REFLEXIONANDO EN EL CAMINO (continuación)

B.- Las respuestas

30) Desde "los límites del crecimiento" (1970) se han multiplicado la llamada de atención sobre las amenazas a la biosfera. Tras Río 92 y Johanesburgo, se ha visto que el sistema no es capaz de pararse ni ante las peores amenazas.

31) Fórmulas diversas de planificación y producción para las necesidades y no para el mercado, deben imponerse si la especie humana quiere garantizar su supervivencia sobre el planeta.

32) Los regímenes socialistas del siglo xx, mas allá, de sus efectos devastadores sobre la naturaleza, la libertad, la igualdad y la justicia, han vivido atrapados en la lógica del capital y del estado. Y han fenecido en una de sus múltiples crisis.

33) La recuperación de los valores de la cooperación y el apoyo mutuo, igualitarismo, inherente a la tradición secular del movimiento socialista, es una condición asociada a las componentes antropológicas mas positivas de nuestra especie.

34) En algunos pasajes últimos de resistencia, han emergido nuevas posibilidades antagónicas, nutriendo la savia de rebeldía y dando importantes pasos antagónicos a la opresión, re-creando en el presente el proyecto de emancipación y libertad y superando la derrota simbólica que, para buena parte de la izquierda, supuso la caída del muro de Berlín. Merece destacar de forma particular la rebelión de los zapatistas en Chiapas, un movimiento engendrado por los pueblos indígenas cuya práctica política -combinando lo viejo y lo nuevo- tendrá, paradójicamente, una resonancia inmediata a nivel mundial, prefigurando en cierto modo la emergencia del movimiento antiglobalización que toma carta de naturaleza a partir de Seattle.

35) El movimiento contra la globalización que tanta esperanza ha generado desde Seattle, no está afirmando una lógica distinta a la del sistema global de dominación. Y corre el riesgo de configurarse, como la izquierda de este sistema.

36) Las formas hegemónicas de intervención política de la izquierda, están dominadas por el tacticismo, expresión de una derrota ideológica y moral, que ya dura décadas. Aspirar a instituir y/o construir símiles anticapitalistas con estructuras del capital y del Estado es la negación a todo planteamiento y pretensión antagonista.

37) Es la hora de afirmar valores y objetivos explícitamente socialistas y encarnarlos en la responsabilidad individual y colectiva de la gente. Una tarea tanto más urgente, cuanto que el imaginario antagonista de amplias capas populares es copado en muchos países -sobre todo, los más empobrecidos- por fenómenos identitarios profundamente reaccionarios (como el fundamentalismo religioso o el populismo parafascista).

38) La invasión y ocupación militar de Iraq ha levantado una enorme oleada de protestas en las que se han encarnado, siquiera sea fugazmente, los valores de la paz, la solidaridad y la democracia. El sentimiento de que otro mundo es posible, se ha convertido en una emoción colectiva unificadora de millones de mujeres y hombres en diversos puntos del planeta.

39) Tal afirmación positiva, unida a la convicción de que "las cosas no pueden seguir como hasta ahora", ha determinado posibilidades objetivas de confrontación social con el sistema de dominación y con los regímenes políticos en que se encarga.

40) El desarrollo de estas posibilidades habría contribuido a la construcción de formas de sociabilidad distintas de las dominadas por la mercancía y el estado como las experiencias argentina y boliviana entre otras han puesto de relieve. Sociabilidades inspiradas en los valores antes citados, alejamientos colectivos del aprisionamiento al que el estado-capital, ha sometido a la sociedad civil. Procesos de autoinstitución y organización autónoma potencialmente superadores de los mecanismos de control vigente, responsables de la destrucción de la personalidad.

41) También entre nosotros, se han visto aparecer esbozos de estas sociabilidades. El curso de las manifestaciones de la primavera de 2003, su espontaneidad y creatividad, nos ha hecho concebir esperanzas al respecto. Muy pronto los partidos y sindicatos del sistema, las han frustrado, reconduciendo la energía social liberada hacia la contienda electoral en donde una parte de los manifestantes (tal vez la más activa) no se ha sentido especialmente atraída, tal como se pudo comprobar en las siguientes elecciones municipales, donde los partidos de la izquierda institucional cosecharon unos resultados muy inferiores a lo previsto. En este sentido, la disociación entre la potencia antagonista contra la guerra -expresada con el desbordamiento de la multitud en las calles- y la lógica institucional de la representación política, reflejada en la continuidad del PP en el gobierno, ha creado una sensación latente de frustración en buena parte del movimiento. Una situación que, sin ningún tipo de disimulo, está siendo aprovechada y acentuada por aquellos sectores más ligados a la izquierda sistémica, que en los últimos tiempos han propiciado la progresiva institucionalización forista del movimiento, la rebaja de su potencialidad antagónica y la difusión de un discurso ambiguo cuya tesis dominante es la orientación de toda posibilidad de contestación a la lógica de la alternancia electoral.

