITORIAL DE RADIOTIRANA.ES (Junio de 2009) Los resultados electorales par el Parlamento europeo no han deparado grandes sorpresas. El PP ha resultado vencedor, aunque con un margen de votos menor de lo esperado sobre el PSOE, que se va desgastando lentamente debido a que debe gestionar la crisis económica. IU-ICV, que defiende un modelo socialdemócrata para la Unión Europea imperialista, ha logrado mantener sus dos diputados aunque sufriendo un retroceso en el número de votos, así como las dos diferentes candidaturas nacionalistas. Las novedades remarcables han sido, por una parte, la entrada de un representante de UpD, partido reaccionario y semifascista que basa sus propuestas en el chovinismo españolista, y la participación de Izquierda Internacionalista, liderada por el prestigioso intelectual revolucionario Alfonso Sastre, y apoyada por diferentes colectivos del nacionalismo de izquierdas. Paisaje después de la batalla. No se puede decir lo mismo de las diferentes candidaturas alternativas de izquierdas (Izquierda Internacionalista, PCPE e Izquierda Anticapitalista). La propia presentación de diferentes candidaturas, de forma coyuntural y sin estar sustentadas por un tejido social propio (excepto el caso de Iniciativa Internacionalista, beneficiada por el voto de la izquierda abertzale y por su denso entorno social), hay que calificarlo como mínimo de operación desafortunada que ha contribuido enormemente a agravar la división de la izquierda. La epidemia de electoralismo ha contagiado a las fuerzas situadas a la izquierda de IU, que esperaban acaparar una gran parte de los votos que genera la crisis sostenida de IU-ICV y de las peleas internas de esta formación y del PCE. Añadamos a ello el lamentable espectáculo que ha significado el cruce de acusaciones y reproches mutuos, incluso insultantes, a través de comunicados oficiales de los diferentes contrincantes que han aparecido públicamente en diversas páginas de Internet. Los análisis de los resultados dejan poco margen al optimismo. En primer lugar, Izquierda Internacionalista, candidatura que se ha formado exclusivamente para estas elecciones, aunque estaba apoyada por organizaciones de ámbito estatal como Corriente Roja -y a pesar de un discurso “rojo” que buscaba votantes del PCPE e IA-, no pudo camuflar que se constituyó exclusivamente para dar voz pública a las fuerzas ilegalizadas de la izquierda abertzale y para defender la problemática exclusiva del País Vasco y de las llamadas “naciones sin Estado”. El PCPE, que se coordinaba con otros partidos comunistas europeos (pero que se ha negado a contactar con otras formaciones comunistas del Estado y con gran parte del movimiento republicano), pasó de 4.000 votos en las anteriores elecciones europeas, donde iba coaligado con la formación anticomunista y visceralmente anticubana Liga Internacionalista, a los 15.000 actuales, mientras que los trotskistas de Izquierda Anticapitalista, que esperaban capitalizar votos de IU siguiendo el espejismo francés, han tenido pocos más que el PCPE, 25.000. Ambas fuerzas se han visto muy mermadas por la aparición espectacular de II y el proceso de ilegalización frustrado que convirtió a esta fuerza en un referente “antisistema” para muchos votantes de izquierda, lo que le llevó a obtener cerca de 200.000 votos, resultado no despreciable pero insuficiente. ¿Réquiem por la izquierda española? Habrá quien lance balones fuera y se limite a repetir como papagayo que “a fin de cuentas las elecciones burguesas no cuentan”, que “los medios nos marginan”, etc., etc., cuando su máxima finalidad –aunque camuflada- ha sido presentarse rutinariamente en cada convocatoria electoral. Pero hay que afrontar la verdad de cara: este fracaso ha contribuido a poner de relieve las (profundas) miserias de una buena parte de la izquierda española, que ha contribuido con sus anárquicas aventuras electoralistas a desmoralizar un poco más a los ciudadanos de izquierdas, y ha retrasado el surgimiento de un referente de izquierdas unitario, revolucionario y profundamente democrático, papel que Izquierda Unida parece que cada vez menos está en condiciones de realizar. Es posible una alternativa de izquierdas y revolucionaria. Es posible otra forma de hacer política para nuestra izquierda. En Grecia, Chequia y Portugal, entre otros ejemplos, los comunistas y otras fuerzas de izquierdas opuestas al imperialismo europeo han conseguido resultados muy importantes. Pero para ello hay que estar unido a las masas populares y trabajar entre y para ellas, y no de forma sectaria pensando solamente en las propias siglas como sucede en nuestro país. Desde Radiotirana.es nos negamos a creer que los pueblos del Estado y los trabajadores españoles vayan a resignarse eternamente a esta izquierda patética, inservible y grotesca. Estamos seguros que las fuerzas sanas de las diferentes organizaciones de izquierdas sabrán levantarse sobre este panorama desolador para ponerse a trabajar verdaderamente por los intereses de los trabajadores, tejiendo espacios de unidad y de trabajo conjunto honesto y fraternal. Es posible (y urgente) la unidad, es posible una izquierda real, combativa y revolucionaria, y estamos seguros que la conseguiremos entre todos. |