Texto de José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998:
«Dicen los timoratos y los que hacen de la prudencia la regla de oro de una vida tranquila, dicen también los que se asustan con la idea de que un soplo de verdad derribe la arquitectura de los intereses creados, que es inadmisible interferir en los asuntos internos de países que no sean los propios. Pueden hacerlo los políticos (a veces hasta el descaro, como en el caso de Bush), pero no los ciudadanos comunes. Ha sido así, como ciudadano común, como he despertado recientemente las iras oficiales en Chile por haberle pedido, en público, a la presidenta Michelle Bachelet que defendiera al pueblo mapuche de los atentados de que históricamente y en el presente viene siendo víctima. Metí los pies en el plato, como suele decirse en mi tierra. Espero que ahora de Colombia no me lleguen reacciones del mismo calibre. Porque, tras examinar con la mayor de las atenciones la lista de los candidatos a las elecciones presidenciales que allí se van a realizar este mes, e imaginándome colombiano (en el caso de Chile ya me había imaginado mapuche), decidí que votaría por Carlos Gaviria.
Este antiguo magistrado de la Corte Suprema, demócrata íntegro y sin mancha, con una visión ética de la vida y de lo que tendría que ser la política, es, según mi opinión, el presidente que Colombia necesita. Me sentiría muy feliz si una mayoría de colombianos estuviera de acuerdo conmigo.»
“Democracia y exclusión son antagónicos”
Fabiola Calvo Ocampo - Cambio16
Con su defensa de una paz con justicia social y el cuestionamiento a la política de Uribe, Gaviria aspira a pelear la presidencia en una segunda vuelta Con su defensa de una paz con justicia social y el cuestionamiento a la política de Uribe, Gaviria aspira a pelear la presidencia en una segunda vuelta
Por primera vez en Colombia, la izquierda y sectores demócratas presentan unificadamente un candidato a la presidencia de la República. Carlos Gaviria, académico especializado en Derecho Constitucional y teoría Política en Harvard y ex presidente de la Corte Constitucional, es el hombre en el que recaen la responsabilidad y las esperanzas del Polo Democrático Alternativo (PDA): disputarle el próximo 28 de mayo la jefatura del Estado colombiano a quien la ha ocupado durante la última legislatura, el aún presidente Álvaro Uribe.
Gaviria, formado en Filosofía y Derecho individual, apuesta en su programa electoral por restablecer la importancia de los derechos humanos, sociales y económicos; aboga por acortar la brecha entre el 60 por ciento de pobres y la minoría elitista del país y defiende la implementación de un acuerdo nacional para superar el conflicto, en el que la consecución de la paz vaya ligada a la justicia social.
Especialmente sensible a los excluídos y los exiliados, Carlos Gaviria evalúa con dureza la “política democrática” de Álvaro Uribe y anuncia que, si llega a la presidencia, Colombia ejercerá una política internacional multilateral y soberana. Si las previsiones del Polo Democrático Alternativo se cumplen, en una segunda vuelta podría obtener un 30 por ciento de los votos.
Las encuestas dan como ganador al actual presidente Álvaro Uribe, ¿por qué cree que el pueblo colombiano pueda cambiar ese respaldo?
Porque paulatina y progresivamente va tomando conciencia de los magros resultados del Gobierno de Uribe, incluyendo su proyecto bandera, la política de “seguridad democrática” Recientemente el Ministro de Hacienda hizo una sorpresiva confesión: “El impuesto del 1 por ciento sobre la Renta gravable, destinado a la lucha contra la insurgencia, lo van a pagar sólo los más ricos que son quienes se han beneficiado de la política de seguridad democrática”.
Aproximadamente el 10 por ciento de la población colombiana se encuentra en el exterior. ¿Espera su respaldo? ¿Qué les ofrece el Polo?
Espero que un sector muy significativo de ellos me respalde, los que han salido del país por amenazas contra su vida o por falta de empleo.
La población colombiana en el exterior incluye académicos, científicos, profesionales, mujeres en el servicio doméstico, prostitutas, hombres en la construcción, el comercio, personas que se encuentran en las cárceles ¿Cuál es la propuesta de su partido para toda esta población?
Revisar cuidadosamente los tratados sobre migración con el objeto de conseguir que los colombianos en el exterior no reciban un tratamiento indigno. Y en segundo, pero en primer término, vamos a crear las condiciones materiales para que puedan regresar a Colombia, si ésta es su decisión.
En Colombia han ensayado la vía militar, las negociaciones, los acuerdos, el abandono de armas por parte de la insurgencia y el país continúa sumido en una “guerra”. ¿Cómo piensa enfrentar el conflicto armado?
Con una doble estrategia: propiciando un acercamiento con los grupos armados, reconociendo que la guerrilla es guerrilla aun cuando sus crímenes de guerra y de lesa humanidad clamen por severas sanciones y adelantando políticas sociales tendientes a atacar las causas del conflicto, que desde luego existe y tiene causas: la pobreza, la miseria, la exclusión, la iniquidad. Lo que ha fracasado no es el diálogo sino un modelo inepto, diseñado más bien para ganar unas elecciones. La guerra intensa de 4 años se ha mostrado aun más inepta.
Los gobiernos de Colombia han tenido una buena relación con Estados Unidos y hoy tienen presencia militar de este país. Usted es el candidato de la izquierda. ¿Cambiarán los términos con la potencia si llega al Palacio de Nariño?