42) Los partidos y sindicatos del sistema, no han sabido entender el cuestionamiento social de la democracia existente y de la política manifestado durante aquellas jornadas. Y se ha precipitado a obtener la renta electoral de la "inversión" realizada durante las mismas.

43) La desafección, el desentendimiento social ha sido la respuesta de una parte, destacada ente la juventud, de quienes salieron a la calle. Domina entre ellos una fuerte desconfianza hacia la política, los partidos a los que contemplan como instituciones pertenecientes al complejo estatal, negadoras y expropiadoras de cualquier pretensión autónoma que anide en la sociedad civil.

44) La experiencia histórica reformista puede, así, considerarse históricamente concluida. Las formaciones políticas herederas de esa tradición ya sólo la invocan como un mero referente identitario, que constituye las referencias al socialismo de sus antecesores. Su práctica política no pretende restauración alguna del estado del bienestar ni se orienta, por postulados de política keynesiana.

45) La defensa del estado del bienestar y de las políticas keynesianas caracteriza, más bien, a las formaciones herederas de los PPCC, en una dinámica de recuperación de los postulados y valores abandonados por la socialdemocracia. El mantenimiento de estas políticas, está asociado a otra composición técnica y política del mundo del trabajo y a otra relación de fuerzas entre el trabajo y el capital.

46) También el llamado sindicalismo de clase permanece atrapado en esa concepción y ese discurso, aún cuando aparecen síntomas claros de adaptación a las políticas neoliberales dominantes.

47) El reformismo obrero, en todo caso, va perdiendo paulatinamente las condiciones que le han hecho posible. Su pretensión de representar de forma unificada el conjunto de los intereses del mundo del trabajo, hace tiempo que perdió toda viabilidad entre la fragmentación de ese, las múltiples identidades que le disputan la capacidad de referenciar a los trabajadores y la profunda mutación antropológica y cultural experimentada por ellos.

48) No son, concebibles en nuestra época, posibilidades de desarrollo capitalista, que puedan aportar solución alguna a cualquiera de los graves problemas de la humanidad. Por el contrario, una garantía mínima para las generaciones venideras, exige imperiosamente incorporar criterios sostenibles de administración de los recursos comunes, planificación de las actividades económicas, limitación y subordinación de los intereses individuales al interés general.

49) Es indispensable rescatar los valores y la imaginación socialistas de la ciénaga en la que los ha sumido la terrible experiencia de los "socialismos realmente existentes" y de la inocuidad de la gestión socialdemócrata. Los más importantes movimientos antisistémicos ocurridos después de la 2ª guerra mundial, han tenido una componente socialista más o menos explícita

CONTINUA: EL SOCIALISMO Y POSFACIO

C. El Socialismo y posfacio

50) La afirmación de valores socialistas, de propuestas para la reconstrucción social según principios de cooperación y apoyo mutuo, de producción para las necesidades y de acceso igualitario al conjunto de la riqueza social, resulta de urgente y apremiante necesidad.

51) Socialismo como proyecto incompatible con la inmoralidad y la violencia del patriarcado capitalista. Socialismo como practica cotidiana de feminismo. Feminismo como desafío de repensar y de actuar desde los géneros dispuestos a vivir la vida como un destino modificable

52) El socialismo implica principios de comunidad y de igualdad, valioso cada uno por sí mismo pero que se refuerzan recíprocamente. Principios que han expresado secularmente los sentimientos de un amplio movimiento que los sostenía. El cambio tecnológico es uno de los factores que ha llevado a la disgregación de la base social de aquel movimiento. Los valores socialistas han perdido sus amarras en la estructura social capitalista ("ya no se generan en la sociedad sentimiento y valores socialistas")

53) El valor o principio de comunidad motiva la contribución de cada uno basado en el compromiso con los demás. En tal motivación hay, es verdad, una esperanza de reciprocidad pero distinta del ajuste minucioso que caracteriza los intercambios. El principio "de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades" significa que lo que se obtiene no está en función de lo que se aporta, que la aportación y la retribución son asuntos independientes. Representa pues un rechazo pleno a la lógica del mercado.

54) El principio de igualdad dice que las cantidades de beneficios y cargas en la vida de una persona debería ser equiparables, aproximadamente a la de cualquier otro. El principio de igualdad de oportunidades puede ser liberal o socialista. el primero corrige las desigualdades sociales pero no las de nacimiento. La igualdad de oportunidades socialista busca corregir todas las desventajas no elegidas. Cuando prevalece la diferencia de resultados refleja diferencias de gusto o elección. Las diferencias de ingresos p.ej. son aceptables si reflejan sólo preferencias diversas respecto de la relación ingresos/ocio.

55) La igualdad socialista de oportunidades es compatible con tres formas de desigualdad 1)variedad de estilos de vida. no es objetable; fruto de la elección. 2a) desigualdad debido a diferencias en el esfuerzo. Es aceptable pero no debe ser muy amplio. 2b) desigualdad debido a la suerte en la opción. Algunas desigualdades de mercado encuentran su génesis en este tipo. Evitar su ampliación.

Las desigualdades 2a) y 2b) deben ser atemperadas por el principio de comunidad. Para la consecución del principio de igualdad socialista de oportunidades existen 4 estrategias igualitarias 1) reasignación derechos de propiedad para que las ganancias sean mas equitativamente repartidas 2) transferencias por impuestos 3) aumento educación a favor de niños de orígenes y entornos desfavorables 4) disminución de diferencias salariales.

56) Junto al compromiso con la comunidad y la igualdad el socialismo sostiene un compromiso con la idea de autogobierno una situación dónde las normas de convivencia sean el producto deliberado de la voluntad colectiva. Por eso rechaza la democracia de representación que procura independizar al quie decide respecto de su mandante. Busca una democracia en la que la vida política sea una expresión de la voluntad de quienes están afectados por ella. Pretende que la comunidad intervenga en las decisiones sobre que iniciativas económicas alentar o desalentar antes que dejar las mismas en el mercado; es decir en las manos del poder económico y sus agentes.

57) El socialismo hoy, antes que nada, representa una posibilidad para el conjunto de la especie de poder sobrevivir a la barbarie y a la catástrofe a la que se precipita el sistema. El socialismo significa que el conjunto de las mujeres y hombres que habitaremos el planeta tomemos nuestro destino colectivo como especie en nuestras manos y le orientemos de acuerdo a nuestras necesidades de especie en primer lugar nuestra supervivencia y la de las generaciones venideras.

58) El socialismo constituye el programa mínimo para la supervivencia, la apertura de un proceso de construcción civilizatoria que revierta el rumbo impreso a la historia de la humanidad, en estos últimos cinco siglos. Es la historia de la modernidad tal y como ha sido concebida y desarrollada en Europa, primero, y en Norteamérica después, la que debe ser revisada desde los más profundos fundamentos: la razón instrumental y el dominio del hombre sobre la naturaleza, la abstracción expropiatoria de lo social en el estado y en la mercancía, la dominación del patriarcado y todas las modalidades de sexismo, el racismo étnico y cultural, etc.

59) Todas las formas experimentadas en el siglo pasado de aproximación al socialismo deben ser descartadas. En su desarrollo histórico concreto, se han revelado como modalidades diversas de modernización del sistema capitalista; o bien de sustitución en los estadios primeros de acumulación, de las formas clásicas por formas de acumulación aceleradas con el concurso del estado.

60) La crisis ecológica, entre otras, está poniendo de relieve, los límites del socialismo concebido como la mera "socialización de los medios de producción ". la pertinencia de rescatar el concepto y el ideal socialista de la ciénaga dónde le ha sumido el horror del stalinismo, la inocuidad de la socialdemocracia y la guerra prolongada durante dos siglos. le ha hecho al sistema, está asociada a su identificación con procesos históricos de autodeterminación social, de recuperación del protagonismo de sus vidas por la gente que hasta entonces ha sido un mero espectador de las mismas.

61) Socialismo en esa acepción es sinónimo de autogestión, está indisolublemente asociado con la autonomía de los individuos. Tras el brote antisistémico de 1968, el capitalismo ha aprovechado los mejores impulsos de esa explosión libertaria, para operar una profunda modificación en las formas de producir y de trabajar, en la organización de la empresa y las relaciones sociales. La liberación y fomento de la diversidad y las singularidades, se ha convertido en la multiplicidad de demandas y mercancías que, supuestamente, las satisface.