La política internacional nuestra estará signada por el multilateralismo, en un plano de igualdad. Desde luego allí están incluidos los Estados Unidos, pero para nadie que quiera preservar la soberanía del Estado, puede ser bienvenida la presencia de tropas extranjeras en el territorio del país.
La extradición ha sido considerada por los partidos de su país como un mecanismo para erradicar el narcotráfico. ¿Cuál es su propuesta?
Hace parte de la recuperación de la soberanía la decisión de que toda persona que cometa en Colombia un delito consagrado en el código penal colombiano, cualquiera que él sea, debe ser juzgado en Colombia.
Europa se encuentra a la expectativa del nuevo proceso en América Latina. España tiene presencia con diferentes multinacionales. ¿Qué debe esperar este país si usted llega a la presidencia?
Soy un convencido del Estado de Derecho, lo que implica el respeto a los derechos adquiridos, pero tengo la convicción de que paulatinamente la política colombiana frente a las multinacionales debe revisarse en beneficio del país.
Colombia ha hecho record en exclusión. ¿Por qué considera que su propuesta es de inclusión y no la de sus oponentes?
Ninguno de mis oponentes se ha propuesto, programáticamente, superarla. En nuestro caso, somos conscientes de que democracia y exclusión son términos antagónicos.
Es la primera vez que la izquierda presenta unida un candidato. Si gana, puede consolidarse el proyecto, y si pierde, ¿correrían el riesgo de la disolución?
En uno u otro caso nuestro propósito, que trasciende la coyuntura electoral, es consolidar una organización política de izquierda democrática.
Elecciones en la recta final
Comunicado de las FARC
Los recurrentes, extendidos y combativos reclamos que desde las más apartadas zonas del país y desde la plaza de Bolívar, desde sindicatos y cabildos, empresas e institutos oficiales, universidades y colegios, carreteras y avenidas, barrios y veredas, le hacen sectores mayoritarios del país al gobierno por su absoluto desinterés en materia social, caracterizan no sólo el periodo electoral que atravesamos sino el cuatrienio presidencial que termina.
Mientras el pueblo lucha por sus derechos conculcados, los grandes propietarios nacionales y extranjeros, reales beneficiarios de la estrategia neoliberal uribista, manipulan por una reelección que les permita incrementar sus ganancias y afianzarse en el aparato del Estado, fortalecidos ahora por el paramilitarismo legalizado.
La guerra uribista no ha arreglado nada ni va a solucionar nada trascendente para el país porque los ! incendios no se apagan con gasolina. Las balas y las bombas oficiales, así estén bendecidas por algunos obispos, solo incrementan el terror entre la población civil sin que la estrategia contrainsurgente de Bush y Uribe logre resultados, sencillamente porque la guerra de guerrillas revolucionaria es invencible mientras haya razones objetivas que la generen en un país nutrido históricamente con la dignidad de la Gaitana, Galán, Antonio Nariño, Simón Bolívar, Rafael Uribe, Jorge Eliécer Gaitán y Jaime Pardo Leal.
Es tan compleja la situación que en numerosos frentes de combate se escucha públicamente un creciente rumor de oficiales y soldados que desean la derrota electoral uribista porque aspiran al triunfo de algún patriota incansable pero en la búsqueda de la reconciliación y la solución política del conflicto.
Es que la guerra contra la injusticia social, la pobreza y la desigualdad no se gana con berrinches ante las cámaras, ni descalificando a ofic! iales y soldados que enfrentan sobre el terreno las crueldades! y durez as de una guerra fratricida como la colombiana. Mucho menos si ella se da en medio de una gran ola de corrupción oficial frente a la cual el presidente elude su responsabilidad seguramente porque "la victoria tiene muchos padres, pero en cambio la derrota es huérfana".
Por otro lado ha sido lamentable, para todos quienes buscamos salidas políticas, la renuncia del ex ministro Álvaro Leyva Durán a su aspiración presidencial. Las amenazas y seguimientos provocadores sobre él y la hostilidad manifiesta de las huestes oficiales, según denunció, lo llevaron a tal determinación. El país que anhela la reconciliación, confía en su experiencia, capacidad y concurso para perseverar en la búsqueda de la paz.
El país ha asistido asombrado por estos días a las componendas oficiales con los gringos, adelantadas a puerta cerrada, para empeorar el arrodillado e inaceptable TLC, también ha escuchado las oportunistas ofertas electorales de Álvaro Uribe tratando! de hacer suyas las políticas sociales que ha combatido como senador y presidente; se ha aterrorizado con los asesinatos selectivos de activistas de oposición como el de Jaime López, las amenazas sobre líderes populares, el repudiable asesinato de la señora Liliana Gaviria y el novelón que montaron a la carrera los generales Castro y Naranjo para impedir efectos negativos sobre la campaña uribista, todos ellos episodios signados por un gobierno antipopular que polarizó a fondo a la sociedad colombiana.
Para nosotros está claro que por su concepción como ganadero latifundista, por los intereses económicos oligárquicos que defiende y por la avasallante influencia que ejerce la Casa Blanca sobre su persona, Álvaro Uribe significa violencia antipopular. Su oportunismo electoral en torno al Intercambio Humanitario y a las posibilidades de Reconciliación y Paz, nos refuerzan en esta convicción.
Secretariado del Estado Mayor Central Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo
Montañas de Colombia, Mayo 22 de 2006