62) La izquierda mantiene desde hace tres décadas una estéril pelea contra lo que se califica como individualismo vuelta a la privacidad. Estéril y reaccionario intento que la hace aparecer a los ojos de los más innovadores sectores de población, como portadora de valores conservadores y caducos.

63) La derecha ha conseguido arrebatar a la izquierda los valores de la individualidad y la autonomía y asociarlos en el imaginario popular con el acceso a la propiedad privada. lo público ha sido presentado por la derecha como obstáculo a la libertad y esta ultima, como sinónimo de propiedad privada. la conversión en accionista de bienes públicos privatizados por quienes antes los disfrutaban a título de ciudadanos, expresa el triunfo definitivo de la derecha neoliberal sobre las concesiones y el discurso de lo público de la vieja izquierda.

64) El socialismo está obligado a recuperar al individuo y colocarlo en el centro de su proyecto. El marxismo y su teoría de las clases sociales ha contribuido a subordinar, la importancia de las mujeres y los hombres como hacedores del devenir social. El concepto de clase obrera, expresión abstracta de un proceso de conquista de la autonomía por parte de estos hacedores sociales, ha sido hipostasiado y convertido en un sujeto ficticio, en un "ente de razón". El concepto de "conciencia de clase" ha completado esa proceso, facilitando la aparición del partido de vanguardia como depositario de esa conciencia de clase de los intereses objetivos de la clase.

65) Las modalidades de propiedad pública experimentadas tanto en los regímenes de colectivismo burocrático como en los de capitalismo socialdemocrático, no han conseguido superar el extrañamiento de los trabajadores con respecto al proceso productivo ni acabar con las desigualdades ni fortalecer el sentimiento de comunidad.

66) Es inútil prefijar las modalidades de propiedad y gestión que pudiera ser adoptadas en un proceso de socialización. Cabe únicamente establecer dos principios generales al respecto. - principio de socialización de los principales medios de producción, distribución y cambio que deberán orientar su actividad a la satisfacción de necesidades sociales definidas en las modalidades que se adopten de planificación. - principio de demandización de los bienes comunes que constituyen la condición de existencia social para las generaciones presentes y las venideras

67) En la complejidad social se abre paso el impulso potente de creación, de resistencia, de prácticas anticapitalistas, sin modelos ni guías, subvirtiendo la política y su praxis, ya que hemos podido aprender de la época pasada, que la política destinada a tomar el poder como anuncio e inicio de la transformación total de la sociedad, no es condición fundamental, y ha puesto de manifiesto que la cuestión era y es la construcción concreta en cada situación de respuestas alternativas, de nuevas sociabilidades y nuevas solidaridades.

68) La realización del viejo proyecto de emancipación social, no es más una promesa de un inevitable y seguro paraíso lejano: se ha corporizado -también en la etapa pasada- la emergencia de una renovada subjetividad anticapitalista sin modelos y sin "referencias de futuro", sin repetición de organizaciones que reproducían (reproducen) la esencia y las formas del sistema, negando y reprimiendo espacios de libertad y construcción grupal.

69) Emergencias sociales que sin el objetivo de incidir plenamente, han variado estructuras de pensamiento y metodologías políticas: la vivencia y concreción del socialismo en el presente es un modo de vivir la libertad, la creatividad en y de las luchas, la producción de acciones colectivas, de iniciativas descentralizadas, la interacción de las mismas y alejadas de condicionamientos estrictos y dogmáticos: zapatistas, piqueter@s, los sin tierra...

70) La apuesta sigue siendo el socialismo, sin que la tradición de las generaciones muertas "opriman como una pesadilla el cerebro de los vivos". Socialismo entendido como el proyecto emancipador de pleno desarrollo y ejercicio de la libertad, colectiva e individual, multiplicador de la misma, múltiple y diversa. Socialismo como viaje y no como llegada.

Postfacio.

Los hechos desarrollados entre el 11 y el 14 de marzo de 2004, tienen sin duda la categoría de acontecimiento. En este sentido, lo sucedido en esos días merece un análisis específico de mayor profundidad, resulta insoslayable apuntar algunas consideraciones sobre las implicaciones que este acontecimiento puede generar en la recomposición del orden político y, por tanto, en el devenir del propio movimiento antiglobalización.

Los atentados del 11 de marzo en Madrid se enmarcan en la lógica de guerra permanente que, en la actual fase histórica, constituye el rasgo distintivo del sistema capitalista mundial. En efecto, esta masacre representa la continuidad especular de la lógica de intervención desarrollada en Afganistán, Irak o Palestina. Continuidad, porque su hilo central implica la extensión de la muerte, el terror y la inseguridad entre una población civil ajena, e incluso opuesta, a las decisiones de sus gobernantes (sean nacionales o internacionales).

Y especular, porque aunque las acciones han sido desarrolladas por grupos desterritorializados, éstos reproducen en su metodología la lógica de guerra permanente que pretenden combatir. En este sentido, desde una perspectiva de izquierda transformadora no cabe albergar dudas al respecto: si bien los grupos desterritorializados fundamentalistas, como aquellos que se encuadran en la denominada constelación de Al-Qaeda, se enfrentan en la actualidad a la Administración del imperio, no pueden calificarse sin embargo como una potencia antagonista de liberación; antes bien, constituyen un polo identitario profundamente reaccionario, tanto en sus objetivos como en sus métodos (conviene no olvidar, por cierto, que el propio Bin Laden -al igual que en su momento Saddam Hussein- fueron sujetos políticos creados, financiados y sostenidos por la Administración norteamericana y sus satélites árabes).

La masacre de Madrid fue atribuida en primera instancia a ETA. Una tesis alentada desde el primer momento por el gobierno, que no tardó en resquebrajarse a las pocas horas, tanto por las propias características de los atentados, como por las informaciones que comenzaron a circular en varios medios de comunicación internacionales y algunos del estado español.

En este contexto, es necesario remarcar que, salvo contadas excepciones, la mayoría las fuerzas políticas -incluyendo Izquierda Unida- y los dos sindicatos más representativos secundaron hasta el 12 de marzo, e incluso hasta parte del día 13, la posición del gobierno, no atreviéndose a plantear de forma contundente las dudas sobre los atentados.

En la manifestación gubernamental del 12 de marzo afloraron los primeros indicios de respuesta por parte de una ciudadanía que comenzaba a cuestionarse la autoría de los atentados, al grito "Quien ha sido". Sin embargo, es el sábado el día que marca un salto cualitativo, cuando la multitud se concentra enfrente de las sedes del PP en todo el Estado, enfrentándose abiertamente al orden legal, la masiva presencia policial y el discurso dominante, para denunciar la responsabilidad del gobierno en los atentados por su papel en la guerra de Irak. Una multitud autoorganizada, autoconvocada, de cuya expresión fueron ajenos -cuando no, incluso, críticos- los actores de la izquierda institucional (política y sindical). Asimismo, frente al discurso que otorga un papel central a determinado grupo mediático en lo ocurrido estos días, es necesario remarcar que los medios de comunicación siempre fueron por detrás de las movilizaciones protagonizadas por la multitud.

El cambio de gobierno ha sido interpretado, desde diferentes perspectivas -y, probablemente, por buena parte de la ciudadanía- como un cierre simbólico al ciclo de luchas que se han desarrollado en este país en los últimos tres años. En esta coyuntura, el del 14 de marzo implica transformaciones en el contexto político que -sumados al desarrollo de los acontecimientos en el orden internacional- obliga necesariamente a una reflexión profunda por parte del movimiento antiglobalización. Una reflexión en la que habrá que estar alertas tanto para analizar las mutaciones que se vayan produciendo en la materialización de la lógica de guerra permanente, como en la recomposición de los diferentes sectores que integran el movimiento antiglobalización.

En este sentido, aspectos como los diferentes modos de expresión de intervención militar (desde el modelo unilateral de la actual administración Bush, al modelo de "intervención humanitaria"), la progresiva consolidación del "forismo", o la búsqueda de nuevas formas de coordinación, autoorganización y acción, son elementos que sin duda deben animar a potenciar el debate colectivo en el seno del movimiento.

A pesar de lo terrible, de lo trágico, no podemos en modo alguno dejar de considerar de aquí en más, la inmediata movilización ciudadana, tanto en la respuesta inicial de solidaridad activa, asumiendo cada individuo el ejercicio de servicio común, como la potencia de la multitud cercando a un gobierno responsable. La democracia radical desarrolla libertades y nuevas formas de socialización, donde los derechos y deberes son motores inherentes de una ciudadanía liberadora, y para el sito de las ilusiones futuras nos permitimos aplicar la bella figura que emplea Toni Negri de "Comuna de Madrid"